EVANGELIO DEL DÍA 01 DE NOVIEMBRE DE 2025

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:

«Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos serán ustedes, cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos».

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Las Bienaventuranzas son la «Carta Magna» del Evangelio y el corazón de la DSI. Presentan un programa de vida que revoluciona los valores del mundo y ofrece una brújula para la transformación social:

  1. Opción Preferencial por los Pobres y los que Sufren: Las primeras bienaventuranzas (pobres, los que lloran, los mansos) son un manifiesto de la opción preferencial por los pobres. La DSI no ve la pobreza como un ideal, sino que proclama que Dios está de manera especial con los que sufren, los excluidos y los humillados, y llama a la sociedad a convertir esta opción divina en una prioridad efectiva.
  2. La Justicia como Hambre y Sed: La bienaventuranza de «los que tienen hambre y sed de justicia» (v. 6) va más allá de la justicia legal. Es un anhelo activo por construir un orden social justo donde se respeten los derechos humanos, se promueva la dignidad de todos y se repartan equitativamente los bienes. La DSI es, en esencia, una respuesta a este hambre y sed.
  3. La Misericordia y la Solidaridad Activa: «Bienaventurados los misericordiosos» (v. 7) es el fundamento de la solidaridad. No es un simple sentimiento, sino una actitud permanente de compasión que se traduce en acciones concretas para apoyar al otro, perdonar y construir una comunidad basada en la fraternidad y no en la competencia despiadada.
  4. La Paz como Fruto de la Justicia (Shalom): «Los que trabajan por la paz» (v. 9) no son los que desean pasivamente la paz, sino los que la construyen activamente. La paz, en la DSI, es el «shalom» bíblico, un estado de armonía y bienestar integral que solo es posible donde reina la justicia, se respeta la dignidad y se superan las desigualdades que generan conflictos.
  5. Valentía Profética y Compromiso: La última bienaventuranza (vv. 10-12) bendice a los perseguidos por la justicia y por Cristo. Esto alienta el compromiso social valiente, incluso cuando conlleva costo personal. La DSI anima a los creyentes a ser levadura en la masa, trabajando por la transformación social, aun si esto significa nadar contra la corriente.

En resumen, las Bienaventuranzas presentan un proyecto de sociedad alternativo donde los valores del Reino de Dios—la justicia, la misericordia y la paz—se convierten en el criterio para evaluar y transformar todas las estructuras humanas. La DSI es el intento de aplicar este programa revolucionario a la vida social, económica y política de nuestro tiempo.

EVANGELIO DEL DÍA 31 DE OCTUBRE DE 2025

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: «¿Está permitido curar en sábado o no?»

Ellos se quedaron callados. Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: «Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?» Y ellos no supieron qué contestarle.

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Este pasaje, aunque breve, es una poderosa ilustración de principios fundamentales de la DSI:

  1. Dignidad de la Persona sobre toda norma o estructura: Jesús coloca la dignidad y el bienestar de la persona humana (el hombre enfermo) por encima de una interpretación rígida de la ley religiosa (el descanso sabático). La DSI insiste en que todas las leyes, estructuras económicas y sistemas sociales deben estar al servicio de la persona y su desarrollo integral, y no al revés.
  2. Destino Universal de los Bienes: Al curar en sábado, Jesús afirma que el «bien» de la salud y la liberación es para ser disfrutado por todos, en cualquier momento. Su argumento con el animal que cae en el pozo (v. 5) refuerza que las normas no pueden impedir que los bienes de la creación (la salud, la vida, la dignidad) lleguen a quien los necesita. Este es el principio del destino universal de los bienes aplicado a la esfera de la salud y la dignidad humana.
  3. Bien Común vs. Intereses Particulares: Los fariseos priorizaban la observancia de la norma (su interés por mantener el control y el orden ritual) sobre el bien concreto de una persona que sufre. Jesús revela que el verdadero bien común se construye cuando se prioriza la vida y la dignidad de cada persona, especialmente de los más débiles y enfermos. Una sociedad que ignora el sufrimiento concreto en nombre de normas abstractas fracasa en construir el bien común.
  4. Opción Preferencial por los Pobres y Enfermos: La escena elige a un hombre hidrópico (una enfermedad que often causaba marginación social) como protagonista. Jesús actúa con una clara opción preferencial por el que sufre, reintegrándolo a la plenitud de la vida. La DSI deriva de aquí el imperativo de diseñar políticas sociales y económicas que tengan en el centro a los más vulnerables.

En resumen, este evangelio es un llamado urgente a construir una sociedad donde la ley, la economía y las estructuras sociales estén siempre subordinadas a la dignidad inviolable de la persona y a su derecho a una vida plena. La compasión activa debe ser el criterio último que guíe nuestra vida social.

EVANGELIO DEL DÍA 30 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le dijeron: «Vete de aquí, porque Herodes quiere matarte».

Él les contestó: «Vayan a decirle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y haciendo curaciones hoy y mañana, y que al tercer día terminaré mi obra. Sin embargo, hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir mi camino, porque no conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén.

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas y apedreas a los profetas que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú no has querido!

Así pues, la casa de ustedes quedará abandonada. Yo les digo que no me volverán a ver hasta el día en que digan: ‘¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!’ «

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Este pasaje, que muestra la confrontación de Jesús con el poder político (Herodes) y el religioso (Jerusalén), ilumina varios principios sociales:

  1. Valentía Profética frente al Poder Injusto: Jesús se refiere a Herodes, el poder político opresor, como «ese zorro». Esto muestra el deber de denunciar con valentía las estructuras de poder que son corruptas, manipuladoras o que oprimen al pueblo. La DSI alienta a los creyentes y a la comunidad eclesial a ser una «voce profética» que confronta las injusticias, sin dejarse intimidar por las amenazas del poder.
  2. Compromiso con la Misión por el Bien Común: A pesar de la amenaza, Jesús no huye. Afirma que debe continuar su obra liberadora («echo fuera demonios y realizo curaciones»). Esto refleja el principio del bien común: el compromiso con la liberación integral (física, espiritual y social) de las personas es un imperativo que debe prevalecer sobre los intereses egoístas o la seguridad personal.
  3. La Lamentación como Opción Preferencial por los Excluidos: El lamento sobre Jerusalén (vv. 34-35) revela el corazón de Dios que busca reunir y proteger, especialmente a los más vulnerables («como una gallina reúne a sus pollitos»). La DSI ve aquí la base de la opción preferencial por los pobres: Dios está del lado de los que son rechazados, perseguidos o marginados por los sistemas injustos («la que mata a los profetas»).
  4. Llamado a la Conversión de las Estructuras: La frase «vuestra casa se os dejará desierta» es un juicio severo contra un sistema religioso y social que ha fracasado en su misión de ser un lugar de acogida y encuentro con Dios. Es un llamado a la conversión no solo personal, sino también de las estructuras e instituciones (sociales, políticas, religiosas) que, en lugar de promover la vida, se vuelven estériles y opresoras.

En resumen, este texto nos presenta un Jesús valiente, comprometido con su misión liberadora y que llora por la ciudad que rechaza el camino de la paz. La DSI se inspira en este modelo para exhortar a los cristianos a trabajar por una sociedad donde las estructuras de poder estén al servicio de la persona y donde nadie sea excluido.

EVANGELIO DEL DÍA 29 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?”

Jesús le respondió: “Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: ‘Señor, ábrenos’. Pero él les responderá: ‘No sé quiénes son ustedes’. Entonces le dirán con insistencia: ‘Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas’. Pero él replicará: ‘Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense de mí, todos ustedes los que hacen el mal’. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera. Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios.

Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos”.

