Lucas 4, 24-30
FERIA DE CUARESMA o SANTA FRANCISCA ROMANA, Religiosa.
Solo Conmemoración.
Lucas 4, 24-30
En aquel tiempo, Jesús llegó a Nazaret, entró a la sinagoga y dijo al pueblo: «Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria».
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta una saliente del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)
Este pasaje es uno de los más «incómodos» y proféticos del Evangelio, y tiene aplicaciones muy directas en el ámbito social.
A. El principio de la universalidad del amor de Dios y el bien común
· Jesús anuncia que el amor salvador de Dios no tiene fronteras. La DSI, fundamentada en esto, defiende que la destinación universal de los bienes y la dignidad humana no se limitan a los compatriotas o correligionarios. La Iglesia llama constantemente a superar el nacionalismo excluyente y a construir una sociedad donde el bien común sea para todos los que habitan un territorio, sean nativos o migrantes.
B. La opción preferencial por los pobres… que pueden ser los de fuera
· Los ejemplos de la viuda de Sarepta y Naamán muestran que Dios actúa a través de los extranjeros y paganos. La DSI recoge esto en su llamado a mirar más allá de las fronteras de la propia comunidad (eclesial o nacional). No se trata solo de ayudar al pobre de «casa», sino de reconocer la acción de Dios y la dignidad en aquellos que son diferentes, los que están «fuera». Esto desafía cualquier forma de racismo o xenofobia.
C. La crítica a las falsas seguridades (ídolos)
· Los nazarenos se sienten seguros porque conocen a Jesús («¿No es este el hijo de José?»). Su seguridad se basa en el vínculo cultural y familiar, no en la fe auténtica. La DSI, en su lucha contra las estructuras de pecado, denuncia cómo las sociedades (y a veces la misma Iglesia) crean «dioses» a su medida: la tradición vacía, la raza, la nación o el privilegio. Cuando un profeta (Jesús) señala que Dios está actuando fuera de esos esquemas, la reacción es violenta.
D. La libertad profética y la defensa de los marginados
· Jesús no calla para evitar el conflicto. Su denuncia de la hipocresía de su pueblo le cuesta un intento de linchamiento. La DSI, siguiendo esta línea, tiene una función profética: debe denunciar las injusticias aunque provengan de los propios «amigos» o conciudadanos. El profeta verdadero no busca agradar a la mayoría, sino ser fiel al plan universal de Dios, que incluye a los extranjeros (inmigrantes, refugiados, personas de otras culturas) en el plan de salvación y en la comunidad humana.
E. La superación de la violencia
· La respuesta de los nazarenos es la violencia (querer despeñarlo). La respuesta de Jesús es la serenidad profética: «él, pasando por medio de ellos, se marchó». La DSI propone siempre el camino del diálogo y la paz, pero también recuerda que el profeta puede ser perseguido. La verdad social no se impone por la fuerza (la turba), sino que sigue su camino con la fuerza de la verdad.
Conclusión
Lucas 4, 24-30 es un texto que rompe cualquier tentación de exclusivismo. Nos recuerda que la acción de Dios y su justicia no se limitan a nuestros círculos. Desde la Doctrina Social de la Iglesia, este pasaje es un llamado radical a construir una sociedad inclusiva, a denunciar los privilegios disfrazados de «fe», a acoger al extranjero (como la viuda de Sarepta o Naamán) como sujeto de la gracia de Dios, y a aceptar que el profeta siempre nos incomodará señalando nuestras exclusiones. La Iglesia, como Jesús en Nazaret, está llamada a pasar por medio de las estructuras de pecado y seguir adelante con su misión liberadora.































