EVANGELIO DEL DÍA 19 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:

«En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia para decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.

Por mucho tiempo, el juez no le hizo caso, pero después se dijo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando’ «.

Dicho esto, Jesús comentó: «Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen ustedes que encontrará fe sobre la tierra?»

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Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

La DSI extrae de esta parábola principios fundamentales para la construcción de una sociedad justa:

  1. La Oración y la Acción por la Justicia: La parábola, aunque sobre la oración persistente, utiliza el drama de la injusticia social como ejemplo. La DSI ve aquí un vínculo inseparable: la fe que no se traduce en una búsqueda activa de la justicia es estéril. La oración debe impulsar a los creyentes a trabajar incansablemente por un mundo donde se respeten los derechos de los más débiles.
  2. Opción Preferencial por los Vulnerables: El personaje central es una viuda, el arquetipo bíblico del desamparo y la falta de protector en la sociedad antigua. La DSI interpreta que Dios toma partido por los que no tienen voz, los marginados y los que sufren injusticia. La Iglesia está llamada a ser abogada de los pobres y defender su causa con la misma persistencia de la viuda.
  3. El Deber del Estado y la Autoridad: El juez injusto representa a una autoridad corrupta que ha abandonado su misión fundamental: administrar justicia. La DSI enseña que la autoridad política debe estar al servicio del bien común, la justicia y el respeto de los derechos humanos. Cuando la autoridad falla, la sociedad entera se corrompe.
  4. Perseverancia en la Transformación Social: El mensaje central de «orar siempre sin desfallecer» se aplica a la lucha por la justicia. Los esfuerzos por construir una sociedad más fraterna a menudo encuentran resistencia e indiferencia. La DSI alienta a no cansarse ni ceder al desaliento («No desfallecer») en la defensa de la dignidad humana, aunque los resultados tarden.
  5. La Justicia de Dios como Fundamento de la Esperanza: La conclusión de Jesús —»Os digo que les hará justicia sin tardar»— es un pilar de esperanza. La DSI se fundamenta en la certeza de que, aunque la injusticia parezca triunfar, la última palabra la tiene Dios, que es Justicia. Esta esperanza no es pasiva, sino que es el motor para una acción social transformadora y perseverante, incluso en un mundo que a menudo parece carecer de fe («¿encontrará fe sobre la tierra?»).

En resumen, la DSI ve en esta parábola un llamado urgente a ser una Iglesia profética y persistente, que, identificada con la viuda (los pobres), clama y trabaja incansablemente por la justicia, confiando en que Dios está de su lado y que su Reino de justicia llegará.