Juan 3, 1-8
FERIA DE PASCUA o SAN SABÁS REYES SALAZAR, Mártir Mexicano [Memoria en donde se conservan sus reliquias] o SAN MARTÍN I, Papa y Mártir
Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 3, 1-8
Había un fariseo llamado Nicodemo, hombre principal entre los judíos, que fue de noche a ver a Jesús y le dijo: «Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios, como maestro; porque nadie puede hacer los signos que tú haces, si Dios no está con él».
Jesús le contestó: «Yo te aseguro que quien no renace de lo alto, no puede ver el Reino de Dios». Nicodemo le preguntó: «¿Cómo puede nacer un hombre siendo ya viejo? ¿Acaso puede, por segunda vez, entrar en el vientre de su madre y volver a nacer?»
Le respondió Jesús: «Yo te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne, es carne; lo que nace del Espíritu, es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: ‘Tienen que renacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu».
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Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
La DSI no comenta directamente este pasaje como un tratado sociológico, pero de él extrae principios fundamentales para la vida en sociedad:
- La dignidad trascendente de la persona
Nicodemo es un hombre con poder, autoridad religiosa y estatus social. Sin embargo, Jesús le indica que su dignidad y su capacidad de “ver el Reino” no provienen de su posición ni de su cumplimiento externo de la ley, sino de un origen divino. La DSI subraya que la dignidad humana no es un mérito adquirido por el estatus social o económico, sino un don que viene de Dios. Toda persona, desde el más poderoso hasta el más vulnerable, posee la misma vocación a la plenitud en Dios. - La renovación personal como base de la transformación social
La DSI insiste en que no hay cambio social auténtico sin conversión personal. Jesús no le ofrece a Nicodemo un plan político para liberar a Israel de Roma, sino que le pide un cambio radical desde dentro (“nacer de nuevo”). Esto refleja el principio de la DSI de que la estructura social justa debe estar cimentada en sujetos renovados por el Espíritu; de lo contrario, solo se cambian estructuras externas sin modificar el corazón del hombre. - El bien común y la universalidad del llamado
Nicodemo representa a la élite judía, pero Jesús le habla de una verdad que trasciende su grupo: el Espíritu “sopla donde quiere”. Esto anticipa la apertura universal del Evangelio. En clave social, esto significa que el bien común y la acción del Espíritu no están limitados por fronteras culturales, religiosas o de clase. Todos los hombres y mujeres, independientemente de su grupo de pertenencia, están llamados a participar en la construcción del Reino. - El destino personal y social como un “misterio” no controlable
Jesús compara el Espíritu con el viento: se siente su efecto, pero no se controla su origen ni destino. Desde la DSI, esto es un recordatorio de que los sistemas sociales (políticos, económicos) no tienen la última palabra. Por muy bien estructurada que esté una sociedad (como la que representaba Nicodemo), siempre debe estar abierta a la novedad de Dios. El Estado y la sociedad deben reconocer su límite ante la libertad del Espíritu y la conciencia de la persona.
Conclusión
En Juan 3, 1-8, Jesús coloca la renovación espiritual como condición para ver el Reino. Desde la Doctrina Social de la Iglesia, esta renovación es el fundamento de cualquier orden social justo: sin hombres y mujeres “nacidos del Espíritu”, las estructuras quedan vacías. Nicodemo, representante del poder religioso y político, aprende que su autoridad debe estar subordinada a la verdad de Dios y que la auténtica transformación social comienza en el corazón renovado por la gracia.
