EVANGELIO DEL DÍA 14 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.

Pero el Señor le dijo: «Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio».

Exégesis del Pasaje (Análisis del Texto)

  1. El Contexto: Un fariseo, representante de una religiosidad meticulosa en lo externo, invita a Jesús a su mesa. El lavado ritual de las manos (no por higiene, sino por pureza ceremonial) era una tradición importante para los fariseos.
  2. La Acción Simbólica de Jesús: Al no lavarse, Jesús no desprecia la Ley, sino que provoca una situación para dar una enseñanza profunda. Su acción cuestiona un sistema que prioriza la apariencia sobre la autenticidad del corazón.
  3. La Enseñanza Central: La Pureza Interior: Jesús usa la metáfora de la «copa y el plato» para exponer la hipocresía religiosa. La crítica no es contra la limpieza, sino contra la contradicción de una vida que cuida minuciosamente los ritos externos («lo de fuera») mientras descuida la justicia, la misericordia y la bondad («lo de dentro»).
  4. La Solución Radical: La propuesta de Jesús es revolucionaria. No dice «lávense por dentro también», sino que propone un acto concreto de justicia: «Den más bien como limosna lo que tienen». La verdadera pureza, aquella que limpia tanto lo interior como lo exterior, no se alcanza con ritos, sino con un corazón generoso y justo que se manifiesta en acciones a favor del necesitado. La «limosna» aquí no es una simple caridad, sino un símbolo de la justicia distributiva y la conversión del corazón hacia el prójimo.

La DSI, que bebe de las fuentes bíblicas, encuentra en este pasaje principios fundamentales para la construcción de una sociedad justa.

  1. Primacía de la Persona y la Conversión Moral: La DSI insiste en que el orden social justo nace de corazones convertidos. No se puede construir una sociedad buena con personas malas. Jesús denuncia que un sistema religioso o social que se preocupa solo de las «formas» (leyes, apariencias, estructuras) sin una ética interior (honestidad, justicia, amor) está vacío. La DSI llama a esto la «conversión moral» como requisito para el cambio social.
  2. Opción Preferencial por los Pobres: El mandato de Jesús de «dar como limosna» es el núcleo de este principio. La pureza y la autenticidad de la fe y de la vida social se miden por el trato que se da a los más vulnerables. Una sociedad que ignora a los pobres mientras mantiene fachadas de orden y prosperidad es, a los ojos del Evangelio, «impura». La DSI exige que la actividad económica y política esté orientada al bien común y a la superación de la pobreza.
  3. Destino Universal de los Bienes: Cuando Jesús pide dar lo que se tiene, recuerda que los bienes de la tierra están destinados a todos. Acumular riqueza de manera egoísta mientras hay hermanos en necesidad es una forma de «rapacidad y maldad» interior que contamina todo. La DSI desarrolla este principio, afirmando que la propiedad privada tiene una hipoteca social y debe servir al bien de todos.
  4. La Caridad en la Verdad (Caritas in Veritate): La «limosna» que purifica todo no es un gesto paternalista, sino un acto de justicia y amor auténtico. La DSI, especialmente en la encíclica de Benedicto XVI, subraya que el desarrollo humano integral requiere caridad (amor) iluminada por la verdad. Es la verdad sobre la dignidad humana la que nos exige ser justos y generosos, no solo un sentimiento pasajero.

Conclusión

Lucas 11, 37-41 es un pasaje profundamente social. Jesús no está hablando solo de piedad personal, sino de los fundamentos de una comunidad justa. La auténtica pureza, la que agrada a Dios, no se logra con el cumplimiento externo de normas, sino con un corazón transformado por la justicia y la caridad, que se traduce en acciones concretas de compartir y servir a los más necesitados.

La Doctrina Social de la Iglesia recoge este mensaje y lo aplica a las estructuras sociales, económicas y políticas, recordándonos que la fe, para ser auténtica, debe purificarse constantemente en el crisol del amor y la justicia hacia el prójimo.

EVANGELIO DEL DÍA 13 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: «La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (Breve)

  1. La Conversión como Base del Cambio Social

· El signo de Jonás es, ante todo, un signo de conversión. Los ninivitas, desde el rey hasta el último ciudadano, cambiaron su conducta injusta (violencia, opresión) en respuesta a una predicación.
· Para la DSI: No puede haber una transformación social estructural sin una conversión personal y comunitaria. La DSI no promueve solo un cambio de estructuras, sino un cambio de corazones que lleve a la práctica de la justicia. La sociedad justa comienza con el arrepentimiento personal ante el mal que uno causa o tolera.

  1. Crítica a la «Sociedad del Espectáculo» y la Evasión de Responsabilidad

· La multitud pide un signo espectacular (un milagro visible y sensacionalista), no la conversión. Quieren ser espectadores pasivos de un prodigio, no actores de su propia transformación.
· Para la DSI: Esto es una crítica a la mentalidad que busca soluciones mágicas a los problemas sociales (esperando un «mesías» político o un «milagro» económico), evadiendo la responsabilidad personal y colectiva. La DSI llama a la participación y al esfuerzo solidario, no a la pasividad.

  1. La Sabiduría y la Predicación sobre el Poder y el Show

· Jesús se presenta como «más que Salomón» (la sabiduría) y «más que Jonás» (la predicación profética).
· Para la DSI: La construcción del bien común se basa más en la sabiduría (que busca el verdadero bien de todos) y en la verdad profética (que denuncia las injusticias) que en el poder espectacular o las promesas demagógicas. La Palabra de Dios (sabia y profética) es el criterio último para juzgar cualquier estructura social, no el éxito o la apariencia.

  1. Los «Jueces Inesperados»: La Reina del Sur y Nínive

· Jesús elige como jueces a dos figuras paganas y extranjeras: la Reina de Saba (de Arabia) y los ninivitas (enemigos tradicionales de Israel). Ambos reconocieron la sabiduría y la llamada a la conversión cuando la vieron.
· Para la DSI: Esto es un antídoto contra la autorreferencialidad y la autosuficiencia. La Iglesia y la sociedad deben estar abiertas a reconocer la verdad, la sabiduría y la justicia dondequiera que se manifiesten, incluso fuera de sus fronteras culturales o religiosas. Los «de fuera» pueden dar lecciones a los «de dentro».


Conclusión Breve

Lucas 11, 29-32 ofrece a la DSI un criterio fundamental: La verdadera renovación social no viene de signos espectaculares o soluciones técnicas vacías, sino de:

  1. La conversión personal y estructural (Signo de Jonás).
  2. La búsqueda de la sabiduría evangélica (Más que Salomón) para iluminar los problemas sociales.
  3. La escucha humilde de la voz profética (Más que Jonás) que nos llama a la justicia.
  4. La apertura a aprender incluso de quienes están fuera de nuestro círculo, desafiando nuestros prejuicios.

Dios no nos salvará con un show celestial, sino invitándonos a cambiar nuestra vida social a la luz de su Palabra.

EVANGELIO DEL DÍA 12 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”.

Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.

Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”.

Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (Breve)

  1. La Dignidad de la Persona Enferma y Excluida

· Los leprosos representan a los excluidos sociales y económicos de toda época (enfermos, pobres, migrantes, indocumentados). La lepra no solo era una enfermedad física, sino una exclusión religiosa, social y económica (vivían fuera de las ciudades).
· La DSI ve aquí un principio fundamental: la dignidad de la persona es anterior a su condición social, salud o nacionalidad. Jesús los atiende y cura, reafirmando su dignidad.

  1. El Grito de los Pobres por Justicia

· Los leprosos «se pararon a distancia y alzaron la voz». Este es el «grito de los pobres» que clama por justicia y compasión, un grito que, según la DSI, debe ser la prioridad de la acción social de la Iglesia.
· La sociedad (y a veces la propia Iglesia) tiende a mantener a los marginados «a distancia». El evangelio pide escuchar ese grito y acercarse, como hizo Jesús.

  1. El Extranjero como Modelo: Cuestionando Nuestros Prejuicios

· El héroe de la historia es un samaritano, un extranjero despreciado por los judíos. Este es un golpe maestro de Lucas contra toda forma de xenofobia y nacionalismo excluyente.
· Para la DSI: La opción preferencial por los pobres incluye muchas veces a los forasteros y migrantes. Con frecuencia, los que están fuera de nuestras estructuras (el samaritano) nos dan lecciones de fe, gratitud y humanidad. La salvación y la verdadera fe no son patrimonio de un solo pueblo o grupo.

  1. Gratitud y Justicia Social

· Los nueve curados representan la ingratitud y la apropiación de los bienes. Recibieron un don inmenso (la salud, que implicaba la reintegración social y económica) y no lo agradecieron, dándolo por sentado.
· La DSI promueve una sociedad basada en la gratitud y la justicia, no en el mero derecho o interés. La gratitud es la base de la responsabilidad social. Quien es agradecido con Dios, se vuelve responsable de su hermano. La sociedad de consumo, en cambio, fomenta la insatisfacción y la ingratitud.

  1. La Salvación Integral: «Tu fe te ha salvado»

· Jesús no dice «tu fe te ha curado». A los diez les dio la curación física (un bien parcial). Al samaritano agradecido le da la salvación (un bien integral que incluye la paz con Dios, la reconciliación y un sentido de la vida).
· Para la DSI: El desarrollo humano auténtico no es solo socioeconómico (como la curación de los diez). El verdadero desarrollo es integral (salvación): debe incluir la dimensión espiritual, moral y comunitaria. Un progreso material que olvida a Dios y al prójimo es incompleto y estéril.


Conclusión Breve

Lucas 17, 11-19 es una poderosa lección de DSI: Nos recuerda que nuestra acción social debe:

  1. Escuchar el grito de los excluidos.
  2. Cuestionar los prejuicios que marginan al «extranjero».
  3. Promover una gratitud activa que se traduzca en justicia.
  4. Buscar siempre un desarrollo humano integral, no solo material.

El samaritano agradecido es el modelo del ciudadano y creyente socialmente responsable: reconoce el don recibido, alaba a Dios y se reconcilia con su prójimo.

EVANGELIO DEL DÍA 11 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: «¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!» Pero Jesús le respondió: «Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».

Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (Breve)

  1. Primacía de la Praxis sobre la Simple Adscripción (Cambio de Paradigma)

· Crítica a la mentalidad tribal: La mujer elogia a Jesús desde una lógica de clan o familia sanguínea (honor por pertenencia). Jesús redirige radicalmente el elogio: la verdadera dignidad y felicidad no vienen de quién eres (origen, familia, nación, estatus), sino de qué haces con la Palabra que escuchas.
· Fundamento de la Dignidad Humana: La DSI insiste en que la dignidad es inherente a toda persona, pero se realiza plenamente en la acción moral y social. No basta nacer en una «sociedad cristiana»; hay que construir el Reino con obras.

  1. Escuchar + Practicar = Discípulo Misionero

· Auditores Activos: La fe no es un mero patrimonio cultural que se hereda pasivamente. Jesús une inseparablemente escucha (asimilación) y práctica (acción transformadora).
· Para la DSI: Esto se traduce en que los cristianos deben ser:
· Obedientes a la Palabra (que proclama justicia, opción por los pobres, bien común).
· Activos en la transformación social (la práctica es la verificación de la escucha).

  1. Una Nueva Familia: La Comunidad de los que Hacen la Voluntad de Dios

· Al corregir a la mujer, Jesús no deshonra a María. De hecho, en Lucas 8,21 dice: «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican». María es la primera y perfecta creyente porque escuchó y puso en práctica la Palabra («Hágase en mí según tu palabra» – Lc 1,38).
· Implicación Social: La verdadera fraternidad universal no nace de la sangre, la etnia o la nacionalidad, sino de la comunidad de principios y de acción basada en el Evangelio. La DSI promueve esta fraternidad como base de la sociedad civil.

  1. Conclusión Breve

Lucas 11, 27-28 es un pilar evangélico para la DSI: Desplaza el foco de la identidad pasiva (ser de un grupo) a la responsabilidad activa (escuchar y practicar la justicia del Reino). La verdadera «bienaventuranza» o felicidad social se construye con el compromiso concreto con la Palabra de Dios, que siempre nos llama a amar, servir y hacer justicia. No es suficiente con «llamarse» cristiano; hay que «practicar» como cristiano en la esfera pública y privada.

EVANGELIO DEL DÍA 10 DE OCTUBRE DE 2025

Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: “Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.

Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: ‘’Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: ‘Volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar, la encuentra barrida y arreglada. Entonces va por otros siete espíritus peores que él y vienen a instalarse allí, y así la situación final de aquel hombre resulta peor que la de antes”.

Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia

Este pasaje evangélico, aunque se centra en la lucha espiritual entre Jesús y el mal, ofrece claves que la Doctrina Social de la Iglesia puede aplicar a la realidad social:

  1. Unidad y división: Jesús advierte que un reino dividido no puede sostenerse (v. 17). La DSI subraya la llamada a la unidad y al bien común, rechazando divisiones egoístas que fracturan la comunidad humana. La solidaridad es esencial para construir una sociedad justa.
  2. Opción fundamental por el bien: La frase «El que no está conmigo, está contra mí» (v. 23) recuerda que no hay neutralidad ante el bien y el mal. La DSI invita a una opción preferencial por los pobres y a trabajar activamente por la justicia, sin ambigüedades.
  3. Liberación y vacío peligroso: La parábola del espíritu que regresa (vv. 24-26) ilustra que no basta con «expulsar el mal» (por ejemplo, corrupción, injusticia) si no se llena el vacío con valores positivos. La DSI promueve no solo denunciar estructuras de pecado, sino también construir una cultura del encuentro, el bien común y la caridad.
  4. El «hombre fuerte» y las estructuras injustas: La imagen del «hombre fuerte» (v. 21) puede simbolizar estructuras de poder que oprimen. Jesús, «el más fuerte», libera y reparte el botín (v. 22). La DSI llama a transformar las estructuras injustas para que sirvan a la dignidad de la persona y la distribución justa de los bienes.
  5. El Reino de Dios y la transformación social: Cuando Jesús actúa «por el dedo de Dios» (v. 20), manifiesta que el Reino de Dios ya está presente. La DSI ve en esto un impulso para trabajar aquí y ahora por un mundo más fraterno, anunciando la esperanza de una sociedad renovada.

