Marcos 12, 28-34
VIERNES DE LA III SEMANA DE CUARESMA
Lectura del santo evangelio según san Marcos
Marcos 12, 28-34
En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» Jesús le respondió: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos».
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios».
Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios». Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
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⛪ Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia
La Doctrina Social de la Iglesia ve en este pasaje el fundamento teológico de toda su enseñanza sobre la vida en sociedad. No se trata solo de un mandamiento religioso individual, sino del principio estructural de una sociedad justa y fraterna .
1. La inseparable unión entre fe y vida social: La DSI subraya que la respuesta a Dios no puede vivirse al margen de las realidades sociales. El amor a Dios se manifiesta en el amor concreto al prójimo, especialmente al más vulnerable. Como recordaba Mons. Romero, «la gloria de Dios es que el pobre viva» . Por lo tanto, la fe debe traducirse en compromiso por la justicia, la paz y el bien común .
2. El amor como «principio estructurador»: La invitación a amar a Dios con todas las facultades (corazón, alma, mente, fuerzas) y al prójimo como a uno mismo implica una reorientación completa de la vida personal y social. La DSI invita a revisar si los «dioses» modernos (el dinero, el poder, el consumo) no están ocupando el lugar de Dios y destruyendo la fraternidad . Una sociedad que margina al prójimo está lejos del Reino de Dios, independientemente de sus ritos o sacrificios .
3. La opción preferencial por los pobres: Jesús enseña que no se puede amar a Dios sin pasar por la «cercanía» al que sufre. El amor al prójimo exige detenerse ante el dolor del otro, como Jesús con Bartimeo, y restaurar su dignidad . La DSI llama a construir estructuras sociales que protejan la vida y la dignidad de todos, especialmente de los más débiles, reconociendo que el amor cristiano debe manifestarse en obras concretas de justicia y solidaridad .
En resumen, para la Doctrina Social de la Iglesia, Marcos 12, 28-34 es el «principio, sujeto y fin» de todas las realidades sociales: el amor a Dios y al prójimo es la única garantía para construir una civilización del amor y la verdad.
