EVANGELIO DEL DÍA 27 DE MARZO DE 2026 Opción b

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 33-35

En aquel tiempo, el padre y la madre del niño estaban admirados de las palabras que les decía Simeón. El los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: «Este niño ha sido puesto para la ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te a atravesará el alma». Palabra del Señor.

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  1. El texto: Lucas 2, 33-35 (Contexto)

José y María llevan a Jesús al Templo de Jerusalén para presentarlo al Señor, conforme a la Ley de Moisés. Allí encuentran a Simeón, un hombre justo y piadoso, que había recibido la promesa del Espíritu Santo de que no moriría sin ver al Mesías. Simeón toma al niño en brazos y pronuncia un cántico de acción de gracias (el Nunc Dimittis). Luego bendice a la pareja y dirige a María estas palabras: “Mira, este niño está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción —y a ti misma una espada te atravesará el alma—, para que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones” (vv. 34-35).


  1. Breve perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia

La Doctrina Social de la Iglesia encuentra en este pasaje una profunda iluminación sobre el discernimiento social, el juicio que la verdad provoca en las estructuras y la pasión que acompaña a quienes trabajan por la justicia.

A. La “señal de contradicción” y el conflicto social

Simeón anuncia que Jesús será “señal de contradicción”. Su presencia no deja indiferente: provoca división, enfrentamiento entre formas opuestas de entender la vida, el poder y la verdad.

· Perspectiva DSI: La Doctrina Social no promete una sociedad sin conflictos, sino que enseña a afrontarlos con criterios evangélicos. Jesús es “señal de contradicción” porque su mensaje —la dignidad de los pobres, la primacía de la verdad sobre el poder, la fraternidad sobre la opresión— choca con las estructuras de pecado. En el lenguaje de la DSI, el Reino de Dios es una “contradicción” para los ídolos del mercado, el poder absoluto y las ideologías que excluyen.

B. Caída y elevación: juicio sobre las estructuras

El niño está puesto “para caída y elevación de muchos”. No se trata de un destino arbitrario, sino del juicio que la verdad misma ejerce: quien se cierra a Dios “cae” en su propia soberbia; quien se abre es “elevado” en dignidad.

· Perspectiva DSI: Este pasaje anticipa lo que la DSI llama el juicio de Dios sobre la historia. Las estructuras sociales, los sistemas económicos, los regímenes políticos y las opciones culturales no son neutrales: ante el Evangelio, quedan al descubierto como promotores de vida o de muerte. La opción preferencial por los pobres, la defensa de la vida y el destino universal de los bienes son criterios que “elevan” a los humildes y “derriban” las estructuras de pecado.

C. La espada que atraviesa el alma: la pasión de los que aman la justicia

Simeón anuncia a María: “a ti misma una espada te atravesará el alma”. La madre del Redentor participará en el sufrimiento de su Hijo. María, figura de la Iglesia y de los pobres fieles, no es ajena al dolor que provoca la fidelidad a Dios en un mundo hostil.

· Perspectiva DSI: La Doctrina Social reconoce que el compromiso por la justicia tiene un costo. Desde los mártires del siglo XX hasta los defensores de derechos humanos perseguidos hoy, la “espada” recuerda que quien se coloca junto a los crucificados de la historia comparte su sufrimiento. La DSI no promete éxito mundano, sino fidelidad. María al pie de la cruz (que ya se anuncia aquí) es el arquetipo de la esperanza que persevera en medio de la contradicción.

D. “Queden al descubierto las intenciones de los corazones”: transparencia y verdad

El fin de la profecía es “para que queden al descubierto las intenciones de los muchos corazones” (v. 35). La venida de Jesús es una luz que desenmascara lo que está oculto: las falsas apariencias, los intereses egoístas disfrazados de virtud, las injusticias legitimadas por costumbre o ley.

· Perspectiva DSI: Este principio es fundamental para la doctrina social: toda comunidad política, económica o eclesial necesita espacios de transparencia y verdad. La corrupción, la manipulación y el encubrimiento son formas de “ocultar las intenciones”. El Evangelio, como luz, revela lo que hay detrás de los discursos vacíos y las estructuras que oprimen. La DSI aboga por una sociedad donde la verdad pueda ser dicha sin temor y donde las intenciones estén al servicio del bien común, no del interés particular.

E. La Ley y el Templo: crítica a las instituciones religiosas vacías

Jesús es presentado en el Templo cumpliendo la Ley, pero Simeón anuncia que este niño pondrá en crisis precisamente esa institución que lo recibe.

· Perspectiva DSI: La Doctrina Social de la Iglesia incluye una autocrítica constante: las instituciones (incluso las religiosas) pueden convertirse en obstáculo para el Reino si se aferran al ritual vacío o al poder temporal. La profecía de Simeón recuerda que la fidelidad a Dios exige purificación permanente. Así como Jesús “contradice” las seguridades religiosas de su tiempo, la DSI llama a la Iglesia a no identificarse con estructuras injustas, sino a estar siempre del lado de los que sufren.


