Memoria,
SAN ANDRÉS DUNG-LAC, Presbítero, y Compañeros Mártires
Lucas 21, 1-4
Del santo Evangelio según san Lucas 21, 1-4
En aquel tiempo, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que echaban sus donativos en las alcancías del templo. Vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos moneditas, y dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha dado más que todos. Porque éstos dan a Dios de lo que les sobra; pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir”. Palabra del Señor.
***
Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)
Este brevísimo pasaje contiene una de las enseñanzas más radicales sobre la economía y la valoración de las personas, con implicaciones profundas para la DSI:
- Primacía de la Persona sobre lo Material: Jesús no valora la cantidad donada, sino la disposición interior y el sacrificio personal. La DSI aplica este principio al afirmar que «el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana». La economía y la sociedad deben estar al servicio de la persona, no al revés.
- Criterio Moral de la Economía: El pasaje establece un criterio moral para juzgar los sistemas económicos y las acciones individuales. La DSI deriva de aquí que un sistema es justo no solo por su eficiencia o por la riqueza total que genera, sino por cómo trata a los más vulnerables (como las viudas en la época bíblica) y por la calidad moral de las relaciones que fomenta. La gratuidad y la generosidad son valores evangélicos que deben inspirar la vida económica.
- La Pobreza con Dignidad y la Riqueza con Responsabilidad: La viuda, a pesar de su extrema pobreza, es presentada como un modelo de dignidad y libertad interior. Su gesto es una lección para los ricos: la verdadera caridad no es dar lo superfluo sin esfuerzo, sino participar solidariamente hasta que implica un costo personal. La DSI promueve una sociedad donde la riqueza conlleva una grave responsabilidad social.
En resumen, este episodio enseña que la medida de la justicia social no es la acumulación de bienes, sino la calidad de la donación personal y la capacidad de una sociedad de valorar y proteger el don total de los más pobres.
