EVANGELIO DEL DÍA 30 DE DICIEMBRE DE 2025

SEXTA FERIA

DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 36-40

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. (Cuando José y María entraban en el templo para la presentación del niño), se acercó Ana, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

Una vez que José y María cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él. Palabra del Señor.

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Este pasaje, aunque breve, ilustra dos principios fundamentales de la DSI:

  1. La dignidad de la persona anciana y el papel de la mujer: Ana, una mujer viuda y de edad avanzada, es presentada como profetisa, es decir, como un testimonio público de fe y portavoz de Dios. La DSI insiste en que toda persona, independientemente de su edad, género o estado civil, posee una dignidad inviolable y puede contribuir a la comunidad. Ana, a pesar de ser viuda (en una sociedad donde esa condición podía implicar marginación), es valorada por su rol activo en la vida religiosa y social. La Iglesia llama a integrar y respetar a los ancianos, reconociendo su sabiduría y su vocación de servicio.
  2. Opción preferencial por los pobres y vulnerables: Ana pertenece a un grupo socialmente frágil (viuda en la ancianidad), pero su vida de oración y su misión profética muestran que Dios elige a los humildes para anunciar su salvación. La DSI subraya la opción preferencial por los pobres, no solo en términos materiales, sino también espirituales y sociales. La viuda que persevera en el templo y anuncia la redención refleja cómo los más sencillos son agentes de transformación social desde la fe.
  3. La familia como ambiente de crecimiento integral: El versículo 40 menciona que Jesús crecía en sabiduría, estatura y gracia en el entorno familiar de Nazaret. La DSI destaca la familia como célula básica de la sociedad, espacio donde se cultivan los valores humanos y espirituales. El desarrollo integral del niño Jesús en una familia obediente a la Ley (vv. 39) subraya la importancia de un ambiente estable y amoroso para el crecimiento de toda persona.

Conclusión

El pasaje de Ana en la Presentación del Niño Jesús, más que una simple anécdota, es una invitación a reconocer la dignidad de cada etapa de la vida, a valorar el aporte de los más vulnerables y a promover una sociedad donde la familia y la comunidad de fe sostengan el desarrollo humano integral, en línea con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

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