EVANGELIO DEL DÍA 09 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según San Lucas

Lucas 5, 12-16

En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero. Queda limpio”. Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera a nadie y añadió: “Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de testimonio”.

Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar.

***

Este pasaje, que muestra la compasión y el poder sanador de Jesús hacia un marginado social, ilumina dos principios centrales de la DSI:

  1. Tocar al intocable: La dignidad humana y la inclusión. El hombre con lepra era un excluido total, obligado a vivir apartado y a gritar «¡impuro!» (Lev 13:45-46). Jesús no solo lo sana con su palabra, sino que lo toca, un gesto prohibido y revolucionario. Este acto restaura plenamente al hombre: lo cura físicamente, lo reintegra socialmente (al enviarlo al sacerdote para el certificado legal) y lo reafirma en su dignidad humana. La DSI insiste en que toda persona, independientemente de su condición, enfermedad, estatus social o económico, posee una dignidad intrínseca e inviolable. La sociedad debe luchar contra toda forma de exclusión y marginación, «tocando» simbólicamente a quienes el sistema descarta, promoviendo su inclusión social y garantizando sus derechos.
  2. La sanación integral y la prioridad de la persona. La acción de Jesús es integral: sana el cuerpo, restaura las relaciones y ofrece un encuentro personal. La DSI promueve una visión integral del desarrollo humano, que va más allá del bienestar material e incluye la dimensión social, cultural y espiritual. Además, ante la creciente fama y demanda (v.15), Jesús se retira a orar (v.16). Esto subraya que el compromiso social y la acción a favor de la justicia deben estar enraizados en una vida interior y una relación con Dios, para no caer en el activismo vacío o en la búsqueda de protagonismo.

En síntesis: La curación del leproso es un modelo para la acción social cristiana: una compasión que se traduce en contacto y acción concreta, que prioriza la dignidad y la inclusión de los más excluidos, y que busca la sanación integral de la persona y de la comunidad. La DSI nos llama a «tocar» las heridas sociales, derribando los muros de la marginación, y a sustentar ese trabajo en una vida de oración y discernimiento.

EVANGELIO DEL DÍA 08 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Lucas

Lucas 4, 14-22

En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región.

Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios.

***

Este pasaje es el manifiesto programático de la misión de Jesús y, por tanto, el fundamento más explícito de la Doctrina Social de la Iglesia. Jesús define su misión citando al profeta Isaías (61,1-2), y la DSI se entiende como la aplicación de este programa a las estructuras de la sociedad.

  1. Buena Noticia a los pobres: Es el primer anuncio. La DSI desarrolla esto como la opción preferencial por los pobres. No es una opción exclusiva, pero sí prioritaria. Significa que la medida de una sociedad justa es cómo trata a sus miembros más vulnerables. La evangelización y la promoción humana están inseparablemente unidas.
  2. Libertad a los cautivos y oprimidos: Jesús anuncia una liberación integral (espiritual y social). La DSI trabaja por liberar de las «cárceles» modernas: la pobreza extrema, las estructuras económicas injustas, la opresión política, la exclusión social y la cultura del descarte. Promueve la dignidad de la persona y su libertad real para desarrollarse.
  3. Dar vista a los ciegos: Implica iluminar las conciencias para ver la injusticia donde otros no quieren verla. La DSI ofrece principios (bien común, destino universal de los bienes, solidaridad, subsidiaridad) para «ver» con claridad los problemas sociales y evaluar las instituciones.
  4. Proclamar el año del favor del Señor: Una referencia al Jubileo bíblico (Levítico 25), un tiempo de restauración social, condonación de deudas y liberación de esclavos. Es el núcleo de la visión cristiana de la justicia social: una economía al servicio de la persona, una redistribución que permita un nuevo comienzo y la primacía de la gratuidad sobre la mera lógica del mercado.

