Mateo 23, 1-12
Lectura del santo evangelio según san Mateo 2
Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido».
***
Perspectiva de doctrina social
La doctrina social de la Iglesia, al leer este texto, encuentra principios fundamentales para la organización del poder y la autoridad en la sociedad:
· El servicio como principio de autoridad: La enseñanza de Jesús de que «el mayor entre vosotros será vuestro servidor» es la base de lo que la doctrina social llama la autoridad como servicio. El poder político, económico o cultural no es un privilegio para el propio beneficio, sino una responsabilidad para servir al bien común, especialmente de los más débiles .
· Rechazo de la hipocresía estructural: La denuncia de Jesús contra los que «dicen y no hacen» es una advertencia contra la corrupción y la falta de coherencia. En términos sociales, esto se traduce en la necesidad de transparencia y ejemplaridad por parte de quienes tienen responsabilidades públicas, para que las instituciones sean creíbles y justas .
· Igualdad fundamental y fraternidad: Al decir «no llaméis a nadie padre ni jefe en la tierra», Jesús está relativizando cualquier poder humano para recordar que todos somos hermanos e hijos de un mismo Padre. Esto apunta al principio de destino universal de los bienes y a la igual dignidad de todos, que impide que unos se conviertan en «señores» de otros .
🌟 Conclusión
Mateo 23, 1-12 desenmascara la tentación del poder como dominación y exalta el poder entendido como servicio humilde. La doctrina social recoge esta enseñanza para construir una sociedad donde las estructuras estén al servicio de la persona y no al revés, y donde los cargos públicos sean una forma de caridad política.































