EVANGELIO del 14 de septiembre de 2025

La parábola del Padre Misericordioso (o del Hijo Pródigo) en Lucas 15 es uno de los textos más ricos para una lectura desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), ya que no es solo una historia personal de perdón, sino una poderosa narrativa sobre la comunidad, la exclusión, la justicia restaurativa y la economía del don.

Evangelio de Lucas 15:1-32

(Se compone de tres parábolas: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido)


Análisis desde la Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

El capítulo entero es una respuesta de Jesús a la crítica de los fariseos y escribas: «Este recibe a los pecadores y come con ellos» (v. 2). La comida en común era el símbolo máximo de aceptación y comunión en la cultura judía. Jesús, por tanto, está defendiendo su práctica de inclusión radical como el corazón mismo del mensaje del Reino.

  1. La Oveja y la Moneda Perdidas (Lc 15:1-10): El Valor del Débil y la Acción Comunitaria

· La Búsqueda Activa: El pastor sale a buscar la oveja perdida; la mujer enciende una lámpara y barre para encontrar la moneda. La DSI enfatiza la opción preferencial por los pobres. Esto no es un sentimiento pasivo, sino una acción positiva y prioritaria para buscar, incluir y restaurar a quienes el sistema ha marginado («perdido»). Dios no espera pasivamente; va activamente en busca de los excluidos.
· La Alegría Compartida: La alegría no es privada («¡Alégrense conmigo!»). La recuperación de lo perdido es un evento comunitario que fortalece a toda la comunidad. La DSI insiste en que el bien común se alcanza cuando todos los miembros de la sociedad son valorados e integrados. La pérdida de uno es una pérdida para todos; la recuperación de uno es un triunfo para todos.
· El Valor Intrínseco: La oveja es una entre cien; la moneda, una entre diez. Para la lógica del mundo («farisaica»), perder un 1% o un 10% es «asumible». Para la lógica de Dios, cada vida tiene un valor absoluto e irrepetible que justifica una búsqueda incansable. Este es el fundamento de la dignidad de la persona humana, principio angular de la DSI.

  1. El Padre Misericordioso (Lc 15:11-32): Un Modelo de Sociedad Alternativa

Esta parábola es un microcosmos de la sociedad y un modelo para la transformación social.

A) El Hijo Menor (vv. 11-20a): La Víctima del Sistema

· Petición Insólita: Pedir la herencia era como desear la muerte del padre. Es el individualismo radical, que rompe los lazos familiares y comunitarios para buscar una autonomía absoluta.
· Despilfarro y Hambre: El hijo menor representa a los que son excluidos por el sistema económico («pecadores»). Gasta su herencia en «una vida licenciosa» (v. 13) y termina en la miseria, soñando con comer la comida de los cerdos (animales impuros, tocar fondo en lo social y religioso). Es el resultado de una economía que no perdona, que explota y luego desecha a las personas.
· El Camino de Vuelta: Su decisión de volver no es por puro amor, sino por hambre («¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra!»). Sin embargo, es suficiente. La DSI ve aquí la llamada a la conversión social, que incluye el arrepentimiento personal pero también el reconocimiento de que la comunidad es el lugar donde se satisface la necesidad humana.

B) El Padre (vv. 20b-24): La Encarnación de la Misericordia como Justicia Social

· La Corrida: El padre, figura de autoridad, rompe todos los protocolos. Corre (acción indigna para un anciano), se conmueve, abraza y besa al hijo antes de que este termine su discurso preparado. Es la gratuidad absoluta del amor.
· Restitución de la Dignidad: El padre no solo lo perdona; lo reintegra plenamente a la comunidad familiar con símbolos concretos:
· El mejor vestido: Restaura su honor y estatus.
· El anillo: Le devuelve la autoridad (firma de documentos).
· Sandalias: Lo reconoce como hijo libre (los esclavos iban descalzos).
· El banquete: El símbolo máximo de comunión y reconciliación.
· Principio de la DSI: Esto es justicia restaurativa, no punitiva. El objetivo no es castigar, sino sanar las relaciones y restablecer la dignidad del que ha fallado y ha sido herido. Es el modelo para sistemas penales y sociales que deberían buscar la rehabilitación y la reintegración, no solo el castigo.

C) El Hijo Mayor (vv. 25-32): La Mentalidad del Sistema Opresor

· La Queja: El hijo mayor representa perfectamente la mentalidad de los fariseos y de cualquier sistema basado en el mérito, la recompensa y la exclusión. Su lenguaje es de cálculo económico («Tantos años sirviéndote…») y de propiedad («Este hijo tuyo…»). Se niega a entrar al banquete, excluyéndose a sí mismo.
· La Lógica de la Retribución: No puede comprender la gratuidad. Para él, el amor del padre es un bien escaso: si se le da al hermano menor, es porque a él se le quita. Vive una relación contractual con el padre, no filial.
· Principio de la DSI: El hijo mayor encarna la tentación constante de la DSI: construir una sociedad basada en criterios de productividad, mérito y pureza, donde no hay lugar para el perdón y la gratuidad. Es la mentalidad que justifica la desigualdad («ellos no se lo merecen») y se resiste a las políticas de inclusión y redistribución. El padre le recuerda la lógica del Reino: «Todo lo mío es tuyo» (v. 31). La gratuidad y la justicia no son excluyentes; la verdadera justicia se basa en la pertenencia común a una misma familia (solidaridad), no en el mérito.

Conclusión: Hacia una Civilización del Amor

Para la Doctrina Social de la Iglesia, Lucas 15 es un manifiesto que propone un nuevo modelo de convivencia social, opuesto al modelo farisaico (y neoliberal) de exclusión y mérito.

  1. El Centro es la Misericordia: La virtud principal no es la eficiencia o la pureza legal, sino la misericordia (amor que se inclina hacia la miseria del otro). Esta debe ser el principio que inspire las leyes, la economía y las políticas sociales.
  2. La Comunidad es Inclusiva: La sociedad («la casa del Padre») tiene un lugar para todos: para el que se equivocó y quiere volver, y para el que siempre ha estado pero tiene un corazón que necesita convertirse de la ira a la compasión.
  3. La Economía es de Don: Frente a la economía de acumulación y despilfarro (hijo menor) y de cálculo y mérito (hijo mayor), el Padre propone una economía del don y de la fiesta, donde el bienestar de todos es motivo de celebración común.

La parábola termina abierta. No sabemos si el hijo mayor entró al banquete. La pregunta final de Jesús es para la Iglesia y para la sociedad: ¿Estamos dispuestos a entrar en la lógica de la fiesta y la inclusión, o nos quedaremos fuera, resentidos, aferrados a nuestra justicia propia? La DSI es la invitación constante a entrar y a construir esa «fiesta» en la realidad social.

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