Memoria SAN LEÓN MAGNO, Papa y Doctor de la Iglesia
Del santo Evangelio según san Lucas 17, 1-6
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No es posible
evitar que existan ocasiones de pecado, pero ¡ay de aquel que las provoca! Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino sujeta al cuello, que ser ocasión de pecado para la gente sencilla. Tengan, pues, cuidado.
Si tu hermano te ofende, trata de corregirlo; y si se arrepiente, perdónalo. Y si te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo”.
Los apóstoles dijeron entonces al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor les contestó: “Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a ese árbol frondoso: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, y los obedecería”. Palabra del Señor.
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Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia
La DSI, que busca iluminar las realidades sociales con el Evangelio, encuentra en este pasaje varios principios fundamentales:
- El escándalo y la responsabilidad social: El «escándalo» del que habla Jesús no es solo un pecado personal, sino una acción que debilita la fe y corrompe la comunidad, especialmente a los más débiles («estos pequeños»). La DSI enfatiza la responsabilidad que tenemos hacia el bien común y la integridad de los demás, especialmente de los más vulnerables. Las estructuras de pecado (como la corrupción, la injusticia o la explotación) son formas de escándalo social que debemos denunciar y combatir.
- La corrección fraterna y el perdón: El mandato de corregir y perdonar repetidamente es la base para la construcción de una comunidad justa y reconciliada. La DSI promueve la cultura del encuentro y del perdón como antídoto contra la venganza y la ruptura del tejido social. Esto aplica a las relaciones personales, pero también a los conflictos sociales y entre naciones, abogando por la justicia restaurativa sobre la puramente punitiva.
- La fe que actúa: La petición de los apóstoles («Auméntanos la fe») y la respuesta de Jesús muestran que la fe, por pequeña que sea, debe ser activa y transformadora. La DSI insiste en que la fe no es un sentimiento privado, sino una fuerza que debe impulsar a los creyentes a trabajar por la transformación del mundo, «arraigando» la injusticia y realizando acciones que humanicen la sociedad, confiando en el poder de Dios.
En resumen: Este pasaje, visto desde la DSI, es una llamada a:
· Ser responsables por nuestros hermanos, evitando toda acción o estructura que cause daño.
· Practicar la misericordia y el perdón como pilares de la vida social.
· Tener una fe activa que, con la fuerza de Dios, se atreva a cambiar las realidades más arraigadas de injusticia.
