Marcos 6, 30-34
Lectura del santo evangelio según San Marcos
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.
Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.
Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)
Este pasaje evangélico ilustra dos principios centrales de la DSI:
- El descanso y la dimensión integral de la persona: Jesús invita a sus apóstoles a «descansar un poco», reconociendo que el ser humano no es solo un instrumento de trabajo o apostolado, sino que tiene una necesidad natural de reposo físico, mental y espiritual. La DSI recoge esto al defender la dignidad del trabajador, el derecho al descanso (Laborem exercens, 19) y el equilibrio entre la vida laboral, familiar y personal.
- La compasión como fundamento del compromiso social: La reacción de Jesús ante la multitud «como ovejas sin pastor» nace de la compasión (en griego, splagchnizomai – conmoverse desde las entrañas). Esta mirada compasiva es el motor de la acción social de la Iglesia. La DSI insiste en que el compromiso con la justicia y la caridad debe brotar de una mirada que reconoce la dignidad de las personas, especialmente de las más vulnerables o desorientadas. Jesús responde primero enseñándoles, recordando que la evangelización y la promoción humana están unidas: la verdad ilumina y dignifica la vida social.
En resumen, el texto muestra cómo Jesús combina el cuidado de sus colaboradores (promoviendo condiciones humanas de vida) con una respuesta activa y misericordiosa ante las necesidades de la gente. Esta es la raíz del pensamiento social cristiano: una mirada que nace del amor y se traduce en acciones que buscan el bien integral de la persona y de la comunidad.




























