Mateo 21, 23-27
Lunes de la tercera semana de Adviento
Del santo Evangelio según san Mateo 21, 23-27
En aquellos días, mientras Jesús enseñaba en el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo y le preguntaron: “¿Con qué derecho haces todas estas cosas? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?”
Jesús les respondió: “Yo también les voy a hacer una pregunta, y si me la responden, les diré con qué autoridad hago lo que hago: ¿De dónde venía el bautismo de Juan, del cielo o de la tierra?”
Ellos pensaron para sus adentros: “Si decimos que del cielo, él nos va a decir: ‘Entonces, ¿por qué no le creyeron?’ Si decimos que de los hombres, se nos va a echar encima el pueblo, porque todos tienen a Juan por un profeta”. Entonces respondieron: “No lo sabemos”.
Jesús les replicó: “Pues tampoco yo les digo con qué autoridad hago lo que hago”. Palabra del Señor.
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)
Este pasaje refleja un conflicto de autoridad y autenticidad. Los líderes religiosos cuestionan la autoridad de Jesús, pero su interrogante no busca la verdad, sino proteger su poder y posición. Jesús, con su respuesta, revela su incoherencia: se niegan a reconocer la autoridad divina de Juan el Bautista por intereses humanos.
Desde la DSI, esto ilustra dos principios clave:
- La autoridad como servicio: La verdadera autoridad, según la enseñanza cristiana, debe ejercerse como servicio al bien común (Cfr. Gaudium et Spes, 74), no como dominio o defensa de privilegios. Jesús actúa con la autoridad de quien busca la salvación y la verdad; los líderes, en cambio, usan su posición para mantener el statu quo.
- La primacía de la verdad y la coherencia: La DSI enfatiza que la búsqueda de la verdad es fundamental para una sociedad justa (Compendio de la DSI, 198). Los líderes, al negarse a responder por miedo (al pueblo) y por intereses particulares, muestran una ruptura entre poder y verdad. Jesús denuncia esta hipocresía, recordando que toda autoridad humana debe estar sometida a la verdad y a la ley moral.
En resumen, el pasaje invita a reflexionar sobre el ejercicio de la autoridad en la sociedad: debe ser transparente, coherente y orientada al bien de todos, no a la manipulación o al mantenimiento del poder. La DSI llama a construir instituciones donde la autoridad sea un servicio a la dignidad humana y al bien común, a ejemplo de Cristo.
