EVANGELIO DEL DÍA 23 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos 

Marcos 3, 13-19

En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos lo siguieron. Constituyó a doce para que se quedaran con él, para mandarlos a predicar y para que tuvieran el poder de expulsar a los demonios.

Constituyó entonces a los Doce: a Simón, al cual le impuso el nombre de Pedro; después, a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, a quienes dio el nombre de Boanergues, es decir «hijos del trueno»; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y a Judas Iscariote, que después lo traicionó.

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  1. Llamada y misión:
    Jesús llama a quienes Él quiere (v. 13) y los instituye para una doble tarea: estar con Él y ser enviados a predicar y servir. Esto refleja el principio de la DSI sobre la dignidad de la persona y su vocación a contribuir al bien común. Cada cristiano, desde su propia vocación, está llamado a transformar la sociedad desde su encuentro con Cristo.
  2. Comunidad organizada:
    La elección de los Doce funda una comunidad estructurada, prefigurando la Iglesia como sujeto social. La DSI insiste en que la vida social necesita instituciones justas y serviciales, y la Iglesia, como comunidad, debe ser modelo de comunión, participación y misión (principio de subsidiaridad y solidaridad).
  3. Enviados a servir con poder:
    Jesús les da autoridad para expulsar demonios (v. 15). En clave social, esto se traduce en la lucha contra las estructuras de pecado (injusticias, idolatría del poder, egoísmo colectivo). La DSI promueve un poder entendido como servicio, no como dominio, para liberar al ser humano de todo lo que lo oprime.
  4. Diversidad en la unidad:
    Los Doce son de distintos trasfondos (pescadores, recaudadores, celotas). La Iglesia, y por extensión la sociedad, está llamada a valorar la diversidad de carismas y funciones para el bien de todos. La DSI defiende el principio de participación y la complementariedad de los roles sociales.
  5. Incluso en la fragilidad humana:
    Judas Iscariote aparece al final, recordando que la comunidad eclesial y las instituciones humanas están formadas por personas frágiles. La DSI llama a construir estructuras que prevengan la corrupción, fomenten la transparencia y la conversión personal, sin dejar de confiar en la misericordia divina.

Conclusión breve

Este pasaje, visto desde la DSI, subraya que la misión cristiana tiene una dimensión comunitaria, estructurada y servicial, dirigida a la transformación integral de la persona y la sociedad, siempre comenzando por la unión con Cristo y actuando con autoridad ética en el mundo.

EVANGELIO DEL DÍA 22 DE ENERO DE 2026

Del santo Evangelio según san Marcos 3, 7-12

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, seguido por una muchedumbre de galileos. Una gran multitud, procedente de Judea y Jerusalén, de Idumea y Transjordania y de la parte de Tiro y Sidón, habiendo tenido noticias de lo que Jesús hacía, se trasladó a donde él estaba.

Entonces rogó Jesús a sus discípulos que le consiguieran una barca para subir en ella, porque era tanta la multitud, que estaba a punto de aplastarlo.

En efecto, Jesús había curado a muchos, de manera que todos los que padecían algún mal, se le echaban encima para tocarlo. Cuando los poseídos por espíritus inmundos lo veían, se echaban

a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús les prohibía que lo manifestaran. Palabra del Señor.

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  1. La centralidad de la persona humana: Jesús atrae a multitudes de diversas regiones, especialmente a los enfermos y oprimidos (endemoniados). La DSI insiste en que toda persona, independientemente de su condición, posee dignidad inviolable y es sujeto de atención prioritaria. Jesús no solo predica, sino que cura y libera, mostrando que el compromiso con el bienestar integral (físico, espiritual, social) es esencial.
  2. Opción preferencial por los pobres y enfermos: La gente que busca a Jesús son los que sufren, los marginados por sus dolencias. La DSI subraya que la sociedad debe estructurarse desde la perspectiva de los más vulnerables. Jesús no los evade, sino que se hace accesible, incluso poniendo en riesgo su propia seguridad (necesidad de la barca).
  3. Universalidad e inclusión: Proceden de regiones judías (Galilea, Judea) y también paganas (Tiro, Sidón, Idumea). Esto refleja que la salvación y la compasión de Dios no conocen fronteras étnicas, culturales o sociales. La DSI promueve la solidaridad universal y la comunión entre pueblos.
  4. Integridad de la misión: Jesús combina anuncio del Reino, curación y liberación del mal. La DSI recuerda que la evangelización y la promoción humana están unidas: la fe debe traducirse en acciones que restauren la dignidad y combatan todo mal que oprime al ser humano.

Conclusión breve:

Este pasaje muestra a Jesús como modelo de servicio a los más necesitados, desde una cercanía concreta y universal. La DSI, inspirada en este estilo de Jesús, llama a construir una sociedad donde nadie quede al margen y donde la caridad se haga acción transformadora.

EVANGELIO DEL DÍA 21 DE ENERO DE 2026

Del santo Evangelio según san Marcos 3, 1-6

En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido: “Levántate y ponte allí en medio”.

Después les preguntó: “¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?” Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre: “Extiende tu mano”. La extendió, y su mano quedó sana.

Entonces se fueron los fariseos y comenzaron a hacer planes con los del partido de Herodes para matar a Jesús. Palabra del Señor.

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Este pasaje ilustra dos principios fundamentales de la DSI:

  1. Primacía de la persona humana y su dignidad: Jesús prioriza el bienestar integral del hombre (la curación) sobre normas rituales o interpretaciones rígidas de la ley. La DSI insiste en que toda institución, ley o estructura social debe estar al servicio de la persona y su dignidad, no al revés. El ser humano no está hecho para el sábado, sino el sábado para el ser humano (cf. Mc 2,27).
  2. El bien común frente al legalismo: Los fariseos, aferrados al legalismo, pierden de vista el sentido profundo de la ley: promover el bien y la vida. La DSI enseña que las leyes y estructuras sociales deben buscar el bien común, que incluye condiciones que permitan a cada persona su realización integral. Cuando una norma se vuelve un fin en sí misma y se usa para oprimir o excluir, contradice su propósito.

Jesús muestra «enojo y tristeza» ante la dureza de corazón que privilegia la norma sobre el bien concreto de una persona. Desde la DSI, esto invita a examinar si nuestras estructuras sociales, económicas o políticas se convierten en ídolos que olvidan a la persona concreta, especialmente a los más frágiles.

La reacción de los fariseos y herodianos (buscar cómo destruir a Jesús) refleja cómo los sistemas que ponen el poder o la tradición por encima de las personas pueden volverse ciegos e incluso violentos. La DSI llama a una conversión social que ponga en el centro la defensa de la vida y la dignidad humana, especialmente cuando están amenazadas.

EVANGELIO DEL DÍA 20 DE ENERO DE 2026

Del santo Evangelio según san Marcos 2, 23-28

En sábado Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”

Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”.

Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”. Palabra del Señor.

