EVANGELIO DEL DÍA 12 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-48

En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En cuanto ésta oyó el saludo de María, la creatura saltó en su seno.

Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor”.

Entonces dijo María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava”. Palabra del Señor.

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Este pasaje evangélico, más allá de su profundidad teológica, ilumina principios fundamentales de la DSI:

  1. La dignidad de la persona humana y la opción preferencial por los pobres y humildes:
    María proclama que Dios «ha mirado la humildad de su esclava». La DSI recuerda que Dios eleva a los humildes y que toda persona, especialmente la más sencilla y vulnerable, posee una dignidad inviolable. La visita de María a Isabel —una mujer anciana y estéril— muestra también una solidaridad con quien podría ser marginada, reflejando la opción preferencial de Dios por los pequeños.
  2. El principio de solidaridad:
    María «se levantó y fue con prontitud» a servir a su prima Isabel. Este gesto encarna la solidaridad activa, que en la DSI es un compromiso con el bien del otro, especialmente en situaciones de necesidad (como el embarazo avanzado de Isabel). La caridad y la justicia social se fundan en esta disponibilidad a «salir de sí» hacia el hermano.
  3. La centralidad de la familia y la acogida de la vida:
    El encuentro de las dos mujeres embarazadas —una joven, otra anciana— celebra la vida como don de Dios. La DSI defiende la familia como «célula vital de la sociedad» y promueve un ambiente donde cada vida, desde su concepción, sea acogida y valorada. El saludo de Isabel a María reconoce la santidad de la vida que llevan dentro.
  4. La subsidiariedad y el valor de la comunidad:
    María no permanece aislada con su vocación, sino que busca compartir y servir en el seno de la familia extendida. La DSI enfatiza que las necesidades deben atenderse primero en el ámbito más cercano (familia, comunidad), promoviendo así vínculos de apoyo mutuo que fortalecen el tejido social.
  5. La alegría y la esperanza como fuerzas sociales:
    El «salto de alegría» de Juan en el vientre y el Magníficat que sigue (no completo en este fragmento) expresan una esperanza activa que nace de la fe. La DSI ve en la esperanza cristiana un motor para transformar la realidad, trabajando por un mundo más justo a la luz del Reino de Dios.

Conclusión:
La Visitación no es solo un episodio religioso, sino un modelo de encuentro solidario, servicio humilde y celebración de la vida, que inspira el compromiso social cristiano: una fe que se hace caridad, justicia y acogida en la vida cotidiana.

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