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Este pasaje, aunque aborda directamente la salvación, tiene implicaciones profundas para la vida social desde la perspectiva de la DSI:

  1. Universalidad e Inclusión: El versículo 29 («vendrán de oriente y occidente…») subraya que el Reino de Dios está abierto a todos los pueblos y culturas. La DSI deriva de aquí un principio de destino universal de los bienes y una llamada a la solidaridad global, rechazando toda forma de exclusión, nacionalismo cerrado o discriminación. La salvación—y, por analogía, el desarrollo integral—no es privilegio de un grupo, sino una oferta universal.
  2. Justicia y Rechazo a la Injusticia: La frase clave «¡apartaos de mí todos los que obráis la injusticia!» (v. 27) es central. La DSI insiste en que la fe debe traducirse en justicia social. No basta con una relación superficial con Jesús («comer y beber contigo»); es necesario un compromiso efectivo con la construcción de una sociedad justa, donde se luche contra las estructuras de pecado que oprimen a los pobres.
  3. Opción Preferencial por los Pobres (los «últimos»): La declaración final («hay últimos que serán primeros…») refleja la lógica del Reino de Dios, que invierte los criterios puramente mundanos de poder y prestigio. La DSI hace suya esta lógica a través de la opción preferencial por los pobres, promoviendo una sociedad que coloque en su centro a los marginados, los excluidos y los que sufren.
  4. Esfuerzo y Responsabilidad Personal y Colectiva: La imagen de la «puerta estrecha» y el mandato de «esforzaos» (v. 24) habla de una conversión personal y estructural. No es una salvación automática ni pasiva. La DSI aplica esto al ámbito social: construir el bien común requiere un esfuerzo consciente, constante y corresponsable de todos (personas, comunidades e instituciones), superando la indiferencia y la comodidad.

En resumen, este texto es un fuerte recordatorio de que la fe tiene una dimensión social ineludible. La pertenencia al Pueblo de Dios se verifica en la práctica de la justicia y en la construcción de una comunidad humana inclusiva, donde los últimos según el mundo sean los primeros en dignidad y atención.

EVANGELIO DEL DÍA 28 DE OCTUBRE DE 2025

Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

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Este pasaje, que relata la elección de los Doce Apóstoles, ofrece una base teológica para principios clave de la DSI:

  1. La Comunidad y la Institucionalización: Jesús no elige discípulos aislados, sino que constituye un grupo específico de Doce. Este número es profundamente simbólico, representando las doce tribus de Israel y, por tanto, la fundación de un nuevo Pueblo de Dios. La DSI ve en esto que la dimensión comunitaria y la necesaria estructura institucional de la sociedad (y de la Iglesia) son voluntad de Dios para la salvación y el bien de la humanidad. La persona se realiza en comunidad.
  2. La Autoridad como Servicio: Al elegir a los Apóstoles, Jesús les confía una misión y una autoridad. Sin embargo, esta autoridad (que en la Iglesia y debe ser en la sociedad) debe ejercerse a imitación de Cristo: como un servicio («diaconía»), no como dominación. El líder sirve al bien común del grupo y de la misión.
  3. El Trabajo y la Vocación Humana: La llamada de los apóstoles es un modelo de vocación. Dios llama a personas concretas, con sus nombres y sus historias (pescadores, un recaudador de impuestos, un zelota), para una misión específica. La DSI subraya que el trabajo humano y toda vocación profesional deben ser vistos como una participación en la obra creadora y redentora de Dios, orientada al bien de la comunidad.
  4. El Principio de Subsidiariedad: Aunque Jesús es el único Maestro y Señor, elige colaboradores y les da una auténtica responsabilidad, enviándolos a predicar y sanar. Esto refleja el principio de subsidiariedad: las estructuras de mayor nivel (Jesús) deben apoyar a las menores (los Apóstoles y, por extensión, cada persona) y no suplantarlas, permitiendo que cumplan sus funciones y contribuyan al bien común.
  5. Unidad en la Diversidad: Los Doce eran hombres muy diferentes (desde un publicano al servicio de Roma hasta un zelota revolucionario). Jesús los unifica en una misión común. La DSI promueve que la diversidad de personas, carismas y culturas no es un obstáculo, sino una riqueza para construir una sociedad más armónica y solidaria.

En resumen, este pasaje nos muestra que Dios actúa en la historia formando una comunidad estructurada, llamando a personas concretas a servir con autoridad, integrando la diversidad para una misión común.

EVANGELIO DEL DÍA 24 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «Cuando ustedes ven que una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?

Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí hasta que pagues el último centavo».

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(Resumen)

Jesús dirige estas palabras a la multitud:

  1. Saber Interpretar los Tiempos: Les critica porque saben interpretar el aspecto del cielo (si lloverá o hará calor), pero son incapaces de interpretar «el tiempo presente», es decir, los signos de la llegada del Reino de Dios en su propia persona.
  2. Reconciliación Urgente: Les pone el ejemplo de un hombre que va con su adversario al tribunal. Le aconseja que en el camino procure llegar a un acuerdo, para evitar que el juez lo entregue al alguacil y sea echado en la cárcel. «Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo».

Este pasaje ofrece dos enseñanzas cruciales para la DSI:

  1. Discernimiento de la Realidad Social («Interpretar los Signos de los Tiempos»):
    La DSI insiste en que la fe no es ajena a la historia. Los cristianos tenemos la obligación de «leer» la realidad social a la luz del Evangelio. No podemos ser expertos en economía, política o cultura, pero ignorantes de la acción de Dios y de las injusticias en nuestro mundo. Jesús nos llama a un discernimiento activo: identificar dónde hay pobreza, exclusión, o violación de la dignidad humana, y ver en ello un llamado urgente a la conversión y a la acción. Es aplicar el «saber leer el cielo» a la realidad social para construir el Reino.
  2. Justicia, Reconciliación y el Bien Común:
    La parábola final es una poderosa llamada a la justicia restaurativa y a la reconciliación proactiva. La DSI promueve la resolución de conflictos mediante el diálogo y la búsqueda del bien común, antes de que las injusticias se judicialicen y se agraven. El consejo de Jesús de «ponerse de acuerdo con el adversario en el camino» es un principio para la vida social: solucionar los conflictos con agilidad, equidad y sentido de fraternidad, para evitar que los mecanismos legales impersonales generen más daño y división. La cárcel de la que no se sale representa las estructuras de pecado que se consolidan cuando no actuamos a tiempo.

En resumen: Lucas 12, 54-59 desafía a los creyentes a ser analistas lúcidos y actores diligentes en la sociedad. Nos llama a interpretar los signos de injusticia como una urgencia evangélica y a trabajar con prontitud por la justicia y la reconciliación, que son los cimientos de una paz social verdadera.

Evangelio del día 23 de Octubre de 2025

Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».

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Texto: Lucas 12, 49-53 (Resumen)

Jesús anuncia que ha venido a traer fuego a la tierra y desea que ya esté ardiendo. Habla de un bautismo que debe recibir (una referencia a su pasión y muerte). Luego, sorprendentemente, declara que no ha venido a traer paz, sino división: «de aquí en adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres…».


Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia

La DSI, que promueve la paz, la justicia y la unidad, encuentra en este pasaje una profunda y desafiante paradoja. La clave está en entender el concepto de «paz» que Jesús rechaza y la «división» que provoca.

CURSO DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA Y PASTORAL SOCIAL, 3er. Y ÚLTIMO DÍA

En el ocaso de aquel día, el aula resonaba aún con las palabras y reflexiones que habían tejido el curso de Doctrina Social de la Iglesia y Pastoral Social. Era el último encuentro, un cierre que prometía no ser un adiós, sino un hasta luego lleno de esperanza y compromiso.

El presbítero Josué Raúl Macías, Coordinador de la Pastoral del Trabajo, había abierto la jornada con una elucidación sobre la dimensión y matices laborales. Su voz, serena y firme, dibujó un panorama donde la justicia y la caridad se entrelazaban en el quehacer cotidiano.

Luego, el presbítero Juan Carlos Cruz nos condujo a un viaje del corazón hacia la Casa de la Misericordia. Nos reveló los cimientos sobre los cuales se erigió este refugio, un faro de esperanza nacido de la necesidad y la compasión. Describió los servicios que allí se ofrecen, cada uno un abrazo fraterno para aquellos que buscan alivio en medio de la tormenta.

La hermana Lolita, de parte del Padre Gustavo Navel, coordinador del cuidado de la creación, nos iluminó con la visión del proyecto que lidera. A grandes rasgos, nos mostró cómo se lleva a cabo esta dimensión, sus directrices y el impacto que tiene el trabajo del cuidado de la casa común.

El equipo de la Casa del Migrante de Movilidad Humana y Centro Scalabriniano de Pastoral Migratoria, compartieron con nosotros el proceso de acogida y atención a los migrantes. Nos explicaron cómo, de manera coordinada y sistematizada, se les brinda apoyo y se les ofrecen los servicios necesarios para aliviar su difícil situación, pero la ayuda es mas compleja que eso.