En resumen, este texto —más allá de su dimensión espiritual— interpela a los creyentes a combatir el mal social con unidad, opción clara por el bien y construcción de un orden justo, evitando que los «vacíos» de valores sean ocupados por males mayores. La DSI nos recuerda que la lucha contra el mal estructural exige una conversión continua y el compromiso con la caridad y la justicia.

EVANGELIO DEL DÍA 08 DE OCTUBRE DE 2025

LUCAS, 11, 1-4

Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».

Entonces Jesús les dijo: «Cuando oren, digan:
Padre, santificado sea tu nombre,
venga tu Reino,
danos hoy nuestro pan de cada día
y perdona nuestras ofensas,
puesto que también nosotros perdonamos
a todo aquel que nos ofende,
y no nos dejes caer en tentación».

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El «Padrenuestro» no es solo una oración privada, sino un proyecto social del Reino de Dios. Cada petición tiene una profunda dimensión comunitaria y estructural que la DSI desarrolla.

Puntos clave desde la DSI:

  1. «Padre» (Paternidad de Dios y Fraternidad Universal): Al dirigirnos a Dios como «Padre», afirmamos que todos los seres humanos somos hermanos. Este es el fundamento último de la DSI. Niega toda forma de individualismo, exclusión o discriminación, y exige la construcción de una sociedad basada en la solidaridad y la fraternidad universal.
  2. «Santificado sea tu Nombre» (Dimensión Pública de la Fe): Esta petición implica que Dios sea reconocido en la vida social. La DSI recuerda que la fe no es solo un asunto privado, sino que debe inspirar la ética pública y la conducta social, promoviendo valores como la verdad, la justicia y el respeto a la dignidad sagrada de cada persona.
  3. «Venga a nosotros tu Reino» (Opción por la Justicia y el Bien Común): El «Reino de Dios» es la centralidad de la predicación de Jesús. Es un reino de justicia, amor y paz. La DSI entiende que trabajar por este Reino significa transformar las estructuras injustas de este mundo, haciendo presente aquí y ahora los valores del Evangelio. Es una tarea histórica y social.
  4. «Danos hoy nuestro pan de cada día» (Destino Universal de los Bienes): Esta es una petición profundamente social y económica. No se pide el pan solo para uno, sino para todos. La DSI ve aquí un imperativo para garantizar el acceso a los bienes básicos para toda la humanidad. Esto condena la pobreza, la desigualdad escandalosa y exige sistemas económicos que pongan a la persona y sus necesidades en el centro.
  5. «Perdona nuestros pecados… pues también nosotros perdonamos» (Solidaridad y Justicia Restaurativa): El perdón es la base de la reconciliación social. La DSI promueve una cultura del encuentro y del perdón para sanar las heridas de la sociedad. Además, subraya que la justicia humana debe estar impregnada de misericordia, buscando la rehabilitación y no solo el castigo.
  6. «No nos dejes caer en la tentación» (Lucha contra las Estructuras de Pecado): La tentación no es solo individual. La DSI habla de «estructuras de pecado», que son mecanismos sociales, económicos y políticos que facilitan el mal y oprimen a las personas. Esta petición es una oración por la fortaleza para denunciar y transformar esos sistemas que nos «tientan» a aceptar la injusticia como normal.

Conclusión:

El Padrenuestro, desde la óptica de la DSI, es un manifiesto revolucionario para la construcción de una civilización del amor. Nos revela que la oración y el compromiso social son inseparables. Orar esta oración es comprometerse a trabajar por un mundo donde:

· La fraternidad venza al egoísmo.
· La justicia y el pan lleguen a todos.
· El perdón y la misericordia sanen nuestras comunidades.
Es, en definitiva, el plan de Dios para la sociedad humana.

EVANGELIO DEL DÍA 07 DE OCTUBRE DE 2025

Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: «Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude».

El Señor le respondió: «Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará».

Puntos clave desde la DSI:

  1. Primacía de la Persona sobre el Hacer (Dignidad de la Persona): Jesús defiende la elección de María de «sentarse a escuchar». Al hacerlo, afirma que el valor de una persona no reside solo en su utilidad o en lo que produce (la «actividad» de Marta), sino en su dignidad de ser hijo de Dios que acoge la Palabra. La DSI, al denunciar la «estructura de pecado» que reduce a las personas a meros instrumentos, encuentra aquí su base: la vida social debe estar ordenada al desarrollo integral de la persona, que incluye su dimensión espiritual y trascendente.
  2. Fundamento de la Acción Social en la Contemplación: La queja de Marta («¿no te importa que mi hermana me deje sola?») refleja el riesgo de un activismo estéril y lleno de «afanación y ansiedad». La DSI no es un simple manual de técnicas sociales; es una doctrina que nace de la escucha del Evangelio. El «mejor don» (la «mejor parte») que elige María representa la conversión personal y el encuentro con Cristo, que es el motor y el sentido último de toda acción transformadora en el mundo. Sin esta escucha, la acción social puede agotarse, volverse quejumbrosa o buscar protagonismo.
  3. Complementariedad de los Carismas para el Bien Común: Jesús no desprecia el servicio de Marta («diaconía»), sino que corrige su ansiedad y su juicio hacia María. En la comunidad (Iglesia y sociedad), son necesarios tanto los «Marías» (quienes reflexionan, oran y discernen) como los «Martas» (quienes actúan y sirven). El bien común se alcanza cuando ambos roles se valoran y complementan, evitando que el activismo suprima la reflexión, o que la contemplación se vuelva evasiva.
  4. La Conversión como Origen de la Transformación Social: El pasaje subraya que la transformación de las estructuras injustas comienza con la transformación del corazón. Antes de cambiar el mundo, debemos dejar que la Palabra de Dios nos cambie a nosotros. La opción por los pobres y la justicia, central en la DSI, debe estar arraigada en una fe vivida y escuchada, no solo en una ideología.

Conclusión:

Desde la DSI, el mensaje de Lucas 10, 38-42 es una llamada a integrar la escucha y la acción. Nos recuerda que:

· Toda acción social (Marta) debe estar cimentada en la escucha de la Palabra (María) para no perder su alma y su rumbo.
· La dignidad humana no se mide por la productividad, sino por la capacidad de acoger a Dios y al prójimo.
· La construcción de una sociedad más justa requiere personas con corazones contemplativos en medio de la acción, que no actúen por pura ansiedad o activismo, sino por amor, desde un encuentro vivo con Cristo.

JORNADA MUNDIAL DEL POBRE 2025.

Les compartimos el material de la JORNADA MUNDIAL DEL POBRE.
Material que se propone utilizar antes del 16 de noviembre día en que se celebra EL DÍA MUNDIAL DE LOS POBRES, pero que ustedes pueden utilizar de acuerdo a sus circunstancias parroquiales.

EVANGELIO DEL DÍA 04 DE OCTUBRE DE 2025

Lucas 10, 17-24

En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».

Él les contestó: «Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo».

En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: «¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron».

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Análisis desde la Doctrina Social de la Iglesia

  1. La Misión como Servicio y el Bien Común (vv. 17-20)

· El texto: Los discípulos regresan asombrados porque «hasta los demonios se nos someten en tu nombre». Jesús les responde: «No estén alegres porque se les someten los espíritus; estén alegres porque sus nombres están escritos en el cielo».
· Perspectiva de la DSI:
· Primacía de la Persona sobre los Resultados: La DSI insiste en que la persona y su dignidad trascendente (su «nombre escrito en el cielo») son el centro de toda actividad. El éxito, incluso en obras buenas como la caridad o la promoción social (simbolizado por someter demonios), no debe ser la fuente última de alegría. La verdadera alegría viene de la pertenencia a Dios y de la salvación.
· La Misión es Servicio: El poder que Jesús concede no es para dominar, sino para servir, liberando a las personas del mal en todas sus formas (espiritual, moral, social, estructural). La lucha contra los «demonios» modernos (injusticia, pobreza, corrupción) es parte esencial de la misión de la Iglesia en el mundo.

  1. La Opción Preferencial por los Pobres y los «Pequeños» (vv. 21-22)

· El texto: Jesús llena de gozo al Espíritu Santo y alaba al Padre porque «has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla».
· Perspectiva de la DSI:
· Los «Sencillos» como Destinatarios Privilegiados: Este versículo es un fundamento bíblico clave para la opción preferencial por los pobres. La DSI enseña que Dios tiene una predilección especial por los humildes, los que no cuentan según los criterios del mundo. Su «sabiduría» no es la técnica o la intelectual, sino la de acoger el Evangelio con un corazón abierto.
· Crítica a la Arrogancia del Poder: La revelación se oculta a los «sabios y entendidos» que confían solo en su razón o poder. La DSI advierte contra los sistemas ideológicos, económicos o políticos que marginan a los débiles y se erigen sobre una autosuficiencia que excluye a Dios y a los hermanos.

  1. La Dignidad y la Felicidad del Discípulo Misionero (vv. 23-24)

· El texto: Jesús se vuelve a sus discípulos y les dice: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron».
· Perspectiva de la DSI:
· Bienaventuranza y Dignidad de la Vocación: La verdadera felicidad («dichosos») no reside en tener posesiones o poder, sino en el encuentro con Cristo y la participación en su misión. La DSI promueve una sociedad donde las personas puedan realizar su vocación integral y encontrar una felicidad que va más allá del bienestar material.
· Responsabilidad Histórica: Los discípulos, y por extensión todos los cristianos, han sido privilegiados con la revelación de Dios en Jesús. Este don conlleva una responsabilidad social enorme. No pueden ser indiferentes ante el mundo; están llamados a ser testigos y constructores de una sociedad más justa y fraterna, anunciando con palabras y obras la Buena Nueva a los pobres.


Conclusión

Lucas 10, 17-24 ofrece una perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia que es, ante todo, espiritual y misionera. Nos recuerda que:

· Toda acción social debe nacer de una fe gozosa en Jesús y estar ordenada a la salvación integral del ser humano.
· El criterio para evaluar cualquier estructura social es su impacto en los más «pequeños» y sencillos.
· La alegría y la dignidad del cristiano provienen de servir a Dios y al prójimo, colaborando en la construcción de un mundo donde, como en el Reino que Jesús anuncia, el poder se ejerce como servicio y los últimos son los primeros.

En resumen, este pasaje subraya que la transformación social auténtica comienza con un corazón humilde que reconoce la acción de Dios y se pone al servicio de los hermanos, especialmente de los más necesitados.

Reunión de la Comisión de Pastoral Social

El pasado Lunes 29 de Septiembre seccionamos y entre las directrices que surgieron fueron:

La Formación y en respuesta a este proceso de la Misión de la Misericordia en su Etapa Sectorial, en esta realidad en la que no se conoce ni los principios básicos: ¿qué es de la Pastoral Social? y ¿cuales son sus campos de acción? y ¿la Doctrina Social de la Iglesia?, se creo este curso en conjunto con La Comisión Diocesana para la Formación Integral del Presbiterio (CODIFI) para ofrecernos orientación:

Inscripciones: https://forms.gle/tAjzdYwHQhujy7gv7

También en vistas del Cuidado de la Casa Común nos presentaron esta opción:

Congreso:

Mas información:

Después de la presentación del Pbro. Josué R. Macías como nuevo coordinador de la Dimensión de Pastoral del Trabajo, el recordatorio de algunas fechas importantes y la Celebración por el 50 Aniversario de Caritas, fuimos invitados al Día de la Gratuidad el Sábado 18 de Octubre a partir de las 10:00 am en Fundación Cardenal Garibi Rivera, también fuimos invitados a la generosidad y donar artículos de limpieza personal para las personas en situación de cárcel apelando a las Obras de Misericordia Corporales y concluimos con una oración fortalecedora de los asistentes y de los nuevos proyectos.

Evangelio del día 02 de Octubre de 2025

Memoria de los Santos Ángeles Custodios

Mateo 18, 1-5, 10

En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es más grande en el Reino de los cielos?»

Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: «Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo».

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Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (Breve)

La DSI ve en este pasaje un fundamento crucial para varios de sus principios fundamentales, aplicables a la construcción de una sociedad justa:

1. La Opción Preferencial por los Pobres y los Débiles:

El niño en la sociedad de la época era el símbolo máximo de la falta de estatus, poder e influencia. Al colocar al niño en el centro y identificarse con él, Jesús establece un criterio claro: la sociedad se mide por cómo trata a sus miembros más vulnerables. La DSI extiende este principio a los pobres, los marginados, los no nacidos, los ancianos y todos los «pequeños» de nuestro tiempo. Acogerlos es acoger a Cristo.

2. La Dignidad de la Persona Humana:

La advertencia de «no despreciar a ninguno de estos pequeños» (v.10) afirma la dignidad intrínseca e inalienable de toda persona, independientemente de su edad, capacidades o contribución social. Esta dignidad, dada por Dios, es el pilar de todos los derechos humanos y debe ser protegida contra cualquier forma de desprecio o exclusión.

3. La Inversión de la Lógica del Poder:

La pregunta de los discípulos refleja una lógica mundana de poder, competencia y grandeza. Jesús la subvierte por completo. La verdadera grandeza, según el Evangelio y la DSI, no reside en el dominio, sino en el servicio, la humildad y la acogida. Una sociedad sana debe promover una cultura del servicio y la solidaridad frente a la mera competencia y la búsqueda del éxito individual.

4. El Bien Común:

Una sociedad que margina a sus «pequeños» no puede lograr el bien común. El bien común exige que las estructuras sociales, económicas y políticas estén ordenadas al desarrollo de todos y cada una de las personas, especialmente de las más frágiles. La conversión a la que llama Jesús («si no os convertís…») es también una llamada a convertir las estructuras injustas.

5. Responsabilidad Social y Protección de la Infancia:

El pasaje es un llamado directo a la responsabilidad de la comunidad hacia los más pequeños. La DSI deduce de aquí la obligación de la sociedad de proteger integralmente a la infancia, garantizando su derecho a la vida, a la familia, a la educación y a un desarrollo pleno en un ambiente sano.

