EVANGELIO DEL DÍA 30 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 24, 37-44

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Así como sucedióen tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo’ del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.

Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”. Palabra del Señor.

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Este pasaje del Evangelio, que subraya la imprevisibilidad de la venida del Señor y la necesidad de una vigilancia activa, ofrece una poderosa lente para examinar nuestra responsabilidad en la sociedad.

  1. La Indiferencia y la «Normalidad» Injusta: La comparación con los días de Noé describe una sociedad absorta en sus actividades cotidianas, pero que es espiritualmente ajena al llamado de Dios. Desde la DSI, esto se refleja en la indiferencia social. Cuando la «normalidad» de una sociedad incluye la pobreza, la exclusión, la explotación o la degradación ambiental, y nos acostumbramos a ello como algo inevitable, estamos repitiendo el error de los contemporáneos de Noé. La DSI nos llama a no naturalizar las injusticias, sino a discernir los «signos de los tiempos» y a trabajar para transformar esas estructuras de pecado.
  2. Vigilancia Activa y Responsabilidad: El mandato de «velar» y «estar preparados» no es una espera pasiva. Para la DSI, es un llamado a la responsabilidad y a la conversión continua. Esto implica:
    · Conversión Personal: Examinar nuestra vida para no ser partícipes de un sistema que oprime, a través de un consumo ético y un estilo de vida sobrio.
    · Compromiso Social: Estar «despiertos» significa trabajar activamente por la justicia. Es construir el Reino de Dios en la historia mediante la promoción de la dignidad humana, la solidaridad y el bien común. El dueño de casa que vela para proteger su hogar es una metáfora de nuestra vocación de custodiar la «casa común» y la dignidad de cada persona, especialmente de los más vulnerables.
  3. El Juicio en la Cotidianidad: La imagen de los dos en el campo o las dos en el molino, donde uno es tomado y el otro dejado, subraya que el juicio ocurre en medio de las tareas ordinarias. La DSI recuerda que la fe se vive en lo concreto de la vida social y económica. No hay una esfera «sagrada» separada de una «profana». Nuestro trabajo, nuestras relaciones comerciales y nuestra participación en la sociedad son el lugar donde se juega nuestra fidelidad a Cristo. Estar preparados significa impregnar de valores evangélicos la esfera pública.

En resumen, Mateo 24, 37-44, desde la DSI, es una advertencia contra la complacencia y una llamada urgente a una vigilancia ética. Nos invita a construir una sociedad donde la justicia, la fraternidad y la opción por los pobres sean la norma, viviendo cada día con la responsabilidad de quien sabe que será juzgado en el amor al prójimo.