Desde el Centro de Formación Política, el licenciado Jaime Cedillo Bolivar, nos narró los inicios de esta institución, destacando su misión de formar líderes comprometidos con el bien común.

Finalmente, el presbítero Licenciado Francisco Ramírez Yáñez, rector del sistema UNIVA y presidente de ODUCAL, nos presentó una visión inspiradora sobre el futuro de la pastoral social a través de las universidades católicas. Su tema estructurado y profundo nos invitó a reflexionar sobre el papel de la educación en la construcción de un mundo más justo y solidario.

Para concluir, se extendió un agradecimiento especial a los presbíteros y Paulo Cesar Barajas, Juan Carlos Cruz y Francisco Javier Huerta, quienes se encargaron de la coordinación, los refrigerios y la comida, deleitándonos además con la alegría de un mariachi. También se agradeció a todos los participantes del curso y a los sacerdotes asistentes. Con este gesto de gratitud y fraternidad, dimos por concluido este enriquecedor encuentro.

Agradecemos su participación

EVANGELIO DEL DÍA 22 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre».

Entonces Pedro le preguntó a Jesús: «¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?»

El Señor le respondió: «Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene.

Pero si ese siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales.

El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más.

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Este pasaje se enmarca en un discurso de Jesús sobre la vigilancia y la fidelidad a la espera de su regreso (la Parusía). Utiliza dos imágenes poderosas:

  1. La Parábola del Ladrón (39-40): Jesús compara su venida con la llegada imprevista de un ladrón. El dueño de la casa, si supiera la hora, estaría vigilando. La lección es clara: «Estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis, vendrá el Hijo del Hombre». El énfasis está en la actitud constante de vigilancia, no en el cálculo de fechas.
  2. La Parábola del Mayordomo Fiel y del Infiel (41-48): Pedro pregunta si la parábola es para todos o solo para los discípulos. Jesús responde con una nueva imagen que introduce el concepto de responsabilidad según el conocimiento y la autoridad recibidos.
    · El Siervo Fiel y Prudente (42-44): Es el siervo puesto al frente de la servidumbre para darles el alimento a su tiempo. Si, a la llegada de su señor, lo encuentra actuando con fidelidad, será recompensado con mayor autoridad. Este siervo representa a los líderes de la comunidad (entonces y ahora: papas, obispos, sacerdotes, laicos con responsabilidades).
    · El Siervo Infiel (45-46): Si este mismo siervo, pensando que su señor tarda, comienza a maltratar a los demás siervos y a comer y embriagarse, su castigo será severo: «le hará pedazos y le señalará su lugar entre los infieles». La infidelidad aquí está directamente ligada al abuso de poder y a la opresión sobre los demás.
    · Grados de Conocimiento y Castigo (47-48): Jesús profundiza estableciendo una gradación en la responsabilidad:
    · El que conoce la voluntad del Señor y no la cumple será azotado mucho. (Mayor responsabilidad por mayor conocimiento).
    · El que no la conoce y hace cosas dignas de castigo será azotado poco. (Menor responsabilidad por menor conocimiento).
    · El principio rector es: «A todo el que se le ha dado mucho, mucho se le exigirá; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá más». Este es el versículo clave del pasaje.

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Perspectiva Social de la Iglesia

Desde la Doctrina Social de la Iglesia, este texto tiene implicaciones profundas para la vida en sociedad:

  1. Crítica a los Abusos de Poder: La condena más fuerte es para el siervo que, teniendo autoridad, oprime a sus subordinados. La Iglesia aplica esto a gobernantes, empresarios y cualquier persona en posición de poder. Un sistema social o económico que permite o fomenta la explotación del ser humano es gravemente infiel al Evangelio. La autoridad es un servicio (diaconía), no un privilegio para la opresión.
  2. Opción Preferencial por los Pobres: El siervo infiel maltrata a los demás siervos, que representan a los más débiles de la comunidad. La lectura social identifica aquí una llamada a proteger a los vulnerables. La fidelidad a Dios se mide, en gran parte, por el trato que damos a los más pequeños (cf. Mateo 25). Una sociedad justa es aquella donde los poderosos rinden cuentas por su trato a los pobres.
  3. El Principio de Responsabilidad: El versículo 48 es un pilar de la ética social católica. Se aplica a:
    · Naciones Ricas: A los países desarrollados, que han recibido más recursos y oportunidades, se les exige una mayor solidaridad con los países en vías de desarrollo (justicia global).
    · Personas con Riqueza o Educación: Quienes tienen más bienes materiales o formación tienen una responsabilidad mayor de contribuir al bien común.
    · Líderes: La responsabilidad es proporcional a la influencia que se ejerce. Un político, un juez o un obispo tendrán una rendición de cuentas más severa por sus acciones u omisiones.
  4. Vigilancia Activa: La «vigilancia» no es pasiva. Implica trabajar activamente por construir una sociedad más justa y fraterna mientras se espera la venida del Señor. La justicia social es una parte integral de la preparación para el Reino de Dios.

En resumen: Lucas 12:39-48, desde una perspectiva social, es una llamada urgente a la responsabilidad, especialmente para quienes ostentan poder o poseen recursos, advirtiendo que el juicio de Dios será particularmente severo con aquellos que, habiendo recibido mucho, han fallado en servir a la comunidad y, especialmente, a los más débiles.

CURSO DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA Y PASTORAL SOCIAL, Día 2

Segundo Día del Curso: Un Encuentro con la Misericordia y la Acción Social

El segundo día de nuestro curso fue una jornada enriquecedora, marcada por la participación de diversos líderes y expertos en el ámbito eclesial y social.

  • Ministros de la Misericordia: El presbítero Juan Carlos Cruz Romo inauguró la sesión, ofreciéndonos una profunda reflexión sobre el rol y la importancia de los ministros de la misericordia en la sociedad actual.
  • Historia de la Pastoral Social en Guadalajara: A continuación, el presbítero Eduardo Mendoza nos guio a través del proceso histórico de la pastoral social en la diócesis de Guadalajara, destacando sus logros y desafíos a lo largo del tiempo.
  • Construcción de la Paz como Dimensión: El presbítero Raúl de Jesús Díaz nos brindó una visión clara sobre qué es y cómo avanza el proceso de construcción de la paz como una dimensión fundamental de nuestra fe y compromiso social.
  • Fundación Cardenal Garibay Rivera: Sandra Pacheco, encargada de desarrollo institucional de la fundación, compartió los proyectos y el impacto de la Fundación Cardenal Garibay Rivera en la comunidad.
  • Pastoral de la Salud: Para concluir, el presbítero Francisco Javier nos introdujo a la pastoral de la salud, ofreciendo una breve semblanza de la vida y obra del Padre Juan Bernal. Describió la Pastoral de la Salud como la presencia y acción de la Iglesia con los que sufren, abarcando el anuncio de Jesucristo, la celebración de Jesucristo y la fraternidad o solidaridad.

Agradecimos a cada uno de los ponentes por su valiosa contribución e inspiración, extendiéndoles una cordial invitación a todos los asistentes para acompañarnos en la jornada de mañana.

EVANGELIO DEL DÍA 21 DE OCTUBRE DE 2025

Lucas 12, 35-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos».

Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Este pasaje evangélico, aunque de naturaleza escatológica (que habla de la espera final), ofrece principios fundamentales que la DSI aplica a la vida social y temporal:

  1. Vigilancia Activa y Responsabilidad (vers. 35-36): El llamado a «tener ceñida la cintura y las lámparas encendidas» se interpreta en la DSI como un llamado a la responsabilidad y la participación activa en la sociedad. Los cristianos no somos espectadores pasivos del mundo, sino que debemos estar preparados y trabajar activamente por el bien común, construyendo una sociedad más justa y solidaria mientras esperamos la plenitud del Reino de Dios.
  2. La Dignidad del Servicio (vers. 37): La sorprendente imagen del patrón que «se pone a servirlos» revoluciona los conceptos mundanos de poder y autoridad. La DSI subraya que toda autoridad, en la política, la economía o la sociedad, debe entenderse como servicio (principio de el bien común). El liderazgo verdadero no es dominación, sino entrega al servicio de los demás, especialmente de los más débiles.
  3. La Esperanza que Motiva la Acción: La bienaventuranza («Felices esos servidores…») no es para los que esperan de brazos cruzados, sino para los que encuentra «velando», es decir, trabajando. La esperanza cristiana no es un escape del mundo, sino la fuerza motriz que nos impulsa a transformarlo aquí y ahora, luchando contra la injusticia y la indiferencia.
  4. Solidaridad y Atención a los Más Necesitados: La vigilancia implica estar atentos a las necesidades del prójimo. La DSI desarrolla esto en el principio de solidaridad, que es la determinación firme de trabajar por la justicia y de comprometerse con los que llegan «a la madrugada o más tarde» (los marginados, los pobres, los que sufren), asegurándose de que nadie quede excluido del banquete de la vida.

