EVANGELIO DEL DÍA 22 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Pasó cuarenta días y cuarenta noches sin comer y, al final, tuvo hambre. Entonces se le acercó el tentador y le dijo: “Si tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”. Jesús le respondió: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en la parte más alta del templo y le dijo: “Si eres el Hijo de Dios, échate para abajo, porque está escrito: Mandará a sus ángeles que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos, para que no tropiece tu pie en piedra alguna”. Jesús le contestó: “También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.

Luego lo llevó el diablo a un monte muy alto y desde ahí le hizo ver la grandeza de todos los reinos del mundo y le dijo: “Te daré todo esto, si te postras y me adoras”. Pero Jesús le replicó: “Retírate, Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás”.

Entonces lo dejó el diablo y se acercaron los ángeles para servirle.

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La DSI ve en este pasaje una advertencia profética sobre las tentaciones que acechan a toda sociedad y a las instituciones humanas:

· Primera Tentación (Piedras en pan) vs. Destino universal de los bienes:
La tentación de reducir todo al pan (a lo material) es la del materialismo práctico y el consumo. Jesús responde: «No solo de pan vive el hombre» (v. 4). La DSI recoge esto afirmando que el ser humano tiene necesidades espirituales y trascendentes que no pueden ser ignoradas por las estructuras económicas. El pan es necesario (destino universal de los bienes), pero no es el único fin de la sociedad.
· Segunda Tentación (El espectáculo) vs. La verdad y la transparencia:
La tentación de usar el poder de Dios para un acto espectacular refleja la tentación del poder que manipula y crea falsas expectativas. En la DSI, esto se relaciona con el principio de verdad y la lucha contra las ideologías que prometen salvación por medios falsos o manipulando la fe para fines políticos.
· Tercera Tentación (El poder político) vs. El bien común y el destino universal:
Esta es la tentación de aceptar la lógica del dominio del mundo («todo esto te daré si postrado me adoras»). Jesús rechaza el camino del poder político entendido como dominación. La DSI propone, en cambio, la lógica del servicio y el bien común. El poder no debe ser adorado ni buscado como fin en sí mismo, sino ejercido como servicio a la dignidad humana, especialmente de los más débiles.
· La opción por los pobres:
Al rechazar el camino del poder fácil, Jesús se alinea con los sin-poder. La DSI ve aquí un modelo para una Iglesia y una sociedad que no buscan el poder por el poder, sino que se ponen del lado de los pobres y excluidos, rechazando las estructuras de pecado que oprimen.

En conclusión, Mateo 4, 1-11 nos muestra a Jesús rechazando los caminos del poder, el tener y el aparentar. Para la DSI, este pasaje es una llamada a construir una sociedad basada en el servicio, la verdad y la apertura a Dios, no en la dominación ni en el materialismo.

EVANGELIO DEL DÍA 21 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Lucas 

Lucas 5, 27-32

En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos, diciéndoles: “¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?” Jesús les respondió: “No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan”.

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La actitud de Jesús en este pasaje es una fuente de inspiración para varios principios de la DSI:

· Destino universal de los bienes y opción preferencial por los pobres: Jesús no solo acoge espiritualmente a Leví y los «pecadores», sino que entra en su casa y comparte su comida. Esto anticipa el principio del destino universal de los bienes (la mesa es para todos) y la opción preferencial por aquellos que, como los publicanos, son despreciados y excluidos por el sistema social y religioso .
· Participación e inclusión: Al sentarse a la mesa con «un gran número de publicanos y otros», Jesús practica la inclusión radical. La DSI llama a construir una «comunión en la diferencia», donde nadie es excluido por su pasado o condición. El banquete de Leví se convierte en un icono de la sociedad fraterna que la Iglesia debe promover .
· El bien común y la amistad social: Un estudio académico contemporáneo interpreta este pasaje como la base para una «teología de la mega-amistad» (mega-friendship) . En un mundo marcado por el rechazo al «otro», Jesús crea un «mega-espacio» de encuentro. Esto resuena con el ideal de la amistad social propuesto por el Papa Francisco, donde el encuentro con el diferente no es una amenaza, sino una oportunidad para construir un bien común más grande .

En conclusión, Lucas 5, 27-32 muestra que la misión de Jesús no es solo individual, sino profundamente social. Él reconstruye el tejido social roto al sentarse con los excluidos, anticipando el llamado de la Iglesia a construir una civilización del amor y una mesa donde quepan todos, especialmente los que la sociedad deja fuera.

EVANGELIO DEL DÍA 20 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo 

Mateo 9, 14-15

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió: “¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al esposo, y entonces sí ayunarán”.

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La Doctrina Social de la Iglesia no es solo un conjunto de normas éticas, sino una manera de vivir el Evangelio en las realidades temporales (familia, trabajo, economía, política). Desde esta óptica, el pasaje de Mateo 9, 14-15 nos ofrece tres claves de lectura social:

A. La centralidad de la persona y la alegría del encuentro

Jesús se presenta como el «Novio» que trae la plenitud. Para la DSI, Cristo es el centro de la historia y de la vida social. La alegría del Evangelio ( Evangelii Gaudium ) es el fundamento de toda acción transformadora.

