EVANGELIO DEL DÍA 01 DE DICIEMBRE DE 2025

Lectura del santo evangelio según san Mateo 

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: «Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho». Él le contestó: «Voy a curarlo».

Pero el oficial le replicó: «Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: ‘¡Ve!’, él va; al otro: ‘¡Ven!’, y viene; a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace».

Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: «Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos».

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Este pasaje, que destaca la fe del centurión romano, ofrece profundas implicaciones para la DSI, principalmente en dos principios fundamentales:

  1. La Dignidad de Toda Persona y la Universalidad del Bien Común: El centurión, un extranjero y miembro del ejército de ocupación, era considerado un «impuro» y un marginado religioso y social. Sin embargo, Jesús no solo lo atiende, sino que alaba su fe por encima de la del pueblo de Israel. Este acto rompe todas las barreras étnicas, religiosas y sociales. Para la DSI, esto refuerza el principio de la dignidad inviolable de toda persona, creada a imagen de Dios, más allá de su nacionalidad, estatus o creencia. Anuncia que el bien común de la humanidad es universal y debe incluir a todos, especialmente a los considerados «forasteros».
  2. La Autoridad como Servicio (La Lógica del Poder vs. La Lógica del Servicio): El centurión entendía la autoridad porque la ejercía. Pero su grandeza radica en que, a pesar de su poder, se acerca a Jesús con humildad («no soy digno») y reconoce una autoridad superior. Su fe se basa en comprender que la verdadera autoridad de Jesús no es dominación, sino servicio sanador. La DSI insiste en que toda autoridad en la sociedad (política, económica, social) debe ejercerse como un servicio al bien común, no como dominación. El modelo es el de Jesús que sirve, no el del poder que oprime. La autoridad legítima es la que se pone al servicio de la vida y la dignidad de las personas, como el centurión que intercede por la vida de su siervo.
  3. Solidaridad y Subsidiariedad: La acción del centurión, que se preocupa y actúa para sanar a su siervo, es un ejemplo práctico de solidaridad que trasciende las relaciones frías de poder. Se preocupa por el que está «debajo» de él en la escala social. La DSI ve aquí un llamado a construir sociedades donde los que tienen mayor responsabilidad o poder (como el centurión) actúen con solidaridad hacia los más vulnerables (como el siervo enfermo), protegiendo su dignidad.

En resumen, Mateo 8, 5-11, desde la DSI, es una poderosa afirmación de que el Reino de Dios está abierto a todos los que actúan con fe y justicia. Nos desafía a construir una sociedad sin exclusiones, donde la autoridad se ejerza con humildad y como servicio, y donde la fe se manifieste en la solidaridad activa con el que sufre.

EVANGELIO DEL DÍA 30 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 24, 37-44

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Así como sucedióen tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo’ del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.

Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”. Palabra del Señor.

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Este pasaje del Evangelio, que subraya la imprevisibilidad de la venida del Señor y la necesidad de una vigilancia activa, ofrece una poderosa lente para examinar nuestra responsabilidad en la sociedad.

  1. La Indiferencia y la «Normalidad» Injusta: La comparación con los días de Noé describe una sociedad absorta en sus actividades cotidianas, pero que es espiritualmente ajena al llamado de Dios. Desde la DSI, esto se refleja en la indiferencia social. Cuando la «normalidad» de una sociedad incluye la pobreza, la exclusión, la explotación o la degradación ambiental, y nos acostumbramos a ello como algo inevitable, estamos repitiendo el error de los contemporáneos de Noé. La DSI nos llama a no naturalizar las injusticias, sino a discernir los «signos de los tiempos» y a trabajar para transformar esas estructuras de pecado.
  2. Vigilancia Activa y Responsabilidad: El mandato de «velar» y «estar preparados» no es una espera pasiva. Para la DSI, es un llamado a la responsabilidad y a la conversión continua. Esto implica:
    · Conversión Personal: Examinar nuestra vida para no ser partícipes de un sistema que oprime, a través de un consumo ético y un estilo de vida sobrio.
    · Compromiso Social: Estar «despiertos» significa trabajar activamente por la justicia. Es construir el Reino de Dios en la historia mediante la promoción de la dignidad humana, la solidaridad y el bien común. El dueño de casa que vela para proteger su hogar es una metáfora de nuestra vocación de custodiar la «casa común» y la dignidad de cada persona, especialmente de los más vulnerables.
  3. El Juicio en la Cotidianidad: La imagen de los dos en el campo o las dos en el molino, donde uno es tomado y el otro dejado, subraya que el juicio ocurre en medio de las tareas ordinarias. La DSI recuerda que la fe se vive en lo concreto de la vida social y económica. No hay una esfera «sagrada» separada de una «profana». Nuestro trabajo, nuestras relaciones comerciales y nuestra participación en la sociedad son el lugar donde se juega nuestra fidelidad a Cristo. Estar preparados significa impregnar de valores evangélicos la esfera pública.

En resumen, Mateo 24, 37-44, desde la DSI, es una advertencia contra la complacencia y una llamada urgente a una vigilancia ética. Nos invita a construir una sociedad donde la justicia, la fraternidad y la opción por los pobres sean la norma, viviendo cada día con la responsabilidad de quien sabe que será juzgado en el amor al prójimo.

