Lucas 4, 14-22
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lucas 4, 14-22
En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región.
Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.
Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.
Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios.
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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)
Este pasaje es el manifiesto programático de la misión de Jesús y, por tanto, el fundamento más explícito de la Doctrina Social de la Iglesia. Jesús define su misión citando al profeta Isaías (61,1-2), y la DSI se entiende como la aplicación de este programa a las estructuras de la sociedad.
- Buena Noticia a los pobres: Es el primer anuncio. La DSI desarrolla esto como la opción preferencial por los pobres. No es una opción exclusiva, pero sí prioritaria. Significa que la medida de una sociedad justa es cómo trata a sus miembros más vulnerables. La evangelización y la promoción humana están inseparablemente unidas.
- Libertad a los cautivos y oprimidos: Jesús anuncia una liberación integral (espiritual y social). La DSI trabaja por liberar de las «cárceles» modernas: la pobreza extrema, las estructuras económicas injustas, la opresión política, la exclusión social y la cultura del descarte. Promueve la dignidad de la persona y su libertad real para desarrollarse.
- Dar vista a los ciegos: Implica iluminar las conciencias para ver la injusticia donde otros no quieren verla. La DSI ofrece principios (bien común, destino universal de los bienes, solidaridad, subsidiaridad) para «ver» con claridad los problemas sociales y evaluar las instituciones.
- Proclamar el año del favor del Señor: Una referencia al Jubileo bíblico (Levítico 25), un tiempo de restauración social, condonación de deudas y liberación de esclavos. Es el núcleo de la visión cristiana de la justicia social: una economía al servicio de la persona, una redistribución que permita un nuevo comienzo y la primacía de la gratuidad sobre la mera lógica del mercado.
En síntesis: Lucas 4, 18-19 es el corazón de la DSI. Jesús declara que su misión—y, por extensión, la de su Iglesia—tiene una dimensión social intrínseca e irrenunciable. La Doctrina Social es el esfuerzo de la Iglesia por hacer operativos estos anuncios de liberación, traduciéndolos en principios, criterios y orientaciones para la acción, con el fin de transformar la sociedad según el designio de Dios de justicia, paz y dignidad para todos.





























