Mateo 3, 1-12
II DOMINGO DE ADVIENTO [Se omite la Memoria de SAN AMBROSIO, Obispo y Doctor de la Iglesia]
Del santo Evangelio según san Mateo 3, 1-12
En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: “Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos está cerca”. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.
Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.
Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su arrepentimiento y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego.
***
Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)
El mensaje de Juan el Bautista, desde la Doctrina Social de la Iglesia, subraya tres principios fundamentales:
- Conversión personal y estructural: El llamado a «convertirse» y «dar frutos» implica un cambio radical del corazón que debe reflejarse en las obras y en las relaciones sociales. La DSI insiste en que una fe auténtica exige justicia, honestidad y caridad en la vida económica, política y social.
- Juicio y responsabilidad: La advertencia de que «todo árbol que no dé buen fruto será cortado» recuerda la responsabilidad personal y colectiva ante Dios por nuestras acciones. La DSI aplica esto a la responsabilidad social: las estructuras injustas, la corrupción y la indiferencia ante el pobre tendrán un juicio. No basta con pertenecer a una tradición («Tenemos por padre a Abrahán»); se requiere una práctica coherente.
- Preparación para el Reino: Juan prepara el camino para Jesús y su Reino. La DSI entiende que la construcción de una sociedad más justa y fraterna es parte de la preparación para ese Reino. La «palanca en la mano» que separa el trigo de la paja simboliza la opción preferencial por los pobres y la promoción de la dignidad humana como criterio evangélico que juzga toda estructura social.
En esencia: La justicia social no es un añadido opcional, sino fruto necesario de una conversión auténtica. El mensaje de Juan desafía a creyentes e instituciones a examinar si sus vidas y sus estructuras producen los «frutos» de equidad, verdad y amor que el Reino de Dios exige.

Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han arrepentido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. Él los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. Él tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”. Palabra del Señor.