EVANGELIO DEL DÍA 29 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 34-36

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.

Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre”. Palabra del Señor.

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El mensaje de Jesús en este pasaje, que exhorta a la vigilancia y a la sobriedad espiritual, encuentra un eco profundo en los principios de la DSI. La advertencia contra el entorpecimiento del corazón («juergas, borracheras y preocupaciones de la vida») se puede interpretar en clave social como una crítica a dos extremos dañinos:

  1. El Hedonismo y el Consumismo: La «juerga» y la «borrachera» simbolizan una búsqueda desordenada del placer y el consumo, que caracteriza a las sociedades materialistas. La DSI advierte que este estilo de vida no solo daña al individuo, sino que genera estructuras de pecado que explotan los recursos, crean desigualdades y olvidan a los más pobres. La sobriedad que pide el Evangelio se traduce, a nivel social, en la llamada a un estilo de vida sencillo y solidario, en el ejercicio de la moderación en el consumo y en la opción preferencial por los pobres.
  2. La Ansiedad Material y la Idolatría del Trabajo: Las «preocupaciones de la vida» pueden entenderse como la ansiedad excesiva por el bienestar material y la seguridad económica. Cuando esta preocupación se convierte en el centro de la vida personal y social, se cae en una idolatría que cierra el corazón a Dios y al prójimo. La DSI promueve un concepto de trabajo y economía que esté al servicio de la persona y de la familia, no que los esclavice. Fomenta sistemas económicos donde la búsqueda del bien común prevalezca sobre la ansiedad individualista.

El Llamado a la Vigilia Activa: «Estad, pues, despiertos» es el núcleo del mensaje. Para la DSI, esta vigilia no es pasiva, sino una llamada a la conversión personal y a la acción social transformadora. Estar despiertos significa:

· Ser conscientes de las injusticias en el mundo.
· Trabajar activamente por la justicia, la paz y la integridad de la creación.
· Construir una sociedad cuyos fundamentos sean la dignidad humana, la solidaridad y el bien común, a la espera de la venida del Señor.

En resumen, Lucas 21, 34-36, desde la DSI, es una invitación a construir una sociedad más justa y humana, libre de la intoxicación del consumismo y de la ansiedad material, basada en la vigilancia ética y la esperanza activa en la venida de Cristo.

EVANGELIO DEL DÍA 28 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 29-33

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos esta comparación: “Fíjense en la higuera y en los demás árboles. Cuando ven que empiezan a dar fruto, saben que ya está cerca el verano. Así también, cuando vean que suceden las cosas que les he dicho, sepan que el Reino de Dios está cerca. Yo les aseguro que antes de que esta generación muera, todo esto se cumplirá. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse”. Palabra del Señor.

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Este pasaje del Evangelio, donde Jesús utiliza la imagen de la higuera para hablar de discernir los «signos de los tiempos», es fundamental para la DSI. La perspectiva social se puede resumir en dos puntos clave:

  1. Llamado a la Vigilancia y la Responsabilidad Activa:
    Así como los brotes de la higuera exigen atención para entender lo que viene, los cristianos estamos llamados a observar atentamente la realidad del mundo (las realidades sociales, económicas, políticas y culturales) a la luz del Evangelio. No es una actitud pasiva de espera, sino una vigilancia activa que nos impulsa a trabajar por la justicia, la paz y la dignidad de toda persona, anticipando así la llegada del Reino de Dios. La DSI nace de este imperativo de leer los signos de los tiempos e iluminar las realidades humanas.
  2. La Palabra de Dios como Fundamento Sólido:
    En un mundo donde las ideologías, los sistemas económicos y los poderes humanos pasan y cambian («el cielo y la tierra pasarán»), la DSI encuentra su fundamento inquebrantable en las palabras de Cristo («mis palabras no pasarán»). Los principios de la DSI—como la dignidad de la persona, el bien común, la solidaridad y la opción preferencial por los pobres—no son ideas sociológicas variables, sino que fluyen de esta Palabra eterna que da un sentido y una dirección definitiva a nuestro compromiso en el mundo.

En esencia, este pasaje nos recuerda que nuestro compromiso con la transformación de la sociedad debe estar siempre arraigado en la esperanza cierta de que el Reino de Dios es el destino final, y que nuestra labor es colaborar en su construcción, fiados de la promesa de Cristo que permanece para siempre.

EVANGELIO DEL DÍA 27 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 20-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando vean a Jerusalén sitiada por un ejército, sepan que se aproxima su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en la ciudad, que se alejen de ella; los que estén en el campo, que no vuelvan a la ciudad; porque esos días serán de castigo para que se cumpla todo lo que está escrito.

¡Pobres de las que estén embarazadas y de las que estén criando en aquellos días! Porque vendrá una gran calamidad sobre el país y el castigo de Dios se descargará contra este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que se cumpla el plazo que Dios les ha señalado.

Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación”. Palabra del Señor.

