EVANGELIO DEL DÍA 28 DE OCTUBRE DE 2025

Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

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Este pasaje, que relata la elección de los Doce Apóstoles, ofrece una base teológica para principios clave de la DSI:

  1. La Comunidad y la Institucionalización: Jesús no elige discípulos aislados, sino que constituye un grupo específico de Doce. Este número es profundamente simbólico, representando las doce tribus de Israel y, por tanto, la fundación de un nuevo Pueblo de Dios. La DSI ve en esto que la dimensión comunitaria y la necesaria estructura institucional de la sociedad (y de la Iglesia) son voluntad de Dios para la salvación y el bien de la humanidad. La persona se realiza en comunidad.
  2. La Autoridad como Servicio: Al elegir a los Apóstoles, Jesús les confía una misión y una autoridad. Sin embargo, esta autoridad (que en la Iglesia y debe ser en la sociedad) debe ejercerse a imitación de Cristo: como un servicio («diaconía»), no como dominación. El líder sirve al bien común del grupo y de la misión.
  3. El Trabajo y la Vocación Humana: La llamada de los apóstoles es un modelo de vocación. Dios llama a personas concretas, con sus nombres y sus historias (pescadores, un recaudador de impuestos, un zelota), para una misión específica. La DSI subraya que el trabajo humano y toda vocación profesional deben ser vistos como una participación en la obra creadora y redentora de Dios, orientada al bien de la comunidad.
  4. El Principio de Subsidiariedad: Aunque Jesús es el único Maestro y Señor, elige colaboradores y les da una auténtica responsabilidad, enviándolos a predicar y sanar. Esto refleja el principio de subsidiariedad: las estructuras de mayor nivel (Jesús) deben apoyar a las menores (los Apóstoles y, por extensión, cada persona) y no suplantarlas, permitiendo que cumplan sus funciones y contribuyan al bien común.
  5. Unidad en la Diversidad: Los Doce eran hombres muy diferentes (desde un publicano al servicio de Roma hasta un zelota revolucionario). Jesús los unifica en una misión común. La DSI promueve que la diversidad de personas, carismas y culturas no es un obstáculo, sino una riqueza para construir una sociedad más armónica y solidaria.

En resumen, este pasaje nos muestra que Dios actúa en la historia formando una comunidad estructurada, llamando a personas concretas a servir con autoridad, integrando la diversidad para una misión común.

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