Evangelio del 15 de septiembre de 2025

Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores

Un pasaje profundamente significativo. Juan 19:25-27, conocido como el «Testamento de Jesús en la Cruz», trasciende enormemente el ámbito de lo privado y familiar cuando se lee con la lente de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Se convierte en un fundamento crucial para entender la naturaleza de la comunidad que Jesús funda y el modelo de relaciones que debe caracterizarla.

Texto Bíblico: Juan 19:25-27 (NVI)

25 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofas, y María Magdalena. 26 Cuando Jesús vio a su madre, y a su lado al discípulo a quien él amaba, dijo a su madre: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.» 27 Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora ese discípulo la recibió en su casa.


Análisis desde la Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Este pasaje, en su contexto de agonía y muerte, establece principios eternos para la vida social de la Iglesia y, por extensión, para su misión en el mundo.

  1. Solidaridad en el Sufrimiento: La Comunidad al Pie de la Cruz

· Presencia Frente a Ausencia: Mientras los discípulos hombres habían huido (excepto «el discípulo amado»), un grupo de mujeres y un discípulo permanecen fieles al pie de la cruz. Desde la perspectiva social, esto representa a los que no abandonan a los que sufren, a los que se solidarizan con las víctimas de la injusticia del mundo.
· Principio de la DSI: La Solidaridad. La DSI define la solidaridad no como un «sentimiento superficial», sino como la «determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común» (San Juan Pablo II, Sollicitudo Rei Socialis). La cruz es el lugar del máximo mal, pero también donde nace la comunidad solidaria que se hace cargo del dolor ajeno. La Iglesia está llamada a ser esta comunidad que no huye del sufrimiento del mundo, sino que lo acompaña.

  1. La Fundación de una Nueva Familia: Más Allá de los Lazos de Sangre

· «Mujer, aquí tienes a tu hijo… Aquí tienes a tu madre»: Jesús no se está ocupando simplemente del cuidado material de su madre viuda. Está realizando un acto de profundo significado teológico y social. Está creando nuevos vínculos de pertenencia.
· Principio de la DSI: La Fraternidad Universal. En la cruz, Jesús rompe los límites de la familia natural para fundar una familia universal basada en el discipulado y el amor mutuo. Este es el origen de la comprensión de la Iglesia como familia de Dios. Este principio desafía toda forma de nepotismo, tribalismo, nacionalismo extremo o exclusivismo que privilegie a un grupo sobre otro. En la comunidad cristiana, los lazos en Cristo superan y transforman los lazos étnicos, sociales o económicos (cf. Gálatas 3:28).

  1. Reciprocidad en la Acogida: El Discípulo «recibe en su casa»

· «Y desde aquella hora ese discípulo la recibió en su casa»: El mandato de Jesús se cumple de inmediato. El verbo «recibir» (paralambánō) implica acoger, tomar para sí, hacer propio. No es una hospitalidad temporal; es una integración total en la vida y los bienes.
· Principio de la DSI: El Destino Universal de los Bienes y la Acogida. Este acto concreto modela cómo debe funcionar la comunidad:
· Destino Universal de los Bienes: Los bienes (en este caso, «la casa») están para ser compartidos para el bien de todos, especialmente de los más vulnerables (en la cultura de la época, una viuda sin hijo que la cuidara).
· Cultura de la Acogida: La DSI habla constantemente de la acogida al migrante, al pobre, al diferente. María, en su vulnerabilidad, representa a todos los que necesitan ser acogidos. La comunidad cristiana debe ser una «casa» abierta, donde se practique esta reciprocidad: los fuertes acogen a los débiles, y los débiles (representados por María, la llena de gracia) se convierten en una bendición y un tesoro espiritual para la comunidad.

  1. María como Figura de la Iglesia y de los Vulnerables

La DSI ve en este pasaje un símbolo poderoso con dos dimensiones:

· María como Icono de la Iglesia: Ella, al pie de la cruz, es la primera discípula y la madre de todos los vivientes en el orden de la gracia. La Iglesia, como María, está llamada a:

  1. Estar junto a las cruces del mundo (solidaridad).
  2. Acoger a todos como hijos (maternidad espiritual, fraternidad).
  3. Ser custodiada y «recibida» por los discípulos a lo largo de la historia, reconociendo en ella el modelo de fidelidad.
    · María como Representante de los Vulnerables: En ese momento, María es una viuda a punto de perder a su único hijo. Es la persona social y económicamente vulnerable. El mandato de Jesús es, por tanto, un mandato claro de protección social para los más frágiles. La comunidad (el Discípulo) tiene la responsabilidad de organizarse para cuidar de sus miembros más débiles (enfermos, ancianos, pobres, migrantes).

Conclusión: El Modelo de Comunión Social

Para la Doctrina Social de la Iglesia, Juan 19:25-27 es mucho más que un tierno momento entre madre e hijo. Es el modelo fundacional de las relaciones sociales en la comunidad cristiana.

· Frente al individualismo: Propone la solidaridad (permanecer juntos en el dolor).
· Frente a la exclusión: Propone la fraternidad universal (crear nuevos lazos de pertenencia).
· Frente a la indiferencia ante el necesitado: Propone la acogida y el cuidado recíproco (recibir en la propia casa).

La cruz, lugar de ejecución y división, se convierte, a través de este acto de Jesús, en el lugar de nacimiento de una nueva sociedad, basada no en el poder sino en el amor, no en la exclusión sino en la acogida, y no en la autonomía individual sino en la interdependencia solidaria. La DSI es la aplicación de este «testamento» a las estructuras complejas del mundo moderno.