En resumen, Lucas 12:35-38, desde la DSI, es una invitación a vivir la fe de manera activa, servicial y esperanzada en medio del mundo, trabajando incansablemente por construir una comunidad humana que refleje los valores del Reino de Dios: justicia, servicio y amor fraterno.

Curso de Doctrina Social de la Iglesia y Pastoral Social

El día de hoy se dio inicio a un curso trascendental con la participación activa de algunos miembros de la Comisión, Sacerdotes y Laicos de la Arquidiócesis de Guadalajara. El evento contó con la destacada participación del presbítero doctor Matías Rodríguez, quien abordó el tema de las «Antropologías Contemporáneas» y la reciente declaración «Dignitas Infinita» del Vaticano, ofreciendo una reflexión profunda sobre la dignidad humana en el contexto actual.

Posteriormente, Monseñor doctor Carlos Lara enriqueció la jornada con su exposición sobre «Evangelización, la Doctrina Social de la Iglesia y la Pastoral Social para la Iglesia». Subrayó que el mensaje social del Evangelio no debe ser considerado meramente como una teoría, sino como un fundamento y un estímulo esencial para la acción transformadora.

El curso promete ser un espacio de reflexión y aprendizaje valioso para todos los participantes, impulsando un compromiso renovado con la evangelización y la acción social en la comunidad.

Bajo la Coordinación conjunta del Sr. Pbro. Mauricio Muratalla Coordinador de la Comisión de Pastoral Social y Mons. Paulo Cesar Barajas representante de la Comisión Diocesana para la formación Integral del Presbiterio.

EVANGELIO DEL DÍA 20 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia». Pero Jesús le contestó: «Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?»

Y dirigiéndose a la multitud, dijo: «Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea».

Después les propuso esta parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha y se puso a pensar: ‘¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?’ Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios».

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Parábola del rico insensato

Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia

  1. Destino universal de los bienes – La tierra y sus bienes son para todos, no para acumulación individual egoísta.
  2. Primacía de la persona sobre el capital – La vida vale más que las posesiones materiales.
  3. Solidaridad y opción preferencial por los pobres – La riqueza conlleva responsabilidad social hacia los más necesitados.
  4. Límites morales del mercado – La codicia es un vicio que corrompe las relaciones humanas y sociales.
  5. Auténtico desarrollo humano integral – La verdadera riqueza está en ser «rico ante Dios», viviendo la caridad y la justicia.

La parábola cuestiona radicalmente una economía que privilegia la acumulación sobre la dignidad humana y el bien común, invitando a una conversión hacia una sociedad más fraterna.

EVANGELIO DEL DÍA 19 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:

«En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia para decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.

Por mucho tiempo, el juez no le hizo caso, pero después se dijo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando’ «.

Dicho esto, Jesús comentó: «Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen ustedes que encontrará fe sobre la tierra?»

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Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

La DSI extrae de esta parábola principios fundamentales para la construcción de una sociedad justa:

  1. La Oración y la Acción por la Justicia: La parábola, aunque sobre la oración persistente, utiliza el drama de la injusticia social como ejemplo. La DSI ve aquí un vínculo inseparable: la fe que no se traduce en una búsqueda activa de la justicia es estéril. La oración debe impulsar a los creyentes a trabajar incansablemente por un mundo donde se respeten los derechos de los más débiles.
  2. Opción Preferencial por los Vulnerables: El personaje central es una viuda, el arquetipo bíblico del desamparo y la falta de protector en la sociedad antigua. La DSI interpreta que Dios toma partido por los que no tienen voz, los marginados y los que sufren injusticia. La Iglesia está llamada a ser abogada de los pobres y defender su causa con la misma persistencia de la viuda.
  3. El Deber del Estado y la Autoridad: El juez injusto representa a una autoridad corrupta que ha abandonado su misión fundamental: administrar justicia. La DSI enseña que la autoridad política debe estar al servicio del bien común, la justicia y el respeto de los derechos humanos. Cuando la autoridad falla, la sociedad entera se corrompe.
  4. Perseverancia en la Transformación Social: El mensaje central de «orar siempre sin desfallecer» se aplica a la lucha por la justicia. Los esfuerzos por construir una sociedad más fraterna a menudo encuentran resistencia e indiferencia. La DSI alienta a no cansarse ni ceder al desaliento («No desfallecer») en la defensa de la dignidad humana, aunque los resultados tarden.
  5. La Justicia de Dios como Fundamento de la Esperanza: La conclusión de Jesús —»Os digo que les hará justicia sin tardar»— es un pilar de esperanza. La DSI se fundamenta en la certeza de que, aunque la injusticia parezca triunfar, la última palabra la tiene Dios, que es Justicia. Esta esperanza no es pasiva, sino que es el motor para una acción social transformadora y perseverante, incluso en un mundo que a menudo parece carecer de fe («¿encontrará fe sobre la tierra?»).

En resumen, la DSI ve en esta parábola un llamado urgente a ser una Iglesia profética y persistente, que, identificada con la viuda (los pobres), clama y trabaja incansablemente por la justicia, confiando en que Dios está de su lado y que su Reino de justicia llegará.

EVANGELIO DEL DÍA 18 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: «La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero ni morral ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’ «.

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Perspectiva Social de la Iglesia

Desde la perspectiva social, la Iglesia ve en este pasaje un modelo fundamental para su misión evangelizadora y servicio en el mundo:

  1. Misión Colectiva y en Comunión: Jesús no envía a los discípulos de uno en uno, sino «de dos en dos». Esto subraya que la misión es una tarea comunitaria. La Iglesia, como «Pueblo de Dios», no actúa a título individual, sino como un cuerpo solidario que anuncia el Evangelio y trabaja por el bien común.
  2. Opción Preferencial por los Pobres y la Confianza en Dios: El mandato de no llevar bolsa, alforja ni sandalias es una llamada radical a la confianza en la Providencia. Socialmente, la Iglesia interpreta esto como un llamado a desprenderse de seguridades materiales para servir con autenticidad, identificándose con los más pobres y dependiendo no de los recursos propios, sino de la acogida de la comunidad y de Dios.
  3. Paz y Justicia como Fundamentos: El saludo de «Paz a esta casa» no es solo un deseo, sino un anuncio activo. Para la Doctrina Social de la Iglesia, la paz (Shalom) es inseparable de la justicia. Donde hay injusticia, desigualdad o falta de fraternidad, no hay paz verdadera. La misión implica construir una sociedad más justa y pacífica desde la base, la familia y la comunidad.
  4. Dignidad del Trabajo y el Trabajador: La instrucción «permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan; porque el obrero es digno de su salario» es un principio clave de la enseñanza social católica. Reafirma la dignidad del trabajo y el derecho del trabajador a una justa remuneración que le permita vivir. La Iglesia defiende que la economía debe estar al servicio de la persona, y no al revés.
  5. Sanación Integral y el Reino de Dios: El mandato de «curar a los enfermos» refleja la preocupación de Jesús por la persona en su totalidad: cuerpo y espíritu. Esto impulsa a la Iglesia a promover la sanidad integral de la sociedad a través de hospitales, obras de caridad y la lucha contra las «enfermedades» sociales como la indiferencia, la exclusión y la falta de acceso a la salud. El anuncio «El Reino de Dios se ha acercado» se hace visible cuando se alivia el sufrimiento humano y se restaura la dignidad de los más vulnerables.

En resumen, la Iglesia ve en Lucas 10, 1-9 un «manual» para su acción social: una misión realizada en comunidad, con pobreza evangélica, anunciando la paz, respetando la dignidad del trabajo y buscando la sanación integral de las personas y de las estructuras sociales, como signo palpable del Reino de Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 17 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:

«Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.

Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo.

¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos».

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Breve perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia

Este pasaje ofrece dos enseñanzas fundamentales que iluminan el compromiso social del cristiano:

  1. El Principio de Transparencia y la Lucha contra la Hipocresía (v. 1-3):
    Jesús advierte contra la «levadura de los fariseos», que es la hipocresía. La DSI promueve la transparencia, la verdad y la integridad como bases para una sociedad justa. En la vida pública, económica y política, la hipocresía (decir una cosa y hacer otra) corroe el bien común. El cristiano está llamado a ser coherente, a que su fe se traduzca en acciones auténticas, porque toda obra secreta o injusta finalmente saldrá a la luz. Esto aplica a la honestidad en los negocios, a la integridad en la función pública y a la sinceridad en las relaciones sociales.
  2. La Dignidad de la Persona y la Confianza en Dios (v. 4-7):
    Jesús nos libera del miedo al poder humano que puede dañar el cuerpo, pero no tocar nuestra dignidad esencial. La DSI se fundamenta en el valor infinito de cada persona, creada a imagen de Dios. El «no temáis» es una invitación a defender la dignidad humana (especialmente de los pobres y vulnerables) sin miedo a las represalias, porque nuestra seguridad última está en Dios. Su providencia («hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados») nos asegura que cada persona es invaluable. Esto fundamenta la opción preferencial por los pobres: si Dios cuida de los pajarillos, ¡cuánto más de los seres humanos más desprotegidos!

Conclusión breve

Jesús nos invita a construir una sociedad basada en la autenticidad y la verdad, y a trabajar por la justicia sin miedo, sostenidos por la certeza de que cada persona posee una dignidad eterna y está bajo el cuidado amoroso de Dios. Esta es la base para un compromiso social valiente y esperanzado.

EVANGELIO DEL DÍA 16 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: «¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.

Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.

¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso».

Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.

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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia

Este pasaje del Evangelio contiene una fuerte denuncia de Jesús contra la hipocresía religiosa y el abuso de autoridad. Desde la perspectiva de la DSI, podemos destacar dos principios clave:

  1. Verdad y Coherencia de Vida:
    Jesús critica a quienes honran a los profetas muertos mientras rechazan a los vivos. La DSI insiste en que la fe debe traducirse en coherencia entre lo que se cree y lo que se vive («Fe y obras»). La justicia social exige no sólo gestos simbólicos, sino una conversión real que acoja la voz de los «profetas de hoy» (quienes denuncian injusticias, pobreza, etc.).
  2. Responsabilidad y Autoridad como Servicio:
    Cuando Jesús dice: «Os habéis apoderado de la llave de la ciencia… no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis», condena el uso del poder para excluir en lugar de servir. La DSI recuerda que toda autoridad es un servicio (principio de bien común) y debe facilitar el acceso a la verdad, la educación y la participación, nunca cerrar puertas. Quienes tienen roles de liderazgo (también en lo social, político o económico) están llamados a ser servidores, no dueños del saber o del poder.

Conclusión breve

Jesús nos llama a rechazar toda forma de hipocresía y a construir una sociedad donde la autoridad sea servicio, la fe se manifieste en justicia y las «llaves» del saber y del poder estén al servicio de la inclusión y la dignidad de todos, especialmente de los más débiles.

EVANGELIO DEL DÍA 15 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!”

Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: “Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros”. Entonces Jesús le respondió: “¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”

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El pasaje contiene una fuerte crítica de Jesús a los fariseos y a los maestros de la ley, que se puede aplicar a tres principios clave de la DSI:

  1. Justicia, Amor y Prioridades (v. 42): Jesús condena la práctica de dieimar hasta la más pequeña hierba, mientras se descuida «la justicia y el amor de Dios». La DSI insiste en que la auténtica religión no se reduce a ritos o cumplimientos externos, sino que debe traducirse en justicia social y caridad hacia el prójimo. El «aquello» que no debe descuidarse es precisamente la opción preferencial por los pobres y la construcción de una sociedad justa.
  2. Vanidad y Coherencia de Vida (v. 43): La advertencia sobre amar los primeros asientos y los saludos en las plazas señala el peligro de la vanidad y la búsqueda de honor. La DSI promueve la humildad y la coherencia entre lo que se profesa y cómo se actúa en la esfera pública. El liderazgo, según la DSI, es un servicio, no un privilegio.
  3. Cargas Insoportables (v. 46): Jesús acusa a los doctores de la ley de cargar a los demás con «cargas insoportables» sin ayudarles a llevarlas. Este es un principio fundamental de la DSI: la solidaridad. Las estructuras sociales, económicas y legales no deben ser opresivas para las personas, especialmente para los más débiles. Los que tienen autoridad o conocimiento tienen el deber de aligerar las cargas de los demás, no de agravarlas.

En resumen: Este pasaje es un llamado urgente a una fe auténtica que integre la práctica religiosa con la justicia, la humildad y la solidaridad efectiva con el prójimo, que son pilares de la Doctrina Social de la Iglesia.

CURSO PARA SACERDOTES Y LAICOS DE PASTORAL SOCIAL Y DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

El curso es para sacerdotes y laicos que colaboran en Pastoral Social, organizado por la Comisión de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Guadalajara y la Formación Permanente del Presbiterio de Guadalajara. Se llevará a cabo del 20 al 22 de octubre de 2025, de 9:30 am a 2:00 pm, en Jarauta #510-A, Col. La Perla (GDL, JAL.). La cooperación es de $200.

EVANGELIO DEL DÍA 14 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 11, 2-11

En aquel tiempo, Juan se encontraba en la cárcel, y habiendo oído hablar de las obras de Cristo, le mandó preguntar por medio de dos discípulos: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”

Jesús les respondió: “Vayan a contar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de la lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso aquel que no se sienta defraudado por mí”.

Cuando se fueron los discípulos, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan: “¿Qué fueron ustedes a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? No. Pues entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un hombre lujosamente vestido? No, ya que los que visten con lujo habitan en los palacios. ¿A qué fueron, pues? ¿A ver a un profeta? Sí, yo se los aseguro; y a uno que es todavía más que profeta. Porque de él está escrito: He aquí que yo envío a mi mensajero para que vaya delante de ti y te prepare el camino. Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él”. Palabra del Señor.

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  1. La opción preferencial por los pobres (v. 5):
    La respuesta de Jesús a Juan no es abstracta, sino que se concreta en signos de liberación integral: los ciegos ven, los cojos andan, los pobres son evangelizados. La DSI subraya que el Reino de Dios se manifiesta en acciones que restauran la dignidad de los más vulnerables. La «Buena Nueva» implica una transformación real de las condiciones de vida, no solo un anuncio espiritual.
  2. La dignidad de la persona humana y el bien común:
    Los milagros de Jesús son signos de la dignidad restaurada. La DSI insiste en que toda estructura social debe favorecer el desarrollo integral de la persona. Jesús muestra que la fe se traduce en hechos que promueven la vida, la salud y la inclusión, principios que la Iglesia aplica al defender sistemas de salud, educación y justicia accesibles a todos.
  3. El diálogo entre fe y razón (v. 6):
    Jesús invita a Juan —y a todos— a discernir los signos de los tiempos sin escandalizarse. La DSI fomenta una fe que no teme enfrentar las realidades complejas, buscando respuestas concretas a los desafíos sociales desde la razón iluminada por el Evangelio.
  4. El papel de los profetas en la sociedad (vv. 7-10):
    Juan el Bautista es elogiado como profeta que prepara el camino, incluso desde la cárcel (lugar de persecución por la verdad). La DSI valora el deber profético de la Iglesia de denunciar las injusticias y anunciar la esperanza, aunque eso conlleve incomprensión o persecución.
  5. El Reino de Dios y la transformación social (v. 11):
    Jesús contrasta la grandeza de Juan con la novedad del Reino, donde «el más pequeño» es grande. La DSI ve aquí una inspiración para construir una sociedad donde el servicio y la humildad sean valores centrales, superando lógicas de poder y exclusión.

Conclusión:
El pasaje revela que el Mesías se identifica por acciones que liberan y dignifican al ser humano, especialmente a los pobres. La DSI recoge este mensaje para inspirar un compromiso cristiano que una fe y justicia, promoviendo estructuras sociales más humanas, siempre a la luz del Reino de Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 14 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.

