MATEO 28, 8-15
OCTAVA DE PASCUA
Lectura del santo evangelio según san Mateo
Mateo 28, 8-15
Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron. Entonces les dijo Jesús: «No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán».
Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Éstos se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero a los soldados, con estas instrucciones: «Digan: ‘Durante la noche, estando nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo’. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él y les evitaremos cualquier complicación».
Ellos tomaron el dinero y actuaron conforme a las instrucciones recibidas. Esta versión de los soldados se ha ido difundiendo entre los judíos hasta el día de hoy.
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Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
La Doctrina Social de la Iglesia nos enseña a leer los acontecimientos desde tres principios fundamentales: la dignidad de la persona, el bien común y la verdad.
Aquí hay dos claves de lectura desde la DSI:
A. La Verdad como fundamento de la convivencia social
Mientras que las mujeres son enviadas por Jesús a proclamar la verdad de la Resurrección (un hecho que transforma la historia), los sumos sacerdotes y los ancianos optan por construir una estructura social basada en la mentira institucionalizada.
· Perspectiva DSI: La Iglesia enseña que no puede haber verdadera justicia ni bien común sin la verdad (cf. Caritas in Veritate, n. 3). El soborno a los soldados (usar el dinero para ocultar la realidad) es un ejemplo de cómo las estructuras de poder pueden corromperse para manipular a la opinión pública y negar la dignidad de un hecho divino.
B. La opción por los pobres y la autoridad al servicio
Jesús se revela primero a las mujeres (personas con poca credibilidad jurídica en la cultura de la época) y a los discípulos sencillos, no al poder establecido. Los sumos sacerdotes, en cambio, usan su autoridad religiosa y su poder económico para «dar seguridad» a los soldados (que eran los pobres dentro de esa estructura militar).
· Perspectiva DSI: La autoridad, según la doctrina social, es un servicio a la verdad y al bien común. Cuando la autoridad (religiosa o civil) se desvincula de la verdad y se alía con el dinero para mantener el statu quo, deja de ser legítima. La DSI insiste en que el poder debe estar al servicio de los más vulnerables, no en manipularlos para encubrir la injusticia.
C. El temor y la alegría como motores del compromiso social
Las mujeres pasan del temor (v. 8) al encuentro con el Resucitado, quien les quita el miedo y las envía a ser comunicadoras de vida. Los soldados, en cambio, actúan por temor al castigo (al gobernador) y aceptan el dinero para vivir encerrados en una falsedad.
· Perspectiva DSI: El compromiso del cristiano en la sociedad no nace del miedo a perder privilegios, sino de la alegría del Evangelio (Evangelii Gaudium). La DSI anima a los laicos a transformar las estructuras sociales no desde la complicidad con el poder corrupto (como los soldados), sino desde la valentía de anunciar la verdad, aunque al principio sean minoría (como las mujeres).
Conclusión breve
Este pasaje muestra dos formas de construir sociedad:
- La propuesta de Jesús: Una sociedad basada en el encuentro personal, la alegría y el envío misionero para anunciar la verdad que libera.
- La lógica del mundo: Una sociedad que usa el poder económico y la desinformación (la «posverdad») para silenciar la evidencia y mantener el control.
La Doctrina Social de la Iglesia nos llama a rechazar la complicidad con la mentira (representada por el dinero dado a los soldados) y a asumir el rol de las mujeres: ser testigos valientes de la verdad que devuelve la dignidad a los hombres.
