Mateo 15, 21-28
Feria
o LA DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA LA MAYOR
📖 LECTURA DEL DÍA
Lectura del libro de Jeremías
Jeremías 31, 1-7
“En aquel tiempo, dice el Señor,
yo seré el Dios de todas las tribus de Israel
y ellos serán mi pueblo.
El pueblo de Israel, que se libró de la espada,
halló misericordia en el desierto
y camina hacia el descanso;
el Señor se le apareció de lejos’’.
Esto dice el Señor:
“Yo te amo con amor eterno,
por eso siempre me apiado de ti.
Volveré, pues, a construirte
y serás reconstruida, capital de Israel.
Volverás a tocar tus panderos
y saldrás a bailar entre músicos y coros;
volverás a plantar viñas en los montes de Samaria
y los que las planten, las disfrutarán.
En la montaña de Efraín gritarán los centinelas:
‘¡Ya es de día! ¡Levántense y vayamos a Sión,
hacia el Señor, nuestro Dios!’ ”
Esto dice el Señor:
“Griten de alegría por Jacob,
regocíjense por el mejor de los pueblos;
proclamen, alaben y digan:
‘El Señor ha salvado a su pueblo,
al grupo de los sobrevivientes de Israel’ ”. Palabra de Dios.
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SALMO RESPONSORIAL Jer 31
R. El Señor será nuestro pastor.
Escuchen, pueblos, la palabra del Señor, y anúncienla aun en las islas más remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como el pastor a su rebaño». R.
Porque el Señor redimió a Jacob y lo rescató de las manos del poderoso. Ellos vendrán para aclamarlo al monte Sión y vendrán a gozar de los bienes del Señor. R.
Entonces se alegrarán las jóvenes, danzando; se sentirán felices jóvenes y viejos, porque yo convertiré su tristeza en alegría, los llenaré de gozo y aliviaré sus penas. R.
✝️ EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
Mateo 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.
Ella se acercó entonces a Jesús y postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!” El le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija. Palabra del Señor.
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🌍 Breve Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
Este pasaje es un poderoso ejemplo de los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, que se centran en la dignidad de la persona humana y el bien común .
· Universalidad del destino de los bienes: La mujer cananea, al ser extranjera, era considerada «fuera» del pueblo elegido. Su fe humilde le permite acceder a las «migajas» del amor de Dios. Esto nos enseña que los bienes espirituales y materiales están destinados a todos por igual. La doctrina social nos recuerda que el mundo y sus bienes tienen un destino universal; nadie debe ser excluido de la posibilidad de alcanzar una vida plena y digna.
· Opción preferencial por los pobres y excluidos: Jesús reconoce y alaba la fe de una mujer marginada por su género, origen y religión. La Iglesia, siguiendo este ejemplo, nos llama a tener una «opción preferencial por los pobres», es decir, a poner especial atención en aquellos que la sociedad margina, como los migrantes, los extranjeros y los que sufren. La fe de esta mujer nos muestra que Dios no hace distinción de personas.
· Participación y solidaridad: La mujer no se rinde y suplica por su hija. Su fe se manifiesta como una intercesión activa, uniéndose al sufrimiento de su hija. Esta actitud nos invita a la participación activa en la vida social y a la solidaridad, que San Juan Pablo II definió como la «determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común». Nos llama a no ser indiferentes al dolor ajeno y a clamar por justicia, perseverando incluso ante las dificultades.