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Perspectiva de la DSI:

  1. Centralidad de la persona humana: La frase «El sábado fue hecho para el hombre» refleja el principio central de la DSI: toda ley, estructura o institución (económica, social, política) debe estar ordenada al bien integral de la persona y no convertirse en un fin en sí misma. La dignidad humana prevalece sobre cualquier norma puramente jurídica o formal.
  2. Destino universal de los bienes: Los discípulos, por necesidad (hambre), toman espigas. Jesús justifica este acto recordando el episodio de David. La DSI enseña que la propiedad privada tiene una función social, y en situaciones de necesidad, el derecho a la vida y a satisfacer las necesidades básicas prevalece. La ley debe favorecer la vida, no asfixiarla.
  3. Prioridad de la conciencia y el bien común: Jesús cuestiona una interpretación rígida de la ley que olvida su espíritu. La DSI invita a formar conciencias rectas y a promover leyes que sirvan al bien común, no a intereses particulares o a mantener estructuras injustas. La autoridad debe ejercerse como servicio.
  4. El señorío de Cristo sobre toda la realidad: Al declararse «Señor del sábado», Jesús afirma que toda la creación y las instituciones humanas están bajo su señorío, orientadas a la liberación y plenitud del hombre. La DSI, desde esta visión, trabaja por un orden social que refleje la dignidad redimida de la persona.

En resumen: Este texto bíblico es una piedra angular para la DSI, pues establece que la persona y su bienestar concreto están en el centro del designio de Dios, y cualquier sistema legal, económico o social que la oprima o ignore su dignidad va contra el Evangelio. La ley es para servir, no para esclavizar; la economía para vivir, no para sacrificar vidas.

EVANGELIO DEL DÍA 16 DE ENERO DE 2026

Del santo Evangelio según san Marcos 2, 1-12

Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.

Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te quedan perdonados”. Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: “¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?”

Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: “¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa?’ Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados–le dijo al paralítico–: Yo te lo mando: Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa”.

El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: “¡Nunca habíamos visto cosa igual!” Palabra del Señor.

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Este episodio presenta dimensiones sociales profundas que dialogan con principios centrales de la DSI:

  1. La fe que se manifiesta en acción comunitaria y solidaria:
    El paralítico es llevado por cuatro hombres que, ante la imposibilidad de acceso, innovan y rompen barreras físicas (el techo) para llevarlo a Jesús. Esto refleja el principio de la solidaridad y el bien común. La DSI enseña que la sociedad debe organizarse de modo que todos, especialmente los más frágiles o con movilidad reducida, puedan participar plenamente y acceder a lo necesario para su desarrollo. La acción del grupo muestra que la fe se traduce en obras que superan obstáculos injustos.
  2. Sanación integral: reconciliación y reinserción social:
    Jesús no solo cura la parálisis física, sino que primero declara: “tus pecados te son perdonados”. Para la mentalidad de la época, la enfermedad podía verse como consecuencia del pecado, lo que añadía una carga moral y religiosa al sufrimiento físico. Al perdonar, Jesús libera al hombre de esa doble atadura. La curación física (“levántate y anda”) valida esa autoridad y le devuelve la capacidad de participar en la vida social (“vete a tu casa”). La DSI promueve una visión integral del ser humano: no basta con atender necesidades materiales; hay que sanar también las heridas espirituales y morales, y promover condiciones para una plena reintegración familiar y comunitaria.
  3. Superar estructuras que excluyen:
    La multitud en la puerta podía ser un obstáculo pasivo para quien no podía entrar por sus propios medios. Los cuatro hombres no aceptan esa exclusión pasiva y buscan una vía alternativa. La DSI llama a identificar y transformar las estructuras de exclusión (físicas, sociales, económicas o culturales) que impiden a las personas acceder a los bienes, servicios y relaciones que necesitan para vivir con dignidad.

Conclusión

El milagro del paralítico ilustra que la salvación que Jesús trae es comunitaria, integral y transformadora de realidades sociales. Desde la DSI, la Iglesia está llamada a ser una comunidad que, movida por la fe, remueva activamente los obstáculos que impiden a las personas acercarse a la plenitud de la vida, abogando por una sociedad inclusiva donde cada persona, especialmente la más vulnerable, sea sostenida por la solidaridad concreta de los demás y pueda vivir reconciliada, curada y en plena comunión.

EVANGELIO DEL DÍA 15 DE ENERO DE 2026

Del santo Evangelio según san Marcos 1, 40-45

En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “¡Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí quiero: sana!” Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio.

Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”.

Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes. Palabra del Señor.

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Este encuentro de Jesús con el leproso es profundamente significativo para la DSI, ya que ilustra dos principios fundamentales:

  1. La dignidad humana supera todo estigma social:
    La lepra en el mundo bíblico no solo era una enfermedad física, sino una causa de exclusión social, religiosa y legal. El leproso vivía marginado, fuera de la comunidad. Jesús, «compadecido», lo toca. Este gesto rompe la barrera legal y simbólica de la impureza, afirmando que la dignidad de la persona es anterior a cualquier condición social o de salud. La DSI insiste en que la sociedad debe construir estructuras de inclusión que protejan a los más vulnerables y reintegren a quienes son marginados, reconociendo en cada rostro la imagen de Dios.
  2. La reinserción comunitaria como parte integral de la curación:
    Jesús no solo cura al hombre, sino que le ordena cumplir el ritual establecido («preséntate al sacerdote… para que les conste»). Este mandato busca restaurar su lugar en la comunidad religiosa y civil, validando socialmente su curación. Para la DSI, la justicia social no se limita a aliviar el sufrimiento individual, sino que debe trabajar por la reintegración plena de las personas, eliminando las barreras legales, económicas y culturales que perpetúan la exclusión.

Conclusión

El pasaje muestra que la compasión de Cristo es activa y transformadora: sana el cuerpo, toca al intocable y lo reintegra en la sociedad. Desde la DSI, la Iglesia está llamada a imitar este modelo: no solo a servir a los marginados, sino a desafiar activamente los sistemas y prejuicios que los marginan, trabajando por una sociedad donde cada persona pueda participar plenamente en la vida comunitaria. La curación del leproso es un signo del Reino de Dios, donde no hay excluidos.

EVANGELIO DEL DÍA 14 DE ENERO DE 2026

Del santo Evangelio según san Marcos l, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron aJesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios. Palabra del Señor.

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El pasaje muestra tres movimientos de la misión de Jesús que pueden iluminar principios de la DSI:

  1. La sanación en el ámbito doméstico y comunitario:
    Jesús sana primero a la suegra de Pedro en la casa, espacio fundamental de la sociedad. La DSI subraya que la familia es la “célula vital de la sociedad” y debe ser protegida. La curación física restaura también su capacidad de servicio (“se puso a servirles”), recordando que la dignidad humana incluye poder participar activamente en la vida familiar y comunitaria. La Iglesia promueve políticas que sostengan la salud, la dignidad y la participación social de todos, especialmente de los enfermos y ancianos.
  2. Prioridad a los más débiles y atención integral:
    Jesús dedica toda la tarde a sanar “a muchos que padecían de diversas enfermedades”. La DSI afirma la opción preferencial por los pobres y enfermos, llamando a construir una sociedad donde el acceso a la salud y el cuidado sean derechos, no privilegios. La compasión de Jesús se traduce en acciones concretas que restauran la integridad de la persona.
  3. Oración y misión: equilibrio entre contemplación y compromiso:
    Jesús se retira a orar en soledad antes de continuar su misión pública. Para la DSI, la transformación social requiere una dimensión espiritual profunda. El compromiso por la justicia debe estar arraigado en una vida interior que evite el activismo vacío o la absorción por las demandas inmediatas (“todos te buscan”). La misión, aunque urgente, debe responder a un sentido más hondo (“para esto he venido”) y extenderse a todos los ámbitos (“otras aldeas”).

