MATEO 21, 1-11
Del santo Evangelio según san Mateo
Cuando se aproximaban ya a Jerusalén, al llegar a Betfagé, «*♦ junto al monte de los Olivos, envió Jesús a dos de sus
discípulos, diciéndoles: “Vayan al pueblo que ven allí enfrente; al entrar, encontrarán amarrada una burra y un burrito con ella; desátenlos y tráiganmelos. Si alguien les pregunta algo, díganle que el Señor los necesita y enseguida los devolverá”.
Esto sucedió para’que se cumplieran las palabras del profeta: Díganle a la hija de Sión: He aquí que tu rey viene a ti, apacibley montado en un burro, en un burrito, hijo de animal de yugo.
Fueron, pues, los discípulos e hicieron lo que Jesús les había encargado y trajeron consigo la burra y el burrito. ■ Luego pusieron sobre ellos sus mantos y Jesús se sentó encima. La gente, muy numerosa, extendía sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de los árboles y las tendían a su paso. Los que iban delante de él y los que lo seguían gritabam “¡Hosanna! ¡ Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!»
Al entrar Jesús en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió. Unos decían: “¿Quién es éste?” Y la gente respondía: “Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea”. Palabra del Señor.
Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
La Doctrina Social de la Iglesia ve en este pasaje una pedagogía del poder, una crítica a la lógica del dominio, y la presentación de un modelo alternativo de autoridad y participación ciudadana basado en la humildad, la justicia y la paz.
A. El poder humilde: crítica a las ideologías de dominio
Jesús entra en Jerusalén no sobre un caballo de guerra (símbolo del poder militar romano o de los reyes opresores), sino sobre un asna, un animal de paz y de servicio. Cumple así la profecía de Zacarías, que presenta a un rey “justo, salvador, humilde” que “cortará los carros de Efraín y los caballos de Jerusalén” y “anunciará la paz a las naciones” (Zac 9,9-10).
· Perspectiva DSI: La Doctrina Social distingue entre poder como dominio y poder como servicio. Jesús rechaza el modelo de poder que se impone por la fuerza, la opulencia o la coerción militar. Este gesto es una profunda crítica a las estructuras de pecado que se sostienen sobre la violencia, la acumulación desigual y la dominación de unos sobre otros. La DSI, desde León XIII hasta Francisco, insiste en que la autoridad legítima debe ejercerse como servicio al bien común, no como privilegio de élites.
B. El “Señor los necesita”: la justicia en el uso de los bienes
Jesús ordena tomar un asna que no le pertenece, con la justificación: “El Señor los necesita”. Los dueños no oponen resistencia.
· Perspectiva DSI: Este gesto ilumina el principio del destino universal de los bienes. La Doctrina Social enseña que Dios destinó la tierra y sus bienes para todos los seres humanos. Cuando la necesidad del bien común (aquí la misión mesiánica) lo exige, los bienes particulares no pueden oponerse como un derecho absoluto. Esto no es una apología del robo, sino una afirmación de que la propiedad privada tiene una función social subordinada al destino común de los bienes. “El Señor los necesita” es una frase que resuena en la tradición social cristiana como llamado a la solidaridad y a la disponibilidad de los recursos para la misión de justicia.
C. La participación popular y el reconocimiento de la verdadera realeza
La multitud extiende mantos y ramas, aclamando a Jesús como “Hijo de David” y “el que viene en nombre del Señor”. Este es un acto de reconocimiento popular de la realeza mesiánica, pero no una realeza política según los criterios del mundo.
· Perspectiva DSI: La Doctrina Social promueve la participación ciudadana como un derecho y un deber. El pueblo reconoce en Jesús al líder que viene desde abajo (Nazaret de Galilea), no desde los centros de poder. Este pasaje enseña que la legitimidad de una autoridad no proviene solo de las instituciones formales, sino de su cercanía a la verdad y a las aspiraciones de justicia del pueblo. La DSI, especialmente en la tradición latinoamericana, ha subrayado la importancia de que los pobres y los sencillos sean sujetos activos en la construcción de su propio destino.
D. La conmoción de la ciudad: el desafío a los poderes establecidos
“Toda la ciudad se conmovió” (v. 10). Jerusalén, centro del poder religioso y político, se inquieta ante la entrada de este profeta galileo. La pregunta “¿Quién es este?” revela que los poderes instituidos no reconocen a quien viene a liberarlos.
· Perspectiva DSI: La conmoción de la ciudad anticipa la confrontación que Jesús tendrá con las estructuras de poder (el Templo, el Sanedrín, Roma). La Doctrina Social señala que la llegada del Reino siempre es incomodidad para quienes han instalado su dominio sobre la exclusión y la injusticia. La paz que Jesús trae no es la “paz romana” impuesta por la fuerza, sino la paz que nace de la verdad y la justicia, que a menudo perturba a quienes se benefician del orden injusto.
E. La identidad profética: “el profeta de Nazaret de Galilea”
La multitud identifica a Jesús como “el profeta de Nazaret de Galilea” (v. 11). Lo reconocen como profeta, es decir, como quien habla en nombre de Dios y denuncia las injusticias.
· Perspectiva DSI: La dimensión profética es central en la DSI. La Iglesia, siguiendo a Jesús, está llamada a ser “voz de los sin voz” y a denunciar las estructuras de pecado. Nazaret y Galilea eran regiones periféricas, despreciadas por la élite de Jerusalén. Que Jesús sea identificado como “de Nazaret” subraya que Dios actúa desde las periferias existenciales y geográficas. La DSI insiste en que la acción social de la Iglesia debe partir de los pobres y desde los márgenes, no desde los centros de poder.
F. La humildad como método de transformación social
Montado en un asna, sin ejército, sin palacio, sin imposición. Jesús inaugura su entrada a la ciudad santa con un método: la humildad.
· Perspectiva DSI: La Doctrina Social propone la humildad no como pasividad, sino como la forma de ejercer el poder que no busca dominar sino servir. San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco han insistido en que el cambio social verdadero no se logra mediante la imposición violenta, sino mediante la conversión de los corazones y el testimonio humilde de la verdad. La entrada triunfal es un símbolo de que el Reino de Dios avanza por caminos distintos a los que el mundo considera eficaces.
Conclusión breve
Mateo 21, 1-11 presenta la entrada de Jesús en Jerusalén como un gesto profundo de pedagogía social: el Rey Mesías rechaza el caballo de guerra (el poder opresor) y elige el asna (la humildad y la paz). Desde la Doctrina Social de la Iglesia, este pasaje fundamenta:
· La autoridad como servicio y no como dominio.
· El destino universal de los bienes frente a la propiedad absoluta.
· La participación popular como reconocimiento de la verdadera justicia.
· La incomodidad profética que la verdad genera en los poderes establecidos.
· Las periferias (Nazaret, Galilea) como lugar privilegiado de la revelación.
La entrada triunfal no es una demostración de poder mundano, sino la presentación de un Reino que se construye desde la humildad, la solidaridad y la paz, desafiando todas las lógicas de opresión y exclusión que aún hoy atraviesan nuestras sociedades.
