Memoria de San Francisco de Asís
Lucas 10, 17-24
En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».
Él les contestó: «Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo».
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: «¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».
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Análisis desde la Doctrina Social de la Iglesia
- La Misión como Servicio y el Bien Común (vv. 17-20)
· El texto: Los discípulos regresan asombrados porque «hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Jesús les responde: «No estén alegres porque se les someten los espíritus; estén alegres porque sus nombres están escritos en el cielo».
· Perspectiva de la DSI:
· Primacía de la Persona sobre los Resultados: La DSI insiste en que la persona y su dignidad trascendente (su «nombre escrito en el cielo») son el centro de toda actividad. El éxito, incluso en obras buenas como la caridad o la promoción social (simbolizado por someter demonios), no debe ser la fuente última de alegría. La verdadera alegría viene de la pertenencia a Dios y de la salvación.
· La Misión es Servicio: El poder que Jesús concede no es para dominar, sino para servir, liberando a las personas del mal en todas sus formas (espiritual, moral, social, estructural). La lucha contra los «demonios» modernos (injusticia, pobreza, corrupción) es parte esencial de la misión de la Iglesia en el mundo.
- La Opción Preferencial por los Pobres y los «Pequeños» (vv. 21-22)
· El texto: Jesús llena de gozo al Espíritu Santo y alaba al Padre porque «has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla».
· Perspectiva de la DSI:
· Los «Sencillos» como Destinatarios Privilegiados: Este versículo es un fundamento bíblico clave para la opción preferencial por los pobres. La DSI enseña que Dios tiene una predilección especial por los humildes, los que no cuentan según los criterios del mundo. Su «sabiduría» no es la técnica o la intelectual, sino la de acoger el Evangelio con un corazón abierto.
· Crítica a la Arrogancia del Poder: La revelación se oculta a los «sabios y entendidos» que confían solo en su razón o poder. La DSI advierte contra los sistemas ideológicos, económicos o políticos que marginan a los débiles y se erigen sobre una autosuficiencia que excluye a Dios y a los hermanos.
- La Dignidad y la Felicidad del Discípulo Misionero (vv. 23-24)
· El texto: Jesús se vuelve a sus discípulos y les dice: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron».
· Perspectiva de la DSI:
· Bienaventuranza y Dignidad de la Vocación: La verdadera felicidad («dichosos») no reside en tener posesiones o poder, sino en el encuentro con Cristo y la participación en su misión. La DSI promueve una sociedad donde las personas puedan realizar su vocación integral y encontrar una felicidad que va más allá del bienestar material.
· Responsabilidad Histórica: Los discípulos, y por extensión todos los cristianos, han sido privilegiados con la revelación de Dios en Jesús. Este don conlleva una responsabilidad social enorme. No pueden ser indiferentes ante el mundo; están llamados a ser testigos y constructores de una sociedad más justa y fraterna, anunciando con palabras y obras la Buena Nueva a los pobres.
Conclusión
Lucas 10, 17-24 ofrece una perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia que es, ante todo, espiritual y misionera. Nos recuerda que:
· Toda acción social debe nacer de una fe gozosa en Jesús y estar ordenada a la salvación integral del ser humano.
· El criterio para evaluar cualquier estructura social es su impacto en los más «pequeños» y sencillos.
· La alegría y la dignidad del cristiano provienen de servir a Dios y al prójimo, colaborando en la construcción de un mundo donde, como en el Reino que Jesús anuncia, el poder se ejerce como servicio y los últimos son los primeros.
En resumen, este pasaje subraya que la transformación social auténtica comienza con un corazón humilde que reconoce la acción de Dios y se pone al servicio de los hermanos, especialmente de los más necesitados.
