EVANGELIO del 21 de Septiembre de 2025

Lucas 16, 1-13 (la parábola del administrador astuto) con una reflexión desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).


Evangelio: San Lucas 16, 1-13

1 Decía también a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, al que acusaron de malgastar sus bienes.
2 Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que me cuentan de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.
3 El administrador se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza.
4 Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, haya quien me reciba en su casa”.
5 Fue llamando uno por uno a los deudores de su señor y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi señor?”
6 Él respondió: “Cien barriles de aceite”. Él le dijo: “Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta”.
7 Después dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?” Él contestó: “Cien fanegas de trigo”. Le dijo: “Toma tu recibo y escribe ochenta”.
8 Y el señor alabó al administrador injusto porque había actuado con astucia. Pues los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
9 Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
10 El que es de fiar en lo poco, lo es también en lo mucho; y el que no es honrado en lo poco, tampoco lo es en lo mucho.
11 Si, pues, no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo verdadero?
12 Y si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro?
13 Ningún siervo puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.»


Reflexión desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Esta parábola es una de las más difíciles y a la vez más ricas del Evangelio, ya que Jesús no alaba la injusticia del administrador, sino su astucia pragmática y la previsión con la que asegura su futuro. La clave para entenderla está en los versículos finales (10-13), donde Jesús aplica la lección a sus discípulos. La DSI encuentra aquí una profunda enseñanza sobre el uso de los bienes materiales.

  1. La Astucia de los Hijos de la Luz (v. 8)

Jesús contrasta la astucia de «los hijos de este mundo» (quienes usan toda su inteligencia para conseguir fines terrenales) con la often falta de creatividad y determinación de «los hijos de la luz» (los creyentes) para alcanzar fines eternos.

· DSI y la Prudencia: La Iglesia valora la prudencia como una virtud cardinal. No se trata de ser ingenuos, sino de ser sabios y astutos para discernir cómo actuar en el mundo complejo. Los creyentes estamos llamados a usar nuestra inteligencia, recursos y habilidades con la misma determinación que el administrador, pero no para engañar, sino para construir el Reino de Dios, promover la justicia y servir al bien común.

  1. El uso de «el dinero injusto» (Mammón) para fines justos (v. 9)

La frase «Ganaos amigos con el dinero injusto» es central. «Mammón» (palabra aramea que significa riqueza o propiedad) es calificado como «injusto» no porque el dinero en sí sea malo, sino porque tiende a corromper, a ser acumulado de manera egoísta y a convertirse en un ídolo que oprime a los pobres.

· Destino Universal de los Bienes: La DSI enseña que Dios ha dado la tierra y sus recursos a toda la humanidad. La propiedad privada es legítima, pero tiene una hipoteca social. Este versículo es un llamado urgente a usar los bienes materiales (el «dinero injusto») no para acumular, sino para «hacerse amigos», es decir, para practicar la caridad y la justicia, especialmente con los pobres y necesitados. La limosna, la inversión social, el comercio justo y la creación de empleo digno son formas modernas de «reducir la deuda» de los demás, como hizo el administrador.
· Moradas Eternas: La perspectiva es escatológica. Los bienes materiales son temporales; debemos usarlos con una mirada puesta en la eternidad. La verdadera riqueza es la que se acumula en el cielo through acts of love and justice.

  1. La Fidelidad en lo Pequeño: La Administración Responsable (vv. 10-12)

Jesús pasa de la parábola a un principio general de administración. La fidelidad en las pequeñas cosas (el manejo del dinero y los bienes materiales) es la prueba para recibir bienes mayores (los bienes espirituales y el Reino mismo).

· Administración (Stewardship): Este es un concepto crucial en la DSI. El ser humano no es el dueño absoluto de la creación, sino un administrador responsable ante Dios. Esto se aplica a nivel personal (nuestros gastos, ahorros y donaciones), social (cómo las empresas administran sus recursos y tratan a sus empleados) y global (cómo cuidamos la casa común, el medio ambiente, para las futuras generaciones). La infidelidad en esta administración (corrupción, explotación, consumismo desenfrenado) nos descalifica para recibir los verdaderos tesoros de Dios.

  1. La Elección Radical: Dios o el Dinero (v. 13)

El versículo final es la conclusión inevitable y el corazón del mensaje. Jesús presenta una elección excluyente: no se puede servir a dos señores. El dinero (Mammón) exige una lealtad total que rivaliza con la lealtad debida a Dios.

· Structures of Sin: La DSI advierte que cuando el afán de lucro se convierte en el principio absoluto, se crean estructuras de pecado que oprimen a las personas. La idolatría del dinero es la raíz de innumerables males sociales: la desigualdad, la trata de personas, la economía de descarte, la especulación financiera que ignora el valor humano.
· Llamado a la Conversión: Este versículo es un llamado a examinar nuestra vida y nuestra sociedad para liberarnos de esta idolatría. La economía debe estar al servicio del ser humano, no al revés. La DSI promueve una economía de comunión y participación, donde el mercado esté regulado por la ética y orientado hacia el bien común.

Conclusión y Llamado a la Acción

La parábola del administrador astuto no es un manual para estafadores, sino una provocación de Jesús para que sus discípulos usen todos los recursos a su disposición con inteligencia, creatividad y un sentido de urgencia para promover el Reino.

· A nivel personal: ¿Uso mi dinero y mis bienes para «hacerme amigos» en el cielo, es decir, para aliviar el sufrimiento y promover la dignidad de otros? ¿Soy un administrador fiel y prudente de lo que Dios me ha confiado?
· A nivel social: ¿Apoyamos como ciudadanos estructuras económicas justas? ¿Denunciamos la corrupción y la idolatría del dinero que excluye a los débiles? ¿Usamos nuestro voto, nuestra voz y nuestro consumo para favorecer una economía al servicio de las personas?

La DSI nos desafía a ser astutamente generosos, prudentemente justos y radicalmente fieles al Dios de la Vida, liberándonos de la esclavitud de Mammón para servir al verdadero Señor.

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