En resumen:

Mateo 18, 1-5.10, desde la DSI, es un llamado a construir una sociedad donde la lógica del servicio reemplace a la del poder; donde la dignidad de los más vulnerables sea sagrada; y donde la medida del progreso no sea la riqueza de unos pocos, sino el bienestar y la inclusión de todos, empezando por los «más pequeños».

Evangelio del 23 de septiembre de 2025

Memoria de San Pío de Pietrelcina, Presbítero

Lucas 8, 19-21

El texto de Lucas 8:19-21 es breve pero de una profundidad enorme:

«Se presentaron entonces su madre y sus hermanos, pero no podían llegar hasta él a causa de la multitud. Le anunciaron: “Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte”. Pero él les respondió: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”».

A primera vista, Jesús parece desvincularse de su familia biológica. Sin embargo, su mensaje es todo lo contrario: no es un rechazo, sino una expansión universal de la familia. Él redefine el concepto de parentesco no sobre la base de la sangre, sino sobre la base de una adhesión libre y activa a la Voluntad de Dios.

La DSI, que bebe de estos principios evangélicos para iluminar la vida en sociedad, nos permite ver en este pasaje varios pilares fundamentales.

  1. La Dignidad de la Persona y la Primacía de la Conciencia

La DSI sitúa la dignidad inviolable de la persona como fundamento de toda la vida social. Jesús no valora a las personas por su linaje o su rol social (ni siquiera el sagrado de ser su madre según la carne), sino por su capacidad de escuchar y decidir actuar conforme a la Palabra.

· Aplicación social: Esto subraya que en la sociedad (familia, comunidad, Estado) cada individuo es valioso por sí mismo, llamado a la libertad y la responsabilidad. No se le debe reducir a ser un mero «miembro de un clan» o un número. La verdadera identidad y pertenencia se construyen con actos libres y responsables.

  1. La Familia como «Iglesia Doméstica» y su Apertura a la Sociedad

Este pasaje no anula la importancia de la familia. Al contrario, la eleva a un nuevo nivel. La familia natural es la primera escuela donde se aprende a «escuchar y poner en práctica» la Palabra. El Concilio Vaticano II la llamó «Iglesia doméstica». Pero esta familia no es un círculo cerrado; está llamada a abrirse y a reconocer como hermanos a todos los que comparten la misma fe y compromiso con el bien.

· Aplicación social: La familia es la célula básica de la sociedad, pero su misión es formar personas solidarias que trasciendan sus intereses particulares. Frente a visiones individualistas o colectivistas, la DSI promueve una familia que educa para la fraternidad universal.

  1. El Principio de Solidaridad y la Fraternidad Universal

Jesús está fundando una nueva familia basada no en la sangre, sino en la comunión de vida con Dios. Este es el origen más profundo del principio de solidaridad en la DSI. Si todos somos hijos de un mismo Padre y hermanos de Cristo, entonces la humanidad entera es una sola familia. La «fraternidad» deja de ser una idea bonita para convertirse en una realidad espiritual que exige compromisos concretos.

· Aplicación social: Este principio desafía toda forma de exclusión, nacionalismo exacerbado, racismo o indiferencia ante el sufrimiento de los lejanos. El «prójimo» es cualquiera, especialmente el necesitado (cf. Parábola del Buen Samaritano). La solidaridad es la respuesta práctica a la pregunta «¿Quién es mi hermano?».

  1. El Bien Común y la Opción Preferencial por los Pobres

La nueva familia de Jesús tiene una norma de funcionamiento: «escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica». La Palabra de Dios está llena de llamados a la justicia, la misericordia y la defensa del pobre y el marginado. Por lo tanto, pertenecer a esta familia implica trabajar por el bien común, que es el conjunto de condiciones que permiten a todos desarrollar su dignidad.

· Aplicación social: La opción preferencial por los pobres es una consecuencia directa. Quienes «oyen y practican» la Palabra no pueden permanecer indiferentes ante las estructuras injustas que excluyen a muchos de la mesa común. La práctica de la Palabra se convierte en trabajo por la justicia social.

  1. La Subjetividad de la Sociedad: La «Puesta en Práctica»

Jesús no dice «mis hermanos son los que saben la Palabra», sino los que la practican. La DSI insiste en que los laicos, los cristianos en el mundo, tienen la vocación de transformar la realidad social con su acción concreta. La fe sin obras está muerta (Santiago 2:17).

· Aplicación social: La transformación de la sociedad no se logra sólo con buenas intenciones, sino con un compromiso activo en la política, la economía, la cultura y every ámbito de la vida pública. Ser «hermano» de Jesús implica ser un constructor activo del Reino de Dios en la historia.

Conclusión

Lucas 8:19-21, leído con la lente de la DSI, es un texto radical y revolucionario. Nos muestra que:

· La verdadera identidad se encuentra en la relación con Dios y en el compromiso con su Voluntad.
· La verdadera familia es la comunidad de los que, viviendo en solidaridad y justicia, reconocen a Dios como Padre.
· La verdadera religión no es un asunto privado, sino una fuerza que impulsa a crear una sociedad más fraterna, justa y inclusiva, donde todos puedan sentirse, efectivamente, hermanos.

Este pasaje es, en definitiva, el corazón del mensaje social del Evangelio: una llamada a construir una civilización del amor, donde la ley fundamental sea el amor a Dios y al prójimo.

Reunión de Provincia Eclesiástica de Guadalajara

Hoy por la mañana tuvimos la reunión con la participación de 5 de las 8 Diócesis, Arquidiócesis de Guadalajara, Pbro. Mauricio Muratalla, Diócesis de San Juan de los Lagos, Pbro. Miguel González, Diócesis de Autlán, Pbro. Valentín Ramírez, Diócesis de Aguascalientes, Hna. María Magdalena y Diócesis de Colina, Pbro. Jesús después de las presentaciones se vio a grandes rasgos la razón de ser de la Provincia, el trabajo que se tiene en la actualidad, las 3 prioridades: 1. Construcción por La Paz, 2. Cuidado Integral de la casa común, y 3. Formación de ahí se vieron nuevas directrices de acción, esperando que con pequeños pasos se cree un gran camino, ya que nos toca abrir caminos de Pastoral Social, se agradeció al Pbro. Salvador por la recepción y hospitalidad en la Parroquia de San Bernardo.

Evangelio del 22 de septiembre de 2025

Lucas 8, 16-18

Este texto forma parte del «discurso de la parábola» de Jesús, justo después de haber explicado la parábola del sembrador.

Texto Bíblico (Lucas 8:16-18)

16 «Nadie enciende una lámpara y la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama, sino que la pone en un candelero para que los que entren vean la luz. 17 Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse y a salir a la luz. 18 Mirad, pues, cómo oís; porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que cree tener se le quitará.»


Análisis desde la Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia

La DSI se basa en cuatro pilares fundamentales: la dignidad de la persona humana, el bien común, la subsidiaridad y la solidaridad. Este pasaje toca directamente estos principios, especialmente en su llamado a la responsabilidad personal y comunitaria.

  1. La Lámpara como la Fe y la Doctrina Social (v. 16): La Misión de Iluminar

· Interpretación literal: La lámpara es la Palabra de Dios, la Verdad revelada por Jesús. No se esconde, sino que se da a conocer.
· Perspectiva DSI: La fe cristiana, que incluye la DSI, no es un bien privado. No es para guardarse en la intimidad («debajo de la cama») o para un círculo selecto («bajo una vasija»). La DSI es, por esencia, una luz para iluminar las realidades temporales: la economía, la política, la cultura, el trabajo, la ecología.
· Aplicación: El creyente y la comunidad eclesial tienen la misión de «poner en el candelero» los principios del Evangelio y de la DSI. Esto significa:
· Dar testimonio público: Defender la vida, abogar por la justicia, promover la paz y la dignidad de los pobres en los espacios públicos.
· Transparencia: Actuar con honestidad e integridad en todos los ámbitos (negocios, política, administración), siendo «luz» contra la corrupción y la opacidad.

  1. Nada Oculto que no se Descubra (v. 17): Llamado a la Transparencia y la Rendición de Cuentas

· Interpretación literal: Dios conoce todo y al final todo será revelado. Es una advertencia contra la hipocresía.
· Perspectiva DSI: Este versión es un poderoso fundamento para exigir transparencia, justicia y el fin de las estructuras de pecado.
· Aplicación:
· En lo social y político: Las injusticias, las desigualdades estructurales, la explotación laboral, la destrucción del medio ambiente, aunque estén «ocultas» o normalizadas, serán puestas en evidencia. La DSI alienta a los cristianos a ser profetas que denuncian estas realidades ocultas.
· En lo personal y comunitario: Nos desafía a examinar nuestras propias acciones: ¿Nuestro consumo explota a otros? ¿Nuestro silencio permite injusticias? La DSI nos recuerda que somos corresponsables del bien común y seremos juzgados también por nuestras omisiones.

  1. «Mirad, pues, cómo oís» (v. 18a): La Audiencia Activa y la Conversión

· Interpretación literal: La escucha de la Palabra de Dios no puede ser pasiva o superficial. Debe ser una escucha atenta, acogedora y dispuesta a poner en práctica.
· Perspectiva DSI: La «escucha» aquí se entiende como la apertura a la verdad y al grito del otro, especialmente del pobre y marginado. Es la base de la conversión personal y social.
· Aplicación:
· Oír el clamor de los pobres: Es escuchar activamente las necesidades de los más vulnerables, tal como lo promueve el Principio de la Opción Preferencial por los Pobres.
· Discernir: «Cómo oís» implica un discernimiento crítico de la información, las ideologías y las propuestas sociales a la luz del Evangelio. No se acepta pasivamente cualquier discurso, sino que se juzga con la lente de la dignidad humana.

  1. «Al que tiene, se le dará…» (v. 18b): La Responsabilidad y los Talentos

· Interpretación literal: Quien acoge la Palabra con un corazón bueno y la hace fructificar (como la buena tierra en la parábola del sembrador) recibirá más entendimiento y gracia. Quien la rechaza, perderá incluso la poca fe o comprensión que tenía.
· Perspectiva DSI: Este versículo habla de la administración de los bienes y talentos (cf. Parábola de los Talentos, Mt 25:14-30). Lo que «se tiene» no son solo bienes materiales, sino también conocimiento, influencia, capacidades y fe.
· Aplicación:
· Economía de comunión: Los bienes económicos y los talentos personales son dones para poner al servicio del bien común (Destino universal de los bienes). Quien los usa responsablemente, «genera más fruto». Quien los acapara egoístamente («el que no tiene»), termina perdiendo incluso su humanidad.
· Círculo virtuoso: La solidaridad genera más solidaridad. La justicia construye una sociedad más estable y próspera para todos. El egoísmo, en cambio, genera desconfianza, pobreza y ruptura social, haciendo que la comunidad «pierda» incluso lo poco que tiene.

Conclusión Integradora

Lucas 8:16-18, desde la Doctrina Social de la Iglesia, es un llamado urgente a:

  1. Ser luz pública: No tener miedo de aplicar la fe y sus principios morales a la construcción de la sociedad. La DSI es la lámpara que debemos poner en el candelero del mundo.
  2. Actuar con justicia y transparencia: Porque toda acción, personal o estructural, será finalmente juzgada por su coherencia con la verdad y la dignidad humana.
  3. Escuchar y discernir activamente: Estar atentos a la realidad social con oídos de fe, especialmente al clamor de los que sufren.
  4. Ser administradores responsables: Usar nuestros talentos y bienes al servicio de los demás, confiando en que esta es la manera de construir una sociedad verdaderamente próspera y humana.

En esencia, este pasaje subraya que la fe es dinámica y exige una conversión misionera que transforme no solo los corazones, sino también las estructuras sociales, económicas y políticas, iluminándolas con la luz del Evangelio.

EVANGELIO del 21 de Septiembre de 2025

Lucas 16, 1-13 (la parábola del administrador astuto) con una reflexión desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI).


Evangelio: San Lucas 16, 1-13

1 Decía también a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, al que acusaron de malgastar sus bienes.
2 Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que me cuentan de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.
3 El administrador se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza.
4 Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, haya quien me reciba en su casa”.
5 Fue llamando uno por uno a los deudores de su señor y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi señor?”
6 Él respondió: “Cien barriles de aceite”. Él le dijo: “Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta”.
7 Después dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?” Él contestó: “Cien fanegas de trigo”. Le dijo: “Toma tu recibo y escribe ochenta”.
8 Y el señor alabó al administrador injusto porque había actuado con astucia. Pues los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
9 Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
10 El que es de fiar en lo poco, lo es también en lo mucho; y el que no es honrado en lo poco, tampoco lo es en lo mucho.
11 Si, pues, no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo verdadero?
12 Y si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro?
13 Ningún siervo puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.»


Reflexión desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Esta parábola es una de las más difíciles y a la vez más ricas del Evangelio, ya que Jesús no alaba la injusticia del administrador, sino su astucia pragmática y la previsión con la que asegura su futuro. La clave para entenderla está en los versículos finales (10-13), donde Jesús aplica la lección a sus discípulos. La DSI encuentra aquí una profunda enseñanza sobre el uso de los bienes materiales.

  1. La Astucia de los Hijos de la Luz (v. 8)

Jesús contrasta la astucia de «los hijos de este mundo» (quienes usan toda su inteligencia para conseguir fines terrenales) con la often falta de creatividad y determinación de «los hijos de la luz» (los creyentes) para alcanzar fines eternos.

· DSI y la Prudencia: La Iglesia valora la prudencia como una virtud cardinal. No se trata de ser ingenuos, sino de ser sabios y astutos para discernir cómo actuar en el mundo complejo. Los creyentes estamos llamados a usar nuestra inteligencia, recursos y habilidades con la misma determinación que el administrador, pero no para engañar, sino para construir el Reino de Dios, promover la justicia y servir al bien común.

  1. El uso de «el dinero injusto» (Mammón) para fines justos (v. 9)

La frase «Ganaos amigos con el dinero injusto» es central. «Mammón» (palabra aramea que significa riqueza o propiedad) es calificado como «injusto» no porque el dinero en sí sea malo, sino porque tiende a corromper, a ser acumulado de manera egoísta y a convertirse en un ídolo que oprime a los pobres.

