EVANGELIO DEL DÍA 20 DE ENERO DE 2026

Del santo Evangelio según san Marcos 2, 23-28

En sábado Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”

Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”.

Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”. Palabra del Señor.

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Perspectiva de la DSI:

  1. Centralidad de la persona humana: La frase «El sábado fue hecho para el hombre» refleja el principio central de la DSI: toda ley, estructura o institución (económica, social, política) debe estar ordenada al bien integral de la persona y no convertirse en un fin en sí misma. La dignidad humana prevalece sobre cualquier norma puramente jurídica o formal.
  2. Destino universal de los bienes: Los discípulos, por necesidad (hambre), toman espigas. Jesús justifica este acto recordando el episodio de David. La DSI enseña que la propiedad privada tiene una función social, y en situaciones de necesidad, el derecho a la vida y a satisfacer las necesidades básicas prevalece. La ley debe favorecer la vida, no asfixiarla.
  3. Prioridad de la conciencia y el bien común: Jesús cuestiona una interpretación rígida de la ley que olvida su espíritu. La DSI invita a formar conciencias rectas y a promover leyes que sirvan al bien común, no a intereses particulares o a mantener estructuras injustas. La autoridad debe ejercerse como servicio.
  4. El señorío de Cristo sobre toda la realidad: Al declararse «Señor del sábado», Jesús afirma que toda la creación y las instituciones humanas están bajo su señorío, orientadas a la liberación y plenitud del hombre. La DSI, desde esta visión, trabaja por un orden social que refleje la dignidad redimida de la persona.

En resumen: Este texto bíblico es una piedra angular para la DSI, pues establece que la persona y su bienestar concreto están en el centro del designio de Dios, y cualquier sistema legal, económico o social que la oprima o ignore su dignidad va contra el Evangelio. La ley es para servir, no para esclavizar; la economía para vivir, no para sacrificar vidas.