Marcos 7, 14-23
Lectura del santo evangelio según san Marcos
Marcos 7, 14-23
En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro».
Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: «¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?» Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.
Luego agregó: «Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre».
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)
Este pasaje subraya una verdad fundamental que la DSI recoge y desarrolla: la primacía de la conversión del corazón sobre las estructuras puras o las normas externas. Jesús no está negando la importancia del orden social o las leyes, sino apuntando al origen último de la injusticia: el corazón humano herido por el pecado.
La DSI, al reflexionar sobre la sociedad, la economía y la política, parte de esta misma convicción:
- La raíz de los problemas sociales está en el corazón: Las «estructuras de pecado» (Juan Pablo II) —como sistemas económicos injustos, corrupción o violencia institucionalizada— nacen y se sostienen por los vicios que Jesús enumera: avaricia, maldad, engaño, envidia, arrogancia. No basta cambiar leyes; es necesaria una conversión moral y social.
- La dignidad humana y la pureza interior: Al declarar «limpios todos los alimentos», Jesús rompe barreras que marginaban a las personas. La DSI insiste en que la dignidad de la persona (su «corazón») es anterior a cualquier condición social, económica o de pureza ritual. Toda organización social debe respetar y promover esa dignidad intrínseca.
- Una libertad ordenada al bien: El «libertinaje» que Jesús menciona es la distorsión de la libertad. La DSI promueve una libertad responsable, orientada al bien común y a la verdad, no al egoísmo o al capricho individual que daña a la comunidad.
- Llamado a transformar la sociedad desde dentro: Así como los discípulos recibieron la explicación en privado para después actuar, la DSI llama a los cristianos a ser sal y luz en el mundo. Esto implica trabajar en la construcción de una sociedad más justa, empezando por la renovación de las propias actitudes (combatiendo la envidia, la avaricia, la calumnia) y proyectando la caridad en las estructuras temporales.
En resumen: Marcos 7, 14-23 ofrece el fundamento antropológico y moral de la DSI. La verdadera pureza y justicia no proceden solo de reglas externas, sino de un corazón renovado. Por ello, la transformación social auténtica requiere simultáneamente conversión personal y el esfuerzo por construir estructuras sociales que reflejen mejor la justicia, la caridad y la dignidad humana que brotan de un corazón orientado a Dios y al prójimo.



