Pero el Señor le dijo: «Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio».

Exégesis del Pasaje (Análisis del Texto)

  1. El Contexto: Un fariseo, representante de una religiosidad meticulosa en lo externo, invita a Jesús a su mesa. El lavado ritual de las manos (no por higiene, sino por pureza ceremonial) era una tradición importante para los fariseos.
  2. La Acción Simbólica de Jesús: Al no lavarse, Jesús no desprecia la Ley, sino que provoca una situación para dar una enseñanza profunda. Su acción cuestiona un sistema que prioriza la apariencia sobre la autenticidad del corazón.
  3. La Enseñanza Central: La Pureza Interior: Jesús usa la metáfora de la «copa y el plato» para exponer la hipocresía religiosa. La crítica no es contra la limpieza, sino contra la contradicción de una vida que cuida minuciosamente los ritos externos («lo de fuera») mientras descuida la justicia, la misericordia y la bondad («lo de dentro»).
  4. La Solución Radical: La propuesta de Jesús es revolucionaria. No dice «lávense por dentro también», sino que propone un acto concreto de justicia: «Den más bien como limosna lo que tienen». La verdadera pureza, aquella que limpia tanto lo interior como lo exterior, no se alcanza con ritos, sino con un corazón generoso y justo que se manifiesta en acciones a favor del necesitado. La «limosna» aquí no es una simple caridad, sino un símbolo de la justicia distributiva y la conversión del corazón hacia el prójimo.

La DSI, que bebe de las fuentes bíblicas, encuentra en este pasaje principios fundamentales para la construcción de una sociedad justa.

  1. Primacía de la Persona y la Conversión Moral: La DSI insiste en que el orden social justo nace de corazones convertidos. No se puede construir una sociedad buena con personas malas. Jesús denuncia que un sistema religioso o social que se preocupa solo de las «formas» (leyes, apariencias, estructuras) sin una ética interior (honestidad, justicia, amor) está vacío. La DSI llama a esto la «conversión moral» como requisito para el cambio social.
  2. Opción Preferencial por los Pobres: El mandato de Jesús de «dar como limosna» es el núcleo de este principio. La pureza y la autenticidad de la fe y de la vida social se miden por el trato que se da a los más vulnerables. Una sociedad que ignora a los pobres mientras mantiene fachadas de orden y prosperidad es, a los ojos del Evangelio, «impura». La DSI exige que la actividad económica y política esté orientada al bien común y a la superación de la pobreza.
  3. Destino Universal de los Bienes: Cuando Jesús pide dar lo que se tiene, recuerda que los bienes de la tierra están destinados a todos. Acumular riqueza de manera egoísta mientras hay hermanos en necesidad es una forma de «rapacidad y maldad» interior que contamina todo. La DSI desarrolla este principio, afirmando que la propiedad privada tiene una hipoteca social y debe servir al bien de todos.
  4. La Caridad en la Verdad (Caritas in Veritate): La «limosna» que purifica todo no es un gesto paternalista, sino un acto de justicia y amor auténtico. La DSI, especialmente en la encíclica de Benedicto XVI, subraya que el desarrollo humano integral requiere caridad (amor) iluminada por la verdad. Es la verdad sobre la dignidad humana la que nos exige ser justos y generosos, no solo un sentimiento pasajero.

Conclusión

Lucas 11, 37-41 es un pasaje profundamente social. Jesús no está hablando solo de piedad personal, sino de los fundamentos de una comunidad justa. La auténtica pureza, la que agrada a Dios, no se logra con el cumplimiento externo de normas, sino con un corazón transformado por la justicia y la caridad, que se traduce en acciones concretas de compartir y servir a los más necesitados.

La Doctrina Social de la Iglesia recoge este mensaje y lo aplica a las estructuras sociales, económicas y políticas, recordándonos que la fe, para ser auténtica, debe purificarse constantemente en el crisol del amor y la justicia hacia el prójimo.

EVANGELIO DEL DÍA 13 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: «La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (Breve)

  1. La Conversión como Base del Cambio Social

· El signo de Jonás es, ante todo, un signo de conversión. Los ninivitas, desde el rey hasta el último ciudadano, cambiaron su conducta injusta (violencia, opresión) en respuesta a una predicación.
· Para la DSI: No puede haber una transformación social estructural sin una conversión personal y comunitaria. La DSI no promueve solo un cambio de estructuras, sino un cambio de corazones que lleve a la práctica de la justicia. La sociedad justa comienza con el arrepentimiento personal ante el mal que uno causa o tolera.

  1. Crítica a la «Sociedad del Espectáculo» y la Evasión de Responsabilidad

· La multitud pide un signo espectacular (un milagro visible y sensacionalista), no la conversión. Quieren ser espectadores pasivos de un prodigio, no actores de su propia transformación.
· Para la DSI: Esto es una crítica a la mentalidad que busca soluciones mágicas a los problemas sociales (esperando un «mesías» político o un «milagro» económico), evadiendo la responsabilidad personal y colectiva. La DSI llama a la participación y al esfuerzo solidario, no a la pasividad.

  1. La Sabiduría y la Predicación sobre el Poder y el Show

· Jesús se presenta como «más que Salomón» (la sabiduría) y «más que Jonás» (la predicación profética).
· Para la DSI: La construcción del bien común se basa más en la sabiduría (que busca el verdadero bien de todos) y en la verdad profética (que denuncia las injusticias) que en el poder espectacular o las promesas demagógicas. La Palabra de Dios (sabia y profética) es el criterio último para juzgar cualquier estructura social, no el éxito o la apariencia.

  1. Los «Jueces Inesperados»: La Reina del Sur y Nínive

· Jesús elige como jueces a dos figuras paganas y extranjeras: la Reina de Saba (de Arabia) y los ninivitas (enemigos tradicionales de Israel). Ambos reconocieron la sabiduría y la llamada a la conversión cuando la vieron.
· Para la DSI: Esto es un antídoto contra la autorreferencialidad y la autosuficiencia. La Iglesia y la sociedad deben estar abiertas a reconocer la verdad, la sabiduría y la justicia dondequiera que se manifiesten, incluso fuera de sus fronteras culturales o religiosas. Los «de fuera» pueden dar lecciones a los «de dentro».


Conclusión Breve

Lucas 11, 29-32 ofrece a la DSI un criterio fundamental: La verdadera renovación social no viene de signos espectaculares o soluciones técnicas vacías, sino de:

  1. La conversión personal y estructural (Signo de Jonás).
  2. La búsqueda de la sabiduría evangélica (Más que Salomón) para iluminar los problemas sociales.
  3. La escucha humilde de la voz profética (Más que Jonás) que nos llama a la justicia.
  4. La apertura a aprender incluso de quienes están fuera de nuestro círculo, desafiando nuestros prejuicios.

Dios no nos salvará con un show celestial, sino invitándonos a cambiar nuestra vida social a la luz de su Palabra.

EVANGELIO DEL DÍA 12 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”.

Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.

Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.

Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (Breve)

  1. La Dignidad de la Persona Enferma y Excluida

· Los leprosos representan a los excluidos sociales y económicos de toda época (enfermos, pobres, migrantes, indocumentados). La lepra no solo era una enfermedad física, sino una exclusión religiosa, social y económica (vivían fuera de las ciudades).
· La DSI ve aquí un principio fundamental: la dignidad de la persona es anterior a su condición social, salud o nacionalidad. Jesús los atiende y cura, reafirmando su dignidad.

  1. El Grito de los Pobres por Justicia

· Los leprosos «se pararon a distancia y alzaron la voz». Este es el «grito de los pobres» que clama por justicia y compasión, un grito que, según la DSI, debe ser la prioridad de la acción social de la Iglesia.
· La sociedad (y a veces la propia Iglesia) tiende a mantener a los marginados «a distancia». El evangelio pide escuchar ese grito y acercarse, como hizo Jesús.

  1. El Extranjero como Modelo: Cuestionando Nuestros Prejuicios

· El héroe de la historia es un samaritano, un extranjero despreciado por los judíos. Este es un golpe maestro de Lucas contra toda forma de xenofobia y nacionalismo excluyente.
· Para la DSI: La opción preferencial por los pobres incluye muchas veces a los forasteros y migrantes. Con frecuencia, los que están fuera de nuestras estructuras (el samaritano) nos dan lecciones de fe, gratitud y humanidad. La salvación y la verdadera fe no son patrimonio de un solo pueblo o grupo.