En síntesis: Lucas 4, 18-19 es el corazón de la DSI. Jesús declara que su misión—y, por extensión, la de su Iglesia—tiene una dimensión social intrínseca e irrenunciable. La Doctrina Social es el esfuerzo de la Iglesia por hacer operativos estos anuncios de liberación, traduciéndolos en principios, criterios y orientaciones para la acción, con el fin de transformar la sociedad según el designio de Dios de justicia, paz y dignidad para todos.

EVANGELIO DEL DÍA 06 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos

Marcos 6, 34-44

En aquel tiempo, al desembarcar Jesús, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos y le dijeron: “Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despide a la gente para que vayan por los caseríos y poblados del contorno y compren algo de comer”. Él les replicó: “Denles ustedes de comer”. Ellos le dijeron: “¿Acaso vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?” Él les preguntó: “¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver”. Cuando lo averiguaron, le dijeron: “Cinco panes y dos pescados”.Entonces ordenó Jesús que la gente se sentara en grupos sobre la hierba verde y se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los cinco panes y los dos pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a Dios, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran; lo mismo hizo con los dos pescados.Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado que recogieron llenaron doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil hombres.

***

  1. Compasión y respuesta a las necesidades básicas: Jesús ve a la multitud, reconoce su desamparo (“ovejas sin pastor”) y atiende primero a su hambre material, mostrando que la evangelización y la caridad van unidas. La DSI subraya que la justicia social comienza con la opción preferencial por los pobres y la satisfacción de sus necesidades fundamentales (pan, trabajo, dignidad).
  2. Participación y corresponsabilidad: Jesús no actúa solo, sino que involucra a los discípulos: “Denles de comer ustedes mismos”. La DSI promueve la subsidiaridad: animar a todos a ser protagonistas en la solución de los problemas, sin esperar sólo soluciones externas.
  3. Destino universal de los bienes: El milagro muestra que, puestos los dones en las manos de Dios y compartidos, hay para todos y sobra. La DSI enseña que los bienes de la tierra están destinados a todos, y debemos administrarlos con justicia y solidaridad, no con acaparamiento.
  4. Acción organizada y comunitaria: Jesús pide ordenar a la gente “en grupos”. La DSI valora la organización social que permite atender necesidades de manera fraterna y eficaz, promoviendo el bien común.
  5. Gratuidad y abundancia: El gesto es gratuito, sacia a todos y genera abundancia (“doce canastas de sobras”). Para la DSI, la economía debe servir al ser humano, buscando no sólo el lucro, sino la generación de bienes relacionales y la distribución justa.

Este pasaje, por tanto, es un “icono” del compromiso cristiano: fe que se hace acción concreta, llamada a transformar estructuras de indigencia en experiencias de fraternidad y provisión compartida.

EVANGELIO DEL DÍA 05 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 4, 12-17. 23-25

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos; el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Y andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.

Su fama se extendió por toda Siria y le llevaban a todos los aquejados por diversas enfermedades y dolencias, a los poseídos, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían grandes muchedumbres venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

***

Este pasaje del Evangelio es fundamental para la DSI, ya que en él Jesús inaugura públicamente su misión con un anuncio que tiene una profunda dimensión social:

  1. La Luz para los que habitan en tinieblas (vv. 15-16): Jesús elige comenzar su predicación en Galilea, una región multicultural y marginada («Galilea de los gentiles»). La DSI ve aquí un claro principio de opción preferencial por los pobres y los excluidos. La luz de la verdad y la salvación llega primero a los que están en las «sombras» de la sociedad, invitando a la Iglesia a estar presente en las periferias existenciales y geográficas.
  2. El anuncio del Reino de los Cielos (v. 17): El núcleo del mensaje de Jesús es el Reino de Dios, que implica justicia, paz, dignidad y fraternidad. La DSI es la reflexión de la Iglesia sobre cómo construir, ya en este mundo, estructuras sociales más justas y reconciliadas que reflejen los valores del Reino. El llamado a la «conversión» (metanoia) es también un llamado a transformar las relaciones personales y sociales.
  3. La sanación integral (vv. 23-24): Jesús no solo predica, sino que cura «toda enfermedad y toda dolencia». Esto manifiesta la compasión de Dios por el sufrimiento humano integral (físico, espiritual, social). Para la DSI, esto se traduce en la defensa de la dignidad de la persona y en la promoción de un desarrollo humano integral, que exige el cuidado de la salud, la lucha contra las injusticias que enferman a la sociedad y la construcción de un orden social que permita una vida digna para todos.
  4. La universalidad de la misión (v. 25): Las multitudes que lo siguen vienen de distintas regiones (judías y paganas). Esto prefigura la vocación universal de la Iglesia y su mensaje social, que se dirige a todos los pueblos y culturas, promoviendo una fraternidad que trasciende toda frontera.

