EVANGELIO DEL DÍA 10 DE MARZO DE 2026

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?” Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.

Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’ Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.

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La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) nos invita a leer este Evangelio no solo como un asunto privado entre individuos, sino como un principio que debe permear las estructuras sociales, económicas y políticas. Desde esta perspectiva, la parábola adquiere una dimensión social profunda:

· La Deuda y la Economía del Reino: La parábola utiliza un lenguaje económico deliberado. La DSI ha visto en este texto un llamado a repensar las relaciones financieras a nivel global. El perdón de la deuda externa de los países pobres ha sido una bandera constante de la Iglesia, inspirada en principios como este. Así como el siervo fue perdonado de una deuda impagable, las naciones y los sistemas económicos están llamados a practicar la solidaridad y la condonación para que la vida, y no el ahogo financiero, sea el centro . El perdón es la «negación de la economía del mercado» cuando ésta se vuelve inhumana, porque es la «afirmación de la vida» .
· El Destino Universal de los Bienes: El siervo de la parábola, habiendo recibido un bien inmenso (el perdón), lo acapara y no lo transmite. Esto contrasta con el principio del «destino universal de los bienes», que establece que los bienes de la creación están destinados a todos. La falta de perdón y la misericordia acaparada se convierten en una injusticia social, rompiendo la fraternidad que debe unir a los hijos de un mismo Padre .
· La Opción Preferencial por los Pobres: El contexto del capítulo 18 de Mateo habla de los «pequeños». La DSI recuerda que la calidad de una sociedad se mide por cómo trata a sus miembros más vulnerables. El perdón y la reconciliación no son abstractos; deben traducirse en obras de justicia que restauren la dignidad de los aplastados por las deudas (sociales, económicas o morales). Afirmar la vida del deudor es una forma de resistencia profética contra una cultura del descarte que condena al que no paga .
· La Verdad y la Reconciliación: Finalmente, el perdón evangélico no implica olvidar la injusticia. La parábola muestra que el rey «ajusta cuentas». En el ámbito social, esto resuena con experiencias como las Comisiones de la Verdad y la Reconciliación (ej. Sudáfrica post-apartheid), donde se busca sanar las heridas sociales a través del reconocimiento de la verdad y la oferta de un perdón que busca restaurar la convivencia justa y fraterna .

En resumen, Mateo 18 nos enseña que la experiencia del perdón radical de Dios debe traducirse en una cultura del perdón y la misericordia en todos los ámbitos de la vida social, luchando contra estructuras de pecado que generan deudas que esclavizan y marginan a los hijos de Dios.

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