MEMORIA DE SAN ALBERTO MAGNO,
Obispo y Doctor de la Iglesia
LUCAS 18, 1-8
Del santo Evangelio según san Lucas 18, 1-8
En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola: “En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con
frecuencia para decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.
Por mucho tiempo el juez no le hizo caso, pero después se dijo: Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando’ “. Dicho esto, Jesús comentó: “Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?” Palabra del Señor.
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)
La parábola, aunque centrada en la oración, tiene profundas implicaciones sociales que la DSI puede iluminar:
- Defensa de los Débiles y Opción Preferencial por los Pobres: La protagonista es una viuda, arquetipo de los excluidos. La DSI insiste en que la justicia social se mide por el trato a los más vulnerables. El clamor de la viuda es el clamor de los pobres, los migrantes, los oprimidos. La DSI llama a la sociedad y al Estado a escuchar este clamor y a ser instrumentos de la justicia de Dios para con ellos (Catecismo de la Iglesia Católica, 2448).
- El Principio de Subsidiariedad y la Función Pública: El juez representa a una autoridad corrupta que falla en su deber esencial: impartir justicia. La DSI exige que quienes ejercen autoridad lo hagan con justicia, integridad y servicio al bien común (Compendio de la DSI, 393-398). La función pública es un servicio, no un poder para beneficio personal. La parábola es una denuncia profética de la corrupción y la injusticia institucionalizada.
- La Lucha por la Justicia y la Perseverancia: La viuda es un modelo de ciudadanía activa y esperanzada. No se resigna ante la injusticia. Su perseverancia es un llamado a que los cristianos y todos los hombres de buena voluntad no se cansen de trabajar y «clamar» por un mundo más justo, a través de la oración, pero también de la acción social, la denuncia profética y la promoción humana (Doctrina Social de la Iglesia, 81).
- La Justicia de Dios como Fundamento de la Esperanza: La certeza de que Dios es justo y escucha el clamor de los oprimidos es el fundamento de la esperanza cristiana en medio de un mundo injusto. La DSI no se basa en un optimismo ingenuo, sino en la fe de que la justicia última pertenece a Dios. Esta esperanza nos impulsa a trabajar incansablemente por la justicia, sabiendo que nuestro esfuerzo no es en vano (1 Corintios 15:58).
En resumen:
Lucas 18, 1-8, desde la perspectiva de la DSI, es una poderosa exhortación a confiar en Dios y perseverar en la búsqueda de la justicia. Nos enseña que la oración y la acción social están unidas: la oración sostiene la lucha contra la desesperanza, y la lucha por la justicia es una forma tangible de clamar a Dios. La fe que el Hijo del Hombre busca encontrar es una fe activa, que lucha contra la injusticia con la tenaz perseverancia de la viuda, confiando siempre en el Juez justo que escucha y salva.