· Aplicación: La acción social de los cristianos no nace de una obligación triste o meramente legalista (como el ayuno farisaico sin amor), sino del encuentro gozoso con Cristo. Si nuestras obras sociales (caridad, promoción humana) no reflejan la alegría de tener al «Novio» presente, corremos el riesgo de caer en un activismo vacío.

B. El ayuno como solidaridad (Cuaresma y conversión social)

Jesús no elimina el ayuno, sino que lo sitúa en su justo contexto: la ausencia del Novio y la espera. En la tradición social de la Iglesia, el ayuno ha sido siempre una herramienta de justicia.

· Aplicación: Los Padres de la Iglesia (como San Basilio o San Juan Crisóstomo) enseñaban que el verdadero ayuno no es solo privarse de comida, sino compartir el pan con el hambriento (Isaías 58). Cuando la Iglesia ayuna, lo hace en solidaridad con quienes ayunan por fuerza (los pobres) y para convertir el corazón hacia el bien común. El ayuno cristiano tiene una dimensión social: es un acto de desprendimiento que libera bienes para los demás.

C. La tensión escatológica y el compromiso histórico

«Llegarán días en que les arrebatarán al novio». La Iglesia vive en el tiempo presente («ya, pero todavía no») de la venida del Reino.

· Aplicación: La DSI nos recuerda que mientras peregrinamos hacia la Jerusalén celestial, debemos construir la ciudad terrena con justicia y paz. El cristiano vive en la alegría de saber que Cristo ha vencido al mundo, pero también en la austeridad y la lucha (el «ayuno») contra las estructuras de pecado. Es un equilibrio entre la esperanza gozosa y el compromiso serio por aliviar el sufrimiento humano.

Conclusión

En Mateo 9, 14-15, Jesús nos enseña que la relación con Dios no es una carga de obligaciones (ayuno por cumplir), sino una relación de amor (la boda). La Doctrina Social de la Iglesia aplica esto recordándonos que nuestra acción en el mundo debe ser una prolongación de esa alegría nupcial: trabajamos por la justicia no desde el mero deber, sino desde el amor a Cristo presente en los pobres. Y cuando el mundo duele (cuando el Novio es «arrebatado» en los crucificados de la historia), el ayuno se convierte en signo de solidaridad y espera activa de la liberación definitiva.

EVANGELIO DEL DÍA 19 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Lucas

Lucas 9, 22-25

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”.

Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. 

Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?”

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Este pasaje evangélico establece la lógica del don y del servicio que la DSI aplica a la vida social. La invitación de Jesús a «perder la vida» para salvarla se traduce, en clave social, en el principio del destino universal de los bienes y la primacía de la persona sobre las cosas.

  1. Ganar el mundo entero vs. el bien común: Jesús advierte sobre el peligro de querer «ganar el mundo entero» a costa de uno mismo. La DSI denuncia aquí el riesgo del capitalismo desenfrenado o el consumismo, donde la persona humana es aplastada por la obsesión de tener, acumular o producir, perdiendo de vista su dignidad y su fin trascendente.
  2. La cruz social: «Tomar la cruz cada día» también implica asumir la responsabilidad por las injusticias del mundo. Los cristianos están llamados a «perder» su comodidad, su tiempo o sus intereses para levantar al caído, defender al pobre y luchar por estructuras más justas. Es la lógica del amor solidario, que no busca el beneficio propio, sino el bien de los demás, especialmente de los más vulnerables.
  3. La autorrealización en el amor: La paradoja de «perder la vida para salvarla» se refleja en el principio del bien común. La persona no se realiza encerrada en sí misma (individualismo), sino entregándose a los demás. Una sociedad que fomenta el «salvarse a uno mismo» a cualquier precio construye sobre arena; en cambio, la que promueve el servicio mutuo edifica sobre la roca de la dignidad humana.

En resumen, Lucas 9, 22-25 nos recuerda que el desarrollo auténtico no consiste en una acumulación infinita (ganar el mundo), sino en la capacidad de darse, asumiendo las cruces sociales de nuestro tiempo para construir el Reino de Dios aquí y ahora.

EVANGELIO DEL DÍA 18 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 6, 1-6. 16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Tengan cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de los hombres para que los vean. De lo contrario, no tendrán recompensa con su Padre celestial.

Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.

Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará».

La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) ilumina este pasaje extrayendo sus consecuencias para la vida en comunidad. No se trata solo de una ética individual, sino de un principio que estructura la caridad y la justicia social.

  1. La Caridad como un Acto Secreto pero Eficaz: La DSI subraya que la caridad (la limosna) no es un medio para el prestigio personal, sino una exigencia de la justicia. El «secreto» que pide Jesús no es un llamado a la indiferencia o al ocultamiento de las necesidades ajenas, sino a purificar la intención para que el amor al prójimo sea auténtico y no una herramienta de autoengrandecimiento. El Catecismo de la Iglesia Católica recuerda que las obras de misericordia son un estilo de vida, y su valor depende del amor con que se hacen.
  2. El Destino Universal de los Bienes y la Limosna: La enseñanza sobre la limosna conecta directamente con el principio del destino universal de los bienes. Dar al que necesita no es un acto opcional de generosidad, sino la devolución de lo que le corresponde al hermano. Cuando Jesús pide dar en secreto, está despojando al acto de cualquier connotación de poder o superioridad del que da sobre el que recibe. El bien no se hace para ser visto, sino para restablecer la dignidad del hermano y la fraternidad, sabiendo que ambos, el que da y el que recibe, son hijos del mismo Padre .
  3. La Oración y el Ayuno por la Justicia: La oración secreta alimenta la fuerza para transformar el mundo, y el ayuno, despojado de lo superficial, nos solidariza con quienes carecen de lo necesario. Como indica el Papa Benedicto XVI, el verdadero ayuno es aprender a compartir . La práctica interior, purificada de egoísmo, impulsa al cristiano a ser levadura en la sociedad, trabajando por el bien común sin buscar su propio interés o aplauso .

