Juan 3, 16-18
IX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
[Se omite la Fiesta de la
VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA]
📖 LECTURA DEL DÍA
Primera lectura
Lectura del libro del Éxodo
Éxodo 34, 4b-6. 8-9
En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, llevando en la mano las dos tablas de piedra, como le había mandado el Señor. El Señor descendió en una nube y se le hizo presente.
Moisés pronunció entonces el nombre del Señor, y el Señor, pasando delante de él, proclamó: «Yo soy el Señor, el Señor Dios, compasivo y clemente, paciente, misericordioso y fiel».
Al instante, Moisés se postró en tierra y lo adoró, diciendo: «Si de veras he hallado gracia a tus ojos, dígnate venir ahora con nosotros, aunque este pueblo sea de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya».
SALMO RESPONSORIAL Dan 3
R. Bendito seas, Señor, para siempre.
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu nombre santo y glorioso. R.
Bendito seas en el templo santo y glorioso. Bendito seas en el trono de tu reino. R.
Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos y te sientas en un trono rodeado de querubines. Bendito seas, Señor, en la bóveda del cielo. R.
Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios
2 Corintios 13, 11-13
Hermanos: Estén alegres, trabajen por su perfección, anímense mutuamente, vivan en paz y armonía. Y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes.
Salúdense los unos a los otros con el saludo de paz. Los saludan todos los fieles. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con ustedes.
✝️ EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 3, 16-18
«Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios».
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia
La DSI subraya que el amor gratuito y universal de Dios (v. 16) es el fundamento de la dignidad humana y de toda convivencia social. Este amor implica:
1.Centralidad de la persona: Cada ser humano es amado por Dios sin condiciones; por tanto, toda estructura social debe proteger su vida y su dignidad, especialmente la de los más débiles.
2. Destino universal de los bienes: El don del Hijo muestra que Dios entrega lo más preciado para la salvación de todos. Esto inspira una economía y política orientadas al bien común, no a la exclusión.
3. No condenar sino salvar (v. 17): La Iglesia, siguiendo a Cristo, rechaza toda forma de marginación o juicio definitivo sobre las personas. La justicia social debe ser restaurativa, no vengativa.
4. Opción preferencial por los pobres: Quienes viven condenados por la injusticia (pobreza, exclusión) son los primeros destinatarios de la misericordia divina. La DSI llama a crear condiciones para que todos puedan “creer” y tener vida plena.
En resumen, Juan 3,16-18 es el corazón del Evangelio social: un Dios que ama el mundo (la creación y la historia humana) y actúa para salvarlo, lo que exige a los cristianos construir una sociedad fraterna, inclusiva y justa.

































