Feria
o SANTA CATALINA DE ALEJANDRÍA, Virgen y Mártir
Lucas 21, 5-11
Del santo Evangelio según san Lucas 21, 5-11
En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.
Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?”
Él les respondió: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.
Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles”. Palabra del Señor.
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia
Este pasaje evangélico, conocido como el «discurso escatológico», presenta un mensaje de advertencia contra la idolatría de las seguridades humanas (como el Templo, símbolo de poder y estabilidad) y anuncia un tiempo de crisis donde lo aparentemente sólido se derrumba.
Desde la Doctrina Social de la Iglesia, esto se puede interpretar en clave actual:
- Relatividad de las estructuras humanas:
La DSI recuerda que toda institución política, económica o social es temporal y debe estar al servicio de la persona y del bien común, nunca convertirse en un ídolo (cf. Centesimus Annus, 41). La advertencia de Jesús sobre el Templo destruido invita a no absolutizar ningún sistema terrenal. - Discernimiento ante las ideologías y falsos mesianismos:
Jesús alerta sobre los que vendrán «en mi nombre» proclamando soluciones fáciles. La DSI rechaza las ideologías totalitarias y los mesianismos políticos que prometen paraísos en la tierra pero olvidan la dignidad trascendente del ser humano (cf. Populorum Progressio, 11-13). - Solidaridad en medio de las crisis:
Las guerras, hambres y pestes mencionadas reflejan los «signos de los tiempos» que interpelan a la humanidad. La DSI ve en estas realidades una llamada a la conversión social, la cooperación internacional y la opción preferencial por los pobres, especialmente ante catástrofes que afectan a los más vulnerables (cf. Caritas in Veritate, 67). - Esperanza activa, no pasividad:
Aunque el texto habla de calamidades, Jesús pide «no alarmarse». Para la DSI, esto no significa indiferencia, sino confianza en Dios y compromiso con la construcción de un mundo más justo, aun en medio de la fragilidad histórica. La esperanza cristiana impulsa a trabajar por la paz y la justicia, sabiendo que la última palabra es de Dios.
En resumen, Lucas 21, 5-11 interpela a no poner la seguridad en lo material o institucional, a discernir con fe las realidades sociales y a responder a las crisis con caridad y esperanza, pilares de la Doctrina Social de la Iglesia.