En conclusión, Mateo 6 nos llama a una revolución de la mirada. Las obras de piedad y las obras de justicia social deben brotar de un corazón que ama a Dios y al hermano sin esperar nada a cambio. Cuando la mano derecha da sin que la izquierda lo sepa, se convierte en un canal transparente del amor de Dios, cuya recompensa es la construcción silenciosa de su Reino aquí en la tierra.

EVANGELIO DEL DÍA 17 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos

Marcos 8, 14-21

En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: «Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes». Entonces ellos comentaban entre sí: «Es que no tenemos panes».

Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: «¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?» Ellos le contestaron: «Doce». Y añadió: «¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?» Le respondieron: «Siete». Entonces él dijo: «¿Y todavía no acaban de comprender?»

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La DSI invita a «ver, juzgar y actuar» . En este pasaje, Jesús corrige la mirada corta de sus discípulos:

· Contra el materialismo (La levadura): Así como los discípulos se preocupaban solo por el pan físico (la mera subsistencia material), Jesús les pide estar atentos a la «levadura» del mal, que son las ideologías (fariseísmo y herodianismo) que endurecen el corazón y corrompen la sociedad.
· El destino universal de los bienes: Jesús les recuerda que cuando compartieron lo poco que tenían (5 panes y 2 peces; 7 panes), sobró. Esto es un principio social clave: los bienes de la creación, puestos en común y bendecidos por Dios, alcanzan para todos. La crisis de los discípulos es una crisis de confianza en la Providencia y en la solidaridad.
· No reducir al hombre a lo económico: Jesús les pide ir más allá de la preocupación por el «único pan» que llevan. La DSI nos recuerda que el ser humano no vive solo de pan (aunque el pan es necesario), sino de la verdad y de la justicia del Reino.

Conclusión breve:
Jesús en la barca enseña que la verdadera solución a las necesidades materiales (el pan) viene de la mano de la comunión con Él y del rechazo a la lógica del poder y la hipocresía (levadura mala), que son las que realmente generan escasez e injusticia.

EVANGELIO DEL DÍA 15 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo 

Mateo 5, 20-22. 27-28. 33-37


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.

Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal.

También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey.

Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno».

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La DSI, que aplica el Evangelio a la vida en sociedad, ilumina estos pasajes mostrando su dimensión comunitaria. El «corazón» que Cristo quiere purificar no es sólo el ámbito privado, sino la fuente de la que brotan las relaciones sociales.

· Dignidad de la persona contra la cosificación: Cuando Jesús condena la «mirada concupiscente» [Mt 5, 27-28], está defendiendo un principio central de la DSI: la dignidad inviolable de toda persona . Reducir a alguien a un objeto de deseo es una injusticia radical que niega su valor como hijo de Dios. La DSI llama a construir relaciones basadas en el respeto y el amor, no en el utilitarismo .
· La ira y la exclusión social: La advertencia contra el insulto («raca», «necio») en el versículo 22 tiene un profundo alcance social. Las palabras y actitudes de desprecio son el germen de la discriminación, la violencia y la injusticia estructural. La DSI promueve la solidaridad y el bien común, que exigen el reconocimiento del otro como un «otro yo», especialmente si es débil o pobre .
· Verdad y bien común: El llamado a la transparencia y a un «sí» sin doblez [Mt 5, 33-37] es fundamental para la vida social. Una sociedad justa no puede construirse sobre la mentira, la corrupción o la falta de palabra . La verdad es el pilar de la confianza, el bien común y la paz social.

En síntesis, estos versículos de Mateo nos recuerdan que la vida social sana comienza en un corazón purificado. La Doctrina Social de la Iglesia recoge esta enseñanza y nos invita a construir estructuras sociales que reflejen esa justicia superior, basada en el amor, la verdad y el respeto a la dignidad de cada persona.

Si te interesa, podemos profundizar en cómo algún principio específico de la DSI, como el de solidaridad o el de subsidiariedad, se relaciona con alguno de estos versículos en concreto.

EVANGELIO DEL DÍA 14 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Lucas 

Lucas 10, 1-9

En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’.

