EVANGELIO DEL DÍA 15 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!”

Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: “Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros”. Entonces Jesús le respondió: “¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”

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El pasaje contiene una fuerte crítica de Jesús a los fariseos y a los maestros de la ley, que se puede aplicar a tres principios clave de la DSI:

  1. Justicia, Amor y Prioridades (v. 42): Jesús condena la práctica de dieimar hasta la más pequeña hierba, mientras se descuida «la justicia y el amor de Dios». La DSI insiste en que la auténtica religión no se reduce a ritos o cumplimientos externos, sino que debe traducirse en justicia social y caridad hacia el prójimo. El «aquello» que no debe descuidarse es precisamente la opción preferencial por los pobres y la construcción de una sociedad justa.
  2. Vanidad y Coherencia de Vida (v. 43): La advertencia sobre amar los primeros asientos y los saludos en las plazas señala el peligro de la vanidad y la búsqueda de honor. La DSI promueve la humildad y la coherencia entre lo que se profesa y cómo se actúa en la esfera pública. El liderazgo, según la DSI, es un servicio, no un privilegio.
  3. Cargas Insoportables (v. 46): Jesús acusa a los doctores de la ley de cargar a los demás con «cargas insoportables» sin ayudarles a llevarlas. Este es un principio fundamental de la DSI: la solidaridad. Las estructuras sociales, económicas y legales no deben ser opresivas para las personas, especialmente para los más débiles. Los que tienen autoridad o conocimiento tienen el deber de aligerar las cargas de los demás, no de agravarlas.

En resumen: Este pasaje es un llamado urgente a una fe auténtica que integre la práctica religiosa con la justicia, la humildad y la solidaridad efectiva con el prójimo, que son pilares de la Doctrina Social de la Iglesia.

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