· Destino Universal de los Bienes: La DSI enseña que Dios ha dado la tierra y sus recursos a toda la humanidad. La propiedad privada es legítima, pero tiene una hipoteca social. Este versículo es un llamado urgente a usar los bienes materiales (el «dinero injusto») no para acumular, sino para «hacerse amigos», es decir, para practicar la caridad y la justicia, especialmente con los pobres y necesitados. La limosna, la inversión social, el comercio justo y la creación de empleo digno son formas modernas de «reducir la deuda» de los demás, como hizo el administrador.
· Moradas Eternas: La perspectiva es escatológica. Los bienes materiales son temporales; debemos usarlos con una mirada puesta en la eternidad. La verdadera riqueza es la que se acumula en el cielo through acts of love and justice.

  1. La Fidelidad en lo Pequeño: La Administración Responsable (vv. 10-12)

Jesús pasa de la parábola a un principio general de administración. La fidelidad en las pequeñas cosas (el manejo del dinero y los bienes materiales) es la prueba para recibir bienes mayores (los bienes espirituales y el Reino mismo).

· Administración (Stewardship): Este es un concepto crucial en la DSI. El ser humano no es el dueño absoluto de la creación, sino un administrador responsable ante Dios. Esto se aplica a nivel personal (nuestros gastos, ahorros y donaciones), social (cómo las empresas administran sus recursos y tratan a sus empleados) y global (cómo cuidamos la casa común, el medio ambiente, para las futuras generaciones). La infidelidad en esta administración (corrupción, explotación, consumismo desenfrenado) nos descalifica para recibir los verdaderos tesoros de Dios.

  1. La Elección Radical: Dios o el Dinero (v. 13)

El versículo final es la conclusión inevitable y el corazón del mensaje. Jesús presenta una elección excluyente: no se puede servir a dos señores. El dinero (Mammón) exige una lealtad total que rivaliza con la lealtad debida a Dios.

· Structures of Sin: La DSI advierte que cuando el afán de lucro se convierte en el principio absoluto, se crean estructuras de pecado que oprimen a las personas. La idolatría del dinero es la raíz de innumerables males sociales: la desigualdad, la trata de personas, la economía de descarte, la especulación financiera que ignora el valor humano.
· Llamado a la Conversión: Este versículo es un llamado a examinar nuestra vida y nuestra sociedad para liberarnos de esta idolatría. La economía debe estar al servicio del ser humano, no al revés. La DSI promueve una economía de comunión y participación, donde el mercado esté regulado por la ética y orientado hacia el bien común.

Conclusión y Llamado a la Acción

La parábola del administrador astuto no es un manual para estafadores, sino una provocación de Jesús para que sus discípulos usen todos los recursos a su disposición con inteligencia, creatividad y un sentido de urgencia para promover el Reino.

· A nivel personal: ¿Uso mi dinero y mis bienes para «hacerme amigos» en el cielo, es decir, para aliviar el sufrimiento y promover la dignidad de otros? ¿Soy un administrador fiel y prudente de lo que Dios me ha confiado?
· A nivel social: ¿Apoyamos como ciudadanos estructuras económicas justas? ¿Denunciamos la corrupción y la idolatría del dinero que excluye a los débiles? ¿Usamos nuestro voto, nuestra voz y nuestro consumo para favorecer una economía al servicio de las personas?

La DSI nos desafía a ser astutamente generosos, prudentemente justos y radicalmente fieles al Dios de la Vida, liberándonos de la esclavitud de Mammón para servir al verdadero Señor.

EVANGELIO DEL 20 DE SEPTIEMBRE DE 2025

Lucas 8, 4-15

El pasaje de la parábola del sembrador (Lucas 8:4-15) es extraordinariamente rico para una lectura desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). La DSI no se limita a comentar las estructuras sociales, sino que profundiza en las disposiciones del corazón humano que dan forma a esas estructuras. Esta parábola es fundamental porque habla precisamente de la recepción de la Palabra de Dios (que incluye su mensaje social) en el mundo.

Texto Bíblico: Lucas 8:4-15 (Resumen)

Jesús cuenta la parábola de un sembrador cuya semilla cae en cuatro tipos de terreno:

  1. Junto al camino: La pisotean y se la comen las aves.
  2. Sobre la roca: Brota, pero se seca por falta de humedad.
  3. Entre espinos: Crece, pero los espinos la ahogan.
  4. En tierra buena: Da fruto al ciento por uno.

Luego, Jesús explica a sus discípulos que la semilla es «la Palabra de Dios» y los terrenos son los diferentes tipos de corazón que la reciben.

Análisis desde la Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia

La DSI ve en esta parábola una poderosa metáfora de cómo los principios del Evangelio (amor, justicia, solidaridad, opción preferencial por los pobres, bien común) son recibidos, acogidos o rechazados en la persona y, por extensión, en la sociedad.


  1. La Semilla: La Palabra de Dios y la Doctrina Social

· ¿Qué es? La semilla es la propuesta transformadora del Reino de Dios. La DSI es la explicitación de esa semilla aplicada a la vida en sociedad. No es una ideología política, sino «una palabra cargada de preocupaciones primordiales para la vida del hombre y la sociedad» (Compendio de la DSI, §11).
· Universalidad: El sembrador siembra generosamente, para todos. Esto refleja el principio de la destinación universal de los bienes. Los frutos de la tierra (y de la Palabra) están destinados a todos, no solo a unos pocos. La DSI insiste en que la economía y la política deben estar al servicio de toda la persona y de todas las personas.

  1. Los Terrenos: Los Obstáculos para la Transformación Social

Cada terreno representa una actitud interior que impide que la semilla de la justicia y la caridad fructifique en obras concretas.

· a) El camino endurecido: La Indiferencia y la Ideología
· Interpretación: El corazón endurecido por el tránsito continuo de intereses egoístas. La Palabra ni siquiera penetra. «Viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven».
· Perspectiva DSI: Representa la indiferencia ante el sufrimiento ajeno y la cerrazón ideológica. Es la mentalidad que prioriza el beneficio económico o la comodidad personal sobre la dignidad humana (cf. Fratelli Tutti, §28-29). Es el «globalización de la indiferencia» del que habla el Papa Francisco. Las estructuras que perpetúan la pobreza y la exclusión son sostenidas por esta indiferencia colectiva.
· b) El terreno pedregoso: El Entusiasmo sin Raíces (El Asistencialismo)
· Interpretación: Reciben la Palabra con alegría, pero en la prueba abandonan. No tienen raíz.
· Perspectiva DSI: Simboliza el asistencialismo o el activismo sin conversión profunda. Son iniciativas sociales o caritativas que surgen del entusiasmo momentáneo pero que se agotan cuando requieren un compromiso serio, cambio de estructuras o enfrentar oposición. La DSI pide una conversión personal y estructural que vaya más allá de un parche temporal. La «prueba» es la dificultad de cambiar sistemas injustos.
· c) Los espinos: La Idolatría del Mundo (Materialismo y Individualismo)
· Interpretación: La semilla es ahogada por «las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida».
· Perspectiva DSI: Este es el terreno más común en la sociedad moderna. Los «espinos» son los principios antagónicos al Evangelio que la cultura dominante promueve:
· Preocupaciones y afanes: El activismo vacío que nos impide reflexionar y actuar con sentido.
· Riquezas: La cultura del descarte y el materialismo que miden el valor de las personas por su productividad o capacidad de consumo (cf. Laudato Si’, §22).
· Placeres: El hedonismo y el individualismo que nos encierran en la búsqueda del bienestar privado, ahogando la solidaridad y el compromiso por el bien común. La DSI advierte constantemente contra estos peligros.

  1. La Tierra Buena: La Cultura del Encuentro y el Bien Común

· Interpretación: El corazón que acoge la Palabra con un espíritu noble y generoso, la guarda y da fruto con perseverancia.
· Perspectiva DSI: Representa la persona y la comunidad que encarnan los principios sociales de la Iglesia. Es el modelo de ciudadano y de sociedad que la DSI promueve:
· Acoger y comprender: Implica un diálogo serio entre la fe y la razón, escuchando el clamor de los pobres y la creación.
· Dar fruto con perseverancia: Es el compromiso constante por:
· La justicia social.
· La dignidad del trabajo.
· La construcción de la paz.
· La opción preferencial por los pobres.
· El cuidado de la casa común (ecología integral).
· Fruto al ciento por uno: Es el resultado de una sociedad que vive los valores del Evangelio: solidaridad, subsidiariedad, bien común y caridad política. Es la «cultura del encuentro» donde nadie es descartado y todos pueden florecer.

Conclusión

La parábola del sembrador, leída con la lente de la Doctrina Social de la Iglesia, es un diagnóstico profético de los obstáculos para construir una sociedad más justa y fraterna. Nos recuerda que:

  1. El cambio social comienza con la conversión del corazón. Antes de cambiar las estructuras, debemos permitir que la semilla del Evangelio transforme nuestras propias actitudes de indiferencia, superficialidad y materialismo.
  2. La DSI es la semilla del Evangelio aplicada al campo social. Es una propuesta que, para ser fecunda, debe caer en un terreno bien preparado: un corazón abierto, crítico con las idolatrías del mundo y perseverante en el amor.
  3. La responsabilidad es personal y comunitaria. Cada uno debe examinar qué tipo de terreno es para la Palabra. Como comunidad (Iglesia), estamos llamados a ser «agricultores sociales»: no solo sembrar la semilla, sino también trabajar para abonar el terreno de la cultura, eliminar las piedras de la injusticia y arrancar los espinos del individualismo, preparando así una tierra buena donde pueda brotar el fruto del Reino de Dios.

Evangelio del 19 de septiembre de 2025

Lucas 8, 1-3

Lucas 8:1-3 (NVI)
1 »Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,
2 »y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,
3 »Juana, mujer de Chuza intendente de Herdes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.

Ahora, analicemos este pasaje desde la perspectiva de los principios de la DSI:

  1. Dignidad de la Persona Humana y el Rol de la Mujer

Este es el principio más destacado del pasaje. En una época y cultura donde el testimonio de las mujeres era menospreciado y su rol público muy limitado, Lucas las presenta de manera explícita y honorífica.

· Reconocimiento e Inclusión: Jesús rompe los esquemas sociales al incluir a las mujeres en su círculo más cercano de discípulos itinerantes. No son seguidoras anónimas, sino que Lucas las nombra: María Magdalena, Juana, Susana. La DSI insiste en que la dignidad de toda persona, hombre o mujer, es inviolable y debe traducirse en una participación plena en la sociedad (y en la Iglesia). Este pasaje es un precedente evangélico de esa igualdad en la dignidad y en el discipulado.
· Rehabilitación y Misión: María Magdalena es identificada por su pasado («de la que habían salido siete demonios»), pero no es definida por él. Jesús la ha sanado, restituyendo su dignidad plena. La DSI habla de la «rehabilitación» de las personas para que puedan integrarse socialmente. Estas mujeres, transformadas por el encuentro con Cristo, no son marginadas sino integradas en la misión más esencial: anunciar el Reino.

  1. La Opción Preferencial por los Pobres y los Excluidos

Las mujeres en el mundo judío del siglo I eran, en muchos aspectos, ciudadanas de segunda categoría. Su testimonio no era válido en un tribunal. Al elegirlas como testigas de su ministerio, su mensaje y su resurrección (son ellas las primeras en el sepulcro vacío), Jesús realiza una opción preferencial por los marginados de esa estructura social.

Jesús no solo predica para ellos, sino que camina con ellos y los eleva a una posición de responsabilidad y confianza. La DSI deriva de este principio evangélico el imperativo de poner en el centro de la preocupación social a los que están al margen de los sistemas económico, social y político.

  1. El Destino Universal de los Bienes y la Economía de Servicio

El versículo 3 es clave desde la perspectiva socioeconómica: «…y otras muchas que le servían de sus bienes».

· Administración, no Posesión Absoluta: Estas mujeres, como Juana (esposa de un administrador de Herodes, es decir, de una persona adinerada), ponen sus recursos económicos al servicio de la misión de Jesús. No los usan para beneficio personal o para acumular, sino para sostener la comunidad que anuncia el Reino. Esto encarna perfectamente el principio del destino universal de los bienes, que enseña que, aunque la propiedad privada es legítima, el uso de los bienes debe estar orientado al bien común.
· Una Comunidad de Apoyo Mutuo: El grupo de Jesús no era una comunidad de austeridad autoimpuesta y pobreza, sino una comunidad de solidaridad y compartimiento. Los recursos de quienes los tenían sostenían la misión que beneficiaba a todos, especialmente a los más necesitados. Es un modelo económico basado en la gratuidad, la solidaridad y el servicio, en contraste con una economía de acumulación y explotación.

  1. La Caridad y la Subsidiariedad

El verbo «servir» (diakonéō en griego) es fundamental. Indica un servicio activo, un ministerio de apoyo. Este servicio:

· Es Activo (Subsidiariedad): Las mujeres toman la iniciativa de usar sus capacidades y recursos para sostener la misión. No son espectadoras pasivas. La DSI promueve la subsidiariedad, que defiende que las estructuras superiores (o en este caso, el mismo Jesús) no deben absorber la capacidad de iniciativa y aporte de las personas o grupos menores. Jesús permite y valora este servicio esencial.
· Es Caridad en Acción: Su servicio es un acto de caridad (o amor social como prefiere llamarlo el Papa Francisco). No es una limosna despectiva, sino una participación comprometida y personal en una obra que transforma el mundo. Es el «amor político» en el mejor sentido: orientado al bien común de la comunidad que Jesús está construyendo.

Conclusión

Lucas 8:1-3, desde la Doctrina Social de la Iglesia, no es solo una anécdota sobre el financiamiento del ministerio de Jesús. Es una radiografía del Reino de Dios en construcción. Nos muestra una comunidad:

· Inclusiva, que defiende la dignidad de todos, especialmente de los marginados.
· Solidaria, que practica la opción por los pobres y el destino universal de los bienes.
· Activa, donde cada miembro, según sus capacidades, sirve al bien común (subsidiariedad y caridad).

