Mateo 5, 20-26
Lectura del santo evangelio según san Mateo
Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo».
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia
Este pasaje es un pilar fundamental para la doctrina social, ya que establece que:
- El principio del bien común y la paz: La paz no es solo ausencia de guerra, sino el fruto de la justicia y la reconciliación constante. Jesús nos urge a «arreglarnos pronto» porque el conflicto no resuelto corrompe el tejido social desde dentro .
- El destino universal de los bienes vs. la «muerte» social: La tradición de la Iglesia enseña que el pecado social (la injusticia estructural) nace de la acumulación de pecados personales, como el desprecio al que Jesús se refiere. Llamar «imbécil» o «necio» al hermano es el primer paso para cosificarlo y considerarlo un obstáculo, lo que a la larga justifica la exclusión social y económica .
- La primacía de la persona sobre el rito: La Doctrina Social de la Iglesia insiste en que la defensa de la dignidad humana está antes que cualquier estructura o norma. Jesús lo deja claro: la reconciliación con el hermano es tan prioritaria que incluso interrumpe el acto litúrgico más sagrado .
En definitiva, Jesús nos muestra que la verdadera justicia social comienza en el corazón. Una sociedad justa no es la que simplemente «no mata», sino la que se reconcilia, sana las heridas con la palabra y pone la dignidad del hermano por encima de cualquier ofrenda.