Conclusión

La acción de Jesús en este pasaje refleja un modelo de servicio integral que une la atención a la persona concreta (en su casa, en su enfermedad) con una misión abierta a toda la comunidad. La DSI nos invita a seguir este ejemplo: trabajar por una sociedad que cure las heridas físicas y sociales, partiendo de la familia y llegando a las periferias, siempre sustentados en una vida interior que busque la voluntad del Padre.

EVANGELIO DEL DÍA 13 DE ENERO DE 2026

Del santo Evangelio según san Marcos 1, 21b-28

En aquel tiempo, se hallaba Jesús en Cafarnaúm y el sábado

fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué quieres tú con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios”. Jesús le ordenó: “¡Cállate y sal de él!” El espíritu inmundo, sacudiendo al hombre con violencia y dando un alarido, salió de él. Todos quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es ésta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”. Y muy pronto se extendió su fama por toda Galilea. Palabra del Señor.

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El pasaje muestra a Jesús ejerciendo su autoridad no solo en la enseñanza, sino también liberando a una persona oprimida (el endemoniado) en un espacio comunitario (la sinagoga). Desde la DSI, esto puede iluminar dos aspectos clave:

  1. La dignidad de la persona y la liberación integral:
    La DSI insiste en que la persona humana, creada a imagen de Dios, debe ser respetada en su integridad física, espiritual y social. Jesús no solo enseña, sino que restaura la dignidad del hombre poseído, liberándolo de aquello que lo deshumanizaba y excluía de la comunidad. La misión de la Iglesia incluye promover condiciones sociales que permitan a cada persona vivir con dignidad, libre de “espíritus impuros” modernos como la injusticia, la miseria o la opresión.
  2. Autoridad como servicio:
    Jesús enseña “con autoridad”, pero esa autoridad no es dominación, sino servicio liberador. Para la DSI, toda autoridad en la sociedad debe ejercerse como servicio al bien común, nunca como imposición arbitraria. El poder debe usarse para proteger a los más débiles y restaurar la justicia, reflejando la autoridad compasiva de Cristo.

Conclusión

El pasaje, leído desde la DSI, recuerda que el anuncio del Reino de Dios tiene consecuencias sociales: implica defender la dignidad de cada persona, especialmente de las más marginadas, y ejercer la autoridad —también en los ámbitos políticos, económicos y culturales— como un servicio que libera y humaniza. La fama de Jesús “se extendió por toda la región” porque su palabra se hacía vida concreta en la liberación de un hermano. Así, la fe se manifiesta en la transformación de las realidades que alienan al ser humano.

EVANGELIO DEL DÍA 12 DE ENERO DE 2026

Del santo Evangelio según san Marcos 1, 14-20

Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios y decía: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.

Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres”. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús. Palabra del Señor.

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Este pasaje, donde Jesús inicia su predicación y llama a los primeros discípulos, ofrece claves para la misión social del cristiano:

  1. El Reino de Dios como horizonte social (v. 14-15):
    Jesús proclama que «el reino de Dios se ha acercado». La DSI entiende este Reino como una realidad transformadora que debe reflejarse ya en las estructuras humanas. No es solo espiritual, sino que implica justicia, paz y fraternidad concretas en la sociedad.
  2. Conversión y cambio de estructuras (v. 15):
    La llamada al arrepentimiento («arrepiéntanse») incluye una conversión personal y comunitaria. La DSI insiste en que la fe exige revisar y transformar los sistemas económicos, políticos y sociales que oprimen al ser humano, orientándolos al bien común.
  3. Llamada a la misión compartida (v. 16-20):
    Jesús llama a pescadores para hacerlos «pescadores de hombres». Esto subraya la vocación universal a colaborar en la obra de Dios. La DSI afirma que todos los bautizados, desde su profesión y lugar en la sociedad, están llamados a ser agentes de cambio y solidaridad, transformando su trabajo en servicio.
  4. Desprendimiento y prioridades (v. 18, 20):
    Los discípulos «dejaron las redes» y a su familia inmediatamente. La DSI no pide abandono literal de responsabilidades, pero sí una liberación de ataduras —como el afán de posesión, poder o individualismo— que impiden trabajar por la justicia. La opción por el Reino debe marcar el orden de valores personales y sociales.

Conclusión:
La llamada de Jesús en Marcos 1 es una invitación a seguirlo en la construcción activa del Reino de Dios en la historia. Desde la DSI, esto se traduce en un compromiso social urgente, basado en la conversión del corazón y en la acción concreta por un mundo más justo y fraterno, donde cada cristiano aporte desde su propio “lago de Galilea”.

EVANGELIO DEL DÍA 11 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo 

Mateo 3, 13-17

En aquel tiempo, Jesús llegó de Galilea al río Jordán y le pidió a Juan que lo bautizara. Pero Juan se resistía, diciendo: “Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice?” Jesús le respondió: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere”. Entonces Juan accedió a bautizarlo.

Al salir Jesús del agua, una vez bautizado, se le abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios, que descendía sobre él en forma de paloma y oyó una voz que decía desde el cielo: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.

***

El bautismo de Jesús no es solo un acontecimiento espiritual, sino que revela fundamentos para la misión social del cristiano:

  1. Solidaridad y humildad (v. 13-15):
    Jesús, sin tener necesidad de conversión, se pone en fila con los pecadores. Esto refleja el principio de la DSI de la solidaridad, que exige identificarse con los que sufren, reconocer la dignidad de cada persona y trabajar por la justicia desde la proximidad, no desde la superioridad.
  2. Cumplir «toda justicia» (v. 15):
    Jesús dice que su bautismo es para «cumplir toda justicia». Para la DSI, la justicia no es solo legal, sino una transformación social según el plan de Dios. Implica comprometerse activamente con estructuras más justas, defender los derechos humanos y promover el bien común, como parte integral del Evangelio.
  3. Dignidad humana confirmada (v. 16-17):
    La voz del Padre proclama: «Este es mi Hijo amado». En Jesús, toda persona humana recibe una dignidad inviolable por ser creada y amada por Dios. La DSI construye sobre esta base: toda política, economía o sistema social debe respetar y promover esa dignidad, especialmente entre los más excluidos.
  4. Misión con la fuerza del Espíritu (v. 16):
    El Espíritu desciende sobre Jesús antes de comenzar su vida pública. La DSI recuerda que la transformación social requiere la acción del Espíritu Santo y que los cristianos están llamados a ser agentes de cambio, no con fuerza propia, sino guiados y fortalecidos por Dios.

Conclusión:
El bautismo de Jesús es un modelo de identificación solidaria con la humanidad y de compromiso con la justicia integral. Desde la DSI, este pasaje inspira a los creyentes a trabajar por una sociedad donde cada persona sea reconocida en su dignidad de hijo amado de Dios, actuando con humildad y movidos por el Espíritu.