Este pasaje desafía a la Iglesia de hoy a examinar si vive estos mismos principios: si valora y promueve el rol de la mujer, si sus estructuras económicas son solidarias y transparentes, y si es verdaderamente una comunidad donde todos, con sus dones y bienes, sirven juntos a la misión de anunciar el Evangelio.

EVANGELIO del 18 de septiembre de 2025

Memoria de Beatos SAN JUAN BAUTISTA y JACINTO DE LOS ÁNGELES

Lucas 7:36-50 (el perdón de la mujer pecadora en casa de Simón el fariseo).

Este pasaje es una mina de oro para la DSI, ya que condensa en una sola escena los temas de juicio social, exclusión, gracia, y las nuevas relaciones que funda el Evangelio.

Texto Bíblico: Lucas 7:36-50 (NVI)

(Resumen narrativo) Un fariseo llamado Simón invita a Jesús a comer. Una mujer de la ciudad, conocida como pecadora, entra y unge los pies de Jesús con perfume, los baña con sus lágrimas y los seca con sus cabellos. Simón juzga en su interior que Jesús no debe ser profeta por permitir que una pecadora lo toque. Jesús le cuenta una parábola sobre dos deudores a quienes se les perdona deudas de distinto tamaño (500 y 50 denarios) y pregunta cuál de ellos amará más al acreedor. Simón responde que presumiblemente aquel a quien más se le perdonó. Jesús entonces contrasta la hospitalidad fría de Simón con los actos de amor extravagante de la mujer, y declara: «Por lo cual te digo que sus muchos pecados le han sido perdonados, porque amó mucho; pero al que poco se le perdona, poco ama». Luego dice a la mujer: «Tus pecados están perdonados… Tu fe te ha salvado; vete en paz».


Análisis desde la Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Esta historia no es solo sobre el perdón personal, sino una dramática representación de cómo el mensaje de Jesús subvierte el orden social basado en el estatus, la pureza y el mérito.

  1. La Cuestion de la Pureza y la Exclusión Social (v. 36-39)

· Los Personajes y su Estatus:
· Simón el Fariseo: Representa la élite religiosa y social. Su mundo está ordenado por estrictas barreras de pureza ritual. Invitar a un maestro como Jesús era un acto de cortesía, pero también de control (evaluarlo).
· La Mujer: Es descrita como «pecadora», likely una prostituta. En la sociedad de la época, era una excluida social y religiosa. Era considerada impura y su mero contacto contaminaba.
· El Conflicto: La mujer transgrede todas las normas sociales al entrar en la casa de un fariseo y tocar a un rabino. Simón no ve a una persona, ve una categoría: «pecadora». Su juicio («Si este fuera profeta, sabría quién es la que lo está tocando») revela un sistema que valora a las personas por su estatus de pureza y mérito, no por su dignidad inherente.
· Principio de la DSI: Dignidad de la Persona. La DSI insiste en que la dignidad humana es innata e inalienable, viene de ser creada a imagen de Dios, no de su comportamiento o estatus social ( Gaudium et Spes, 27). Jesús ve más allá de la categoría de «pecadora» y percibe a una persona digna de amor y perdón. La Iglesia debe trabajar contra toda estructura que etiquete y excluya a personas o grupos.

  1. La Parábola de los Dos Deudores: Una Crítica al Sistema de Deuda (v. 40-43)

· La Economía como Metáfora: Jesús usa la imagen de la deuda económica para hablar del pecado. En el mundo antiguo (y moderno), la deuda era un mecanismo brutal de opresión que podía llevar a la esclavitud y la pérdida de la tierra.
· La Gracia como Liberación: El acreedor perdona la deuda a ambos gratuitamente. No es por mérito ni por pago. Esto es pura gracia.
· Principio de la DSI: Opción Preferencial por los Pobres y el Perdón de Deudas. La parábola refleja la preocupación constante de la Biblia por el jubileo y la remisión de deudas (Levítico 25) como un acto de justicia social para restablecer la igualdad en la comunidad. La DSI ha abogado por mecanismos de perdón de la deuda externa de países pobres, reconociendo que es una condición indispensable para su desarrollo. La gracia de Dios, representada en el perdón de la deuda, es el fundamento para construir una sociedad donde se perdonen las ofensas y se busque la rehabilitación sobre la mera retribución.

  1. El Amor como Fruto de la Gracia, no como Condición para ella (v. 44-47)

· La Lección Clave: Jesús corrige la comprensión de Simón. No es que la mujer fuera amada porque era muy pecadora y por eso se le perdonó mucho. Es al revés: porque experimentó el perdón gratuito (la gracia), su respuesta es un amor extravagante y gratuito. «Le han sido perdonados sus muchos pecados, porque amó mucho» significa que su amor es la prueba y el fruto del perdón que ya había recibido por fe, no la causa del mismo.
· Contraste de Hospitalidad: Jesús contrasta los actos mínimos de cortesía de Simón (agua para los pies, beso de saludo, aceite para la cabeza) con los actos excesivos de amor de la mujer. Simón opera en la lógica del mérito y la reciprocidad («te invito, tú me debes honor»). La mujer opera en la lógica de la gratuidad («he recibido tanto que doy todo»).
· Principio de la DSI: La Lógica del Don y la Gratuidad. La DSI critica una economía y una sociedad basadas únicamente en el interés y el intercambio contractual. Frente a esto, propone la «graturidad» como un principio esencial (Caritas in Veritate, 34, 36). La economía del Reino se basa en dar sin esperar nada a cambio, como hace la mujer y como hace Dios. Esto debe inspirar modelos de negocio, políticas sociales y relaciones humanas que prioricen el don sobre el mero intercambio.

  1. La Rehabilitación Pública y la Paz Social (v. 48-50)

· «Tus pecados están perdonados»: Jesús no solo lo piensa; lo declara en voz alta, delante de todos los invitados. Hace lo que el sistema religioso de Simón nunca haría: rehabilita públicamente a la excluida. Le devuelve su honor y su lugar en la comunidad.
· «Vete en paz» (Shalom): Shalom no es solo ausencia de conflicto. Es paz plena, bienestar integral, armonía consigo misma, con Dios y con la comunidad. Es el objetivo último de la DSI: la construcción de una sociedad pacífica donde todos puedan florecer.
· Principio de la DSI: Rehabilitación y Reinserción Social. El acto de Jesús es un modelo para los sistemas penales y sociales. La justicia no debe buscar solo castigar, sino restaurar a la persona que ha fallado. La sociedad debe crear caminos para la reinserción de los excluidos (exconvictos, marginados), dándoles la posibilidad de una nueva vida en «paz».

Conclusión: Hacia una Sociedad de Gracia y Acogida

Para la Doctrina Social de la Iglesia, Lucas 7:36-50 es un microcosmos del cambio social que propone el Evangelio:

  1. De la Exclusión a la Acogida: Se desafían las categorías que dividen la sociedad (puro/impuro, digno/indigno) y se afirma la dignidad de todos.
  2. Del Mérito a la Gracia: Se reemplaza la lógica de la reciprocidad y el mérito por la lógica del don y el perdón gratuito, que es el motor de un amor auténtico.
  3. Del Juicio a la Rehabilitación: El objetivo deja de ser condenar y pasar por alto para ser restaurar e integrar, buscando el shalom para cada persona y para la comunidad en su conjunto.

La escena en la casa de Simón es un llamado a la Iglesia a ser una comunidad que vive la gratuidad, que se ensucia los pies dejándose tocar por los excluidos, y que anuncia con valentía un perdón que libera y una paz que restaura la justicia social.

Evangelio del día 17 de septiembre de 2025

Lucas 7, 31-35

Texto Bíblico: Lucas 7:31-35 (NVI)

**31»¿Con qué, pues, compararé a los hombres de esta generación? ¿A qué se parecen? 32 Se parecen a los niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan unos a otros: “Tocamos la flauta, y no bailaron; cantamos un funeral, y no lloraron.”

33 Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y dicen: “Tiene un demonio.” 34 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tienen a un glotón y a un borracho, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.” 35 Pero la sabiduría se abre paso por todos sus hijos.


Análisis desde la Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Jesús está respondiendo a las críticas de los fariseos y escribas que rechazan tanto el ascetismo de Juan como la proximidad de Jesús a los marginados. Su análisis revela una dinámica social perversa.

  1. La Cerrazón Ideológica y la Mala Fe (v. 31-32)

· La Metáfora de los Niños Caprichosos: Jesús describe una generación que, como niños malcriados, se niega a jugar sin importar las reglas que se propongan. No quieren jugar a la boda («bailar») ni al funeral («llorar»). Su objetivo real no es encontrar la verdad, sino mantener su postura de queja y superioridad.
· Principio de la DSI: La Apertura a la Verdad. La DSI insiste en que el bien común solo puede alcanzarse mediante la búsqueda honesta de la verdad (Gaudium et Spes, 26). La actitud que Jesús describe es lo opuesto: es una cerrazón ideológica que rechaza cualquier evidencia o propuesta que no se ajuste a sus prejuicios. Es la actitud que paraliza el diálogo social y político, donde los bandos se critican mutuamente no por el contenido de sus propuestas, sino por quién las propone.

  1. El Rechazo a los Profetas y sus Métodos (v. 33-34)

Jesús señala dos modelos de profetismo, ambos rechazados por el mismo sistema:

· Juan el Bautista (Ascetismo, denuncia severa): Representa la crítica profética desde fuera del sistema. Vive en el desierto, denuncia el pecado con dureza y llama a la conversión radical. El sistema lo rechaza tachándolo de fanático, extremista o «endemoniado» (v. 33). Lo acusan de no ser normal.
· Jesús de Nazaret (Encarnación, proximidad): Representa la crítica profética desde dentro de la sociedad. Se encarna, comparte la mesa, se acerca a los excluidos para sanar y incluir. El sistema lo rechaza tachándolo de populista, de falta de seriedad, de «glotón y borracho» (v. 34), y lo acusan de guilt by association («amigo de pecadores»).
· Principio de la DSI: El Deber de Participar y la Libertad de Iniciativa. La DSI alienta a los cristianos a participar en la vida pública y a abordar los problemas sociales con libertad y creatividad (Gaudium et Spes, 75). Este pasaje muestra que no hay una sola estrategia válida. La Iglesia debe apoyar tanto a quienes, como Juan, denuncian las estructuras de pecado desde la periferia, como a quienes, como Jesús, trabajan desde dentro para transformarlas. El rechazo sistemático a ambos modelos revela que el problema no es el método, sino el mensaje mismo que desafía el status quo.

  1. La Acusación Social: «Amigo de recaudadores y pecadores» (v. 34)

Esta es la acusación clave desde una perspectiva social. Para la mentalidad farisaica, la pureza ritual y social era lo más importante. Associarse con «pecadores públicos» (recaudadores, considerados traidores y ladrones) y prostitutas era contaminarse y legitimar su estatus.

· Principio de la DSI: Opción Preferencial por los Pobres. Jesús encarna este principio de la manera más radical. Su práctica de compartir la mesa con los excluidos es un acto social y teológico profundamente significativo. No es una simple estrategia pastoral; es una denuncia profética de un sistema que categoriza y excluye a las personas, y al mismo tiempo, una afirmación de su dignidad intrínseca e inclusión en el Reino. La DSI bebe de esta fuente: la Iglesia debe ser «amiga» de los marginados modernos, lo que a menudo le acarreará las mismas críticas de ser «poco seria», «ideologizada» o de «meterse donde no le llaman».

  1. El Triunfo de la Sabiduría de Dios (v. 35)

· «Pero la sabiduría se abre paso por todos sus hijos»: Esta es la conclusión esperanzadora. Frente a la necedad humana («esta generación»), la Sabiduría de Dios (Sophia) se justifica a sí misma («se abre paso», es «justificada») a través de sus obras («todos sus hijos»).
· Los «hijos de la Sabiduría» son tanto Juan (el asceta) como Jesús (el que comparte la mesa), y todos aquellos que, con métodos diversos pero coherentes, trabajan por la justicia del Reino.
· Principio de la DSI: El Bien Común como Fruto de la Sabiduría. La DSI es, en esencia, la aplicación de la Sabiduría de Dios a los problemas sociales complejos. Este versículo afirma que, a pesar de la oposición y la mala fe de los que se aferran al poder y los prejuicios, la obra de Dios—la justicia, la misericordia, la inclusión—prevalece y se demuestra como el camino correcto a través de sus frutos concretos (cf. Mt 11:19). La lucha por la justicia social, aunque sea criticada desde todos los frentes, se valida por su coherencia con el proyecto de Dios.

Conclusión: Un Llamado al Realismo y la Perseverancia

Para la Doctrina Social de la Iglesia, este pasaje es un espejo realista de lo que significa trabajar por la transformación social:

  1. Advierte sobre la oposición: Quienes se benefician del sistema injusto o están ideológicamente ciegos encontrarán siempre una excusa para rechazar la propuesta del Evangelio, ya sea por ser «demasiado radical» o «demasiado condescendiente».
  2. Legitima diversos carismas: No hay un único método para la acción social. La Iglesia necesita tanto «juánes» que denuncien con valentía como «jesús» que se ensucien las manos construyendo alternativas.
  3. Afirma la opción por los excluidos: La cercanía a los marginados será siempre un punto de conflicto con el mundo, pero es un signo no negociable de la autenticidad del mensaje cristiano.
  4. Ofrece esperanza: La última palabra no la tiene la «generación caprichosa», sino la Sabiduría de Dios, que se abre paso a través de todos aquellos que, con fidelidad creativa, trabajan por hacer realidad su Reino de justicia y paz.

La DSI es, por tanto, un llamado a no desanimarse ante las críticas incoherentes y a confiar en que la obra de Dios, aunque a menudo se malinterpreta, en última instancia será reivindicado por sus frutos..

Evangelio del 16 de Septiembre de 2025

Lucas 7, 11-17

La resurrección del hijo de la viuda de Naím, es mucho más que un milagro prodigioso. Leído con la lente de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), se revela como un acto de justicia social profética que desenmascara las estructuras de exclusión y anuncia el corazón compasivo de Dios.

