Lucas 5, 12-16
Lectura del santo evangelio según San Lucas
Lucas 5, 12-16
En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero. Queda limpio”. Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera a nadie y añadió: “Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de testimonio”.
Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar.
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)
Este pasaje, que muestra la compasión y el poder sanador de Jesús hacia un marginado social, ilumina dos principios centrales de la DSI:
- Tocar al intocable: La dignidad humana y la inclusión. El hombre con lepra era un excluido total, obligado a vivir apartado y a gritar «¡impuro!» (Lev 13:45-46). Jesús no solo lo sana con su palabra, sino que lo toca, un gesto prohibido y revolucionario. Este acto restaura plenamente al hombre: lo cura físicamente, lo reintegra socialmente (al enviarlo al sacerdote para el certificado legal) y lo reafirma en su dignidad humana. La DSI insiste en que toda persona, independientemente de su condición, enfermedad, estatus social o económico, posee una dignidad intrínseca e inviolable. La sociedad debe luchar contra toda forma de exclusión y marginación, «tocando» simbólicamente a quienes el sistema descarta, promoviendo su inclusión social y garantizando sus derechos.
- La sanación integral y la prioridad de la persona. La acción de Jesús es integral: sana el cuerpo, restaura las relaciones y ofrece un encuentro personal. La DSI promueve una visión integral del desarrollo humano, que va más allá del bienestar material e incluye la dimensión social, cultural y espiritual. Además, ante la creciente fama y demanda (v.15), Jesús se retira a orar (v.16). Esto subraya que el compromiso social y la acción a favor de la justicia deben estar enraizados en una vida interior y una relación con Dios, para no caer en el activismo vacío o en la búsqueda de protagonismo.
En síntesis: La curación del leproso es un modelo para la acción social cristiana: una compasión que se traduce en contacto y acción concreta, que prioriza la dignidad y la inclusión de los más excluidos, y que busca la sanación integral de la persona y de la comunidad. La DSI nos llama a «tocar» las heridas sociales, derribando los muros de la marginación, y a sustentar ese trabajo en una vida de oración y discernimiento.