EVANGELIO DEL DÍA 10 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Juan 

Juan 3, 22-30

En aquel tiempo, fue Jesús con sus discípulos a Judea y permaneció allí con ellos, bautizando. También Juan estaba bautizando en Enón, cerca de Salim, porque ahí había agua abundante. La gente acudía y se bautizaba, pues Juan no había sido encarcelado todavía.

Surgió entonces una disputa entre algunos de los discípulos de Juan y unos judíos, acerca de la purificación. Los discípulos fueron a decirle a Juan: “Mira, maestro, aquel que estaba contigo en la otra orilla del Jordán y del que tú diste testimonio, está ahora bautizando y todos acuden a él”.

Contestó Juan: “Nadie puede apropiarse nada, si no le ha sido dado del cielo. Ustedes mismos son testigos de que yo dije: ‘Yo no soy el Mesías, sino el que ha sido enviado delante de él’. En una boda, el que tiene a la novia es el novio; en cambio, el amigo del novio, que lo acompaña y lo oye hablar, se alegra mucho de oír su voz. Así también yo me lleno ahora de alegría. Es necesario que él crezca y que yo venga a menos”

***

El testimonio de Juan el Bautista en este pasaje ofrece fundamentos para una ética social cristiana:

  1. Humildad y servicio (v. 30):
    Juan reconoce su papel secundario frente a Jesús: «Es necesario que él crezca y que yo disminuya». La DSI subraya que el bien común requiere servicio desinteresado y la superación de ambiciones de poder, invitando a poner los dones personales al servicio de los demás, especialmente de los más vulnerables.
  2. Bien común sobre intereses particulares (v. 26-29):
    Los discípulos de Juan muestran celos ante el éxito de Jesús. Juan corrige esa actitud, recordando que su misión es preparar el camino. La DSI rechaza la rivalidad destructiva y promueve la colaboración hacia metas que beneficien a toda la comunidad, priorizando el bien general sobre los protagonismos.
  3. Verdad y testimonio (v. 28):
    Juan reafirma su identidad: no es el Mesías, sino su precursor. La DSI valora la transparencia y la honestidad en la vida social, y llama a los cristianos a dar testimonio de la verdad, incluso cuando exige renuncia personal, como base para la justicia y la confianza en la sociedad.
  4. Alegría en la misión compartida (v. 29):
    Juan se compara con el «amigo del novio», lleno de alegría al oír la voz del novio. La DSI, al promover la fraternidad y la solidaridad, recuerda que la construcción de una sociedad más justa no es solo un deber, sino también una fuente de gozo compartido cuando se vive como respuesta a una vocación.

Conclusión:
Este pasaje, desde la óptica de la DSI, ilustra que la auténtica grandeza está en el servicio humilde, la colaboración por el bien común y el testimonio alegre de la verdad. Invita a transformar las estructuras sociales con una actitud que privilegie el «nosotros» sobre el «yo», reflejando la caridad y la justicia del Reino de Dios.

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EVANGELIO DEL DÍA 09 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según San Lucas

Lucas 5, 12-16

En aquel tiempo, estando Jesús en un poblado, llegó un leproso, y al ver a Jesús, se postró rostro en tierra, diciendo: “Señor, si quieres, puedes curarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Quiero. Queda limpio”. Y al momento desapareció la lepra. Entonces Jesús le ordenó que no lo dijera a nadie y añadió: “Ve, preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que Moisés prescribió. Eso les servirá de testimonio”.

Y su fama se extendía más y más. Las muchedumbres acudían a oírlo y a ser curados de sus enfermedades. Pero Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar.

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Este pasaje, que muestra la compasión y el poder sanador de Jesús hacia un marginado social, ilumina dos principios centrales de la DSI:

  1. Tocar al intocable: La dignidad humana y la inclusión. El hombre con lepra era un excluido total, obligado a vivir apartado y a gritar «¡impuro!» (Lev 13:45-46). Jesús no solo lo sana con su palabra, sino que lo toca, un gesto prohibido y revolucionario. Este acto restaura plenamente al hombre: lo cura físicamente, lo reintegra socialmente (al enviarlo al sacerdote para el certificado legal) y lo reafirma en su dignidad humana. La DSI insiste en que toda persona, independientemente de su condición, enfermedad, estatus social o económico, posee una dignidad intrínseca e inviolable. La sociedad debe luchar contra toda forma de exclusión y marginación, «tocando» simbólicamente a quienes el sistema descarta, promoviendo su inclusión social y garantizando sus derechos.
  2. La sanación integral y la prioridad de la persona. La acción de Jesús es integral: sana el cuerpo, restaura las relaciones y ofrece un encuentro personal. La DSI promueve una visión integral del desarrollo humano, que va más allá del bienestar material e incluye la dimensión social, cultural y espiritual. Además, ante la creciente fama y demanda (v.15), Jesús se retira a orar (v.16). Esto subraya que el compromiso social y la acción a favor de la justicia deben estar enraizados en una vida interior y una relación con Dios, para no caer en el activismo vacío o en la búsqueda de protagonismo.

En síntesis: La curación del leproso es un modelo para la acción social cristiana: una compasión que se traduce en contacto y acción concreta, que prioriza la dignidad y la inclusión de los más excluidos, y que busca la sanación integral de la persona y de la comunidad. La DSI nos llama a «tocar» las heridas sociales, derribando los muros de la marginación, y a sustentar ese trabajo en una vida de oración y discernimiento.

EVANGELIO DEL DÍA 08 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Lucas

Lucas 4, 14-22

En aquel tiempo, con la fuerza del Espíritu, Jesús volvió a Galilea. Iba enseñando en las sinagogas; todos lo alababan y su fama se extendió por toda la región.

Fue también a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito: El espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios.

***

Este pasaje es el manifiesto programático de la misión de Jesús y, por tanto, el fundamento más explícito de la Doctrina Social de la Iglesia. Jesús define su misión citando al profeta Isaías (61,1-2), y la DSI se entiende como la aplicación de este programa a las estructuras de la sociedad.

  1. Buena Noticia a los pobres: Es el primer anuncio. La DSI desarrolla esto como la opción preferencial por los pobres. No es una opción exclusiva, pero sí prioritaria. Significa que la medida de una sociedad justa es cómo trata a sus miembros más vulnerables. La evangelización y la promoción humana están inseparablemente unidas.
  2. Libertad a los cautivos y oprimidos: Jesús anuncia una liberación integral (espiritual y social). La DSI trabaja por liberar de las «cárceles» modernas: la pobreza extrema, las estructuras económicas injustas, la opresión política, la exclusión social y la cultura del descarte. Promueve la dignidad de la persona y su libertad real para desarrollarse.
  3. Dar vista a los ciegos: Implica iluminar las conciencias para ver la injusticia donde otros no quieren verla. La DSI ofrece principios (bien común, destino universal de los bienes, solidaridad, subsidiaridad) para «ver» con claridad los problemas sociales y evaluar las instituciones.
  4. Proclamar el año del favor del Señor: Una referencia al Jubileo bíblico (Levítico 25), un tiempo de restauración social, condonación de deudas y liberación de esclavos. Es el núcleo de la visión cristiana de la justicia social: una economía al servicio de la persona, una redistribución que permita un nuevo comienzo y la primacía de la gratuidad sobre la mera lógica del mercado.