Texto Bíblico: Lucas 7:11-17 (NVI)

11 Poco después, Jesús se fue a un pueblo llamado Naín, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. 12 Cuando se acercaba a la puerta del pueblo, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda. Y mucha gente del pueblo la acompañaba. 13 Al verla el Señor, se compadeció de ella y le dijo: «No llores.» 14 Entonces se acercó y tocó el féretro, y los que lo llevaban se detuvieron. —¡Joven, yo te lo ordeno, levántate! —dijo. 15 El muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo devolvió a su madre. 16 Todos se llenaron de temor y comenzaron a alabar a Dios. —Un gran profeta ha surgido entre nosotros —decían—. ¡Dios ha venido en ayuda de su pueblo! 17 Y estas noticias acerca de Jesús se divulgaron por toda Judea y por los alrededores.


Análisis desde la Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

La DSI no lee este milagro solo como la reversión de una muerte biológica, sino como la restauración de una persona en su integridad social y económica. Jesús actúa sobre las consecuencias más devastadoras del pecado estructural.

  1. Identificación de la Víctima: La Viuda y su Hijo Único

El pasaje destaca deliberadamente la situación social de la mujer:

· Era viuda.
· Su hijo era único.
· Iban a enterrarlo.

En el contexto socioeconómico del siglo I, esta descripción es el equivalente a una sentencia de muerte social y económica para la madre. La viuda, sin un hombre (marido o hijo) que la representara y la sustentara, quedaba fuera de la red de protección social y económica. No tenía derechos, no podía poseer heredades de manera segura y estaba condenada a la indigencia, la mendicidad o la explotación.

Jesús no se encuentra con un muerto cualquiera; se encuentra con la víctima humana de un sistema que no protegía a los más vulnerables. La muerte del joven es una tragedia personal, pero también el colapso total del sistema de sustento de su madre.

Principio de la DSI: Opción Preferencial por los Pobres. La DSI insiste en que la prueba moral de una sociedad es cómo trata a sus miembros más vulnerables. Jesús encarna este principio al detener su marcha y fijar su atención inmediata en la persona que se encuentra en la situación de mayor desamparo absoluto.

  1. La «Compasión» como Motor de la Acción Social (v. 13)

· «Al verla el Señor, se compadeció de ella»: El verbo griego es esplanchnísthē, que significa conmoverse hasta las entrañas. No es una lástima pasiva; es una conmoción visceral que impulsa a actuar. Es la misma compasión que siente el Buen Samaritano (Lc 10:33).
· Motor de la DSI: Esta compasión divina es el fundamento de toda la Doctrina Social de la Iglesia. No es una filosofía fría ni un programa político ideológico. Es la respuesta obligada del creyente y de la comunidad al grito del que sufre. La DSI nace de esta «conmoción visceral» ante las estructuras de pecado que crean viudas y huérfanos modernos (parados de larga duración, migrantes abandonados, ancianos solos).

  1. La Acción Restauradora: Justicia Social Integral (v. 14-15)

Jesús no solo consuela; actúa de manera concreta para revertir la situación:

· «No llores»: No es un cliché de pésame. Es un anuncio de esperanza y una promesa de que la situación de dolor va a cambiar. Es la palabra profética que se opone a la resignación.
· Toca el féretro: Al tocar el ataúd, Jesús ritualmente se contamina (Nm 19:11). Pero él invierte la lógica: la pureza legal no contamina el amor que se hace cargo del impuro; por el contrario, el amor purifica y restaura la vida. Es una crítica a los sistemas religiosos o sociales que, en nombre de la pureza, la eficiencia o la legalidad, excluyen y abandonan a los que sufren.
· «¡Levántate!»: La resurrección del joven es, ante todo, la restauración de la dignidad y la vida de la madre. Jesús no devuelve la vida al joven para que se vaya por su cuenta; «se lo devolvió a su madre». El milagro tiene una finalidad social clara: recomponer la relación familiar fracturada y devolver a la mujer su estatus, su protección y su sustento.

Principio de la DSI: Dignidad de la Persona y Bien Común. La acción de Jesús defiende la dignidad intrínseca de la mujer, que estaba siendo anulada por las circunstancias. Al restaurar su hijo, restaura su bien común particular (el sustento de la familia) y la reintegra al bien común de la comunidad de Naím, de la que estaba a punto de quedar excluida.

  1. El Reconocimiento Profético: Un Profeta que Enmienda la Sociedad (v. 16)

· «Un gran profeta ha surgido entre nosotros»: La gente identifica correctamente a Jesús como un profeta. En la tradición bíblica, los profetas no son solo adivinos; son denunciadores de injusticias sociales y anunciadores de la voluntad de Dios de justicia para los oprimidos (cf. Isaías 1:17, Jeremías 22:3).
· «¡Dios ha venido en ayuda de su pueblo!»: La gente ve en el acto de Jesús la propia acción de Dios. Esto revela la naturaleza de Dios: Él no es un ser distante, sino un Dios que «ve», «se conmueve» y «actúa» en favor de su pueblo, especialmente de los más débiles. La misión de la Iglesia, por tanto, es continuar esta misión profética de ayudar al pueblo, denunciando lo que causa dolor y trabajando activamente por la restauración social.

Conclusión: El Mandato de Restaurar la Vida Social

Para la Doctrina Social de la Iglesia, el milagro de Naím es un paradigma de su misión:

  1. Ver y Analizar: Detenerse a analizar las situaciones de muerte social actuales (desempleo, pobreza extrema, soledad no deseada, exclusión).
  2. Conmoverse: Permitir que el sufrimiento del otro nos afecte profundamente, como motor de la acción.
  3. Actuar Restaurando: No basta con dar una limosna o un consuelo pasajero. Hay que trabajar para devolver la vida en sentido integral: restituir la dignidad, recomponer los lazos familiares y comunitarios rotos, y crear estructuras que protejan a los más vulnerables de la «muerte social».
  4. Ser Profetas: Ser voz que, como Jesús, anuncia «No llores» allí donde hay desesperanza, porque el poder de Dios puede revertir las situaciones más irreversibles a través de nuestra acción solidaria.

Jesús no resucita al joven en un lugar privado, sino a la entrada de la ciudad, en el espacio público. Es un acto con implicaciones públicas. La DSI es la aplicación de este mismo poder restaurador a las «entradas de las ciudades» modernas, donde tantos son excluidos y llevados simbólicamente a enterrar su dignidad y su esperanza.

Evangelio del 15 de septiembre de 2025

Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores

Un pasaje profundamente significativo. Juan 19:25-27, conocido como el «Testamento de Jesús en la Cruz», trasciende enormemente el ámbito de lo privado y familiar cuando se lee con la lente de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Se convierte en un fundamento crucial para entender la naturaleza de la comunidad que Jesús funda y el modelo de relaciones que debe caracterizarla.

Texto Bíblico: Juan 19:25-27 (NVI)

25 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, esposa de Cleofas, y María Magdalena. 26 Cuando Jesús vio a su madre, y a su lado al discípulo a quien él amaba, dijo a su madre: «Mujer, aquí tienes a tu hijo.» 27 Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora ese discípulo la recibió en su casa.


Análisis desde la Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Este pasaje, en su contexto de agonía y muerte, establece principios eternos para la vida social de la Iglesia y, por extensión, para su misión en el mundo.

  1. Solidaridad en el Sufrimiento: La Comunidad al Pie de la Cruz

· Presencia Frente a Ausencia: Mientras los discípulos hombres habían huido (excepto «el discípulo amado»), un grupo de mujeres y un discípulo permanecen fieles al pie de la cruz. Desde la perspectiva social, esto representa a los que no abandonan a los que sufren, a los que se solidarizan con las víctimas de la injusticia del mundo.
· Principio de la DSI: La Solidaridad. La DSI define la solidaridad no como un «sentimiento superficial», sino como la «determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común» (San Juan Pablo II, Sollicitudo Rei Socialis). La cruz es el lugar del máximo mal, pero también donde nace la comunidad solidaria que se hace cargo del dolor ajeno. La Iglesia está llamada a ser esta comunidad que no huye del sufrimiento del mundo, sino que lo acompaña.

  1. La Fundación de una Nueva Familia: Más Allá de los Lazos de Sangre

· «Mujer, aquí tienes a tu hijo… Aquí tienes a tu madre»: Jesús no se está ocupando simplemente del cuidado material de su madre viuda. Está realizando un acto de profundo significado teológico y social. Está creando nuevos vínculos de pertenencia.
· Principio de la DSI: La Fraternidad Universal. En la cruz, Jesús rompe los límites de la familia natural para fundar una familia universal basada en el discipulado y el amor mutuo. Este es el origen de la comprensión de la Iglesia como familia de Dios. Este principio desafía toda forma de nepotismo, tribalismo, nacionalismo extremo o exclusivismo que privilegie a un grupo sobre otro. En la comunidad cristiana, los lazos en Cristo superan y transforman los lazos étnicos, sociales o económicos (cf. Gálatas 3:28).

  1. Reciprocidad en la Acogida: El Discípulo «recibe en su casa»

· «Y desde aquella hora ese discípulo la recibió en su casa»: El mandato de Jesús se cumple de inmediato. El verbo «recibir» (paralambánō) implica acoger, tomar para sí, hacer propio. No es una hospitalidad temporal; es una integración total en la vida y los bienes.
· Principio de la DSI: El Destino Universal de los Bienes y la Acogida. Este acto concreto modela cómo debe funcionar la comunidad:
· Destino Universal de los Bienes: Los bienes (en este caso, «la casa») están para ser compartidos para el bien de todos, especialmente de los más vulnerables (en la cultura de la época, una viuda sin hijo que la cuidara).
· Cultura de la Acogida: La DSI habla constantemente de la acogida al migrante, al pobre, al diferente. María, en su vulnerabilidad, representa a todos los que necesitan ser acogidos. La comunidad cristiana debe ser una «casa» abierta, donde se practique esta reciprocidad: los fuertes acogen a los débiles, y los débiles (representados por María, la llena de gracia) se convierten en una bendición y un tesoro espiritual para la comunidad.

  1. María como Figura de la Iglesia y de los Vulnerables

La DSI ve en este pasaje un símbolo poderoso con dos dimensiones:

· María como Icono de la Iglesia: Ella, al pie de la cruz, es la primera discípula y la madre de todos los vivientes en el orden de la gracia. La Iglesia, como María, está llamada a:

  1. Estar junto a las cruces del mundo (solidaridad).
  2. Acoger a todos como hijos (maternidad espiritual, fraternidad).
  3. Ser custodiada y «recibida» por los discípulos a lo largo de la historia, reconociendo en ella el modelo de fidelidad.
    · María como Representante de los Vulnerables: En ese momento, María es una viuda a punto de perder a su único hijo. Es la persona social y económicamente vulnerable. El mandato de Jesús es, por tanto, un mandato claro de protección social para los más frágiles. La comunidad (el Discípulo) tiene la responsabilidad de organizarse para cuidar de sus miembros más débiles (enfermos, ancianos, pobres, migrantes).

Conclusión: El Modelo de Comunión Social

Para la Doctrina Social de la Iglesia, Juan 19:25-27 es mucho más que un tierno momento entre madre e hijo. Es el modelo fundacional de las relaciones sociales en la comunidad cristiana.

· Frente al individualismo: Propone la solidaridad (permanecer juntos en el dolor).
· Frente a la exclusión: Propone la fraternidad universal (crear nuevos lazos de pertenencia).
· Frente a la indiferencia ante el necesitado: Propone la acogida y el cuidado recíproco (recibir en la propia casa).

La cruz, lugar de ejecución y división, se convierte, a través de este acto de Jesús, en el lugar de nacimiento de una nueva sociedad, basada no en el poder sino en el amor, no en la exclusión sino en la acogida, y no en la autonomía individual sino en la interdependencia solidaria. La DSI es la aplicación de este «testamento» a las estructuras complejas del mundo moderno.

EVANGELIO del 14 de septiembre de 2025

La parábola del Padre Misericordioso (o del Hijo Pródigo) en Lucas 15 es uno de los textos más ricos para una lectura desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), ya que no es solo una historia personal de perdón, sino una poderosa narrativa sobre la comunidad, la exclusión, la justicia restaurativa y la economía del don.

Evangelio de Lucas 15:1-32

(Se compone de tres parábolas: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido)


Análisis desde la Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

El capítulo entero es una respuesta de Jesús a la crítica de los fariseos y escribas: «Este recibe a los pecadores y come con ellos» (v. 2). La comida en común era el símbolo máximo de aceptación y comunión en la cultura judía. Jesús, por tanto, está defendiendo su práctica de inclusión radical como el corazón mismo del mensaje del Reino.

  1. La Oveja y la Moneda Perdidas (Lc 15:1-10): El Valor del Débil y la Acción Comunitaria

· La Búsqueda Activa: El pastor sale a buscar la oveja perdida; la mujer enciende una lámpara y barre para encontrar la moneda. La DSI enfatiza la opción preferencial por los pobres. Esto no es un sentimiento pasivo, sino una acción positiva y prioritaria para buscar, incluir y restaurar a quienes el sistema ha marginado («perdido»). Dios no espera pasivamente; va activamente en busca de los excluidos.
· La Alegría Compartida: La alegría no es privada («¡Alégrense conmigo!»). La recuperación de lo perdido es un evento comunitario que fortalece a toda la comunidad. La DSI insiste en que el bien común se alcanza cuando todos los miembros de la sociedad son valorados e integrados. La pérdida de uno es una pérdida para todos; la recuperación de uno es un triunfo para todos.
· El Valor Intrínseco: La oveja es una entre cien; la moneda, una entre diez. Para la lógica del mundo («farisaica»), perder un 1% o un 10% es «asumible». Para la lógica de Dios, cada vida tiene un valor absoluto e irrepetible que justifica una búsqueda incansable. Este es el fundamento de la dignidad de la persona humana, principio angular de la DSI.

  1. El Padre Misericordioso (Lc 15:11-32): Un Modelo de Sociedad Alternativa

Esta parábola es un microcosmos de la sociedad y un modelo para la transformación social.

