EVANGELIO DEL DÍA 20 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 19, 41-44

En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella y exclamó:
“¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus ojos. Ya vendrán días en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te atacarán por todas partes y te arrasarán. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba”. Palabra del Señor.

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El llanto de Jesús sobre Jerusalén es una poderosa imagen que la DSI utiliza para reflexionar sobre varios principios clave:

  1. La Paz como Fruto de la Justicia y la Conversión: Jesús llora porque la ciudad «no conoció el tiempo de su visita», es decir, rechazó el camino de paz que Él mismo encarnaba y ofrecía. La DSI insiste en que la paz auténtica no es solo la ausencia de guerra, sino que es principalmente consecuencia de la justicia, el respeto a la dignidad humana y la conversión de los corazones. La paz se construye cuando las personas y las sociedades acogen a Dios y su proyecto de amor.
  2. La Llamada a la Conversión Social: El pasaje muestra que las consecuencias del rechazo a Dios y a su mensaje no son solo espirituales, sino también históricas y sociales («te derribarán… no dejarán en ti piedra sobre piedra»). La DSI ve aquí una advertencia profética: las estructuras de pecado, la injusticia y el olvido de los valores evangélicos llevan a la destrucción social. La «visita» de Dios es una llamada constante a la conversión personal y estructural.
  3. La Responsabilidad Social y las Consecuencias de las Decisiones Colectivas: Jerusalén, como comunidad, no supo discernir lo que le convenía para la paz. La DSI subraya que las sociedades tienen una responsabilidad colectiva. Las decisiones políticas, económicas y culturales que ignoran el bien común, la dignidad de los pobres y la verdad, llevan a la ruina. El texto es un urgente llamado a la responsabilidad social y al discernimiento comunitario.
  4. La Dignidad de la Persona y la Compasión: El gesto de Jesús de llorar por la ciudad revela el corazón de Dios, que se compadece de la humanidad que se extravía. Este es el fundamento de la DSI: una opción de amor y compasión por la humanidad, especialmente por los que sufren las consecuencias de la injusticia y la ceguera espiritual. La DSI nace de este amor que busca ardientemente el bien integral de la persona y de la sociedad.

En resumen, este pasaje, desde la perspectiva de la DSI, es un dramático recordatorio de que la paz social está intrínsecamente unida a la acogida de Dios y su justicia, y una llamada a construir la sociedad sobre los pilares de la verdad, la justicia, el amor y la libertad.