En síntesis: Lucas 4, 18-19 es el corazón de la DSI. Jesús declara que su misión—y, por extensión, la de su Iglesia—tiene una dimensión social intrínseca e irrenunciable. La Doctrina Social es el esfuerzo de la Iglesia por hacer operativos estos anuncios de liberación, traduciéndolos en principios, criterios y orientaciones para la acción, con el fin de transformar la sociedad según el designio de Dios de justicia, paz y dignidad para todos.

EVANGELIO DEL DÍA 06 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Marcos

Marcos 6, 34-44

En aquel tiempo, al desembarcar Jesús, vio una numerosa multitud que lo estaba esperando, y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos y le dijeron: “Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despide a la gente para que vayan por los caseríos y poblados del contorno y compren algo de comer”. Él les replicó: “Denles ustedes de comer”. Ellos le dijeron: “¿Acaso vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?” Él les preguntó: “¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver”. Cuando lo averiguaron, le dijeron: “Cinco panes y dos pescados”.Entonces ordenó Jesús que la gente se sentara en grupos sobre la hierba verde y se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los cinco panes y los dos pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a Dios, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran; lo mismo hizo con los dos pescados.Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado que recogieron llenaron doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil hombres.

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  1. Compasión y respuesta a las necesidades básicas: Jesús ve a la multitud, reconoce su desamparo (“ovejas sin pastor”) y atiende primero a su hambre material, mostrando que la evangelización y la caridad van unidas. La DSI subraya que la justicia social comienza con la opción preferencial por los pobres y la satisfacción de sus necesidades fundamentales (pan, trabajo, dignidad).
  2. Participación y corresponsabilidad: Jesús no actúa solo, sino que involucra a los discípulos: “Denles de comer ustedes mismos”. La DSI promueve la subsidiaridad: animar a todos a ser protagonistas en la solución de los problemas, sin esperar sólo soluciones externas.
  3. Destino universal de los bienes: El milagro muestra que, puestos los dones en las manos de Dios y compartidos, hay para todos y sobra. La DSI enseña que los bienes de la tierra están destinados a todos, y debemos administrarlos con justicia y solidaridad, no con acaparamiento.
  4. Acción organizada y comunitaria: Jesús pide ordenar a la gente “en grupos”. La DSI valora la organización social que permite atender necesidades de manera fraterna y eficaz, promoviendo el bien común.
  5. Gratuidad y abundancia: El gesto es gratuito, sacia a todos y genera abundancia (“doce canastas de sobras”). Para la DSI, la economía debe servir al ser humano, buscando no sólo el lucro, sino la generación de bienes relacionales y la distribución justa.

Este pasaje, por tanto, es un “icono” del compromiso cristiano: fe que se hace acción concreta, llamada a transformar estructuras de indigencia en experiencias de fraternidad y provisión compartida.

EVANGELIO DEL DÍA 05 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 4, 12-17. 23-25

Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías:

Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos; el pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Y andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia.

Su fama se extendió por toda Siria y le llevaban a todos los aquejados por diversas enfermedades y dolencias, a los poseídos, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. Lo seguían grandes muchedumbres venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

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Este pasaje del Evangelio es fundamental para la DSI, ya que en él Jesús inaugura públicamente su misión con un anuncio que tiene una profunda dimensión social:

  1. La Luz para los que habitan en tinieblas (vv. 15-16): Jesús elige comenzar su predicación en Galilea, una región multicultural y marginada («Galilea de los gentiles»). La DSI ve aquí un claro principio de opción preferencial por los pobres y los excluidos. La luz de la verdad y la salvación llega primero a los que están en las «sombras» de la sociedad, invitando a la Iglesia a estar presente en las periferias existenciales y geográficas.
  2. El anuncio del Reino de los Cielos (v. 17): El núcleo del mensaje de Jesús es el Reino de Dios, que implica justicia, paz, dignidad y fraternidad. La DSI es la reflexión de la Iglesia sobre cómo construir, ya en este mundo, estructuras sociales más justas y reconciliadas que reflejen los valores del Reino. El llamado a la «conversión» (metanoia) es también un llamado a transformar las relaciones personales y sociales.
  3. La sanación integral (vv. 23-24): Jesús no solo predica, sino que cura «toda enfermedad y toda dolencia». Esto manifiesta la compasión de Dios por el sufrimiento humano integral (físico, espiritual, social). Para la DSI, esto se traduce en la defensa de la dignidad de la persona y en la promoción de un desarrollo humano integral, que exige el cuidado de la salud, la lucha contra las injusticias que enferman a la sociedad y la construcción de un orden social que permita una vida digna para todos.
  4. La universalidad de la misión (v. 25): Las multitudes que lo siguen vienen de distintas regiones (judías y paganas). Esto prefigura la vocación universal de la Iglesia y su mensaje social, que se dirige a todos los pueblos y culturas, promoviendo una fraternidad que trasciende toda frontera.

En síntesis: Mateo 4,12-17.23-25 presenta a Jesús iniciando su misión de llevar luz, sanación y la buena nueva del Reino a los márgenes de la sociedad. La Doctrina Social de la Iglesia bebe de este espíritu para iluminar, desde el Evangelio, la construcción de una sociedad más humana, justa y solidaria, recordando que el anuncio del Reino tiene implicaciones concretas para la vida social.

EVANGELIO DEL DÍA 04 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mateo 2, 1-12

Jesús nació en Belén de Judá, en tiempos del rey Herodes. Unos magos de oriente llegaron entonces a Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos surgir su estrella y hemos venido a adorarlo”.

Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y toda Jerusalén con él. Convocó entonces a los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá, pues de ti saldrá un jefe, que será el pastor de mi pueblo, Israel”.

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que se les había aparecido la estrella y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan a averiguar cuidadosamente qué hay de ese niño y, cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo”.

Después de oír al rey, los magos se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto surgir, comenzó a guiarlos, hasta que se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre, y postrándose, lo adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Advertidos durante el sueño de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

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Este relato de la Epifanía (manifestación de Cristo a todos los pueblos) ilumina principios clave de la DSI:

  1. La universalidad de la salvación y la unidad de la familia humana.
    Los Magos, representantes de las naciones paganas y de culturas distintas al pueblo judío, son buscadores de la verdad guiados por la creación (la estrella). Su llegada a Belén simboliza que la dignidad y la vocación trascendente son para todos los pueblos, sin distinción de raza, cultura o condición social. La DSI se fundamenta en esta unidad de la familia humana bajo un solo Dios Padre, promoviendo la solidaridad, la justicia global y el rechazo de toda discriminación.
  2. La verdadera realeza (poder) está al servicio del más débil.
    Herodes representa el poder opresor y temeroso que, aferrado a su posición, recurre al engaño y la violencia (implícita en la historia) para eliminar cualquier amenaza a su dominio. En contraste, el verdadero “rey de los judíos” es un niño pobre en una aldea humilde. La DSI recuerda que la autoridad política, económica y social es legítima solo cuando sirve al bien común, protege la vida y la dignidad de los más vulnerables (como el Niño y su familia) y promueve la paz, no el miedo o la opresión.
  3. El camino de la conversión y la coherencia.
    Los Magos, al descubrir al verdadero Rey, “se marcharon por otro camino” (v.12). El encuentro auténtico con Cristo exige un cambio de ruta en la vida personal y social, abandonando los caminos del egoísmo, la indiferencia o la complicidad con estructuras injustas (representadas por Herodes). La DSI es una llamada a esa conversión social, a construir caminos nuevos basados en la justicia, la verdad y la adoración a Dios, no al poder idolátrico.

