EVANGELIO DEL DÍA 08 DE OCTUBRE DE 2025

LUCAS, 11, 1-4

Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».

Entonces Jesús les dijo: «Cuando oren, digan:
Padre, santificado sea tu nombre,
venga tu Reino,
danos hoy nuestro pan de cada día
y perdona nuestras ofensas,
puesto que también nosotros perdonamos
a todo aquel que nos ofende,
y no nos dejes caer en tentación».

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El «Padrenuestro» no es solo una oración privada, sino un proyecto social del Reino de Dios. Cada petición tiene una profunda dimensión comunitaria y estructural que la DSI desarrolla.

Puntos clave desde la DSI:

  1. «Padre» (Paternidad de Dios y Fraternidad Universal): Al dirigirnos a Dios como «Padre», afirmamos que todos los seres humanos somos hermanos. Este es el fundamento último de la DSI. Niega toda forma de individualismo, exclusión o discriminación, y exige la construcción de una sociedad basada en la solidaridad y la fraternidad universal.
  2. «Santificado sea tu Nombre» (Dimensión Pública de la Fe): Esta petición implica que Dios sea reconocido en la vida social. La DSI recuerda que la fe no es solo un asunto privado, sino que debe inspirar la ética pública y la conducta social, promoviendo valores como la verdad, la justicia y el respeto a la dignidad sagrada de cada persona.
  3. «Venga a nosotros tu Reino» (Opción por la Justicia y el Bien Común): El «Reino de Dios» es la centralidad de la predicación de Jesús. Es un reino de justicia, amor y paz. La DSI entiende que trabajar por este Reino significa transformar las estructuras injustas de este mundo, haciendo presente aquí y ahora los valores del Evangelio. Es una tarea histórica y social.
  4. «Danos hoy nuestro pan de cada día» (Destino Universal de los Bienes): Esta es una petición profundamente social y económica. No se pide el pan solo para uno, sino para todos. La DSI ve aquí un imperativo para garantizar el acceso a los bienes básicos para toda la humanidad. Esto condena la pobreza, la desigualdad escandalosa y exige sistemas económicos que pongan a la persona y sus necesidades en el centro.
  5. «Perdona nuestros pecados… pues también nosotros perdonamos» (Solidaridad y Justicia Restaurativa): El perdón es la base de la reconciliación social. La DSI promueve una cultura del encuentro y del perdón para sanar las heridas de la sociedad. Además, subraya que la justicia humana debe estar impregnada de misericordia, buscando la rehabilitación y no solo el castigo.
  6. «No nos dejes caer en la tentación» (Lucha contra las Estructuras de Pecado): La tentación no es solo individual. La DSI habla de «estructuras de pecado», que son mecanismos sociales, económicos y políticos que facilitan el mal y oprimen a las personas. Esta petición es una oración por la fortaleza para denunciar y transformar esos sistemas que nos «tientan» a aceptar la injusticia como normal.

Conclusión:

El Padrenuestro, desde la óptica de la DSI, es un manifiesto revolucionario para la construcción de una civilización del amor. Nos revela que la oración y el compromiso social son inseparables. Orar esta oración es comprometerse a trabajar por un mundo donde:

· La fraternidad venza al egoísmo.
· La justicia y el pan lleguen a todos.
· El perdón y la misericordia sanen nuestras comunidades.
Es, en definitiva, el plan de Dios para la sociedad humana.

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