Desde la óptica de la DSI, este pasaje es una radiografía del anuncio del Evangelio encarnado en la realidad social. Podemos destacar tres principios:

  1. El principio del destino universal de los bienes (vs. 5-8)
    Jesús ordena a los discípulos vivir de la hospitalidad: «coman y beban de lo que tengan». Esto refleja que los bienes de la tierra están destinados a todos. El misionero no acumula ni impone condiciones económicas; confía en la providencia que actúa a través de la comunidad. La DSI subraya que los bienes deben circular y ser compartidos, y que el trabajador (en este caso, el apóstol) tiene derecho a recibir su sustento de su labor (v. 7: «el obrero merece su salario»).
  2. El principio de subsidiariedad y cercanía (vs. 1, 8-9)
    Jesús no centraliza la misión, sino que descentraliza enviando a los discípulos a las periferias existenciales (los pueblos). Les piede una inmersión total en la cultura local: «coman lo que les sirvan». La DSI llama a respetar las culturas y las capacidades de las comunidades locales, ayudándolas desde dentro («curad a los enfermos») sin suplantarlas, justo como hace el misionero que no lleva nada propio, sino que entra en la lógica del lugar.
  3. El principio de la promoción integral (vs. 9)
    La misión no es solo espiritual, es integral. El anuncio («el Reino está cerca») va acompañado de un signo social: la curación de los enfermos. Para la DSI, la salvación cristiana incluye la liberación de todo aquello que oprime a la persona. La acción social (curar, alimentar, dar paz) no es un añadido, sino parte constitutiva de la llegada del Reino.

En resumen, Lucas 10 muestra que la evangelización auténtica implica construir la paz (saludo), defender la dignidad del trabajo (el obrero merece su salario) y restaurar la salud de las personas (curación) como signos visibles del amor de Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 13 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos 

Marcos 7, 31-37

En aquel tiempo, salió Jesús de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la región de Decápolis. Le llevaron entonces a un hombre sordo y tartamudo, y le suplicaban que le impusiera las manos. Él lo apartó a un lado de la gente, le metió los dedos en los oídos y le tocó la lengua con saliva. Después, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «¡Effetá!» (que quiere decir «¡Ábrete!»). Al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y empezó a hablar sin dificultad.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, ellos con más insistencia lo proclamaban; y todos estaban asombrados y decían: «¡Qué bien lo hace todo! Hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

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Este milagro revela que la misión de Cristo no es solo espiritual, sino también restauradora de la dignidad humana integral. El sordomudo, excluido por su condición de la comunicación y la vida social, es reintegrado plenamente.

La DSI subraya que la exclusión social (por pobreza, discapacidad o marginación) contradice el plan de Dios. El «Effetá» de Jesús es un mandato para la Iglesia y la sociedad: «abrirse» a eliminar barreras físicas y culturales, construir comunicación y garantizar la participación de todos.

El pasaje anticipa el principio del bien común: una sociedad sana no es la que aparta al que sufre, sino la que, como Jesús, lo pone en el centro para sanar sus heridas y devolverle su voz.

EVANGELIO DEL DÍA 12 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos

Marcos 7, 24-30

En aquel tiempo, Jesús salió de Genesaret y se fue a la región donde se encuentra Tiro. Entró en una casa, pues no quería que nadie se enterara de que estaba ahí, pero no pudo pasar inadvertido. Una mujer, que tenía una niña poseída por un espíritu impuro, se enteró enseguida, fue a buscarlo y se postró a sus pies.

Cuando aquella mujer, una siria de Fenicia y pagana, le rogaba a Jesús que le sacara el demonio a su hija, él le respondió: «Deja que coman primero los hijos. No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos». La mujer le replicó: «Sí, Señor; pero también es cierto que los perritos, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».

Entonces Jesús le contestó: «Anda, vete; por eso que has dicho, el demonio ha salido ya de tu hija». Al llegar a su casa, la mujer encontró a su hija recostada en la cama, y ya el demonio había salido de ella.

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Clave social: Universalidad del bien común y opción por los marginados.

· Ruptura de barreras: Jesús reconoce la fe de una extranjera y pagana, derribando el privilegio étnico. La DSI afirma que los bienes de la salvación y la justicia son para todos, sin exclusión .
· Voz de los sin voz: La mujer, en triple condición de exclusión (mujer, gentil, madre suplicante), «negocia» con Dios y obtiene la salud de su hija . Es la participación: nadie es sujeto pasivo; los pobres son protagonistas de su liberación.
· Migas vs. Mesa compartida: Ella acepta «migajas» para sobrevivir, pero Jesús rompe el esquema: no la deja en el suelo. La DSI busca pasar de la limosna al derecho, a sentar a todos en la misma mesa .

Conclusión: Jesús no solo sana; amplía su misión al constatar que el Reino ya opera en una pagana. Es el núcleo de la DSI: la verdad no es propiedad de unos pocos, y la justicia nace al escuchar a quien la exige desde el margen.

EVANGELIO DEL DÍA 11 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos 

Marcos 7, 14-23

En aquel tiempo, Jesús llamó de nuevo a la gente y les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro».

Cuando entró en una casa para alejarse de la muchedumbre, los discípulos le preguntaron qué quería decir aquella parábola. Él les dijo: «¿Ustedes también son incapaces de comprender? ¿No entienden que nada de lo que entra en el hombre desde afuera puede contaminarlo, porque no entra en su corazón, sino en el vientre y después, sale del cuerpo?» Con estas palabras declaraba limpios todos los alimentos.

Luego agregó: «Lo que sí mancha al hombre es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre».