Conclusión breve:
La Epifanía revela que Cristo, Señor universal, se manifiesta en la pobreza y atrae a todos los pueblos a su luz. La DSI, a la luz de este misterio, nos invita a reconocer la dignidad de cada persona, a servir al bien común frente a los abusos de poder, y a buscar constantemente “otros caminos” —estructuras y actitudes sociales— que conduzcan a una auténtica fraternidad.

EVANGELIO DEL DÍA 03 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo Evangelio según san Juan

Juan 1,29-34

Al día siguiente, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel».

Entonces Juan dio este testimonio: «Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios».

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Este pasaje, donde Juan el Bautista señala a Jesús como el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, ofrece una base teológica profunda para la DSI:

  1. El pecado tiene una dimensión estructural y global.
    Jesús no viene solo a quitar los pecados individuales, sino “el pecado del mundo”. Esto incluye las estructuras de injusticia, las dinámicas de opresión, el egoísmo colectivo y todo aquello que daña la comunión humana y con Dios. La misión redentora de Cristo alcanza, por tanto, las raíces sociales del mal. La DSI es un instrumento de la Iglesia para analizar y proponer la transformación de esas estructuras de pecado a la luz del Evangelio.
  2. La dignidad de la persona revelada en Cristo.
    El testimonio de Juan culmina proclamando: “Este es el Hijo de Dios” (v.34). La humanidad entera recibe una nueva luz sobre su propia dignidad: si el Hijo de Dios se hizo hombre, toda persona humana posee una dignidad infinita y es amada por el Padre. Este es el fundamento último de los derechos humanos y del principio del bien común en la DSI. Toda violación de la dignidad humana es, en el fondo, una ofensa a Cristo, el Cordero que se ofreció por todos.
  3. La misión de la Iglesia: testimonio y servicio.
    Juan el Bautista cumple su rol como testigo (“yo lo he visto y doy testimonio”). Anuncia a Jesús y señala su identidad y misión. De modo análogo, la DSI es parte del testimonio de la Iglesia en el mundo. Su tarea es “señalar” a Cristo y su Reino como la respuesta definitiva a la sed de justicia y paz de la humanidad, y promover una sociedad a la medida del hombre redimido.

Conclusión breve:
La proclamación del “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” nos revela que la redención de Cristo es universal y transformadora. La DSI, inspirada en esta verdad, nos llama a reconocer y combatir el “pecado del mundo” en sus formas sociales, económicas y políticas, siempre partiendo de la verdad sobre el hombre revelada en el Hijo de Dios, y trabajando por construir una civilización del amor y la justicia.

EVANGELIO DEL DÍA 02 DE ENERO DE 2026

Memoria de San Basilio Magno y san Gregorio Nacianzeno, Obispos y doctores de la Iglesia

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 19-28

Éste es el testimonio que dio Juan el Bautista, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén a unos sacerdotes y levitas para preguntarle: «¿Quién eres tú?»

Él reconoció y no negó quién era. Él afirmó: «Yo no soy el Mesías». De nuevo le preguntaron: «¿Quién eres, pues? ¿Eres Elías?» Él les respondió: «No lo soy». «¿Eres el profeta?» Respondió: «No». Le dijeron: «Entonces dinos quién eres, para poder llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?» Juan les contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino del Señor’, como anunció el profeta Isaías».

Los enviados, que pertenecían a la secta de los fariseos, le preguntaron: «Entonces ¿por qué bautizas, si no eres el Mesías, ni Elías, ni el profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay uno, al que ustedes no conocen, alguien que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle las correas de sus sandalias».

Esto sucedió en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan bautizaba.

***

Este pasaje ofrece una enseñanza profunda sobre la humildad y la misión al servicio de la verdad. Juan el Bautista no se atribuye identidades grandiosas, sino que define su rol como «voz» que prepara el camino para Otro. Desde la DSI, esto refleja:

  1. Principio del bien común y la subsidiaridad: Juan actúa con autoridad moral, pero no busca acaparar poder ni reconocimiento. Su misión es servicial – preparar los corazones para la llegada de Cristo. La DSI recuerda que toda autoridad debe ejercerse como servicio, orientada al bien de la comunidad y abriendo espacio para Aquel que es la Verdad plena.
  2. La dignidad de la persona y la búsqueda de la verdad: Los enviados preguntan con suspicacia, pero Juan responde con claridad, apuntando hacia Jesús. La DSI promueve un diálogo sincero en la búsqueda de la verdad, donde la humildad (reconocer «quién no soy») permite encontrar la identidad propia y señalar al que da sentido a la existencia humana.
  3. Opción preferencial por los pobres (en sentido espiritual): Juan predica en el desierto, un lugar marginal, dirigiéndose a todos, incluidos los alejados (simbólicamente «pobres» de esperanza). La DSI llama a salir a las «periferias» existenciales para anunciar la dignidad y la esperanza que provienen de Cristo.
  4. El trabajo y la misión como vocación: Juan asume su tarea bautismal como un encargo divino, no como un honor personal. La DSI ve el trabajo humano como participación en la obra creadora y redentora de Dios. Juan ejemplifica al que trabaja con sentido de servicio y trascendencia, apuntando más allá de sí mismo.

En resumen, Juan enseña que el auténtico liderazgo social o religioso no se basa en el poder, sino en el testimonio humilde que prepara el camino para la justicia, la verdad y el amor que Cristo trae. La DSI, desde este espíritu, invita a construir una sociedad donde el servicio, la honestidad y la orientación hacia el bien común prevalezcan sobre la ambición personal.

EVANGELIO DEL DÍA 01 DE ENERO DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16-21

En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.

Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado.

Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido.

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  1. Los pastores como protagonistas:
    La DSI subraya la opción preferencial por los pobres. Los primeros en recibir el anuncio y reconocer al Mesías son pastores, un grupo marginado social y religiosamente en su tiempo. Esto revela que la salvación llega primero a los humildes y que Dios valora la dignidad de toda persona, independientemente de su estatus social.
  2. María medita en su corazón (v. 19):
    La centralidad de la familia como núcleo fundamental de la sociedad se refleja en la actitud de María, que acoge, cuida y reflexiona sobre el misterio de la vida. La DSI promueve una cultura del acogimiento y la reflexión serena, frente a la lógica del consumo y el descarte.
  3. Nombre y pertenencia (v. 21):
    Al imponerle el nombre “Jesús” (“Dios salva”), se afirma su identidad y misión. La DSI recuerda que toda persona tiene una dignidad inviolable y una vocación, y que el derecho a la identidad (nombre, pertenencia familiar, cultura) es fundamental para el desarrollo humano integral.
  4. Regocijo y testimonio comunitario (v. 20):
    Los pastores glorifican a Dios y comparten la buena noticia, mostrando la dimensión comunitaria y misionera de la fe. La DSI insiste en que la transformación social comienza con testigos de esperanza que, desde su experiencia, trabajan por el bien común.

