Lucas 11, 29-32
Memoria de SANTO TORIBIO ROMO
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y comenzó a decirles: «La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.
Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».
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Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
La DSI nos invita a leer este pasaje no solo como una llamada individual a la conversión, sino como una advertencia sobre la responsabilidad social y colectiva.
· El «signo» como compromiso con la verdad y la justicia: Jesús es el «signo» definitivo. En clave social, la Iglesia está llamada a ser ese signo en el mundo actual. Los fieles y las comunidades no pueden vivir una fe que busque «señales espectaculares» sin asumir las consecuencias sociales del Evangelio.
· La conversión estructural (La lección de Nínive): La conversión de los ninivitas no fue solo un cambio interior, sino que, según el libro de Jonás, implicó un cambio de conducta colectiva que evitó la destrucción de la ciudad. La DSI llama a esta conversión estructural: el paso de estructuras de pecado (injusticia, corrupción, indiferencia) a estructuras de solidaridad y bien común.
· El juicio de los pueblos y la sabiduría social: Jesús menciona a dos pueblos «paganos» (Nínive y la Reina del Sur) que supieron reconocer la verdad. Esto nos recuerda el principio de la destinación universal de los bienes y la búsqueda de la sabiduría en todas las culturas. La Iglesia reconoce que hay semillas de verdad y justicia en quienes trabajan por un mundo más humano, incluso si no pertenecen formalmente a ella.
· El «más grande» en medio de nosotros: Hoy, ese «más grande» que está presente puede reconocerse en los pobres, los migrantes y los descartados. El signo de los tiempos actuales exige a la comunidad cristiana escuchar el clamor de los que sufren, tal como los ninivitas escucharon a Jonás. Ignorar ese clamor es equivalente a pedir un «signo del cielo» mientras se desprecia al hermano que necesita justicia.
Conclusión
Lucas 11, 29-32, visto con los ojos de la Doctrina Social, nos urge a no ser una «generación que pide signos» mientras permanece ciega ante el «signo» de Cristo presente en las realidades sociales que claman por conversión y justicia. La verdadera señal de la presencia de Dios es una sociedad que, como Nínive, se convierte de su mal camino y construye la paz.