  1. Gratitud y Justicia Social

· Los nueve curados representan la ingratitud y la apropiación de los bienes. Recibieron un don inmenso (la salud, que implicaba la reintegración social y económica) y no lo agradecieron, dándolo por sentado.
· La DSI promueve una sociedad basada en la gratitud y la justicia, no en el mero derecho o interés. La gratitud es la base de la responsabilidad social. Quien es agradecido con Dios, se vuelve responsable de su hermano. La sociedad de consumo, en cambio, fomenta la insatisfacción y la ingratitud.

  1. La Salvación Integral: «Tu fe te ha salvado»

· Jesús no dice «tu fe te ha curado». A los diez les dio la curación física (un bien parcial). Al samaritano agradecido le da la salvación (un bien integral que incluye la paz con Dios, la reconciliación y un sentido de la vida).
· Para la DSI: El desarrollo humano auténtico no es solo socioeconómico (como la curación de los diez). El verdadero desarrollo es integral (salvación): debe incluir la dimensión espiritual, moral y comunitaria. Un progreso material que olvida a Dios y al prójimo es incompleto y estéril.


Conclusión Breve

Lucas 17, 11-19 es una poderosa lección de DSI: Nos recuerda que nuestra acción social debe:

  1. Escuchar el grito de los excluidos.
  2. Cuestionar los prejuicios que marginan al «extranjero».
  3. Promover una gratitud activa que se traduzca en justicia.
  4. Buscar siempre un desarrollo humano integral, no solo material.

El samaritano agradecido es el modelo del ciudadano y creyente socialmente responsable: reconoce el don recibido, alaba a Dios y se reconcilia con su prójimo.

EVANGELIO DEL DÍA 11 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: «¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!» Pero Jesús le respondió: «Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».

Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (Breve)

  1. Primacía de la Praxis sobre la Simple Adscripción (Cambio de Paradigma)

· Crítica a la mentalidad tribal: La mujer elogia a Jesús desde una lógica de clan o familia sanguínea (honor por pertenencia). Jesús redirige radicalmente el elogio: la verdadera dignidad y felicidad no vienen de quién eres (origen, familia, nación, estatus), sino de qué haces con la Palabra que escuchas.
· Fundamento de la Dignidad Humana: La DSI insiste en que la dignidad es inherente a toda persona, pero se realiza plenamente en la acción moral y social. No basta nacer en una «sociedad cristiana»; hay que construir el Reino con obras.

  1. Escuchar + Practicar = Discípulo Misionero

· Auditores Activos: La fe no es un mero patrimonio cultural que se hereda pasivamente. Jesús une inseparablemente escucha (asimilación) y práctica (acción transformadora).
· Para la DSI: Esto se traduce en que los cristianos deben ser:
· Obedientes a la Palabra (que proclama justicia, opción por los pobres, bien común).
· Activos en la transformación social (la práctica es la verificación de la escucha).

  1. Una Nueva Familia: La Comunidad de los que Hacen la Voluntad de Dios

· Al corregir a la mujer, Jesús no deshonra a María. De hecho, en Lucas 8,21 dice: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican». María es la primera y perfecta creyente porque escuchó y puso en práctica la Palabra («Hágase en mí según tu palabra» – Lc 1,38).
· Implicación Social: La verdadera fraternidad universal no nace de la sangre, la etnia o la nacionalidad, sino de la comunidad de principios y de acción basada en el Evangelio. La DSI promueve esta fraternidad como base de la sociedad civil.

  1. Conclusión Breve

Lucas 11, 27-28 es un pilar evangélico para la DSI: Desplaza el foco de la identidad pasiva (ser de un grupo) a la responsabilidad activa (escuchar y practicar la justicia del Reino). La verdadera «bienaventuranza» o felicidad social se construye con el compromiso concreto con la Palabra de Dios, que siempre nos llama a amar, servir y hacer justicia. No es suficiente con «llamarse» cristiano; hay que «practicar» como cristiano en la esfera pública y privada.

EVANGELIO DEL DÍA 10 DE OCTUBRE DE 2025

Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: “Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.

Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: ‘’Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: ‘Volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete espíritus peores que él y vienen a instalarse allí, y así la situación final de aquel hombre resulta peor que la de antes”.

Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia

Este pasaje evangélico, aunque se centra en la lucha espiritual entre Jesús y el mal, ofrece claves que la Doctrina Social de la Iglesia puede aplicar a la realidad social:

  1. Unidad y división: Jesús advierte que un reino dividido no puede sostenerse (v. 17). La DSI subraya la llamada a la unidad y al bien común, rechazando divisiones egoístas que fracturan la comunidad humana. La solidaridad es esencial para construir una sociedad justa.
  2. Opción fundamental por el bien: La frase «El que no está conmigo, está contra mí» (v. 23) recuerda que no hay neutralidad ante el bien y el mal. La DSI invita a una opción preferencial por los pobres y a trabajar activamente por la justicia, sin ambigüedades.
  3. Liberación y vacío peligroso: La parábola del espíritu que regresa (vv. 24-26) ilustra que no basta con «expulsar el mal» (por ejemplo, corrupción, injusticia) si no se llena el vacío con valores positivos. La DSI promueve no solo denunciar estructuras de pecado, sino también construir una cultura del encuentro, el bien común y la caridad.
  4. El «hombre fuerte» y las estructuras injustas: La imagen del «hombre fuerte» (v. 21) puede simbolizar estructuras de poder que oprimen. Jesús, «el más fuerte», libera y reparte el botín (v. 22). La DSI llama a transformar las estructuras injustas para que sirvan a la dignidad de la persona y la distribución justa de los bienes.
  5. El Reino de Dios y la transformación social: Cuando Jesús actúa «por el dedo de Dios» (v. 20), manifiesta que el Reino de Dios ya está presente. La DSI ve en esto un impulso para trabajar aquí y ahora por un mundo más fraterno, anunciando la esperanza de una sociedad renovada.

En resumen, este texto —más allá de su dimensión espiritual— interpela a los creyentes a combatir el mal social con unidad, opción clara por el bien y construcción de un orden justo, evitando que los «vacíos» de valores sean ocupados por males mayores. La DSI nos recuerda que la lucha contra el mal estructural exige una conversión continua y el compromiso con la caridad y la justicia.

EVANGELIO DEL DÍA 08 DE OCTUBRE DE 2025

LUCAS, 11, 1-4

Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».

Entonces Jesús les dijo: «Cuando oren, digan:
Padre, santificado sea tu nombre,
venga tu Reino,
danos hoy nuestro pan de cada día
y perdona nuestras ofensas,
puesto que también nosotros perdonamos
a todo aquel que nos ofende,
y no nos dejes caer en tentación».

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El «Padrenuestro» no es solo una oración privada, sino un proyecto social del Reino de Dios. Cada petición tiene una profunda dimensión comunitaria y estructural que la DSI desarrolla.

Puntos clave desde la DSI:

  1. «Padre» (Paternidad de Dios y Fraternidad Universal): Al dirigirnos a Dios como «Padre», afirmamos que todos los seres humanos somos hermanos. Este es el fundamento último de la DSI. Niega toda forma de individualismo, exclusión o discriminación, y exige la construcción de una sociedad basada en la solidaridad y la fraternidad universal.
  2. «Santificado sea tu Nombre» (Dimensión Pública de la Fe): Esta petición implica que Dios sea reconocido en la vida social. La DSI recuerda que la fe no es solo un asunto privado, sino que debe inspirar la ética pública y la conducta social, promoviendo valores como la verdad, la justicia y el respeto a la dignidad sagrada de cada persona.
  3. «Venga a nosotros tu Reino» (Opción por la Justicia y el Bien Común): El «Reino de Dios» es la centralidad de la predicación de Jesús. Es un reino de justicia, amor y paz. La DSI entiende que trabajar por este Reino significa transformar las estructuras injustas de este mundo, haciendo presente aquí y ahora los valores del Evangelio. Es una tarea histórica y social.
  4. «Danos hoy nuestro pan de cada día» (Destino Universal de los Bienes): Esta es una petición profundamente social y económica. No se pide el pan solo para uno, sino para todos. La DSI ve aquí un imperativo para garantizar el acceso a los bienes básicos para toda la humanidad. Esto condena la pobreza, la desigualdad escandalosa y exige sistemas económicos que pongan a la persona y sus necesidades en el centro.
  5. «Perdona nuestros pecados… pues también nosotros perdonamos» (Solidaridad y Justicia Restaurativa): El perdón es la base de la reconciliación social. La DSI promueve una cultura del encuentro y del perdón para sanar las heridas de la sociedad. Además, subraya que la justicia humana debe estar impregnada de misericordia, buscando la rehabilitación y no solo el castigo.
  6. «No nos dejes caer en la tentación» (Lucha contra las Estructuras de Pecado): La tentación no es solo individual. La DSI habla de «estructuras de pecado», que son mecanismos sociales, económicos y políticos que facilitan el mal y oprimen a las personas. Esta petición es una oración por la fortaleza para denunciar y transformar esos sistemas que nos «tientan» a aceptar la injusticia como normal.

