EVANGELIO DEL DÍA 18 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 14, 22-33

En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación

de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.

Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.

Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo”: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”. Palabra del Señor.

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Este relato, más allá de su dimensión personal de fe, ofrece una rica perspectiva para la vida social desde la visión cristiana:

  1. La Barca como Comunidad: La barca en medio de la tempestad es una imagen clásica de la comunidad (la Iglesia, pero también cualquier grupo humano) enfrentando crisis. La DSI subraya que la solidaridad y la acción comunitaria son fundamentales para navegar en los «mares agitados» de la injusticia, la crisis social o económica. No estamos solos en la barca; nuestro bienestar está ligado al de los demás.
  2. Solidaridad en la Crisis: El viento contrario y las olas representan las fuerzas adversas que amenazan el bien común. Jesús no elimina la tempestad de inmediato, sino que se acerca en medio de ella («caminando sobre el mar»). La DSI ve en esto un modelo de solidaridad: la presencia activa con y para los que sufren, acercándose a su dolor para infundir esperanza y buscar soluciones juntos.
  3. La Fe que se Traduce en Acción Audaz: Pedro pide «ir hacia» Jesús. Su fe no es solo un sentimiento, sino una decisión que lo lleva a actuar, a salir de la aparente seguridad de la barca para hacer lo humanamente imposible. La DSI anima a esta «audacia social»: creer que es posible cambiar las estructuras injustas y trabajar por ello, incluso cuando las fuerzas contrarias (el viento) son fuertes. Es la fe que impulsa el compromiso por la justicia.
  4. El Grito de Auxilio y la Mano Tendida: Pedro, al dudar, se hunde y pide ayuda: «¡Señor, sálvame!». Jesús extiende inmediatamente la mano para salvarlo. Este es el principio fundamental de la opción preferencial por los pobres y vulnerables. La DSI exige estar atentos al grito de los que «se hunden» en la pobreza, la exclusión o la injusticia, y responder con una mano tendida que ofrece ayuda concreta y promueve su dignidad. La salvación es también social.
  5. La Paz como Fruto de la Presencia de Cristo: La calma llega «en cuanto subieron a la barca». La DSI ve la paz no como mera ausencia de conflictos, sino como el fruto de la justicia y de la presencia de Cristo en la comunidad. El trabajo por el bien común, inspirado en el Evangelio, tiene como meta final esa paz profunda que nace de relaciones humanas reconciliadas y justas.

En resumen, este pasaje nos muestra que, ante las tempestades sociales, la respuesta cristiana es la comunidad solidaria, la fe que se traduce en acción valiente, la mano tendida al que sufre y la confianza en que la presencia de Cristo es la que puede traer la verdadera paz al mundo.

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