Conclusión breve

Lucas 2, 33-35 presenta a Jesús como “señal de contradicción” que provoca caída y elevación, y anuncia a María la espada que atravesará su alma. Desde la Doctrina Social de la Iglesia, este pasaje enseña que el Evangelio no es un mensaje neutro, sino que juzga las estructuras sociales y las intenciones de los corazones. Quien se compromete con la justicia y la verdad enfrentará contradicción y sufrimiento (la “espada”), pero esta fidelidad es la que permite que quede al descubierto lo que realmente construye o destruye la dignidad humana. María, que guardaba estas cosas en su corazón, es modelo de la comunidad cristiana que persevera en la esperanza sin rehuir el conflicto que la verdad provoca en el mundo.

EVANGELIO DEL DÍA 27 DE MARZO DE 2026

Del santo Evangelio según san Juan

Juan 19, 25-27

En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús, su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás y Maria Magdalena.

Al ver a la madre y junto a ella al discípulo a quien tanto quería. Jesús dijo a su madre : <<Mujer, ahí tienes a tu hijo>> Luego dijo al discípulo: << Ahí está tu madre.>> Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él. Palabra del Señor.

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    La Doctrina Social de la Iglesia encuentra en este pasaje el fundamento de la familia como célula básica de la sociedad, el principio de la solidaridad y la constitución de una nueva comunidad fraterna que nace del costado de Cristo.

    A. La familia como comunidad de vida y amor

    En el momento supremo de su entrega, Jesús no confía bienes materiales ni estructuras de poder, sino que cuida de su madre y del discípulo. Establece un vínculo familiar que trasciende la sangre.

    · Perspectiva DSI: La Iglesia enseña que la familia fundada en el matrimonio es el santuario de la vida y la primera escuela de humanización. Este pasaje muestra que la familia no se reduce a un contrato social, sino que es un lugar de cuidado recíproco (el Hijo que cuida a la Madre, la Madre que acoge al discípulo). La Doctrina Social defiende a la familia como sujeto de derechos y como célula primordial de la sociedad, porque es en ella donde se aprende la solidaridad que luego se extiende a toda la comunidad.

    B. El principio de solidaridad hecho carne

    La palabra “ahí tienes” expresa una entrega mutua. Jesús no deja a María sola ni abandona al discípulo sin vínculos. Crea una red de pertenencia.

    · Perspectiva DSI: La solidaridad es uno de los principios fundamentales de la DSI (San Juan Pablo II, Sollicitudo Rei Socialis). Consiste en asumir la responsabilidad por el otro como propio. En una sociedad marcada por el individualismo y la indiferencia (lo que Francisco llama “cultura del descarte”), este pasaje recuerda que la comunidad cristiana se reconoce porque sus miembros “se reciben unos a otros en su casa”. El discípulo no es un espectador del sufrimiento ajeno; lo acoge como propio.

    C. Los pobres y vulnerables: María como figura de los que sufren

    María está al pie de la cruz. No está en el centro del poder, sino en el lugar del sufrimiento y la fidelidad silenciosa. Jesús la pone en el centro de la nueva comunidad.

    · Perspectiva DSI: María es figura de los pobres y los que sufren que permanecen fieles junto a los crucificados de la historia. La Doctrina Social de la Iglesia, especialmente en la tradición latinoamericana (Medellín, Aparecida), subraya que desde los pobres se construye la nueva sociedad. La “opción preferencial por los pobres” no es una estrategia política, sino la respuesta a un Dios que, desde la cruz, pone a los sufrientes en el corazón de la comunidad.

    D. La comunidad como familia extendida (principio de subsidiariedad y fraternidad)

    El discípulo recibe a María “en su casa”. Lo privado (la casa) se convierte en espacio de acogida de la misión. No es una institución anónima la que cuida de la madre de Jesús, sino una persona concreta.

    · Perspectiva DSI: Este pasaje ilumina los principios de subsidiariedad (las estructuras grandes no deben suplantar la responsabilidad personal y comunitaria) y de fraternidad. La respuesta a la vulnerabilidad no viene primero del Estado o de las grandes instituciones, sino del vínculo personal y comunitario. La Doctrina Social promueve una sociedad donde las personas y las comunidades intermedias (familia, parroquia, vecindario) asuman su responsabilidad en el cuidado de los más débiles.

    E. La “mujer” y la dignidad del cuidado

    Jesús llama a María “Mujer”, no “madre” en sentido biológico exclusivo. La eleva como símbolo de la nueva Eva, madre de los vivientes. Ella recibe la misión de ser madre de la comunidad creyente.

    · Perspectiva DSI: La Iglesia reconoce el genio femenino como insustituible en la construcción de una sociedad más humana. El cuidado, la ternura y la capacidad de permanecer junto al sufrimiento son valores que la Doctrina Social considera esenciales para la economía, la política y la vida social. María al pie de la cruz es el modelo de una humanidad que no abandona, que acoge y que genera comunidad allí donde la violencia pretende desintegrar todo vínculo.