En síntesis:
Este pasaje, visto desde la DSI, muestra cómo la Encarnación dignifica a los excluidos, exalta el valor de la familia, afirma la identidad de cada persona y convoca a una misión de alegría y servicio en la sociedad.

EVANGELIO DEL DÍA 31 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Juan 1, 1-18

En el principio ya existía aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Ya en el principio él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia por él y sin él nada empezó de cuanto existe. Él era la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la recibieron.

Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Este vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino testigo de la luz.

Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba; el mundo había sido hecho por él y, sin embargo, el mundo no lo conoció.

Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios.

Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan el Bautista dio testimonio de él, clamando: “A éste me refería cuando dije: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’

De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado. Palabra del Señor.

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  1. La dignidad de toda persona se fundamenta en ser creada a imagen de Dios y elevada a hijos de Dios por la Encarnación (v.12-13). La DSI insiste en que toda vida humana posee un valor sagrado e inviolable.
  2. La luz que ilumina a todo hombre (v.9) habla de la razón y la conciencia que permiten discernir el bien común. La Iglesia promueve una sociedad donde la verdad, la justicia y la solidaridad prevalezcan sobre las “tinieblas” de la indiferencia, la mentira o la explotación.
  3. “Puso su morada entre nosotros” (v.14) – el Verbo Encarnado santifica la realidad material y humana. Esto valora el trabajo, la familia, la cultura y la naturaleza, llamando a una acción social que transforme el mundo desde dentro.
  4. “Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron” (v.11) refleja el drama del rechazo a Dios y al prójimo. La DSI denuncia las estructuras de pecado que excluyen, oprimen o desprecian la dignidad humana, e invita a construir una cultura del encuentro y la acogida.
  5. “Gracia y verdad… por medio de Jesucristo” (v.17) – La plenitud de la revelación en Cristo orienta la búsqueda de un orden social justo, donde la ley esté al servicio de la persona y el bien común, inspirada en la gracia (amor gratuito) y la verdad (autenticidad y justicia).

En resumen, este prólogo de San Juan ofrece el fundamento teológico más profundo de la DSI: la vida social debe reflejar la luz de Cristo, acoger al hermano como hijo de Dios y construir una comunidad donde reine la gracia y la verdad.

EVANGELIO DEL DÍA 30 DE DICIEMBRE DE 2025

SEXTA FERIA

DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 36-40

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana. De joven, había vivido siete años casada y tenía ya ochenta y cuatro años de edad. No se apartaba del templo ni de día ni de noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. (Cuando José y María entraban en el templo para la presentación del niño), se acercó Ana, dando gracias a Dios y hablando del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.

Una vez que José y María cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y fortaleciéndose, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios estaba con él. Palabra del Señor.

***

Este pasaje, aunque breve, ilustra dos principios fundamentales de la DSI:

  1. La dignidad de la persona anciana y el papel de la mujer: Ana, una mujer viuda y de edad avanzada, es presentada como profetisa, es decir, como un testimonio público de fe y portavoz de Dios. La DSI insiste en que toda persona, independientemente de su edad, género o estado civil, posee una dignidad inviolable y puede contribuir a la comunidad. Ana, a pesar de ser viuda (en una sociedad donde esa condición podía implicar marginación), es valorada por su rol activo en la vida religiosa y social. La Iglesia llama a integrar y respetar a los ancianos, reconociendo su sabiduría y su vocación de servicio.
  2. Opción preferencial por los pobres y vulnerables: Ana pertenece a un grupo socialmente frágil (viuda en la ancianidad), pero su vida de oración y su misión profética muestran que Dios elige a los humildes para anunciar su salvación. La DSI subraya la opción preferencial por los pobres, no solo en términos materiales, sino también espirituales y sociales. La viuda que persevera en el templo y anuncia la redención refleja cómo los más sencillos son agentes de transformación social desde la fe.
  3. La familia como ambiente de crecimiento integral: El versículo 40 menciona que Jesús crecía en sabiduría, estatura y gracia en el entorno familiar de Nazaret. La DSI destaca la familia como célula básica de la sociedad, espacio donde se cultivan los valores humanos y espirituales. El desarrollo integral del niño Jesús en una familia obediente a la Ley (vv. 39) subraya la importancia de un ambiente estable y amoroso para el crecimiento de toda persona.

Conclusión

El pasaje de Ana en la Presentación del Niño Jesús, más que una simple anécdota, es una invitación a reconocer la dignidad de cada etapa de la vida, a valorar el aporte de los más vulnerables y a promover una sociedad donde la familia y la comunidad de fe sostengan el desarrollo humano integral, en línea con los principios de la Doctrina Social de la Iglesia.

EVANGELIO DEL DÍA 29 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 22-35

Transcurrido el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, ella y José llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley: Todo primogénito varón será consagrado al Señor, y también para ofrecer, como dice la ley, un par de tórtolas o dos pichones.

Vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón, varón justo y temeroso de Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en él moraba el Espíritu Santo, el cual le había revelado que no moriría sin haber visto antes al Mesías del Señor. Movido por el Espíritu, fue al templo, y cuando José y María entraban con el niño Jesús, para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

“Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos, luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.

El padre y la madre del niño estaban admirados de semejantes palabras. Simeón los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: “Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”. Palabra del Señor.

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Este pasaje evangélico ilumina principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, que se derivan de la revelación bíblica y se aplican a la vida social:

  1. Dignidad de la persona humana y opción por los pobres:
    La presentación de Jesús en el templo y la ofrenda de tórtolas (lo prescrito para los pobres, cf. Lev 12,8) muestran la humildad y solidaridad de Dios con los más sencillos. La DSI subraya que toda persona posee dignidad sagrada, y la sociedad debe estructurarse protegiendo especialmente a los vulnerables.
  2. Bien común y destino universal de los bienes:
    Simeón proclama a Jesús como «luz para alumbrar a las naciones». La salvación es para todos los pueblos, reflejando el principio del destino universal de los bienes y la vocación de construir una sociedad inclusiva, donde los bienes espirituales y materiales estén al servicio de todos.
  3. Subsidiaridad y familia:
    La Sagrada Familia cumple las leyes civiles y religiosas (purificación, presentación), mostrando el valor de las instituciones sociales (familia, templo) y el respeto a las legítimas autoridades. La DSI promueve la subsidiaridad: las instancias superiores deben apoyar, no suplantar, a la familia y comunidades básicas.
  4. Solidaridad y esperanza en la historia:
    Simeón, «aguardaba la consolación de Israel», personifica la esperanza activa que trasciende circunstancias adversas. La DSI llama a la solidaridad como virtud que transforma estructuras injustas, orientando la historia hacia la justicia y la paz, confiando en la presencia del Espíritu (v. 25-27).
  5. Verdad, libertad y conflicto evangélico:
    La profecía de que Jesús será «señal de contradicción» (v. 34) anticipa que el Evangelio interpela las conciencias y estructuras sociales, a veces generando oposición. La DSI invita a buscar la verdad con libertad, aún cuando exige conversión personal y social.