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perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia

Este pasaje, que describe con imágenes dramáticas la caída de Jerusalén y la crisis cósmica que precede a la venida del Hijo del Hombre, ofrece una profunda perspectiva para la Doctrina Social de la Iglesia:

  1. Juicio sobre las estructuras injustas: La destrucción de Jerusalén, el centro religioso y social, simboliza el juicio de Dios sobre los sistemas humanos que se han alejado de su fundamento moral. La DSI aplica este principio advirtiendo que toda estructura social, política o económica que oprima al ser humano y ignore la ley moral está destinada al fracaso (cf. Gaudium et Spes, 10).
  2. Esperanza escatológica como fundamento de la acción social: La clave está en el versículo 28: «Levántense y alcen la cabeza, porque su redención está cerca». La DSI subraya que la esperanza cristiana no es evasión, sino la fuerza que impulsa el compromiso con la transformación del mundo. Saber que la historia tiene un fin último en Dios da sentido a la lucha por la justicia, incluso en medio de los colapsos de las civilizaciones humanas (cf. Spe Salvi, 35).
  3. La persona humana en medio de las crisis: La mención específica a las embarazadas (v. 23) y la angustia universal (v. 26) recuerda el principio de la dignidad de la persona, especialmente vulnerable en tiempos de catástrofe. La DSI insiste en que, en medio de crisis sistémicas (guerras, desastres), la protección de la vida y la dignidad humana debe ser la prioridad absoluta.
  4. Transcendencia contra el pánico colectivo: Mientras «los hombres desfallecen de miedo» (v. 26), a los discípulos se les ordena mantenerse firmes. La DSI deriva de aquí un antídoto contra las ideologías del miedo y el catastrofismo: una visión trascendente de la historia que permite trabajar por el bien común sin caer en la desesperación o el pánico, confiando en que el Señor de la historia tiene la última palabra.
  5. Llamado a la conversión estructural:
    El «tiempo de los paganos» (v. 24) puede interpretarse como un período de misión y testimonio en un mundo en crisis. La DSI ve aquí un llamado a evangelizar las estructuras sociales, a ser levadura en la masa incluso en contextos de secularización o hostilidad, trabajando incansablemente por la justicia mientras se espera la plena redención.

En resumen, Lucas 21, 20-28 presenta el drama de la historia humana bajo la mirada de la Providencia. Para la DSI, este texto es una poderosa llamada a trabajar por un mundo más justo sin absolutizar ningún logro temporal, a proteger la dignidad humana en las crisis y a mantener viva la esperanza que nace de saber que «nuestra redención está cerca».

EVANGELIO DEL DÍA 26 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 12-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Los perseguirán y los apresarán, los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernantes por causa mía. Con esto ustedes darán testimonio de mí.

Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.

Los traicionarán hasta sus padres y hermanos, sus parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni un cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”. Palabra del Señor.

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Este pasaje, que continúa el discurso escatológico de Jesús, se centra directamente en la persecución que sufrirán sus discípulos. La Doctrina Social de la Iglesia encuentra aquí principios fundamentales para la acción de los cristianos en la sociedad:

  1. El testimonio como forma de presencia pública:
    Jesús anuncia que la persecución será una oportunidad para «dar testimonio» (v. 13). La DSI insiste en que la fe no es un asunto privado, sino que debe traducirse en un testimonio público que ilumine la vida social, económica y política. Los cristianos están llamados a ser «testigos de la verdad» en el mundo, aunque esto conlleve oposición (cf. Evangelii Gaudium, 14).
  2. La dignidad de la persona por encima del poder:
    Ser llevados «ante reyes y gobernadores» (v. 12) simboliza la confrontación entre la verdad del Evangelio y los poderes de este mundo. La DSI recuerda que la autoridad debe estar al servicio de la dignidad de la persona y del bien común. Cuando un sistema se vuelve opresor, el discípulo debe obedecer a Dios antes que a los hombres, defendiendo la ley moral natural (cf. Gaudium et Spes, 74).
  3. La promesa de la fortaleza y la verdad:
    La promesa de Jesús de dar «palabras y sabiduría» (v. 15) es crucial. La DSI subraya que la razón humana, iluminada por la fe, debe esforzarse por encontrar argumentos sólidos para promover la justicia, la paz y la defensa de los débiles. No se trata de imponer, sino de proponer con valentía y convicción la verdad sobre el hombre.
  4. La opción preferencial por los pobres incluye a los perseguidos:
    El ser «odiados por todos» (v. 17) y «entregados por los propios familiares» (v. 16) muestra el costo del discipulado. La DSI, en su opción preferencial por los pobres, extiende su solidaridad a todos los perseguidos por causa de la justicia y por su fe, defendiendo la libertad religiosa como un derecho humano fundamental (cf. Dignitatis Humanae, 2).
  5. La constancia que salva: la virtud de la perseverancia:
    El «salvarán sus almas gracias a la constancia» (v. 19) no es una invitación a la pasividad, sino a la fortaleza y la resiliencia. La DSI ve en esta virtud la base para un compromiso social a largo plazo, que no se desalienta ante las dificultades y trabaja incansablemente por construir una civilización del amor, confiando en la promesa de que Dios cuida de sus hijos («no caerá un solo cabello de su cabeza», v. 18).