    Conclusión breve

    Juan 19, 25-27 es el momento en que Jesús, desde la cruz, constituye una nueva familia: la comunidad de los discípulos unida bajo el cuidado materno de María. Desde la Doctrina Social de la Iglesia, este pasaje fundamenta la familia como célula social irreemplazable, el principio de solidaridad que transforma la indiferencia en acogida, la opción por los pobres (María al pie de la cruz) y la subsidiariedad que se expresa en el cuidado concreto de persona a persona. En una sociedad que tiende a descartar a los débiles, las palabras “ahí tienes a tu madre” y “ahí tienes a tu hijo” instituyen una cultura del cuidado y la fraternidad que es el corazón de la doctrina social cristiana.

    EVANGELIO DEL DÍA 27 DE MARZO DE 2026

    Lectura del santo evangelio según san Juan

    Juan 10, 31-42

    En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, los judíos cogieron piedras para apedrearlo. Jesús les dijo: “He realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?”

    Le contestaron los judíos: “No te queremos apedrear por ninguna obra buena, sino por blasfemo, porque tú, no siendo más que un hombre, pretendes ser Dios”. Jesús les replicó: “¿No está escrito en su ley: Yo les he dicho: Ustedes son dioses? Ahora bien, si ahí se llama dioses a quienes fue dirigida la palabra de Dios (y la Escritura no puede equivocarse), ¿cómo es que a mí, a quien el Padre consagró y envió al mundo, me llaman blasfemo porque he dicho: ‘Soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean. Pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras, para que puedan comprender que el Padre está en mí y yo en el Padre”. Trataron entonces de apoderarse de él, pero se les escapó de las manos.

    Luego regresó Jesús al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado en un principio y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: “Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan decía de éste, era verdad”. Y muchos creyeron en él allí.

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    La Doctrina Social de la Iglesia lee este pasaje como una defensa de la libertad de conciencia, un alegato contra el fundamentalismo religioso y una lección sobre cómo la autoridad debe discernir la verdad más allá de los esquemas rígidos.

    A. La libertad religiosa frente al poder coercitivo

    Los adversarios de Jesús recurren a la violencia (las piedras) como respuesta a una afirmación que consideran blasfema. Jesús, en lugar de responder con fuerza, razona desde la Escritura y luego se retira.

    · Perspectiva DSI: La Iglesia enseña que la verdad no se impone por la fuerza, sino por el testimonio y el diálogo racional. El Concilio Vaticano II (Dignitatis Humanae) afirma que la libertad religiosa es un derecho fundamental: nadie puede ser obligado a actuar contra su conciencia ni impedido para actuar conforme a ella. Jesús no se enfrenta violentamente al poder, pero tampoco se somete a su coerción injusta; se retira para preservar su misión.

    B. La razón y la Escritura como mediadoras del bien común

    Jesús apela a la propia Escritura de sus adversarios (Salmo 82) para demostrar que su afirmación no es blasfema según los criterios que ellos mismos aceptan. No desprecia la tradición, sino que la interpreta en su sentido pleno.

    · Perspectiva DSI: En la construcción del bien común, el diálogo social requiere apelar a principios reconocibles y no imponer arbitrariamente las propias convicciones. Jesús enseña que incluso en contextos de confrontación religiosa, es posible (y necesario) argumentar desde aquello que la otra parte reconoce como válido. Este es un principio fundamental para la ciudadanía democrática y el pluralismo sano.

    C. Las “obras” como criterio de credibilidad social

    Jesús dice: “Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, aunque no me crean a mí, crean a las obras” (vv. 37-38).

    · Perspectiva DSI: La Doctrina Social subraya que la credibilidad del anuncio cristiano se juega en las obras de justicia y caridad. Una comunidad o una institución que dice representar a Dios debe ser creíble por su compromiso con el bien común, la defensa de los pobres y la transformación de las estructuras injustas. Las “obras” del Padre (dar vista al ciego, liberar al oprimido) son el criterio de autenticidad.

    D. El retiro estratégico y la no violencia activa

    Jesús se escapa de sus manos y se retira al otro lado del Jordán. No es huida por miedo, sino una decisión que preserva el tiempo de la misión y evita un enfrentamiento estéril.

    · Perspectiva DSI: La enseñanza social de la Iglesia valora la resistencia no violenta y el discernimiento de los tiempos. No todo enfrentamiento directo es prudente ni evangélico. A veces, preservar la vida y la misión requiere apartarse del poder hostil para continuar sembrando desde otro lugar. En el otro lado del Jordán, “muchos creyeron en Él” (v. 42), mostrando que la fe no se impone desde el centro del poder, sino que brota en la periferia cuando el testimonio es auténtico.


    Conclusión breve

    Juan 10, 31-42 presenta a Jesús enfrentando la violencia religiosa con argumentación racional, apelación a las Escrituras y el testimonio de sus obras. Desde la Doctrina Social de la Iglesia, este pasaje fundamenta la libertad religiosa, el diálogo como método para la convivencia social, la credibilidad de las obras como criterio de autenticidad eclesial, y la prudencia que sabe preservar la misión sin ceder a la lógica del enfrentamiento violento. Jesús no responde con piedras, sino que se retira para que la verdad siga sembrándose allí donde hay corazones abiertos.