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Este pasaje subraya una verdad fundamental que la DSI recoge y desarrolla: la primacía de la conversión del corazón sobre las estructuras puras o las normas externas. Jesús no está negando la importancia del orden social o las leyes, sino apuntando al origen último de la injusticia: el corazón humano herido por el pecado.

La DSI, al reflexionar sobre la sociedad, la economía y la política, parte de esta misma convicción:

  1. La raíz de los problemas sociales está en el corazón: Las «estructuras de pecado» (Juan Pablo II) —como sistemas económicos injustos, corrupción o violencia institucionalizada— nacen y se sostienen por los vicios que Jesús enumera: avaricia, maldad, engaño, envidia, arrogancia. No basta cambiar leyes; es necesaria una conversión moral y social.
  2. La dignidad humana y la pureza interior: Al declarar «limpios todos los alimentos», Jesús rompe barreras que marginaban a las personas. La DSI insiste en que la dignidad de la persona (su «corazón») es anterior a cualquier condición social, económica o de pureza ritual. Toda organización social debe respetar y promover esa dignidad intrínseca.
  3. Una libertad ordenada al bien: El «libertinaje» que Jesús menciona es la distorsión de la libertad. La DSI promueve una libertad responsable, orientada al bien común y a la verdad, no al egoísmo o al capricho individual que daña a la comunidad.
  4. Llamado a transformar la sociedad desde dentro: Así como los discípulos recibieron la explicación en privado para después actuar, la DSI llama a los cristianos a ser sal y luz en el mundo. Esto implica trabajar en la construcción de una sociedad más justa, empezando por la renovación de las propias actitudes (combatiendo la envidia, la avaricia, la calumnia) y proyectando la caridad en las estructuras temporales.

En resumen: Marcos 7, 14-23 ofrece el fundamento antropológico y moral de la DSI. La verdadera pureza y justicia no proceden solo de reglas externas, sino de un corazón renovado. Por ello, la transformación social auténtica requiere simultáneamente conversión personal y el esfuerzo por construir estructuras sociales que reflejen mejor la justicia, la caridad y la dignidad humana que brotan de un corazón orientado a Dios y al prójimo.

EVANGELIO DEL DÍA 10 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos 

Marcos 7, 1-13

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas, venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?» (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas).

Jesús les contestó: «¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres».

Después añadió: «De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre. El que maldiga a su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre’. Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta».

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  1. Primacía de la persona y su dignidad: Jesús defiende el verdadero espíritu de la ley, que está al servicio del bien humano (como el cuidado de los padres), frente a formalismos que la contradicen. La DSI recuerda que toda institución, norma o tradición debe estar al servicio de la persona y su dignidad, no al revés.
  2. Bien común vs. intereses particulares: Los fariseos usaban una práctica religiosa (Korbán) para eludir una obligación familiar y social. La DSI subraya que no se puede anteponer un interés particular o legalista al bien común y a las responsabilidades básicas de justicia (como la solidaridad intergeneracional).
  3. Autenticidad y coherencia: La crítica de Jesús apunta a la coherencia entre fe y vida. La DSI invita a que las estructuras sociales y económicas reflejen valores humanos y evangélicos auténticos, no meras apariencias o conveniencias.
  4. Subsidiaridad y solidaridad familiar: El pasaje destaca el deber de honrar a los padres, lo que en la DSI se vincula con el apoyo a la familia como célula básica de la sociedad. Las leyes y costumbres deben protegerla, no debilitarla con excusas.

En resumen, Jesús no rechaza la ley, sino su manipulación para evadir responsabilidades esenciales. La DSI, desde este espíritu, llama a construir una sociedad donde las normas sirvan al amor, la justicia y la dignidad humana real, no a intereses egoístas disfrazados de tradición.

EVANGELIO DEL DÍA 09 DE FEBRERO DE 2026

Marcos 6, 53-56

Lectura del santo evangelio según san Marcos

Marcos 6, 53-56

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret.

Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció y de toda aquella región acudían a él, a cualquier parte donde sabían que se encontraba, y le llevaban en camillas a los enfermos.

A dondequiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados.

***

Este pasaje ilustra de manera poderosa un principio fundamental de la DSI: la opción preferencial por los pobres y enfermos.

  1. Accesibilidad y reconocimiento de la necesidad: La gente reconoce a Jesús inmediatamente como fuente de sanación y acude a Él. Esto refleja cómo la Iglesia, en su doctrina social, debe ser reconocible como un lugar de acogida y esperanza para los más vulnerables. La DSI insiste en que los sistemas sociales, económicos y políticos deben estructurarse de modo que los más frágiles tengan acceso real al cuidado y a la ayuda que necesitan (Compendio de la DSI, 182).
  2. Sanación integral y dignidad: Jesús no solo cura físicamente, sino que restaura a las personas a su integridad, devolviéndoles su lugar en la comunidad. La DSI ve la salud no como un simple bien de consumo, sino como un derecho fundamental ligado a la dignidad de la persona y al bien común (Gaudium et spes, 26). La acción social de la Iglesia busca imitar este gesto de Cristo, atendiendo las necesidades materiales como parte integral de su misión evangelizadora.
  3. Iniciativa comunitaria y compasiva: La escena muestra una movilización comunitaria para llevar a los enfermos hasta Jesús. Esto refleja el principio de solidaridad y subsidiaridad, donde la comunidad local se organiza para cuidar de sus miembros más débiles, facilitando su encuentro con la fuente de la vida. La DSI promueve sociedades que fomenten estos lazos solidarios y no dejen a nadie atrás.