En resumen, Lucas 21, 12-19 presenta un realismo sobre el costo del discipulado, pero lo enmarca en la promesa de la asistencia divina y la victoria final. Desde la DSI, este texto es un llamado a un testimonio público valiente, fundamentado en la verdad y sostenido por la constancia, incluso frente a la hostilidad del mundo.

EVANGELIO DEL DÍA 25 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 5-11

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.

Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?”

Él les respondió: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.

Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles”. Palabra del Señor.

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Este pasaje evangélico, conocido como el «discurso escatológico», presenta un mensaje de advertencia contra la idolatría de las seguridades humanas (como el Templo, símbolo de poder y estabilidad) y anuncia un tiempo de crisis donde lo aparentemente sólido se derrumba.
Desde la Doctrina Social de la Iglesia, esto se puede interpretar en clave actual:

  1. Relatividad de las estructuras humanas:
    La DSI recuerda que toda institución política, económica o social es temporal y debe estar al servicio de la persona y del bien común, nunca convertirse en un ídolo (cf. Centesimus Annus, 41). La advertencia de Jesús sobre el Templo destruido invita a no absolutizar ningún sistema terrenal.
  2. Discernimiento ante las ideologías y falsos mesianismos:
    Jesús alerta sobre los que vendrán «en mi nombre» proclamando soluciones fáciles. La DSI rechaza las ideologías totalitarias y los mesianismos políticos que prometen paraísos en la tierra pero olvidan la dignidad trascendente del ser humano (cf. Populorum Progressio, 11-13).
  3. Solidaridad en medio de las crisis:
    Las guerras, hambres y pestes mencionadas reflejan los «signos de los tiempos» que interpelan a la humanidad. La DSI ve en estas realidades una llamada a la conversión social, la cooperación internacional y la opción preferencial por los pobres, especialmente ante catástrofes que afectan a los más vulnerables (cf. Caritas in Veritate, 67).
  4. Esperanza activa, no pasividad:
    Aunque el texto habla de calamidades, Jesús pide «no alarmarse». Para la DSI, esto no significa indiferencia, sino confianza en Dios y compromiso con la construcción de un mundo más justo, aun en medio de la fragilidad histórica. La esperanza cristiana impulsa a trabajar por la paz y la justicia, sabiendo que la última palabra es de Dios.

En resumen, Lucas 21, 5-11 interpela a no poner la seguridad en lo material o institucional, a discernir con fe las realidades sociales y a responder a las crisis con caridad y esperanza, pilares de la Doctrina Social de la Iglesia.

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EVANGELIO DEL DÍA 24 DE NOVEMBRE DE 2025

Memoria,
SAN ANDRÉS DUNG-LAC, Presbítero, y Compañeros Mártires

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 1-4

En aquel tiempo, levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que echaban sus donativos en las alcancías del templo. Vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos moneditas, y dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha dado más que todos. Porque éstos dan a Dios de lo que les sobra; pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir”. Palabra del Señor.

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Este brevísimo pasaje contiene una de las enseñanzas más radicales sobre la economía y la valoración de las personas, con implicaciones profundas para la DSI:

  1. Primacía de la Persona sobre lo Material: Jesús no valora la cantidad donada, sino la disposición interior y el sacrificio personal. La DSI aplica este principio al afirmar que «el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana». La economía y la sociedad deben estar al servicio de la persona, no al revés.
  2. Criterio Moral de la Economía: El pasaje establece un criterio moral para juzgar los sistemas económicos y las acciones individuales. La DSI deriva de aquí que un sistema es justo no solo por su eficiencia o por la riqueza total que genera, sino por cómo trata a los más vulnerables (como las viudas en la época bíblica) y por la calidad moral de las relaciones que fomenta. La gratuidad y la generosidad son valores evangélicos que deben inspirar la vida económica.
  3. La Pobreza con Dignidad y la Riqueza con Responsabilidad: La viuda, a pesar de su extrema pobreza, es presentada como un modelo de dignidad y libertad interior. Su gesto es una lección para los ricos: la verdadera caridad no es dar lo superfluo sin esfuerzo, sino participar solidariamente hasta que implica un costo personal. La DSI promueve una sociedad donde la riqueza conlleva una grave responsabilidad social.

En resumen, este episodio enseña que la medida de la justicia social no es la acumulación de bienes, sino la calidad de la donación personal y la capacidad de una sociedad de valorar y proteger el don total de los más pobres.

EVANGELIO DEL DÍA 23 DE NOVIEMBRE DE 2025

Solemnidad,
XXXIV y ÚLTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO [Se omite la Memoria del BEATO MIGUEL AGUSTÍN PRO, Mártir, de SAN CLEMENTE Papa y Mártir
o de SAN COLUMBANO, Abad]

Del santo Evangelio según san Lucas 23, 35-43

Cuando Jesús estaba ya crucificado, las autoridades le hacían muecas, diciendo: “A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el elegido”.

También los soldados se burlaban de Jesús, y acercándose a él, le ofrecían vinagre y le decían: “Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo” Había, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, latín y hebreo, que decía: “Este es el rey de los judíos”.

Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jesús, diciéndole: “Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro le reclamaba, indignado: “¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho”. Y le decía a Jesús: “Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí”. Jesús le respondió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”. Palabra del Señor.

