Marcos 3, 7-12
Misa del Cuerpo y la Sangre de Cristo
Del santo Evangelio según san Marcos 3, 7-12
En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba.
Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo.
En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban
a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran. Palabra del Señor.
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI):
- La centralidad de la persona humana: Jesús atrae a multitudes de diversas regiones, especialmente a los enfermos y oprimidos (endemoniados). La DSI insiste en que toda persona, independientemente de su condición, posee dignidad inviolable y es sujeto de atención prioritaria. Jesús no solo predica, sino que cura y libera, mostrando que el compromiso con el bienestar integral (físico, espiritual, social) es esencial.
- Opción preferencial por los pobres y enfermos: La gente que busca a Jesús son los que sufren, los marginados por sus dolencias. La DSI subraya que la sociedad debe estructurarse desde la perspectiva de los más vulnerables. Jesús no los evade, sino que se hace accesible, incluso poniendo en riesgo su propia seguridad (necesidad de la barca).
- Universalidad e inclusión: Proceden de regiones judías (Galilea, Judea) y también paganas (Tiro, Sidón, Idumea). Esto refleja que la salvación y la compasión de Dios no conocen fronteras étnicas, culturales o sociales. La DSI promueve la solidaridad universal y la comunión entre pueblos.
- Integridad de la misión: Jesús combina anuncio del Reino, curación y liberación del mal. La DSI recuerda que la evangelización y la promoción humana están unidas: la fe debe traducirse en acciones que restauren la dignidad y combatan todo mal que oprime al ser humano.
Conclusión breve:
Este pasaje muestra a Jesús como modelo de servicio a los más necesitados, desde una cercanía concreta y universal. La DSI, inspirada en este estilo de Jesús, llama a construir una sociedad donde nadie quede al margen y donde la caridad se haga acción transformadora.