En resumen, el pasaje muestra a Jesús como un centro de atracción para el sufrimiento humano, respondiendo con poder sanador. La DSI se inspira en este modelo para exhortar a una acción social que priorice a los más débiles, promueva estructuras accesibles y saneadoras, y movilice a la comunidad en un ejercicio activo de caridad y justicia.

EVANGELIO DEL DÍA 08 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos».

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Este pasaje funda la misión pública y transformadora del cristiano en la sociedad, según la DSI:

  1. Sal de la tierra: La sal preserva y da sabor. El discípulo está llamado a ser un fermento en las realidades terrenas (Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 43), preservando la sociedad de la corrupción moral y estructural, e impregnando de los valores del Evangelio la vida económica, social y política. La sal actúa desde dentro, lo que exige una presencia activa, no una separación del mundo.
  2. Luz del mundo: La luz revela, guía y disipa las tinieblas de la injusticia. La DSI subraya que la fe debe iluminar la razón en la búsqueda del bien común (Caritas in veritate, 1). Las buenas obras que deben verse son el compromiso con la justicia, la paz, la dignidad humana y la opción preferencial por los pobres (Deus caritas est, 28-29). Esta acción social es testimonio público que apunta al Padre, no a la autoglorificación.

En síntesis, la identidad cristiana tiene una dimensión social ineludible. La DSI recoge esta imagen para exhortar a los fieles a comprometerse en la construcción de un orden más justo, siendo testigos creíbles y agentes de cambio desde dentro de la sociedad, siempre para gloria de Dios y servicio a los hermanos.

EVANGELIO DEL DÍA 07 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según San Marcos

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Entonces él les dijo: “Vengan conmigo a un lugar solitario, para que descansen un poco”. Porque eran tantos los que iban y venían, que no les dejaban tiempo ni para comer.

Jesús y sus apóstoles se dirigieron en una barca hacia un lugar apartado y tranquilo. La gente los vio irse y los reconoció; entonces de todos los poblados fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron.

Cuando Jesús desembarcó, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

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Este pasaje evangélico ilustra dos principios centrales de la DSI:

  1. El descanso y la dimensión integral de la persona: Jesús invita a sus apóstoles a «descansar un poco», reconociendo que el ser humano no es solo un instrumento de trabajo o apostolado, sino que tiene una necesidad natural de reposo físico, mental y espiritual. La DSI recoge esto al defender la dignidad del trabajador, el derecho al descanso (Laborem exercens, 19) y el equilibrio entre la vida laboral, familiar y personal.
  2. La compasión como fundamento del compromiso social: La reacción de Jesús ante la multitud «como ovejas sin pastor» nace de la compasión (en griego, splagchnizomai – conmoverse desde las entrañas). Esta mirada compasiva es el motor de la acción social de la Iglesia. La DSI insiste en que el compromiso con la justicia y la caridad debe brotar de una mirada que reconoce la dignidad de las personas, especialmente de las más vulnerables o desorientadas. Jesús responde primero enseñándoles, recordando que la evangelización y la promoción humana están unidas: la verdad ilumina y dignifica la vida social.

En resumen, el texto muestra cómo Jesús combina el cuidado de sus colaboradores (promoviendo condiciones humanas de vida) con una respuesta activa y misericordiosa ante las necesidades de la gente. Esta es la raíz del pensamiento social cristiano: una mirada que nace del amor y se traduce en acciones que buscan el bien integral de la persona y de la comunidad.

EVANGELIO DEL DÍA 06 DE FEBRERO DE 2026

EVANGELIO DEL DÍA

Lectura del santo evangelio según san Marcos 

Marcos 6, 14-29

En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido tanto, llegó a oídos del rey Herodes el rumor de que Juan el Bautista había resucitado y sus poderes actuaban en Jesús. Otros decían que era Elías; y otros, que era un profeta, comparable a los antiguos. Pero Herodes insistía: “Es Juan, a quien yo le corté la cabeza, y que ha resucitado”.

Herodes había mandado apresar a Juan y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida; pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?” Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