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Este pasaje de la crucifixión ofrece una perspectiva profundamente radical para la DSI:

  1. La Dignidad en la Indignidad: La escena representa la máxima indignidad humana: la tortura pública y la muerte de un inocente. Sin embargo, es precisamente aquí donde Jesús revela la dignidad inviolable de cada persona, incluso del criminal arrepentido. La DSI se fundamenta en esta verdad: la dignidad no se gana por la posición social, la inocencia o el éxito, sino que es inherente a la persona, creada a imagen de Dios. Este principio exige que se trate con respeto incluso a los culpables y marginados.
  2. La Opción Preferencial por los Pobres y Excluidos: Jesús no es crucificado entre príncipes, sino entre criminales. Comparte la suerte de los desechados por la sociedad. Al conceder el paraíso al «buen ladrón», santifica la opción por los últimos. La DSI deriva de aquí su opción preferencial por los pobres, llamando a construir una sociedad que priorice la inclusión, el perdón y la rehabilitación sobre la simple condena y el descarte.
  3. El Perdón y la Rehabilitación: La promesa de Jesús al ladrón arrepentido («hoy estarás conmigo en el paraíso») es el fundamento de la justicia restaurativa. Mientras la justicia humana a menudo solo castiga, la justicia divina, que debe inspirar a la sociedad, ofrece la posibilidad de la redención y la reinserción en una comunidad más grande (el Reino de Dios).

En resumen, la Cruz proclama que el núcleo de la doctrina social es reconocer la dignidad sagrada en cada persona, especialmente en las quebrantadas y excluidas, y construir un orden social abierto al perdón, la misericordia y la esperanza de redención.

EVANGELIO DEL DÍA 22 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 20, 27-40

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús algunos saduceos. Como los saduceos niegan la resurrección de los muertos, le preguntaron: “Maestro, Moisés nos dejó escrito que si alguno tiene un hermano casado que muere sin haber tenido hijos, se case con la viuda para dar descendencia a su hermano. Hubo una vez siete hermanos, el mayor de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo, el tercero y los demás, hasta el séptimo, tomaron por esposa a la viuda y todos murieron sin dejar sucesión. Por fin murió también la viuda. Ahora bien, cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa la mujer, pues los siete estuvieron casados con ella?”

Jesús les dijo: “En esta vida, hombres y mujeres se casan, pero en la vida futura, los que sean juzgados dignos de ella y de la resurrección de los muertos, no se casarán ni podrán ya morir, porque serán como los ángeles e hijos de Dios, pues él los habrá resucitado.

Y que los muertos resucitan, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven”.

Entonces, unos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien”. Y a partir de ese momento ya no se atrevieron a preguntarle nada. Palabra del Señor.

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Este pasaje, que trata centralmente sobre la resurrección, tiene una profunda implicación social:

  1. Dignidad Eterna de la Persona: La fe en la resurrección afirma que la persona humana no es solo un ser para la muerte, sino que está destinada a la vida eterna. Esto reafirma y eleva su dignidad inalienable, principio fundamental de la DSI. La sociedad no puede tratar a las personas como meros instrumentos o bienes consumibles, porque su valor trasciende cualquier realidad terrenal.
  2. Fundamento Ultimo de la Justicia: La resurrección es la garantía de que la justicia, que a menudo no se realiza plenamente en la historia, alcanzará su plenitud en Dios. Esto da esperanza y fortalece el compromiso por la justicia social, incluso cuando los esfuerzos parecen infructuosos. La DSI recuerda que la lucha contra la injusticia tiene un horizonte de esperanza que la sostiene.
  3. Relativización de las Instituciones Temporales: Jesús muestra que las realidades terrenales, como el matrimonio (institución fundamental en sí misma), están ordenadas a esta vida. La DSI, partiendo de esta visión trascendente, valora y promueve las instituciones humanas (la familia, el Estado, el trabajo), pero sin absolutizarlas, recordando que su fin último es servir al destino eterno de la persona.

En resumen, la verdad sobre la resurrección proporciona el fundamento más sólido para la dignidad humana y la esperanza en la construcción de un mundo más justo, liberando al compromiso social de toda visión materialista y cortoplacista.

EVANGELIO DEL DÍA 21 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 12, 46-50

En aquel tiempo, Jesús estaba hablando a la muchedumbre,cuando su madre y sus parientes se acercaron y trataban de hablar con él. Alguien le dijo entonces a Jesús: “Oye, ahí fuera están tu madre y tus hermanos, y quieren hablar contigo”.

Pero él respondió al que se lo decía: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Palabra del Señor.

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Este pasaje es fundamental para la DSI, ya que revela el fundamento de la fraternidad universal. Jesucristo, al señalar a sus discípulos, no desconoce a su familia, sino que amplía radicalmente el concepto de parentesco.

La verdadera familia, la comunidad que Él viene a establecer, no se basa en lazos de sangre, sino en la comunión con la voluntad de Dios Padre.