En síntesis, este episodio de la presentación de Jesús es una «llave» para la DSI: Dios se inserta en la historia desde la pobreza, revelando que la promoción humana integral está en el corazón del mensaje cristiano, iluminando toda realidad social con la luz de Cristo

EVANGELIO DEL DÍA 28 DE DICIEMBRE DE 2025

FIESTA,

LA SAGRADA FAMILIA

[Se omite la FIESTA de los SANTOS INOCENTES]

Del santo Evangelio según san Mateo 2, 13-15. 19-23

Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.

José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo.

Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño”.

Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará nazareno. Palabra del Señor.

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  1. Derecho a migrar y buscar refugio: La huida a Egipto muestra la condición de refugiados de la Sagrada Familia. La DSI defiende el derecho a emigrar para escapar de peligros y buscar condiciones dignas de vida, exigiendo a las sociedades acogida, protección e integración de quienes huyen de la persecución o la miseria.
  2. Primacía de la familia y protección de la infancia: Dios confía la protección del Niño a su familia. La DSI insiste en que la familia es la célula básica de la sociedad y debe ser protegida, especialmente en su misión de custodiar y educar a los hijos, garantizando su seguridad y desarrollo integral.
  3. Discernimiento y prudencia en la acción: José actúa con obediencia a Dios, pero también con prudencia humana al evitar Judea gobernada por Arquelao. La DSI valora el discernimiento responsable ante situaciones sociales complejas, combinando la fe con un análisis realista de las circunstancias para tomar decisiones que protejan la vida y la dignidad.
  4. La vulnerabilidad como lugar teológico: Dios no salva a Jesús eliminando el peligro, sino guiándolo en la vulnerabilidad del éxodo. La DSI recuerda que la promoción de los más frágiles (refugiados, perseguidos) es un imperativo evangélico, y que la justicia se construye desde la opción preferencial por los pobres y desprotegidos.

Conclusión: Este pasaje, leído desde la DSI, es un poderoso recordatorio de que la defensa de la vida, la familia y los derechos de los migrantes no es solo un tema político, sino una cuestión de fidelidad al Evangelio. La Sagrada Familia de Nazaret, refugiada, se convierte en modelo y esperanza para todas las familias que hoy deben abandonar su hogar en busca de seguridad y paz.

EVANGELIO DEL DÍA 27 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Juan 20, 2-9

El primer día después del sábado, María Magdalena vino corriendo a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”.

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.

En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.

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Este pasaje, que muestra el descubrimiento del sepulcro vacío y el inicio de la fe en la Resurrección, puede iluminar dos principios fundamentales de la DSI:

  1. La dignidad de la persona humana y su destino trascendente: La Resurrección de Cristo es la base de la dignidad única e inviolable de cada persona, redimida y llamada a la vida eterna. La DSI insiste en que toda organización social, económica o política debe respetar y promover esta dignidad, que va más allá de la dimensión material.
  2. La verdad como fundamento de la justicia: Los discípulos, al encontrar los lienzos y el sudario, se enfrentan a un hecho (el sepulcro vacío) que los lleva a la verdad (la Resurrección). La DSI enseña que la búsqueda de la verdad es esencial para construir una sociedad justa y auténtica. No se puede edificar el bien común sobre el error, la mentira o la ideología, sino sobre la realidad objetiva, que incluye la dimensión espiritual del ser humano.

Conclusión: La fe en la Resurrección, que nace de un encuentro con los signos concretos de la victoria de Cristo, fortalece el compromiso del cristiano por promover una sociedad que reconozca la dignidad trascendente de cada persona y se esfuerce por construir el bien común sobre el fundamento de la verdad.

EVANGELIO DEL DÍA 26 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 10, 17-22

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque, en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes.

El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre, a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin se salvará”. Palabra del Señor.

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Este pasaje evangélico, en el que Jesús advierte a sus discípulos sobre la persecución por anunciar el Evangelio, ilumina dos principios fundamentales de la DSI:

  1. El testimonio de la verdad y la dignidad de la persona:
    Jesús envía a sus discípulos a dar testimonio, incluso ante las autoridades. La DSI retoma esta misión, recordando que la Iglesia debe pronunciarse ante las injusticias y defender la dignidad de toda persona, especialmente de los perseguidos, los pobres y los marginados. El anuncio del Evangelio implica necesariamente un compromiso por la justicia y la verdad en la sociedad, aunque eso conlleve incomprensión u oposición.
  2. La opción preferencial por los pobres y los perseguidos:
    El texto muestra que el seguimiento de Cristo puede llevar al rechazo social e incluso a la persecución. La DSI aplica este principio solidarizándose con quienes sufren por causa de la justicia, denunciando las estructuras de pecado que generan opresión, y promoviendo una sociedad donde la caridad y la verdad sean el fundamento de las relaciones humanas. La perseverancia en el bien, aun en medio de la hostilidad, es un camino de salvación que transforma el mundo desde el amor.

En resumen, este pasaje subraya que el discípulo misionero, guiado por el Espíritu, está llamado a ser levadura de justicia y paz en medio de las contradicciones del mundo, confiando en que la fidelidad al Evangelio —aunque cueste— construye el Reino de Dios aquí y ahora.

EVANGELIO DEL DÍA 25 DE DICIEMBRE 2025 Misa de la Aurora

MISA DE LA AURORA

Del santo Evangelio según san Lucas 2, 15-20

Cuando los ángeles los dejaron para volver al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: “Vayamos hasta Belén, para ver eso que el Señor nos ha anunciado”.

Se fueron, pues, a toda prisa y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados.

María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado. Palabra del Señor.

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  1. Opción preferencial por los pobres y humildes:
    La primera revelación del nacimiento del Mesías no es a los poderosos, sino a pastores, considerados marginados en la sociedad de su tiempo. Esto refleja el principio de la DSI que llama a poner atención especial a los más vulnerables. Dios se manifiesta en la pobreza (Belén, el pesebre), dignificando a quienes viven en condiciones sencillas.
  2. La verdad y el anuncio gozoso:
    Los pastores, después de encontrar al Niño, “contaron lo que se les había dicho”. La DSI valora la comunicación de la verdad y el testimonio como formas de construir comunidad y esperanza. No guardaron la experiencia para sí, sino que la compartieron, contribuyendo al bien común a través del anuncio de la alegría del Evangelio.
  3. María “guardaba y meditaba”:
    El papel de María muestra la importancia de la reflexión serena y profunda ante los acontecimientos. La DSI invita a no quedarse en la superficie de los hechos sociales, sino a discernir con profundidad, integrando fe y vida, para actuar con sabiduría y compasión.
  4. Acción y contemplación unidas:
    Los pastores “regresaron glorificando y alabando a Dios”. Su encuentro con Jesús los transforma en agentes de alabanza y acción agradecida. La DSI promueve una espiritualidad encarnada, donde la experiencia de Dios motiva un compromiso activo en la sociedad, desde la gratitud y la justicia.

Conclusión:
Este pasaje, leído desde la DSI, subraya que la Encarnación de Jesús santifica la realidad humana y social, especialmente la de los excluidos, invitándonos a ser testigos activos de la esperanza, a reflexionar con profundidad sobre los acontecimientos y a transformar la sociedad desde el amor y la alabanza a Dios.

Dimensión Social de la Evangelización y Evangelización de lo Social