A) El Hijo Menor (vv. 11-20a): La Víctima del Sistema

· Petición Insólita: Pedir la herencia era como desear la muerte del padre. Es el individualismo radical, que rompe los lazos familiares y comunitarios para buscar una autonomía absoluta.
· Despilfarro y Hambre: El hijo menor representa a los que son excluidos por el sistema económico («pecadores»). Gasta su herencia en «una vida licenciosa» (v. 13) y termina en la miseria, soñando con comer la comida de los cerdos (animales impuros, tocar fondo en lo social y religioso). Es el resultado de una economía que no perdona, que explota y luego desecha a las personas.
· El Camino de Vuelta: Su decisión de volver no es por puro amor, sino por hambre («¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra!»). Sin embargo, es suficiente. La DSI ve aquí la llamada a la conversión social, que incluye el arrepentimiento personal pero también el reconocimiento de que la comunidad es el lugar donde se satisface la necesidad humana.

B) El Padre (vv. 20b-24): La Encarnación de la Misericordia como Justicia Social

· La Corrida: El padre, figura de autoridad, rompe todos los protocolos. Corre (acción indigna para un anciano), se conmueve, abraza y besa al hijo antes de que este termine su discurso preparado. Es la gratuidad absoluta del amor.
· Restitución de la Dignidad: El padre no solo lo perdona; lo reintegra plenamente a la comunidad familiar con símbolos concretos:
· El mejor vestido: Restaura su honor y estatus.
· El anillo: Le devuelve la autoridad (firma de documentos).
· Sandalias: Lo reconoce como hijo libre (los esclavos iban descalzos).
· El banquete: El símbolo máximo de comunión y reconciliación.
· Principio de la DSI: Esto es justicia restaurativa, no punitiva. El objetivo no es castigar, sino sanar las relaciones y restablecer la dignidad del que ha fallado y ha sido herido. Es el modelo para sistemas penales y sociales que deberían buscar la rehabilitación y la reintegración, no solo el castigo.

C) El Hijo Mayor (vv. 25-32): La Mentalidad del Sistema Opresor

· La Queja: El hijo mayor representa perfectamente la mentalidad de los fariseos y de cualquier sistema basado en el mérito, la recompensa y la exclusión. Su lenguaje es de cálculo económico («Tantos años sirviéndote…») y de propiedad («Este hijo tuyo…»). Se niega a entrar al banquete, excluyéndose a sí mismo.
· La Lógica de la Retribución: No puede comprender la gratuidad. Para él, el amor del padre es un bien escaso: si se le da al hermano menor, es porque a él se le quita. Vive una relación contractual con el padre, no filial.
· Principio de la DSI: El hijo mayor encarna la tentación constante de la DSI: construir una sociedad basada en criterios de productividad, mérito y pureza, donde no hay lugar para el perdón y la gratuidad. Es la mentalidad que justifica la desigualdad («ellos no se lo merecen») y se resiste a las políticas de inclusión y redistribución. El padre le recuerda la lógica del Reino: «Todo lo mío es tuyo» (v. 31). La gratuidad y la justicia no son excluyentes; la verdadera justicia se basa en la pertenencia común a una misma familia (solidaridad), no en el mérito.

Conclusión: Hacia una Civilización del Amor

Para la Doctrina Social de la Iglesia, Lucas 15 es un manifiesto que propone un nuevo modelo de convivencia social, opuesto al modelo farisaico (y neoliberal) de exclusión y mérito.

  1. El Centro es la Misericordia: La virtud principal no es la eficiencia o la pureza legal, sino la misericordia (amor que se inclina hacia la miseria del otro). Esta debe ser el principio que inspire las leyes, la economía y las políticas sociales.
  2. La Comunidad es Inclusiva: La sociedad («la casa del Padre») tiene un lugar para todos: para el que se equivocó y quiere volver, y para el que siempre ha estado pero tiene un corazón que necesita convertirse de la ira a la compasión.
  3. La Economía es de Don: Frente a la economía de acumulación y despilfarro (hijo menor) y de cálculo y mérito (hijo mayor), el Padre propone una economía del don y de la fiesta, donde el bienestar de todos es motivo de celebración común.

La parábola termina abierta. No sabemos si el hijo mayor entró al banquete. La pregunta final de Jesús es para la Iglesia y para la sociedad: ¿Estamos dispuestos a entrar en la lógica de la fiesta y la inclusión, o nos quedaremos fuera, resentidos, aferrados a nuestra justicia propia? La DSI es la invitación constante a entrar y a construir esa «fiesta» en la realidad social.

Evangelio del día 13 de septiembre de 2025

Lucas 6, 43-49

Texto Bíblico: Lucas 6:43-49 (NVI)

**43»No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno. 44 Cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni se cosechan uvas de las zarzas. 45 El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.

**46»¿Por qué me llaman ustedes “Señor, Señor”, y no hacen lo que les digo? 47 Les voy a decir a quién se parece todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las pone en práctica: 48 Se parece a un hombre que, al construir una casa, cavó hondo y echó los cimientos sobre la roca. Vino una inundación, y el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no pudo derribarla porque estaba cimentada sobre la roca. 49 Pero el que oye mis palabras y no las pone en práctica se parece a un hombre que construyó su casa sobre la tierra, sin cimientos. El río dio con ímpetu contra ella, y en seguida se derrumbó, y fue grande la ruina de esa casa.»


Análisis con Perspectiva Social

Jesús ha expuesto la teoría del Reino (bienaventuranzas, amor al enemigo, no juzgar). Ahora exige una práctica coherente. El discipulado no es una etiqueta, sino una construcción social tangible.

  1. Los Frutos y el Árbol: Los Sistemas se Juzgan por sus Resultados (v. 43-45)

Esta metáfora trasciende la moral individual. Es un análisis crítico de los sistemas sociales y religiosos vigentes.

· «Cada árbol se reconoce por su fruto»: En el contexto social, los «árboles» son los sistemas de poder: el Imperio Romano, el sistema religioso del Templo, la economía de Herodes. Jesús invita a juzgarlos no por sus discursos (su apariencia de «árbol»), sino por sus frutos concretos en la vida de la gente.
· ¿Cuál es el fruto del sistema romano? Opresión, violencia, impuestos asfixiantes, crucifixiones.
· ¿Cuál es el fruto del sistema religioso corrupto? Cargas pesadas, exclusión de pecadores y pobres, hipocresía (Lc 11:37-52).
· Estos son «árboles malos» que no pueden dar «frutos buenos» de justicia, paz e inclusión.
· «De lo que abunda en el corazón habla la boca»: El «corazón» de un sistema es su ideología y sus valores fundamentales. Un sistema cuyo corazón es la codicia (como el económico de Herodes) producirá discursos que justifiquen la explotación y acciones («frutos») de opresión. La nueva comunidad debe tener un «corazón» transformado por las palabras de Jesús, para que de él broten naturalmente los frutos del amor, la gratuidad y la compasión.

  1. La Coherencia: El Peligro de la Confesión Vacía (v. 46)

Este versículo es el centro del pasaje y una acusación directa.

· «¿Por qué me llaman ustedes ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que les digo?»: Llamar «Señor» (Kyrios) a Jesús era un acto político radical, ya que ese mismo título se usaba para el Emperador Romano (César era el Kyrios). La comunidad de Jesús se define en oposición al señorío de César.
· Interpretación social: Pero es hipocresía (y autoengaño) confesar a Jesús como «Señor» con la boca y luego vivir según los valores del «Señor» César: acumular bienes, buscar el poder sobre los demás, excluir, juzgar, devolver mal por mal. Jesús exige coherencia entre la profesión de fe y la práctica económica, social y relacional. De lo contrario, la confesión es vacía y no tiene poder para transformar nada.

  1. Los Dos Cimientos: La Prueba de Fuego de la Crisis (v. 47-49)

La parábola final es una advertencia sobre la sostenibilidad de los proyectos de vida, tanto personales como comunitarios.

· La casa sobre la roca: Representa a la persona o comunidad que pone en práctica las palabras de Jesús. «Cavar hondo» implica un trabajo difícil, intencional y costoso. Los «cimientos sobre la roca» son la práctica radical del amor al enemigo, la generosidad, el no juzgar y la opción por los pobres.
· «La inundación»: Representa las crisis inevitables: la persecución (v. 22), la presión social para conformarse, las dificultades económicas, la tentación de volver a la lógica del mundo. La casa (la comunidad) que se basa en la práctica solidaria y la mutualidad sobrevivirá a la crisis. Se sostendrá porque sus relaciones están construidas sobre la base sólida de la gratuidad, no del interés frágil.
· La casa sobre la tierra: Representa a quienes oyen las palabras pero no las practican. Es la religión de la confesión sin compromiso (el «Señor, Señor» del v. 46). Es construir la vida personal o comunitaria sobre los cimientos inestables del mundo: el dinero, el prestigio, el poder.
· «Fue grande la ruina de esa casa»: La advertencia es grave. Cuando sobreviene la crisis (la persecución, la pobreza), este proyecto se derrumba estrepitosamente porque sus bases son débiles. La «gran ruina» sugiere que el colapso no es solo individual, sino que afecta a toda la comunidad que dependía de esa falsa seguridad.

Conclusión: La Praxis como Fundamento del Reino

Lucas 6:43-49, desde una perspectiva social, es un llamado urgente a la praxis—la práctica reflexiva y constante—como único fundamento válido para la nueva sociedad.

  1. Desenmascara los sistemas opresores al juzgarlos por sus frutos, no por sus promesas o su apariencia.
  2. Exige coherencia radical a su comunidad: no pueden invocar al Dios de la vida mientras viven según las reglas de los sistemas de muerte.
  3. Advierte que la mera teoría o confesión religiosa es insuficiente para sobrevivir a las crisis. Solo la práctica constante de la justicia, el amor y la misericordia crea una comunidad resiliente y capaz de resistir las «inundaciones» del Imperio y de la historia.

El Sermón del Llano no termina con una idea, sino con un desafío de construcción. Jesús no funda una escuela de filosofía, sino un movimiento social alternativo cuyo éxito o fracaso no se medirá por su ortodoxia, sino por su ortopraxis—por los frutos concretos que dé en la transformación real de las relaciones humanas.

Evangelio del día 12 de septiembre de 2025

Lucas 6, 39-42

Texto Bíblico: Lucas 6:39-42 (NVI)

39 También les puso esta parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? 40 El discípulo no está por encima de su maestro, pero todo el que se prepare cabalmente será como su maestro.

**41»¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que tienes en el tuyo? 42 ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame sacarte la astilla del ojo”, si tú no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.


Análisis con Interpretación Social

Jesús acaba de establecer los principios radicales de la nueva comunidad (amor al enemigo, no juzgar, dar gratuitamente). Ahora, con estas parábolas, advierte sobre los obstáculos internos que pueden destruir este proyecto desde adentro: el liderazgo ciego y la crítica destructiva que nace de la propia ceguera.

  1. La Parábola de los Ciegos (v. 39): Una Crítica a los Líderes Corruptos

Esta no es una parábola general sobre la incompetencia. En el contexto social del siglo I, es una denuncia directa contra las élites religiosas y políticas que guiaban al pueblo.

· «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?»: Los fariseos, los escribas, los sacerdotes del Templo e incluso los clientes de Herodes se presentaban como «guías» del pueblo. Pero Jesús los declara ciegos. ¿Por qué?
· Ceguera espiritual: No reconocieron al Mesías en Jesús (Lc 7:30).
· Ceguera social: Justificaban un sistema religioso que oprimía con cargas pesadas (Lc 11:46) y uno económico que explotaba a los pobres. Eran «ciegos» a la injusticia que su privilegio perpetuaba.
· «¿No caerán ambos en el hoyo?»: La advertencia es grave. La consecuencia de un liderazgo corrupto no es solo su propia perdición, sino la de toda la nación que los sigue. La «caída en el hoyo» puede interpretarse como la ruina social, económica y espiritual que culminaría en la destrucción de Jerusalén (año 70 d.C.). Jesús advierte que seguir a líderes ciegos conduce al desastre colectivo.

  1. El Discípulo y el Maestro (v. 40): El Llamado a un Nuevo Tipo de Liderazgo

Este versículo es la clave de solución a la parábola anterior.

· «El discípulo no está por encima de su maestro»: Nadie puede dar lo que no tiene. Si los «maestros» (las actuales élites) son ciegos, sus discípulos (el pueblo que los sigue) también lo serán.
· «Pero todo el que se prepare cabalmente será como su maestro»: Jesús está presentándose a sí mismo como el nuevo y verdadero Maestro. Él no es un ciego que guía a ciegos; es la luz del mundo (Jn 8:12). El llamado es a prepararse («ser instruido cabalmente») bajo su enseñanza para llegar a ser como él.
· Interpretación social: La nueva comunidad del Reino necesita un nuevo tipo de líder, formado en la escuela de Jesús. Líderes que vean con claridad, que no estén cegados por el poder, el dinero o el privilegio religioso, y que puedan guiar al pueblo hacia la justicia y la liberación del Reino, no hacia el hoyo de la opresión.

  1. La Viga y la Astilla (v. 41-42): La Crítica Hipócrita dentro de la Comunidad

Este es quizás el punto más crucial para la vida interna de la comunidad que Jesús está formando.

· La «viga» y la «astilla»: La diferencia de tamaño es grotesca y deliberada. La viga representa una falla masiva, una ceguera estructural. La astilla representa una falta menor, un error individual.
· Interpretación social: La «viga» no es solo un pecado personal. Es la ceguera sistémica que uno ha internalizado. Por ejemplo:
· Un discípulo que, habiendo sido oprimido, ahora critica con dureza los pequeños errores de un hermano (la astilla), mientras es ciego a la «viga» de su propio espíritu de juicio, exclusión o falta de compasión, replicando así la dinámica de los opresores de los que fue víctima.
· La tendencia a señalar y condenar las fallas de los demás (especialmente de los más débiles) para sentirse justificado, mientras se ignora la propia complicidad con sistemas injustos o la propia falta de amor radical.
· «¡Hipócrita!»: Jesús usa la palabra más fuerte. Un hipócrita es un actor, alguien que representa un papel. En este caso, representa el papel de juez justo, pero en realidad está ciego a su propia injusticia. Es la misma acusación que Jesús lanza contra los fariseos (Lc 12:1).
· «Saca primero la viga de tu propio ojo…»: El proceso no es para dejar de ayudar al otro, sino para poder hacerlo bien. El orden es crucial: primero, autoexamen crítico y desmantelamiento de la propia ceguera internalizada. Luego, podrás ver con claridad para ayudar a tu hermano de una manera que sea restaurativa y no condenatoria, que sane y no que hiera.

