🕊️ Lucas 9, 18-22
Feria o
Misa de la Divina Misericordia
📖 LECTURA DEL DÍA
Lectura del libro del Eclesiastés
Eclesiastés (Cohélet) 3, 1-11
Hay un tiempo para cada cosa
y todo lo que hacemos bajo el sol tiene su tiempo.
Hay un tiempo para nacer y otro para morir;
uno para plantar y otro para arrancar lo plantado.
Hay un tiempo para matar y otro para curar;
uno para destruir y otro para edificar.
Hay un tiempo para llorar y otro para reír;
uno para gemir y otro para bailar.
Hay un tiempo para lanzar piedras y otro para recogerlas;
uno para abrazarse y otro para separarse.
Hay un tiempo para ganar y otro para perder;
uno para retener y otro para desechar.
Hay un tiempo para rasgar y otro para coser;
uno para callar y otro para hablar.
Hay un tiempo para amar y otro para odiar;
uno para hacer la guerra y otro para hacer la paz.
¿Qué provecho saca el que se afana en su trabajo? He observado todas las tareas que Dios ha encomendado a los hombres para que en ellas se ocupen.
Todo lo ha hecho Dios a su debido tiempo y le ha dado el mundo al hombre para que reflexione sobre él; pero el hombre no puede abarcar las obras de Dios desde el principio hasta el fin. Palabra de Dios.
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SALMO RESPONSORIAL del salmo 143
R. Bendito sea el Señor, mi fortaleza.
Bendito sea el Señor, mi roca firme; él adiestró mis manos y mis dedos para luchar en lides. R.
Él es mi amigo fiel, mi fortaleza, mi seguro escondite, escudo en que me amparo, el que los pueblos a mis plantas rinde. R.
Señor, ¿qué tiene el hombre para que en él te fijes? ¿Qué hay en él de valor, para que así lo estimes? El hombre es como un soplo; sus días, como sombra que se extingue. R.
✝️ EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lucas 9, 18-22
Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado».
Él les dijo: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Respondió Pedro: «El Mesías de Dios». Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie.
Después les dijo: «Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día». Palabra del Señor.
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🌍 Un breve análisis de la Doctrina Social de la Iglesia
En el Evangelio de hoy, Pedro proclama a Jesús como el «Mesías», pero Jesús revela inmediatamente el camino del siervo sufriente, precisamente el fundamento de la Doctrina Social de la Iglesia respecto a la dignidad humana y la verdadera liberación.
La Doctrina Social de la Iglesia enfatiza que la dignidad humana no reside en el poder ni en los logros, sino en ser imagen de Dios, no reducida a un mero recurso económico ni a un medio de producción. Así como Jesús se negó a liberar a Israel mediante el poder secular, la Iglesia también se niega a someter a las personas al control absoluto del lucro o la producción colectiva. Cualquier sistema que trate a las personas como meros medios —ya sea en nombre del capital o del colectivismo— viola la dignidad humana.
La verdadera liberación comienza con el reconocimiento de que los seres humanos son, ante todo, seres en comunión con Dios, y no meros componentes de una maquinaria social. Partiendo de esta premisa, la Iglesia aboga por construir una sociedad basada en los principios de solidaridad y ayuda mutua, que permita a todos —especialmente a los más vulnerables— participar del bien común, en lugar de ser marginados por el mercado o el poder.





