En síntesis: Mateo 4,12-17.23-25 presenta a Jesús iniciando su misión de llevar luz, sanación y la buena nueva del Reino a los márgenes de la sociedad. La Doctrina Social de la Iglesia bebe de este espíritu para iluminar, desde el Evangelio, la construcción de una sociedad más humana, justa y solidaria, recordando que el anuncio del Reino tiene implicaciones concretas para la vida social.

EVANGELIO DEL DÍA 04 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo”.

Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel”.

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño y, cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”.

Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

***

Este relato de la Epifanía (manifestación de Cristo a todos los pueblos) ilumina principios clave de la DSI:

  1. La universalidad de la salvación y la unidad de la familia humana.
    Los Magos, representantes de las naciones paganas y de culturas distintas al pueblo judío, son buscadores de la verdad guiados por la creación (la estrella). Su llegada a Belén simboliza que la dignidad y la vocación trascendente son para todos los pueblos, sin distinción de raza, cultura o condición social. La DSI se fundamenta en esta unidad de la familia humana bajo un solo Dios Padre, promoviendo la solidaridad, la justicia global y el rechazo de toda discriminación.
  2. La verdadera realeza (poder) está al servicio del más débil.
    Herodes representa el poder opresor y temeroso que, aferrado a su posición, recurre al engaño y la violencia (implícita en la historia) para eliminar cualquier amenaza a su dominio. En contraste, el verdadero “rey de los judíos” es un niño pobre en una aldea humilde. La DSI recuerda que la autoridad política, económica y social es legítima solo cuando sirve al bien común, protege la vida y la dignidad de los más vulnerables (como el Niño y su familia) y promueve la paz, no el miedo o la opresión.
  3. El camino de la conversión y la coherencia.
    Los Magos, al descubrir al verdadero Rey, “se marcharon por otro camino” (v.12). El encuentro auténtico con Cristo exige un cambio de ruta en la vida personal y social, abandonando los caminos del egoísmo, la indiferencia o la complicidad con estructuras injustas (representadas por Herodes). La DSI es una llamada a esa conversión social, a construir caminos nuevos basados en la justicia, la verdad y la adoración a Dios, no al poder idolátrico.

Conclusión breve:
La Epifanía revela que Cristo, Señor universal, se manifiesta en la pobreza y atrae a todos los pueblos a su luz. La DSI, a la luz de este misterio, nos invita a reconocer la dignidad de cada persona, a servir al bien común frente a los abusos de poder, y a buscar constantemente “otros caminos” —estructuras y actitudes sociales— que conduzcan a una auténtica fraternidad.

EVANGELIO DEL DÍA 03 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo Evangelio según san Juan

Juan 1,29-34

Al día siguiente, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel».

Entonces Juan dio este testimonio: «Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios».