Conclusión: Llamado a la Autocrítica Comunitaria

Desde una perspectiva social, Lucas 6:39-42 es un llamado a la vigilancia y la autocrítica dentro del movimiento de Jesús.

  1. Advierte contra seguir ideologías ciegas (económicas, políticas, religiosas) que prometen guía pero solo conducen a la ruina colectiva.
  2. Propone a Jesús como el único maestro cuyo modelo de liderazgo servicial y compasivo debe ser imitado.
  3. Insta a la comunidad a purificarse internamente de los mecanismos de juicio y exclusión que replica del mundo exterior. Antes de intentar «cambiar el mundo» o de señalar las fallas de los demás, la comunidad debe realizar un profundo trabajo de introspección y desaprendizaje de las lógicas opresoras («las vigas») que lleva dentro.

Este pasaje es esencial para que la comunidad que practica el amor al enemigo (vv. 27-38) no se destruya a sí misma desde adentro con la hipocresía, la crítica fratricida y los liderazgos no transformados. Es la base para una práctica revolucionaria auténtica y humilde.

Evangelio del día 11 de septiembre de 2025

Lucas 6, 27-38

27»Pero a ustedes que me escuchan les digo: Amen a sus enemigos, hagan bien a los que los odian, 28 bendigan a los que los maldicen, oren por los que los maltratan. 29 Si alguien te golpea en una mejilla, vuélvele también la otra. Si alguien te quita la capa, no le impidas que se lleve también la túnica. 30 Dale a todo el que te pida, y si alguien se lleva lo tuyo, no se lo reclames. 31 Traten a los demás tal y como quieran que ellos los traten. 32 »Si aman solamente a los que los aman, ¿qué mérito tienen? hasta los pecadores aman a ceuxien los aman. 33 Si hacen bien solamente a los que les hacen bien, ¿qué mérito tienen? Hasta los pecadores actúan así. 34 Y si prestan solamente a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir de ellos el mismo trato. 35 »Por el contrario, amen a sus enemigos, háganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio. Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados. 36 Sean compasivos, así como su Padre es compasivo. 37 »No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará. 38 Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida generosa, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.»


Análisis con Perspectiva Social

Jesús está dirigiendo estas palabras a una comunidad oprimida (los «pobres» y «hambrientos» de las bienaventuranzas). No les está diciendo que se resignen, sino que les está dando una estrategia activa y revolucionaria para desarmar al opresor y crear nuevas relaciones sociales.

  1. La Ética del Amor como Estrategia Política (v. 27-30)

Estos versículos son a menudo malinterpretados como un llamado a la pasividad. Por el contrario, desde una perspectiva social, son tácticas de resistencia no-violenta que buscan romper el ciclo de la violencia y la opresión.

· «Amen a sus enemigos… vuelve la otra mejilla»: En una cultura de honor y vergüenza, donde una bofetada era un gesto de dominación (un superior golpeando a un inferior con el dorso de la mano), «ofrecer la otra mejilla» es un acto de desafío no-violento. Forcejea al agresor a golpearte como a un igual (con la palma de la mano) o a verse a sí mismo como un agresor. No es sumisión; es una acción que recupera la dignidad y expone la injusticia del acto.
· «Si alguien te quita la capa… dale también la túnica»: La ley permitía tomar la capa de un deudor como prenda (Éx 22:26), pero esta debía ser devuelta al anochecer porque era también su manta. Jesús dice: «Si te roban la poca dignidad que te queda (la capa), expon la total desnudez del sistema». Al dar también la túnica (la prenda interior), el pobre queda completamente desnudo. En aquel contexto, la desnudez avergonzaba no a la persona desnuda, sino a quien contemplaba la desnudez (ver Génesis 9:20-23). Es una protesta dramática que avergüenza al opresor y revela la brutalidad del sistema económico que deja a una persona sin nada.
· «Dale a todo el que te pida… no se lo reclames»: Esto no promueve la irresponsabilidad, sino una economía de gratuidad radicalmente opuesta a la economía del Imperio, basada en la deuda, el interés y la explotación. Es un llamado a crear una comunidad donde los bienes se comparten para satisfacer necesidades, no para acumular poder sobre los demás.

  1. La Superación de la Lógica del Mercado (v. 31-35)

Jesús identifica la lógica predominante del mundo: el interés y el intercambio recíproco («hago bien a quien me hace bien», «presto a quien me puede pagar»). Esta es la base de las relaciones sociales en un sistema corrupto.

· «¿Qué mérito tienen?»: Jesús desmonta esta lógica. Hacer el bien esperando algo a cambio no es ética, es negocio. Es la misma actitud que tienen «los pecadores» (aquí meaning las personas que se rigen solo por los valores del sistema).
· «Denles prestado sin esperar nada a cambio»: Esto es revolucionario. Ataca directamente el mecanismo de opresión más común: la deuda. Los campesinos de Galilea estaban aplastados por las deudas con los recaudadores y las élites. La comunidad de Jesús debe ser un espacio libre de esa lógica explotadora. Prestar sin interés y sin esperar restitución es un acto de liberación concreta que crea igualdad y fraternidad.
· «Serán hijos del Altísimo»: La identidad de esta nueva comunidad no viene de seguir las reglas de pureza o de éxito económico del sistema, sino de imitar la gratuidad de Dios, quien es bueno con todos sin distinción.

  1. Los Fundamentos de la Nueva Comunidad (v. 36-38)

Jesús resume la cualidad fundamental que debe definir las relaciones dentro de esta contra-sociedad: la compasión (misericordia).

· «Sean compasivos, como su Padre es compasivo»: La compasión no es solo un sentimiento, es una actitud práctica que se traduce en acción. Es el antídoto contra la indiferencia del sistema hacia el sufrimiento de los pobres.
· «No juzguen… no condenen… perdonen»: En un contexto social donde los sistemas religioso y político juzgaban y excluían constantemente (a pecadores, impuros, pobres, etc.), la comunidad de Jesús debe ser un espacio de gracia y acogida. El «no juzgar» es una prohibición de replicar dentro de la comunidad las dinámicas de exclusión del mundo exterior.
· «Den, y se les dará… una medida desbordante»: Esta es la promesa para la comunidad que adopta esta economía alternativa. No es una promesa de enriquecimiento individual, sino de abundancia comunitaria. Cuando se rompe la dinámica de la acumulación y se vive la gratuidad, todos tienen lo suficiente. La «medida desbordante» simboliza la sobreabundancia de vida que hay en el Reino de Dios, en contraste con la escasez artificial que genera el sistema del Imperio.

Conclusión: La Construcción de una Sociedad Alternativa

Desde una perspectiva social, Lucas 6:27-38 es un manual de instrucciones para construir el Reino de Dios en medio del Imperio.

Jesús no está predicando una ética individual para que cada persona sea más amable. Está fundando un nuevo pueblo con un ADN diferente:

  1. Practica la Resistencia No-Violenta: Desarma al opresor mediante actos de dignidad que exponen la injusticia, sin usar sus mismas armas de violencia.
  2. Rechaza la Lógica del Mercado: Sustituye la reciprocidad interesada y la explotación por la gratuidad, el perdón de deudas y la generosidad radical.
  3. Crea una Cultura de Compasión: Se convierte en un espacio seguro donde no hay lugar para el juicio excluyente, sino solo para la acogida y el perdón, reflejando el carácter mismo de Dios.

Este pasaje es un llamado a crear islas de esperanza en medio de un mar de opresión. Son comunidades donde los valores del Gran Reversión (anunciados en los v. 20-26) se hacen realidad a través de la práctica concreta del amor activo, incluso hacia el enemigo. Es, quizás, el desafío social más radical jamás propuesto.

Lectura del día 10 de septiembre de 2025

Evangelio Lucas 6:20-26

20 Mirando a sus discípulos, dijo: «¡Dichosos ustedes los pobres, porque el reino de Dios es de ustedes! 21 »¡Dichosos ustedes los que ahora pasan hambre, porque serán saciados! ¡Dichosos ustedes los que ahora lloran, porque reirán! 22 »¡Dichosos ustedes cuando los hombres los odien, cuando los excluyan, los insulten y proscriban su nombre como malo, por causa del Hijo del hombre! 23 »Alégrense en aquel día y salten de gozo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas padres de ellos.

24 »Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya han recibido su consuelo! 25 »¡Ay de ustedes los que ahora están saciados, porque pasarán hambre! ¡Ay de ustedes los que ahora ríen, porque lamentarán y llorarán! 26 »¡Ay de ustedes cuando todo el mundo los alabe, porque así también persiguieron a los falsos profetas padres de ellos!


Análisis con Perspectiva Social

Jesús no está haciendo una declaración espiritual etérea. Está realizando un análisis concreto de la realidad social de su tiempo y proclamando un cambio radical, un «gran reversión» del orden establecido.

  1. Las Bienaventuranzas: Una Proclamación de Esperanza para los Excluidos (v. 20-23)

Las bienaventuranzas de Lucas son directas y materiales. A diferencia de Mateo, que espiritualiza («pobres de espíritu»), Lucas dice simplemente «pobres» y «hambrientos». Esto señala una condición socioeconómica real.

· «¡Dichosos ustedes los pobres!» (v. 20): En el siglo I, la pobreza no era una virtud; era el resultado de la opresión sistemática: impuestos abusivos, despojo de tierras, deudas y explotación por parte de las élites (romanas y judías). Decir que el Reino de Dios es de ellos es una declaración políticamente explosiva. Significa que el sistema de Dios pertenece a los que no tenían lugar en el sistema actual. Es una promesa de justicia restaurativa, donde los desposeídos serán restaurados.
· «¡Dichosos ustedes los que ahora pasan hambre!» (v. 21): El hambre era la consecuencia directa de la pobreza y la injusticia. La promesa de ser «saciados» es la promesa de un mundo donde la distribución de los recursos será justa y donde ya no existirá la escasez artificial creada por la avaricia de unos pocos.
· «¡Dichosos ustedes los que ahora lloran!» (v. 21): ¿Por qué lloraba la gente? Por la pérdida de sus tierras, por la muerte de hijos debido a la miseria, por la opresión del Imperio. La promesa de la risa es la promesa de que su luto se convertirá en alegría porque la causa de su dolor—el sistema injusto—será derribado.
· «¡Dichosos cuando los odien… por causa del Hijo del hombre!» (v. 22-23): Jesús identifica claramente la causa de la persecución: la fidelidad a su proyecto (el «Hijo del hombre»). Quien se ponga del lado de los pobres y anuncie un nuevo orden, será perseguido por el orden establecido. Al vincular esta persecución con la de los profetas, Jesús sitúa a sus seguidores en la larga tradición de quienes denunciaron la injusticia social y fueron rechazados por el poder (e.g., Amós, Jeremías, Isaías).

  1. Los «Ayes»: Una Denuncia Profética contra la Opresión (v. 24-26)

Si las bienaventuranzas son esperanza para los oprimidos, los «ayes» son un juicio contra los opresores. Son la contraparte necesaria. No se trata de una maldición por ser rico en sí, sino una advertencia grave por estar del lado incorrecto de la brecha social.

· «¡Ay de ustedes los ricos!» (v. 24): La riqueza en el contexto lucano often no era «bendición divina», sino el fruto de la explotación (ver la denuncia de Santiago 5:1-6). El «consuelo» que ya han recibido es su lujo, su comodidad y su poder, construido sobre el sufrimiento de los pobres. Jesús advierte que han agotado su recompensa; no hay lugar para ellos en el nuevo Reino si no cambian.
· «¡Ay de ustedes los que ahora están saciados!» (v. 25): Esta es la consecuencia directa de la hambruna de los otros. Quienes están «saciados» son aquellos indiferentes al hambre de su prójimo, aquellos que en los banquetes de Herodes ignoran al Lázaro que yace a su puerta (Lc 16:19-31). La promesa de que «pasarán hambre» es la advertencia de que su seguridad basada en la acumulación es ilusoria y será derribada.
· «¡Ay de ustedes los que ahora ríen!» (v. 25): Es la risa de la indiferencia, la frivolidad y el disfrute egoísta que ignora el dolor ajeno. Su alegría se basa en un mundo que está por terminar.
· «¡Ay de ustedes cuando todo el mundo los alabe!» (v. 26): Este es quizás el «ay» más agudo. Jesús desenmascara la naturaleza del poder. El aplauso del «mundo» (el sistema social corrupto) es señal de que se está en sintonía con sus valores injustos. Si los poderosos te alaban, es porque no los estás desafiando. Los falsos profetas eran aquellos que decían lo que los reyes y poderosos querían oír («paz, paz» cuando no había paz, Jer 6:14). Recibir su alabanza es una señal de traición al proyecto de Dios.

Conclusión: El Gran Reversión

Desde una perspectiva social, Lucas 6:20-26 es el manifiesto del Gran Reversión. Jesús anuncia la inversión total del orden social vigente:

Jesús no está espiritualizando la pobreza ni satanizando la riqueza per se. Está tomando partido en un conflicto social concreto. Su mensaje es:

· Para los oprimidos: Su situación no es voluntad de Dios. Dios está de su lado y está actuando para liberarlos. Tienen dignidad y un futuro esperanzador.
· Para los opresores e indiferentes: Su «éxito» es su fracaso final. Su estilo de vida es moralmente insostenible y los coloca fuera del proyecto de Dios. Se les llama urgentemente al arrepentimiento (metanoia), que no es solo un cambio de corazón, sino un cambio de lugar: dejar de lado la opresión y la indiferencia y ponerse del lado de los pobres y del proyecto de justicia del Reino.

Este pasaje es, por tanto, un llamado urgente a la conversión social, a elegir de qué lado estamos: del lado del sistema que oprime y excluye, o del lado del Reino que libera, incluye y restaura.

Dimensión Social de la Evangelización y Evangelización de lo Social