Desde la perspectiva de la DSI, esto implica:

  1. Fraternidad Universal: Todos los seres humanos, por hacer la voluntad del Padre (que incluye el amor al prójimo) o por estar llamados a ello, son hermanos y hermanas. Este es el principio que rompe toda barrera de raza, nación, cultura o condición social. La DSI insiste en que la sociedad debe estructurarse reconociendo esta dignidad y fraternidad común.
  2. La Familia como «Iglesia Doméstica»: La familia natural, lejos de ser negada, encuentra su modelo y su misión más profunda en este pasaje. Está llamada a ser la primera escuela donde se aprende a hacer la voluntad de Dios y a vivir la fraternidad, para luego proyectarla en la sociedad.
  3. Primacía del Bien Común: Hacer la voluntad del Padre, que es amor, justicia y misericordia, es el criterio para pertenecer a esta familia. Esto impulsa a los cristianos a trabajar por el bien común, construyendo una sociedad donde las relaciones se basen en la solidaridad y la búsqueda del bien de todos, especialmente de los más necesitados.

En resumen, este pasaje subraya que la base de la comunidad humana y de toda doctrina social cristiana es la común filiación divina y la adhesión a la voluntad de Dios, que nos hace una única familia.

EVANGELIO DEL DÍA 20 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 19, 41-44

En aquel tiempo, cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y contempló la ciudad, lloró por ella y exclamó:
“¡Si en este día comprendieras tú lo que puede conducirte a la paz! Pero eso está oculto a tus ojos. Ya vendrán días en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te atacarán por todas partes y te arrasarán. Matarán a todos tus habitantes y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no aprovechaste la oportunidad que Dios te daba”. Palabra del Señor.

***

El llanto de Jesús sobre Jerusalén es una poderosa imagen que la DSI utiliza para reflexionar sobre varios principios clave:

  1. La Paz como Fruto de la Justicia y la Conversión: Jesús llora porque la ciudad «no conoció el tiempo de su visita», es decir, rechazó el camino de paz que Él mismo encarnaba y ofrecía. La DSI insiste en que la paz auténtica no es solo la ausencia de guerra, sino que es principalmente consecuencia de la justicia, el respeto a la dignidad humana y la conversión de los corazones. La paz se construye cuando las personas y las sociedades acogen a Dios y su proyecto de amor.
  2. La Llamada a la Conversión Social: El pasaje muestra que las consecuencias del rechazo a Dios y a su mensaje no son solo espirituales, sino también históricas y sociales («te derribarán… no dejarán en ti piedra sobre piedra»). La DSI ve aquí una advertencia profética: las estructuras de pecado, la injusticia y el olvido de los valores evangélicos llevan a la destrucción social. La «visita» de Dios es una llamada constante a la conversión personal y estructural.
  3. La Responsabilidad Social y las Consecuencias de las Decisiones Colectivas: Jerusalén, como comunidad, no supo discernir lo que le convenía para la paz. La DSI subraya que las sociedades tienen una responsabilidad colectiva. Las decisiones políticas, económicas y culturales que ignoran el bien común, la dignidad de los pobres y la verdad, llevan a la ruina. El texto es un urgente llamado a la responsabilidad social y al discernimiento comunitario.
  4. La Dignidad de la Persona y la Compasión: El gesto de Jesús de llorar por la ciudad revela el corazón de Dios, que se compadece de la humanidad que se extravía. Este es el fundamento de la DSI: una opción de amor y compasión por la humanidad, especialmente por los que sufren las consecuencias de la injusticia y la ceguera espiritual. La DSI nace de este amor que busca ardientemente el bien integral de la persona y de la sociedad.

En resumen, este pasaje, desde la perspectiva de la DSI, es un dramático recordatorio de que la paz social está intrínsecamente unida a la acogida de Dios y su justicia, y una llamada a construir la sociedad sobre los pilares de la verdad, la justicia, el amor y la libertad.

EVANGELIO DEL DÍA 19 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 19, 11-28

En aquel tiempo, como ya se acercaba Jesús a Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a manifestarse de un momento a otro, él les dijo esta parábola:

“Había un hombre de la nobleza que se fue a un país lejano para ser nombrado rey y volver como tal. Antes de irse, mandó llamar a diez empleados suyos, les entregó una moneda de mucho valor a cada uno y les dijo: ‘Inviertan este dinero mientras regreso’.

Pero sus compatriotas lo aborrecían y enviaron detrás de él a unos delegados que dijeran: ‘No queremos que éste sea nuestro rey’.

Pero fue nombrado rey, y cuando regresó a su país, mandó llamar a los empleados a quienes había entregado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno.

Se presentó el primero y le dijo: ‘Señor, tu moneda ha producido otras diez monedas’. Él le contestó: ‘Muy bien. Eres un buenempleado. Puesto que has sido fiel en una cosa pequeña, serás gobernador de diez ciudades’.

Se presentó el segundo y le dijo: ‘Señor, tu moneda ha producido otras cinco monedas’. Y el señor le respondió: ‘Tú serás gobernador de cinco ciudades’.

Se presentó el tercero y le dijo: ‘Señor, aquí está tu moneda. La he tenido guardada en un pañuelo, pues te tuve miedo, porqueeres un hombre exigente, que reclama lo que no ha invertido y cosecha lo que no ha sembrado’. El señor le contestó: ‘Eres un mal empleado. Por tu propia boca te condeno. Tú sabías que yo soy un hombre exigente, que reclamo lo que no he invertido y que cosecho lo que no he sembrado, ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco para que yo, al volver, lo hubiera recobrado con intereses?’