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  1. Dignidad de la persona y defensa de la verdad:
    Juan el Bautista es encarcelado y asesinado por denunciar una injusticia moral (el matrimonio ilegítimo de Herodes). La DSI subraya el derecho y el deber de defender la verdad y la ley moral natural, aunque conlleve riesgos. Juan actúa como profeta, defendiendo la santidad del matrimonio y la justicia, lo que refleja el principio de que la autoridad debe estar al servicio del bien común y la ley moral.
  2. Abuso de poder y corrupción:
    Herodes actúa por conveniencia política, presión social y un juramento impulsivo, priorizando su imagen ante los invitados sobre la vida inocente de Juan. La DSI condena el abuso de poder que sacrifica vidas humanas por intereses personales o políticos, recordando que la autoridad debe respetar siempre la dignidad de la persona.
  3. El mal moral y las estructuras de pecado:
    La trama involucra a varios actores (Herodes, Herodías, su hija, los invitados), mostrando cómo el pecado se propaga en las relaciones sociales. La DSI habla de «estructuras de pecado» (Cfr. Sollicitudo Rei Socialis, 36) que surgen cuando decisiones individuales inmorales se entrelazan generando injusticias sistémicas. Aquí vemos cómo la venganza, la lujuria y la cobardía se combinan para producir un crimen.
  4. Conciencia y responsabilidad:
    Herodes sentía respeto por Juan y “quedaba perplejo” al escucharlo, indicando una conciencia que discernía el bien, pero al final la sofoca por presión social. La DSI insiste en la formación de la conciencia y la necesidad de actuar conforme a ella, incluso frente al costo personal.
  5. Solidaridad y testimonio cristiano:
    Los discípulos de Juan rescatan su cuerpo y lo honran, mostrando solidaridad y respeto por la vida del mártir. La DSI promueve la solidaridad como respuesta ante la injusticia, apoyando a las víctimas y manteniendo viva la memoria de quienes dan su vida por la verdad.

Conclusión breve

El relato no es solo una crónica histórica, sino una denuncia profética contra la injusticia, la corrupción del poder y la manipulación de la verdad. Desde la DSI, Juan el Bautista se erige como modelo de coherencia ética frente a poderes opresores, recordando que la defensa de la dignidad humana y la ley moral debe prevalecer sobre intereses políticos o conveniencias personales.

EVANGELIO DEL DÍA 05 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos 

Marcos 6, 7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, los envió de dos en dos y les dio poder sobre los espíritus inmundos. Les mandó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni mochila, ni dinero en el cinto, sino únicamente un bastón, sandalias y una sola túnica.

Y les dijo: «Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Si en alguna parte no los reciben ni los escuchan, al abandonar ese lugar, sacúdanse el polvo de los pies, como una advertencia para ellos».

Los discípulos se fueron a predicar el arrepentimiento. Expulsaban a los demonios, ungían con aceite a los enfermos y los curaban.

***

Este pasaje evangélico, más allá de su sentido espiritual inmediato, ofrece principios que la DSI ha desarrollado para la misión de los cristianos en el mundo:

  1. Opción preferencial por los pobres y confianza en la Providencia:
    Jesús envía a sus discípulos sin provisiones materiales, dependiendo de la hospitalidad de la comunidad. Esto refleja una confianza radical en que Dios proveerá a través de la solidaridad humana. La DSI ve aquí un llamado a la simplicidad de vida, al desapego de los bienes materiales y a construir una sociedad donde la hospitalidad y el apoyo mutuo sean centrales.
  2. La misión es comunitaria y compartida:
    El envío «de dos en dos» subraya que el anuncio del Reino no es una tarea individualista, sino comunitaria. La DSI enfatiza la importancia de la subsidiaridad y la participación, donde las personas trabajan juntas por el bien común, apoyándose mutuamente en la transformación social.
  3. Anuncio y sanación integral:
    Los discípulos no solo predican, sino que también curan enfermos y liberan de espíritus impuros. La DSI ve aquí un modelo de promoción humana integral, que une la proclamación de la verdad con la acción concreta para aliviar el sufrimiento, defender la dignidad humana y luchar contra las «estructuras de pecado» que oprimen a las personas.
  4. Testimonio y coherencia:
    La instrucción de «sacudir el polvo de los pies» ante el rechazo no es una condena, sino un llamado a la libertad interior y a la coherencia. La DSI invita a los creyentes a ser testigos firmes de la justicia y la paz, incluso cuando encuentren indiferencia u oposición, sin imponer, pero dando testimonio claro.
  5. Centralidad de la persona y su dignidad:
    La misión se dirige a personas concretas, acogiéndose en sus casas, curando sus enfermedades. La DSI insiste en que toda acción social debe tener como fin la dignidad de la persona, creada a imagen de Dios, y no ideologías o sistemas abstractos.

Conclusión breve:
Marcos 6, 7-13 es un modelo de misión cristiana que combina anuncio profético y acción transformadora, con pobreza evangélica y confianza en la comunidad. La DSI retoma estos principios para inspirar un compromiso social que busque no solo el bien espiritual, sino la justicia, la sanación y la fraternidad en las realidades temporales.

EVANGELIO DEL DÍA 04 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos 

Marcos 6, 1-6

En aquel tiempo, Jesús fue a su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba se preguntaba con asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros? ¿Qué no es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿No viven aquí, entre nosotros, sus hermanas?” Y estaban desconcertados.

Pero Jesús les dijo: “Todos honran a un profeta, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y estaba extrañado de la incredulidad de aquella gente. Luego se fue a enseñar en los pueblos vecinos.

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Este pasaje evangélico ilustra dos principios clave de la DSI:

  1. La dignidad de la persona y el trabajo humano:
    Jesús es identificado como “el carpintero” (v. 3). La DSI enfatiza que el trabajo no solo define una ocupación, sino que es una expresión de la dignidad humana y una participación en la obra creadora de Dios (Laborem exercens, 1). El rechazo a Jesús por su oficio ordinario refleja un prejuicio que la DSI condena: toda persona, independientemente de su condición social o laboral, posee una dignidad inviolable.
  2. El principio de solidaridad y el escándalo de la indiferencia:
    La incredulidad y el rechazo de sus pares (“se escandalizaban de él”, v. 3) limitan la acción de Jesús (v. 5). La DSI llama a superar la “globalización de la indiferencia” (Papa Francisco, Evangelii gaudium, 54) y a construir una sociedad basada en la solidaridad, que reconozca el valor de cada persona, especialmente de los “profetas” cercanos—aquellos que, desde lo cotidiano, promueven verdad, justicia y fraternidad. La cerrazón de Nazaret es una advertencia contra la desconfianza y el desprecio que fracturan la comunidad.

