EVANGELIO DEL DÍA 15 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 18, 1-8

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola: “En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con

frecuencia para decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.
Por mucho tiempo el juez no le hizo caso, pero después se dijo: Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando’ “. Dicho esto, Jesús comentó: “Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?” Palabra del Señor.

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La parábola, aunque centrada en la oración, tiene profundas implicaciones sociales que la DSI puede iluminar:

  1. Defensa de los Débiles y Opción Preferencial por los Pobres: La protagonista es una viuda, arquetipo de los excluidos. La DSI insiste en que la justicia social se mide por el trato a los más vulnerables. El clamor de la viuda es el clamor de los pobres, los migrantes, los oprimidos. La DSI llama a la sociedad y al Estado a escuchar este clamor y a ser instrumentos de la justicia de Dios para con ellos (Catecismo de la Iglesia Católica, 2448).
  2. El Principio de Subsidiariedad y la Función Pública: El juez representa a una autoridad corrupta que falla en su deber esencial: impartir justicia. La DSI exige que quienes ejercen autoridad lo hagan con justicia, integridad y servicio al bien común (Compendio de la DSI, 393-398). La función pública es un servicio, no un poder para beneficio personal. La parábola es una denuncia profética de la corrupción y la injusticia institucionalizada.
  3. La Lucha por la Justicia y la Perseverancia: La viuda es un modelo de ciudadanía activa y esperanzada. No se resigna ante la injusticia. Su perseverancia es un llamado a que los cristianos y todos los hombres de buena voluntad no se cansen de trabajar y «clamar» por un mundo más justo, a través de la oración, pero también de la acción social, la denuncia profética y la promoción humana (Doctrina Social de la Iglesia, 81).
  4. La Justicia de Dios como Fundamento de la Esperanza: La certeza de que Dios es justo y escucha el clamor de los oprimidos es el fundamento de la esperanza cristiana en medio de un mundo injusto. La DSI no se basa en un optimismo ingenuo, sino en la fe de que la justicia última pertenece a Dios. Esta esperanza nos impulsa a trabajar incansablemente por la justicia, sabiendo que nuestro esfuerzo no es en vano (1 Corintios 15:58).

En resumen:

Lucas 18, 1-8, desde la perspectiva de la DSI, es una poderosa exhortación a confiar en Dios y perseverar en la búsqueda de la justicia. Nos enseña que la oración y la acción social están unidas: la oración sostiene la lucha contra la desesperanza, y la lucha por la justicia es una forma tangible de clamar a Dios. La fe que el Hijo del Hombre busca encontrar es una fe activa, que lucha contra la injusticia con la tenaz perseverancia de la viuda, confiando siempre en el Juez justo que escucha y salva.

EVANGELIO DEL DÍA 14 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 26-37

En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos: “Lo que sucedió en eL tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos.

Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste.

Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.

Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada”.

Entonces, los discípulos le dijeron: “¿Dónde sucederá eso, Señor?” Y él les respondió: “Donde hay un cadáver, se juntan los buitres”. Palabra del Señor.

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La DSI, aunque no es una interpretación directa de textos escatológicos, encuentra en este pasaje principios fundamentales que iluminan la acción del cristiano en el mundo:

  1. Llamado a la Conversión y la Vigilancia: La DSI insiste en que la transformación de las estructuras sociales injustas comienza con la conversión personal (Catecismo de la Iglesia Católica, 1886-1889). El texto de Lucas es un llamado urgente a no acomodarse en las «normalidades» sociales que pueden ser injustas (como la de Sodoma). El cristiano debe vivir «vigilante», evaluando críticamente las estructuras económicas, políticas y sociales a la luz del Evangelio.
  2. Destino Universal de los Bienes y Desapego: La advertencia contra el aferramiento a las posesiones (la persona en la azotea, la mujer de Lot) resuena con el principio del Destino Universal de los Bienes (DSI 171-184). Los bienes de la tierra son para todos, y su apego egoísta es una injusticia que impide la llegada del Reino. La DSI promueve un estilo de vida de desapego y solidaridad, donde los bienes estén al servicio de la persona y el bien común, no al revés.
  3. Opción Preferencial por los Pobres: La separación entre «tomados» y «dejados» puede leerse, en clave social, como un criterio de juicio sobre cómo tratamos a los más pequeños (Mateo 25). La DSI, con su Opción Preferencial por los Pobres (DSI 182), urge a construir una sociedad donde nadie sea «dejado atrás». La «normalidad» que ignora al pobre es la «normalidad de Sodoma» que será juzgada.
  4. La Persona en su Integridad: La paradoja de «perder la vida para ganarla» recuerda que el desarrollo auténtico no es solo material (Populorum Progressio, 14-21). La DSI aboga por un desarrollo humano integral que atienda las dimensiones espirituales y trascendentes de la persona, yendo más allá del mero bienestar económico o el consumo.

En resumen:

Lucas 17, 26-37 es un potente recordatorio de que la historia humana y las estructuras sociales están bajo el señorío de Cristo y serán juzgadas. Desde la DSI, este pasaje no invita a un escapismo del mundo, sino a una presencia transformadora y vigilante en él, trabajando por la justicia con un corazón libre de apegos, recordando que nuestra esperanza última no está en los logros de este mundo, sino en la venida definitiva del Reino de Dios.