Conclusión:

El Padrenuestro, desde la óptica de la DSI, es un manifiesto revolucionario para la construcción de una civilización del amor. Nos revela que la oración y el compromiso social son inseparables. Orar esta oración es comprometerse a trabajar por un mundo donde:

· La fraternidad venza al egoísmo.
· La justicia y el pan lleguen a todos.
· El perdón y la misericordia sanen nuestras comunidades.
Es, en definitiva, el plan de Dios para la sociedad humana.

EVANGELIO DEL DÍA 07 DE OCTUBRE DE 2025

Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: «Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude».

El Señor le respondió: «Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará».

Puntos clave desde la DSI:

  1. Primacía de la Persona sobre el Hacer (Dignidad de la Persona): Jesús defiende la elección de María de «sentarse a escuchar». Al hacerlo, afirma que el valor de una persona no reside solo en su utilidad o en lo que produce (la «actividad» de Marta), sino en su dignidad de ser hijo de Dios que acoge la Palabra. La DSI, al denunciar la «estructura de pecado» que reduce a las personas a meros instrumentos, encuentra aquí su base: la vida social debe estar ordenada al desarrollo integral de la persona, que incluye su dimensión espiritual y trascendente.
  2. Fundamento de la Acción Social en la Contemplación: La queja de Marta («¿no te importa que mi hermana me deje sola?») refleja el riesgo de un activismo estéril y lleno de «afanación y ansiedad». La DSI no es un simple manual de técnicas sociales; es una doctrina que nace de la escucha del Evangelio. El «mejor don» (la «mejor parte») que elige María representa la conversión personal y el encuentro con Cristo, que es el motor y el sentido último de toda acción transformadora en el mundo. Sin esta escucha, la acción social puede agotarse, volverse quejumbrosa o buscar protagonismo.
  3. Complementariedad de los Carismas para el Bien Común: Jesús no desprecia el servicio de Marta («diaconía»), sino que corrige su ansiedad y su juicio hacia María. En la comunidad (Iglesia y sociedad), son necesarios tanto los «Marías» (quienes reflexionan, oran y discernen) como los «Martas» (quienes actúan y sirven). El bien común se alcanza cuando ambos roles se valoran y complementan, evitando que el activismo suprima la reflexión, o que la contemplación se vuelva evasiva.
  4. La Conversión como Origen de la Transformación Social: El pasaje subraya que la transformación de las estructuras injustas comienza con la transformación del corazón. Antes de cambiar el mundo, debemos dejar que la Palabra de Dios nos cambie a nosotros. La opción por los pobres y la justicia, central en la DSI, debe estar arraigada en una fe vivida y escuchada, no solo en una ideología.

Conclusión:

Desde la DSI, el mensaje de Lucas 10, 38-42 es una llamada a integrar la escucha y la acción. Nos recuerda que:

· Toda acción social (Marta) debe estar cimentada en la escucha de la Palabra (María) para no perder su alma y su rumbo.
· La dignidad humana no se mide por la productividad, sino por la capacidad de acoger a Dios y al prójimo.
· La construcción de una sociedad más justa requiere personas con corazones contemplativos en medio de la acción, que no actúen por pura ansiedad o activismo, sino por amor, desde un encuentro vivo con Cristo.

JORNADA MUNDIAL DEL POBRE 2025.

Les compartimos el material de la JORNADA MUNDIAL DEL POBRE.
Material que se propone utilizar antes del 16 de noviembre día en que se celebra EL DÍA MUNDIAL DE LOS POBRES, pero que ustedes pueden utilizar de acuerdo a sus circunstancias parroquiales.

EVANGELIO DEL DÍA 04 DE OCTUBRE DE 2025

Lucas 10, 17-24

En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».

Él les contestó: «Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo».

En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: «¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».

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Análisis desde la Doctrina Social de la Iglesia

  1. La Misión como Servicio y el Bien Común (vv. 17-20)

· El texto: Los discípulos regresan asombrados porque «hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Jesús les responde: «No estén alegres porque se les someten los espíritus; estén alegres porque sus nombres están escritos en el cielo».
· Perspectiva de la DSI:
· Primacía de la Persona sobre los Resultados: La DSI insiste en que la persona y su dignidad trascendente (su «nombre escrito en el cielo») son el centro de toda actividad. El éxito, incluso en obras buenas como la caridad o la promoción social (simbolizado por someter demonios), no debe ser la fuente última de alegría. La verdadera alegría viene de la pertenencia a Dios y de la salvación.
· La Misión es Servicio: El poder que Jesús concede no es para dominar, sino para servir, liberando a las personas del mal en todas sus formas (espiritual, moral, social, estructural). La lucha contra los «demonios» modernos (injusticia, pobreza, corrupción) es parte esencial de la misión de la Iglesia en el mundo.

  1. La Opción Preferencial por los Pobres y los «Pequeños» (vv. 21-22)

· El texto: Jesús llena de gozo al Espíritu Santo y alaba al Padre porque «has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla».
· Perspectiva de la DSI:
· Los «Sencillos» como Destinatarios Privilegiados: Este versículo es un fundamento bíblico clave para la opción preferencial por los pobres. La DSI enseña que Dios tiene una predilección especial por los humildes, los que no cuentan según los criterios del mundo. Su «sabiduría» no es la técnica o la intelectual, sino la de acoger el Evangelio con un corazón abierto.
· Crítica a la Arrogancia del Poder: La revelación se oculta a los «sabios y entendidos» que confían solo en su razón o poder. La DSI advierte contra los sistemas ideológicos, económicos o políticos que marginan a los débiles y se erigen sobre una autosuficiencia que excluye a Dios y a los hermanos.

  1. La Dignidad y la Felicidad del Discípulo Misionero (vv. 23-24)

· El texto: Jesús se vuelve a sus discípulos y les dice: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron».
· Perspectiva de la DSI:
· Bienaventuranza y Dignidad de la Vocación: La verdadera felicidad («dichosos») no reside en tener posesiones o poder, sino en el encuentro con Cristo y la participación en su misión. La DSI promueve una sociedad donde las personas puedan realizar su vocación integral y encontrar una felicidad que va más allá del bienestar material.
· Responsabilidad Histórica: Los discípulos, y por extensión todos los cristianos, han sido privilegiados con la revelación de Dios en Jesús. Este don conlleva una responsabilidad social enorme. No pueden ser indiferentes ante el mundo; están llamados a ser testigos y constructores de una sociedad más justa y fraterna, anunciando con palabras y obras la Buena Nueva a los pobres.


Conclusión

Lucas 10, 17-24 ofrece una perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia que es, ante todo, espiritual y misionera. Nos recuerda que:

· Toda acción social debe nacer de una fe gozosa en Jesús y estar ordenada a la salvación integral del ser humano.
· El criterio para evaluar cualquier estructura social es su impacto en los más «pequeños» y sencillos.
· La alegría y la dignidad del cristiano provienen de servir a Dios y al prójimo, colaborando en la construcción de un mundo donde, como en el Reino que Jesús anuncia, el poder se ejerce como servicio y los últimos son los primeros.

En resumen, este pasaje subraya que la transformación social auténtica comienza con un corazón humilde que reconoce la acción de Dios y se pone al servicio de los hermanos, especialmente de los más necesitados.