EVANGELIO DEL DÍA 10 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Juan 

Juan 3, 22-30

En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea y permaneció allí con ellos, bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque ahí había agua abundante. La gente acudía y se bautizaba, pues Juan no había sido encarcelado todavía.

Surgió entonces una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y unos judíos, acerca de la purificación. Los discípulos fueron a decirle a Juan: “Mira, maestro, aquel que estaba contigo en la otra orilla del Jordán y del que tú diste testimonio, está ahora bautizando y todos acuden a él”.

Contestó Juan: “Nadie puede apropiarse nada, si no le ha sido dado del cielo. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: ‘Yo no soy el Mesías, sino el que ha sido enviado delante de él’. En una boda, el que tiene a la novia es el novio; en cambio, el amigo del novio, que lo acompaña y lo oye hablar, se alegra mucho de oír su voz. Así también yo me lleno ahora de alegría. Es necesario que él crezca y que yo venga a menos”

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El testimonio de Juan el Bautista en este pasaje ofrece fundamentos para una ética social cristiana:

  1. Humildad y servicio (v. 30):
    Juan reconoce su papel secundario frente a Jesús: «Es necesario que él crezca y que yo disminuya». La DSI subraya que el bien común requiere servicio desinteresado y la superación de ambiciones de poder, invitando a poner los dones personales al servicio de los demás, especialmente de los más vulnerables.
  2. Bien común sobre intereses particulares (v. 26-29):
    Los discípulos de Juan muestran celos ante el éxito de Jesús. Juan corrige esa actitud, recordando que su misión es preparar el camino. La DSI rechaza la rivalidad destructiva y promueve la colaboración hacia metas que beneficien a toda la comunidad, priorizando el bien general sobre los protagonismos.
  3. Verdad y testimonio (v. 28):
    Juan reafirma su identidad: no es el Mesías, sino su precursor. La DSI valora la transparencia y la honestidad en la vida social, y llama a los cristianos a dar testimonio de la verdad, incluso cuando exige renuncia personal, como base para la justicia y la confianza en la sociedad.
  4. Alegría en la misión compartida (v. 29):
    Juan se compara con el «amigo del novio», lleno de alegría al oír la voz del novio. La DSI, al promover la fraternidad y la solidaridad, recuerda que la construcción de una sociedad más justa no es solo un deber, sino también una fuente de gozo compartido cuando se vive como respuesta a una vocación.

Conclusión:
Este pasaje, desde la óptica de la DSI, ilustra que la auténtica grandeza está en el servicio humilde, la colaboración por el bien común y el testimonio alegre de la verdad. Invita a transformar las estructuras sociales con una actitud que privilegie el «nosotros» sobre el «yo», reflejando la caridad y la justicia del Reino de Dios.

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