EVANGELIO DEL DÍA 23 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos 

Marcos 3, 13-19

En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos lo siguieron. Constituyó a doce para que se quedaran con él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.

Constituyó entonces a los Doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir «hijos del trueno»; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y a Judas Iscariote, que después lo traicionó.

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  1. Llamada y misión:
    Jesús llama a quienes Él quiere (v. 13) y los instituye para una doble tarea: estar con Él y ser enviados a predicar y servir. Esto refleja el principio de la DSI sobre la dignidad de la persona y su vocación a contribuir al bien común. Cada cristiano, desde su propia vocación, está llamado a transformar la sociedad desde su encuentro con Cristo.
  2. Comunidad organizada:
    La elección de los Doce funda una comunidad estructurada, prefigurando la Iglesia como sujeto social. La DSI insiste en que la vida social necesita instituciones justas y serviciales, y la Iglesia, como comunidad, debe ser modelo de comunión, participación y misión (principio de subsidiaridad y solidaridad).
  3. Enviados a servir con poder:
    Jesús les da autoridad para expulsar demonios (v. 15). En clave social, esto se traduce en la lucha contra las estructuras de pecado (injusticias, idolatría del poder, egoísmo colectivo). La DSI promueve un poder entendido como servicio, no como dominio, para liberar al ser humano de todo lo que lo oprime.
  4. Diversidad en la unidad:
    Los Doce son de distintos trasfondos (pescadores, recaudadores, celotas). La Iglesia, y por extensión la sociedad, está llamada a valorar la diversidad de carismas y funciones para el bien de todos. La DSI defiende el principio de participación y la complementariedad de los roles sociales.
  5. Incluso en la fragilidad humana:
    Judas Iscariote aparece al final, recordando que la comunidad eclesial y las instituciones humanas están formadas por personas frágiles. La DSI llama a construir estructuras que prevengan la corrupción, fomenten la transparencia y la conversión personal, sin dejar de confiar en la misericordia divina.

Conclusión breve

Este pasaje, visto desde la DSI, subraya que la misión cristiana tiene una dimensión comunitaria, estructurada y servicial, dirigida a la transformación integral de la persona y la sociedad, siempre comenzando por la unión con Cristo y actuando con autoridad ética en el mundo.

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