EVANGELIO DEL DÍA 08 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 16, 9-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Con el dinero, tan

lleno de injusticias, gánense amigos que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo. El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes; y el que es infiel en las cosas pequeñas, también es infiel en las grandes. Si ustedes no son fieles administradores del dinero, tan lleno de injusticias, ¿quién les confiará los bienes verdaderos? Y si no han sido fieles en lo que no es de ustedes, ¿quién les confiará lo que sí es de ustedes?

No hay criado que pueda servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o se apegará al primero y despreciará al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero”.

Al oír todas estas cosas, los fariseos, que son amantes del dinero, se burlaban de Jesús. Pero él les dijo: “Ustedes pretenden pasar por justos delante de los hombres; pero Dios conoce sus corazones, y lo que es muy estimable para los hombres es detestable para Dios”. Palabra del Señor.

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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Este pasaje es fundamental para la reflexión social de la Iglesia sobre el uso de los bienes materiales. La DSI extrae de aquí principios cruciales:

  1. Destino Universal de los Bienes y Solidaridad: La frase «gánense amigos con el dinero injusto» (v. 9) es una instrucción revolucionaria. Jesús no condena la riqueza en sí, sino que ordena usarla como un instrumento para la solidaridad y la fraternidad. El «dinero injusto» (Mammón) debe ser puesto al servicio de los necesitados («ganar amigos»), especialmente los pobres, que son los que nos pueden «recibir en las moradas eternas». Esto encarna el principio del destino universal de los bienes: la riqueza debe servir para crear vínculos de caridad y justicia, no para la acumulación egoísta.
  2. Fidelidad en la Administración: Los versículos 10-12 subrayan el concepto del ser humano como administrador de los bienes de Dios. La fidelidad en el uso de los bienes materiales («lo poco», «el dinero injusto», «lo ajeno») es el entrenamiento para ser digno de recibir «los bienes verdaderos» (los bienes del Reino). La DSI deduce que nuestra honestidad y justicia en la vida económica y social (en los negocios, el trabajo, el pago de impuestos) son la medida de nuestra auténtica fidelidad a Dios.
  3. Incompatibilidad Fundamental: Dios o el Dinero: La afirmación «No se puede servir a Dios y al Dinero» (v. 13) es un pilar de la ética social cristiana. Establece una opción radical de prioridades. Cuando el dinero se convierte en un ídolo (el «dios Mammón»), distorsiona toda la vida social, llevando a la injusticia, la explotación y la indiferencia hacia los pobres (como muestra la actitud de los fariseos en el v. 14). La DSI advierte constantemente contra la idolatría del lucro y del consumo, que lleva a estructuras de pecado.

En resumen, este pasaje llama a una conversión en el uso de la riqueza. Desde la perspectiva de la DSI, el cristiano está llamado a ser un administrador fiel y astuto que, sin ingenuidad, utiliza los recursos de este mundo—que son relativos y potencialmente corruptores («injustos»)—con una lógica divina: la de la justicia, la solidaridad y el servicio al bien común, poniéndolos siempre al servicio de Dios y de los hermanos.