En resumen, este pasaje invita a reconocer la dignidad en lo sencillo y a acoger la verdad con humildad, fundamentos para una sociedad justa según la DSI.

EVANGELIO DEL DÍA 03 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos 

Marcos 5, 21-43

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: «Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva». Jesús se fue con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba.

Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.

Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de él, se volvió hacia la gente y les preguntó: «¿Quién ha tocado mi manto?» Sus discípulos le contestaron: «Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me ha tocado?’ » Pero él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad».

Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: «Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?» Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas, basta que tengas fe». No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.

Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: «¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida». Y se reían de él.

Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: «¡Talitá, kum!», que significa: «¡Óyeme, niña, levántate!» La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.

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Este pasaje ofrece una poderosa base para la DSI al mostrar la dignidad inviolable de toda persona y la opción preferencial por los pobres y excluidos:

  1. Dignidad y reintegración social: La mujer con hemorragias era doblemente marginada: por su enfermedad (considerada impura) y por su pobreza. Jesús no solo la cura, sino que la reintegra en la comunidad, llamándola «hija» y haciendo público su restablecimiento. La DSI subraya que la justicia exige rehabilitar a los excluidos y combatir las estructuras que los marginan.
  2. Vida y cuidado de los más vulnerables: Jesús atiende tanto la fe de un hombre con cierta posición (Jairo) como la de una mujer anónima y desesperada. Prioriza la salvación de la vida (la niña y la mujer). La DSI promueve una «cultura de la vida» que proteja especialmente a los más frágiles –niños, enfermos, pobres– garantizando su acceso a la salud y al cuidado.
  3. Fe que se traduce en acción compasiva: La fe de la mujer y de Jairo es activa y confiada. La DSI enseña que la fe debe impulsar el compromiso por la justicia y la caridad, trabajando para que todos puedan «levantarse» de situaciones de muerte social, económica o física.
  4. El poder como servicio: Jesús siente que «sale poder de él» para sanar. Todo poder en la sociedad –político, económico– debe, según la DSI, imitar este modelo: ejercerse como servicio para restaurar la vida y la dignidad, especialmente de quienes han «gastado todo» en sistemas que los oprimen.

En resumen: El relato muestra la universalidad del amor de Dios, que atraviesa fronteras sociales para sanar y dar vida. La DSI se nutre de este mensaje para exhortar a construir una sociedad donde nadie sea excluido, donde la fe active la solidaridad y donde el cuidado de la vida humana, especialmente de los más débiles, sea la prioridad absoluta.

EVANGELIO DEL DÍA 02 DE FEBRERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Lucas 

Lucas 2, 22-40

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios, diciendo:

“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo,
según lo que me habías prometido,
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
al que has preparado para bien de todos los pueblos;
luz que alumbra a las naciones
y gloria de tu pueblo, Israel”.

El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”.

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada, y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él.

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Este pasaje ilumina principios fundamentales para la construcción de una sociedad justa:

  1. La dignidad sagrada de toda persona humana: El Niño Jesús es presentado y «consagrado» como todo primogénito. Esto revela que toda vida humana pertenece a Dios y es sagrada desde su inicio. La DSI funda en esta verdad la defensa de la vida en todas sus etapas y la dignidad inviolable de cada persona, especialmente de los más pequeños y vulnerables, que deben ser acogidos y protegidos por la sociedad.
  2. La opción preferencial por los pobres y la solidaridad: María y José ofrecen el sacrificio de los pobres («un par de tórtolas o dos pichones»). Dios se revela en la humildad y la pobreza. La DSI deduce de aquí la opción preferencial por los pobres, llamando a estructurar la sociedad de modo que los sistemas económicos y sociales prioricen la inclusión y el bienestar de los más sencillos.
  3. La familia como núcleo fundamental: La Sagrada Familia cumple juntos la ley y vive la fe en la cotidianidad. La escena subraya la familia como la primera y vital célula de la sociedad, espacio donde se forma la persona en la solidaridad, la fe y los valores. La DSI promueve políticas que protejan y apoyen a la familia en su misión insustituible.
  4. La esperanza activa y la participación de los mayores: Simeón y Ana representan a los ancianos como portadores de sabiduría, esperanza y testimonio de fe. Su encuentro con el Niño muestra que una sociedad es plena cuando integra y valora a todas las generaciones, reconociendo la aportación vital de los mayores al bien común y a la transmisión de la esperanza.

En resumen: La Presentación del Señor presenta un modelo de sociedad centrada en la acogida de la vida, la atención a los pobres, la fortaleza de la familia y la inclusión de los ancianos. La DSI se nutre de esta escena para promover un orden social que refleje esta sagrada dignidad de cada persona, especialmente de los más humildes.