***

Este pasaje, donde Juan el Bautista señala a Jesús como el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, ofrece una base teológica profunda para la DSI:

  1. El pecado tiene una dimensión estructural y global.
    Jesús no viene solo a quitar los pecados individuales, sino “el pecado del mundo”. Esto incluye las estructuras de injusticia, las dinámicas de opresión, el egoísmo colectivo y todo aquello que daña la comunión humana y con Dios. La misión redentora de Cristo alcanza, por tanto, las raíces sociales del mal. La DSI es un instrumento de la Iglesia para analizar y proponer la transformación de esas estructuras de pecado a la luz del Evangelio.
  2. La dignidad de la persona revelada en Cristo.
    El testimonio de Juan culmina proclamando: “Este es el Hijo de Dios” (v.34). La humanidad entera recibe una nueva luz sobre su propia dignidad: si el Hijo de Dios se hizo hombre, toda persona humana posee una dignidad infinita y es amada por el Padre. Este es el fundamento último de los derechos humanos y del principio del bien común en la DSI. Toda violación de la dignidad humana es, en el fondo, una ofensa a Cristo, el Cordero que se ofreció por todos.
  3. La misión de la Iglesia: testimonio y servicio.
    Juan el Bautista cumple su rol como testigo (“yo lo he visto y doy testimonio”). Anuncia a Jesús y señala su identidad y misión. De modo análogo, la DSI es parte del testimonio de la Iglesia en el mundo. Su tarea es “señalar” a Cristo y su Reino como la respuesta definitiva a la sed de justicia y paz de la humanidad, y promover una sociedad a la medida del hombre redimido.

Conclusión breve:
La proclamación del “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” nos revela que la redención de Cristo es universal y transformadora. La DSI, inspirada en esta verdad, nos llama a reconocer y combatir el “pecado del mundo” en sus formas sociales, económicas y políticas, siempre partiendo de la verdad sobre el hombre revelada en el Hijo de Dios, y trabajando por construir una civilización del amor y la justicia.

EVANGELIO DEL DÍA 02 DE ENERO DE 2026

Memoria de San Basilio Magno y san Gregorio Nacianzeno, Obispos y doctores de la Iglesia

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 19-28

Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: «¿Quién eres tú?»

Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: «Yo no soy el Mesías». De nuevo le preguntaron: «¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?» Él les respondió: «No lo soy». «¿Eres el profeta?» Respondió: «No». Le dijeron: «Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?» Juan les contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’, como anunció el profeta Isaías».

Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos, le preguntaron: «Entonces ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias».

Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba.

***

Este pasaje ofrece una enseñanza profunda sobre la humildad y la misión al servicio de la verdad. Juan el Bautista no se atribuye identidades grandiosas, sino que define su rol como «voz» que prepara el camino para Otro. Desde la DSI, esto refleja:

  1. Principio del bien común y la subsidiaridad: Juan actúa con autoridad moral, pero no busca acaparar poder ni reconocimiento. Su misión es servicial – preparar los corazones para la llegada de Cristo. La DSI recuerda que toda autoridad debe ejercerse como servicio, orientada al bien de la comunidad y abriendo espacio para Aquel que es la Verdad plena.
  2. La dignidad de la persona y la búsqueda de la verdad: Los enviados preguntan con suspicacia, pero Juan responde con claridad, apuntando hacia Jesús. La DSI promueve un diálogo sincero en la búsqueda de la verdad, donde la humildad (reconocer «quién no soy») permite encontrar la identidad propia y señalar al que da sentido a la existencia humana.
  3. Opción preferencial por los pobres (en sentido espiritual): Juan predica en el desierto, un lugar marginal, dirigiéndose a todos, incluidos los alejados (simbólicamente «pobres» de esperanza). La DSI llama a salir a las «periferias» existenciales para anunciar la dignidad y la esperanza que provienen de Cristo.
  4. El trabajo y la misión como vocación: Juan asume su tarea bautismal como un encargo divino, no como un honor personal. La DSI ve el trabajo humano como participación en la obra creadora y redentora de Dios. Juan ejemplifica al que trabaja con sentido de servicio y trascendencia, apuntando más allá de sí mismo.

En resumen, Juan enseña que el auténtico liderazgo social o religioso no se basa en el poder, sino en el testimonio humilde que prepara el camino para la justicia, la verdad y el amor que Cristo trae. La DSI, desde este espíritu, invita a construir una sociedad donde el servicio, la honestidad y la orientación hacia el bien común prevalezcan sobre la ambición personal.