Solemnidad de Todos los Santos
Mateo 5, 1-12
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:
«Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes, cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos».
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia
Las Bienaventuranzas son la «Carta Magna» del Evangelio y el corazón de la DSI. Presentan un programa de vida que revoluciona los valores del mundo y ofrece una brújula para la transformación social:
- Opción Preferencial por los Pobres y los que Sufren: Las primeras bienaventuranzas (pobres, los que lloran, los mansos) son un manifiesto de la opción preferencial por los pobres. La DSI no ve la pobreza como un ideal, sino que proclama que Dios está de manera especial con los que sufren, los excluidos y los humillados, y llama a la sociedad a convertir esta opción divina en una prioridad efectiva.
- La Justicia como Hambre y Sed: La bienaventuranza de «los que tienen hambre y sed de justicia» (v. 6) va más allá de la justicia legal. Es un anhelo activo por construir un orden social justo donde se respeten los derechos humanos, se promueva la dignidad de todos y se repartan equitativamente los bienes. La DSI es, en esencia, una respuesta a este hambre y sed.
- La Misericordia y la Solidaridad Activa: «Bienaventurados los misericordiosos» (v. 7) es el fundamento de la solidaridad. No es un simple sentimiento, sino una actitud permanente de compasión que se traduce en acciones concretas para apoyar al otro, perdonar y construir una comunidad basada en la fraternidad y no en la competencia despiadada.
- La Paz como Fruto de la Justicia (Shalom): «Los que trabajan por la paz» (v. 9) no son los que desean pasivamente la paz, sino los que la construyen activamente. La paz, en la DSI, es el «shalom» bíblico, un estado de armonía y bienestar integral que solo es posible donde reina la justicia, se respeta la dignidad y se superan las desigualdades que generan conflictos.
- Valentía Profética y Compromiso: La última bienaventuranza (vv. 10-12) bendice a los perseguidos por la justicia y por Cristo. Esto alienta el compromiso social valiente, incluso cuando conlleva costo personal. La DSI anima a los creyentes a ser levadura en la masa, trabajando por la transformación social, aun si esto significa nadar contra la corriente.
En resumen, las Bienaventuranzas presentan un proyecto de sociedad alternativo donde los valores del Reino de Dios—la justicia, la misericordia y la paz—se convierten en el criterio para evaluar y transformar todas las estructuras humanas. La DSI es el intento de aplicar este programa revolucionario a la vida social, económica y política de nuestro tiempo.
