♥ EVANGELIO DEL DÍA 5 DE AGOSTO DE 2026

📖 LECTURA DEL DÍA

Lectura del libro de Jeremías 

Jeremías 31, 1-7

“En aquel tiempo, dice el Señor,
yo seré el Dios de todas las tribus de Israel
y ellos serán mi pueblo.

El pueblo de Israel, que se libró de la espada,
halló misericordia en el desierto
y camina hacia el descanso;
el Señor se le apareció de lejos’’.

Esto dice el Señor:
“Yo te amo con amor eterno,
por eso siempre me apiado de ti.
Volveré, pues, a construirte
y serás reconstruida, capital de Israel.
Volverás a tocar tus panderos
y saldrás a bailar entre músicos y coros;
volverás a plantar viñas en los montes de Samaria
y los que las planten, las disfrutarán.
En la montaña de Efraín gritarán los centinelas:
‘¡Ya es de día! ¡Levántense y vayamos a Sión,
hacia el Señor, nuestro Dios!’ ”

Esto dice el Señor:
“Griten de alegría por Jacob,
regocíjense por el mejor de los pueblos;
proclamen, alaben y digan:
‘El Señor ha salvado a su pueblo,
al grupo de los sobrevivientes de Israel’ ”. Palabra de Dios.

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SALMO RESPONSORIAL Jer 31
R. El Señor será nuestro pastor.
Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, y anúncienla aun en las islas más remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como el pastor a su rebaño». R.
Porque el Señor redimió a Jacob y lo rescató de las manos del poderoso. Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión y vendrán a gozar de los bienes del Señor. R.
Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando; se sentirán felices jóvenes y viejos, porque yo convertiré su tristeza en alegría, los llenaré de gozo y aliviaré sus penas. R.

✝️ EVANGELIO DEL DÍA

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.

Ella se acercó entonces a Jesús y postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!” El le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija. Palabra del Señor.

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Este pasaje es un poderoso ejemplo de los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, que se centran en la dignidad de la persona humana y el bien común .

· Universalidad del destino de los bienes: La mujer cananea, al ser extranjera, era considerada «fuera» del pueblo elegido. Su fe humilde le permite acceder a las «migajas» del amor de Dios. Esto nos enseña que los bienes espirituales y materiales están destinados a todos por igual. La doctrina social nos recuerda que el mundo y sus bienes tienen un destino universal; nadie debe ser excluido de la posibilidad de alcanzar una vida plena y digna.
· Opción preferencial por los pobres y excluidos: Jesús reconoce y alaba la fe de una mujer marginada por su género, origen y religión. La Iglesia, siguiendo este ejemplo, nos llama a tener una «opción preferencial por los pobres», es decir, a poner especial atención en aquellos que la sociedad margina, como los migrantes, los extranjeros y los que sufren. La fe de esta mujer nos muestra que Dios no hace distinción de personas.
· Participación y solidaridad: La mujer no se rinde y suplica por su hija. Su fe se manifiesta como una intercesión activa, uniéndose al sufrimiento de su hija. Esta actitud nos invita a la participación activa en la vida social y a la solidaridad, que San Juan Pablo II definió como la «determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común». Nos llama a no ser indiferentes al dolor ajeno y a clamar por justicia, perseverando incluso ante las dificultades.

Jesus gently holding hands of a crying woman pleading in an ancient village

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