EVANGELIO DEL DÍA 03 DE NOVIEMBRE DE 2025

En aquel tiempo, uno de los que estaban sentados a la mesa con Jesús le dijo: “Dichoso aquel que participe en el banquete del Reino de Dios”.

Entonces Jesús le dijo: “Un hombre preparó un gran banquete y convidó a muchas personas. Cuando llegó la hora del banquete, mandó un criado suyo a avisarles a los invitados que vinieran, porque ya todo estaba listo. Pero todos, sin excepción, comenzarona disculparse. Uno le dijo: ‘Compré un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me disculpes’. Otro le dijo: ‘Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego que me disculpes’. Y otro más le dijo: ‘Acabo de casarme y por eso no puedo ir’.

Volvió el criado y le contó todo al amo. Entonces el Señor se enojó y le dijo al criado: ‘Sal corriendo a las plazas y a las calles de la ciudad y trae a mi casa a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos’.

Cuando regresó el criado, le dijo: ‘Señor, hice lo que me ordenaste, y todavía hay lugar’. Entonces el amo respondió: ‘Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa. Yo les aseguro que ninguno de los primeros invitados participará de mi banquete’ ”. Palabra del Señor.

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Esta parábola es una poderosa revelación sobre la naturaleza del Reino de Dios y tiene implicaciones profundas para la vida social.

  1. Opción Preferencial por los Pobres: El mensaje es radical y claro: el banquete del Reino está destinado primariamente a quienes el mundo excluye: «los pobres, los lisiados, los ciegos y los cojos» (v. 21). La DSI ve aquí el fundamento de la Opción Preferencial por los Pobres. La sociedad se mide por su capacidad de incluir en su «mesa» de bienes, oportunidades y derechos a los más marginados. No es una opción opcional, sino un criterio central del Juicio.
  2. Universalidad y Inclusión: La insistencia del señor en llenar su casa (v. 23) subraya la universalidad de la salvación. La DSI promueve, partiendo de este principio, la construcción de una sociedad incluyente y solidaria, donde no haya «ciudadanos de primera y segunda categoría». Todos están llamados a participar en el «banquete» del bien común.
  3. Crítica a la Idolatría del Poder y la Riqueza: Las excusas de los primeros invitados (negocios, propiedades, vida familiar) representan los apegos que impiden acoger la llamada de Dios. La DSI advierte contra la idolatría del beneficio, del tener y del poder individual, que ciega ante las necesidades de la comunidad y el llamado a la fraternidad. Priorizar los bienes materiales sobre las relaciones y el bien común vacía la vida social.
  4. Llamada a la Conversión y a la Acción: La parábola es una crítica a la auto-satisfacción religiosa o social («¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!», v. 15). La herencia del Reino no es un derecho automático; exige una respuesta libre y concreta. La DSI llama a una conversión personal y social que se manifieste en la creación de estructuras que acojan a los excluidos, yendo activamente a «buscarlos» (v. 21) en las periferias existenciales.

En resumen, esta parábola ilustra que el Reino de Dios se construye invirtiendo los criterios del mundo: la inclusión de los últimos es la prioridad. La Doctrina Social de la Iglesia se inspira en este mensaje para urgir a los creyentes a trabajar por un orden social donde la «mesa» del desarrollo, la justicia y la dignidad esté puesta para todos, comenzando por los que nunca reciben una invitación.