Después les dijo a los presentes: ‘Quítenle a éste la moneda y dénsela al que tiene diez’. Le respondieron: ‘Señor, ya tiene diez monedas’. Él les dijo: ‘Les aseguro que a todo el que tenga se le dará con abundancia, y al que no tenga, aun lo que tiene se le quitará. En cuanto a mis enemigos, que no querían tenerme como rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia’ “.

Dicho esto, Jesús prosiguió su camino hacia Jerusalén al frente de sus discípulos. Palabra del Señor.

***

La Doctrina Social de la Iglesia ve en esta parábola una profunda enseñanza sobre la responsabilidad, la administración de los bienes y la justicia social.

  1. Destino Universal de los Bienes y Administración Responsable (Mayordomía): Las minas (talentos/bienes) que el señor entrega no son para ser escondidas o usadas egoístamente, sino para hacerlas producir. La DSI insiste en que los bienes de la tierra son para todos, y que los que poseen recursos (materiales, intelectuales, espirituales) tienen la responsabilidad de administrarlos bien, de «negociar», es decir, de ponerlos al servicio del bien común y del desarrollo. El siervo que esconde la mina representa la negligencia y el egoísmo frente a los dones recibidos.
  2. La Opción Preferencial por los Pobres y la Justicia: La reacción del señor con el siervo negligente es severa. Desde la DSI, esto se puede interpretar como un llamado a la justicia. No usar los dones y oportunidades para el bien de la comunidad es una forma de injusticia. La mina quitada y dada al que más tiene no es una aprobación de la acumulación, sino una ilustración del principio de que la capacidad de servicio conlleva mayor responsabilidad. Quien no cumple con su deber social, pierde incluso la capacidad de influir.
  3. El Trabajo y la Dignidad Humana: La parábola valora el esfuerzo, la iniciativa y el trabajo («negociad hasta que yo vuelva»). La DSI promueve el trabajo como forma de participar en la obra de la creación y de desarrollar la propia humanidad. Los siervos fieles son recompensados con mayores responsabilidades (gobernar ciudades), lo que refleja que la fidelidad en las tareas humanas conduce a una mayor participación en la vida social.
  4. Responsabilidad Social y Rendición de Cuentas: El momento del regreso del señor y la rendición de cuentas es central. La DSI recuerda que todos, especialmente los que ocupan posiciones de autoridad o tienen más recursos, deberán rendir cuentas a Dios y a la sociedad por su gestión. La vida social y económica no es un ámbito neutral, sino un espacio donde se ejerce la caridad y la justicia.

En resumen, la parábola, desde la DSI, es una poderosa advertencia contra la comodidad y la negligencia social y una exhortación a ser activos y creativos en el amor y el servicio, usando todos nuestros talentos para construir una sociedad más justa y fraterna, a la espera del Señor.

EVANGELIO DEL DÍA 18 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 14, 22-33

En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación

de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba él solo allí.

Entretanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y decían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”.

Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo”: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?”

En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”. Palabra del Señor.

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Este relato, más allá de su dimensión personal de fe, ofrece una rica perspectiva para la vida social desde la visión cristiana:

  1. La Barca como Comunidad: La barca en medio de la tempestad es una imagen clásica de la comunidad (la Iglesia, pero también cualquier grupo humano) enfrentando crisis. La DSI subraya que la solidaridad y la acción comunitaria son fundamentales para navegar en los «mares agitados» de la injusticia, la crisis social o económica. No estamos solos en la barca; nuestro bienestar está ligado al de los demás.
  2. Solidaridad en la Crisis: El viento contrario y las olas representan las fuerzas adversas que amenazan el bien común. Jesús no elimina la tempestad de inmediato, sino que se acerca en medio de ella («caminando sobre el mar»). La DSI ve en esto un modelo de solidaridad: la presencia activa con y para los que sufren, acercándose a su dolor para infundir esperanza y buscar soluciones juntos.
  3. La Fe que se Traduce en Acción Audaz: Pedro pide «ir hacia» Jesús. Su fe no es solo un sentimiento, sino una decisión que lo lleva a actuar, a salir de la aparente seguridad de la barca para hacer lo humanamente imposible. La DSI anima a esta «audacia social»: creer que es posible cambiar las estructuras injustas y trabajar por ello, incluso cuando las fuerzas contrarias (el viento) son fuertes. Es la fe que impulsa el compromiso por la justicia.
  4. El Grito de Auxilio y la Mano Tendida: Pedro, al dudar, se hunde y pide ayuda: «¡Señor, sálvame!». Jesús extiende inmediatamente la mano para salvarlo. Este es el principio fundamental de la opción preferencial por los pobres y vulnerables. La DSI exige estar atentos al grito de los que «se hunden» en la pobreza, la exclusión o la injusticia, y responder con una mano tendida que ofrece ayuda concreta y promueve su dignidad. La salvación es también social.
  5. La Paz como Fruto de la Presencia de Cristo: La calma llega «en cuanto subieron a la barca». La DSI ve la paz no como mera ausencia de conflictos, sino como el fruto de la justicia y de la presencia de Cristo en la comunidad. El trabajo por el bien común, inspirado en el Evangelio, tiene como meta final esa paz profunda que nace de relaciones humanas reconciliadas y justas.

