Lucas 17, 11-19
En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”.
Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.
Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.
Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (Breve)
- La Dignidad de la Persona Enferma y Excluida
· Los leprosos representan a los excluidos sociales y económicos de toda época (enfermos, pobres, migrantes, indocumentados). La lepra no solo era una enfermedad física, sino una exclusión religiosa, social y económica (vivían fuera de las ciudades).
· La DSI ve aquí un principio fundamental: la dignidad de la persona es anterior a su condición social, salud o nacionalidad. Jesús los atiende y cura, reafirmando su dignidad.
- El Grito de los Pobres por Justicia
· Los leprosos «se pararon a distancia y alzaron la voz». Este es el «grito de los pobres» que clama por justicia y compasión, un grito que, según la DSI, debe ser la prioridad de la acción social de la Iglesia.
· La sociedad (y a veces la propia Iglesia) tiende a mantener a los marginados «a distancia». El evangelio pide escuchar ese grito y acercarse, como hizo Jesús.
- El Extranjero como Modelo: Cuestionando Nuestros Prejuicios
· El héroe de la historia es un samaritano, un extranjero despreciado por los judíos. Este es un golpe maestro de Lucas contra toda forma de xenofobia y nacionalismo excluyente.
· Para la DSI: La opción preferencial por los pobres incluye muchas veces a los forasteros y migrantes. Con frecuencia, los que están fuera de nuestras estructuras (el samaritano) nos dan lecciones de fe, gratitud y humanidad. La salvación y la verdadera fe no son patrimonio de un solo pueblo o grupo.
- Gratitud y Justicia Social
· Los nueve curados representan la ingratitud y la apropiación de los bienes. Recibieron un don inmenso (la salud, que implicaba la reintegración social y económica) y no lo agradecieron, dándolo por sentado.
· La DSI promueve una sociedad basada en la gratitud y la justicia, no en el mero derecho o interés. La gratitud es la base de la responsabilidad social. Quien es agradecido con Dios, se vuelve responsable de su hermano. La sociedad de consumo, en cambio, fomenta la insatisfacción y la ingratitud.
- La Salvación Integral: «Tu fe te ha salvado»
· Jesús no dice «tu fe te ha curado». A los diez les dio la curación física (un bien parcial). Al samaritano agradecido le da la salvación (un bien integral que incluye la paz con Dios, la reconciliación y un sentido de la vida).
· Para la DSI: El desarrollo humano auténtico no es solo socioeconómico (como la curación de los diez). El verdadero desarrollo es integral (salvación): debe incluir la dimensión espiritual, moral y comunitaria. Un progreso material que olvida a Dios y al prójimo es incompleto y estéril.
Conclusión Breve
Lucas 17, 11-19 es una poderosa lección de DSI: Nos recuerda que nuestra acción social debe:
- Escuchar el grito de los excluidos.
- Cuestionar los prejuicios que marginan al «extranjero».
- Promover una gratitud activa que se traduzca en justicia.
- Buscar siempre un desarrollo humano integral, no solo material.
El samaritano agradecido es el modelo del ciudadano y creyente socialmente responsable: reconoce el don recibido, alaba a Dios y se reconcilia con su prójimo.
