Marcos 4, 21 – 25
Misa de la Sagrada Eucaristía
Del santo Evangelio según san Marcos 4, 21-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”. Palabra del Señor.
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia:
- El principio de transparencia y verdad (la lámpara):
La imagen de la lámpara que no se esconde refleja el deber de la luz del Evangelio de iluminar todas las realidades temporales. La DSI sostiene que la fe no es un asunto privado, sino una luz para la vida pública. Esto exige a los creyentes y a la Iglesia denunciar las injusticias ocultas (corrupción, estructuras de pecado) y promover la verdad y la transparencia en las instituciones sociales, económicas y políticas. - Destino universal de los bienes y justicia social (la medida):
El criterio “con la medida con que midan, se les medirá” tiene una fuerte dimensión social de reciprocidad y justicia. La DSI aplica este principio a la distribución de los bienes y oportunidades: la sociedad será juzgada por cómo trata a los más débiles. La medida de la generosidad, la solidaridad y la equidad que usemos con los demás determinará la salud moral de la comunidad. El “dar más al que tiene” no es una aprobación del acaparamiento, sino una llamada a la responsabilidad de quienes han recibido más talentos o recursos (cf. Caritas in veritate, 35) para ponerlos al servicio del bien común. - Participación y corresponsabilidad (lo oculto será revelado):
La afirmación de que “nada hay escondido que no llegue a descubrirse” subraya la responsabilidad ante Dios y la comunidad humana. La DSI promueve una sociedad donde las decisiones no se tomen en la oscuridad, sino con participación y rendición de cuentas, reconociendo que toda acción social tendrá consecuencias visibles. - Opciones económicas y ética de la reciprocidad:
La advertencia final (“al que no tiene, aun lo poco que tiene se le quitará”) puede leerse como una crítica profética a los sistemas que excluyen a los pobres y concentran la riqueza. La DSI advierte contra las dinámicas económicas que marginan a los débiles y llama a construir un orden donde todos puedan “tener” para poder “dar” y crecer en dignidad.
Conclusión sintética:
Estos versos, desde la DSI, son una llamada a que los cristianos iluminen la vida social con los valores del Evangelio (justicia, verdad, solidaridad) y a construir una cultura de la reciprocidad y la medida justa, donde los bienes y responsabilidades se compartan con transparencia y equidad, especialmente hacia los más vulnerables. La lámpara de la fe debe brillar en las tinieblas de la injusticia.