En resumen, este pasaje nos muestra que, ante las tempestades sociales, la respuesta cristiana es la comunidad solidaria, la fe que se traduce en acción valiente, la mano tendida al que sufre y la confianza en que la presencia de Cristo es la que puede traer la verdadera paz al mundo.

EVANGELIO DEL DÍA 17 DE NOVIEMBRE DE 2025

Memoria SANTA ISABEL DE HUNGRÍA, Religiosa

Del santo Evangelio según san Lucas 18, 35-43

En aquel tiempo, cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado a un lado del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello, y le explicaron que era Jesús el nazareno, que iba de camino. Entonces él comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Los que iban adelante lo regañaban para que se callara, pero él se puso a gritar más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”

Entonces Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando estuvo cerca, le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?” Él le contestó: “Señor, que vea”. Jesús le dijo: “Recobra la vista; tu fe te ha curado”.

Enseguida el ciego recobró la vista y lo siguió, bendiciendo a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios. Palabra del Señor.

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Este relato del ciego de Jericó es una poderosa ilustración de principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia:

  1. Dignidad y Inclusión de los Excluidos: El ciego representa a los marginados de la sociedad. Su posición «sentado junto al camino» simboliza la exclusión. La sociedad («los que iban delante») quiere silenciarlo. Sin embargo, Jesús lo pone en el centro de su atención. La DSI insiste en que la medida de una sociedad justa es cómo trata a sus miembros más vulnerables. La opción preferencial por los pobres y excluidos se manifiesta aquí: Jesús no solo lo ve, sino que lo llama, lo incluye y responde a su clamor.
  2. El Grito de los Pobres como Llamada a la Conversión: El grito persistente del ciego («¡Hijo de David, ten compasión de mí!») es el grito de los pobres que interpela a la conciencia de la comunidad y de sus líderes. La DSI enseña que es necesario escuchar este grito y permitir que nos transforme. La fe no es pasiva; es un grito que exige justicia y reconocimiento de la dignidad, tal como el ciego no se dejó silenciar.
  3. La Fe que Actúa y Libera: Jesús no impone su ayuda; pregunta: «¿Qué quieres que haga por ti?». Reconoce la agencia y la libertad del hombre. La salvación («tu fe te ha salvado») no es solo espiritual, sino que tiene una consecuencia concreta y tangible: el ciego ve. La DSI promueve un desarrollo humano integral que libera a la persona de todas las formas de «ceguera» que la oprimen: la pobreza, la ignorancia, la falta de oportunidades y la exclusión social. El objetivo es que la persona pueda «verse a sí misma» y «ver el camino» para participar plenamente en la vida social.
  4. Conversión de la Comunidad: El milagro no termina con el ciego. «Todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios». El acto de justicia y misericordia individual tiene un efecto comunitario. Restaurar a un miembro marginado sana a toda la comunidad y la lleva a alabar a Dios. La DSI subraya que la construcción del bien común requiere esta conversión comunitaria, donde se reconoce que la inclusión de los más débiles fortalece y enriquece a toda la sociedad.

En resumen, este pasaje, desde la DSI, es un modelo de acción social: escuchar el clamor de los excluidos, detenerse para atenderlos, devolverles la dignidad y la capacidad de «ver» (participar) y, con ello, transformar toda la comunidad.

EVANGELIO DEL DÍA 16 DE NOVIEMBRE DE 2025

IX Jornada Mundial de los Pobres:
«Tú, Señor, eres mi esperanza» (Sal 71, 5).

Del santo Evangelio según san Lucas 21, 5-19

En aquel tiempo, como algunos ponderaban la solidez de la construcción del templo y la belleza de las ofrendas votivas que lo adornaban, Jesús dijo: “Días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra de todo esto que están admirando; todo será destruido”.

Entonces le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto y cuál será la señal de que ya está a punto de suceder?” Él les respondió: “Cuídense de que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre y dirán: ‘Yo soy el Mesías. El tiempo ha llegado’. Pero no les hagan caso. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, que no los domine el pánico, porque eso tiene que acontecer, pero todavía no es el fin”.

Luego les dijo: “Se levantará una nación contra otra y un reino contra otro. En diferentes lugares habrá grandes terremotos, epidemias y hambre, y aparecerán en el cielo señales prodigiosas y terribles.

Pero antes de todo esto los perseguirán a ustedes y los apresarán; los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Con esto darán testimonio de mí.

Grábense bien que no tienen que preparar de antemano su defensa, porque yo les daré palabras sabias, a las que no podrá resistir ni contradecir ningún adversario de ustedes.

Los traicionarán hasta sus propios padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes y todos los odiarán por causa mía. Sin embargo, ni cabello de su cabeza perecerá. Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”. Palabra del Señor.

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El discurso de Jesús en este pasaje, conocido como el «discurso escatológico», presenta un mundo en crisis, donde las estructuras humanas (incluso las más sagradas, como el Templo) son transitorias. La DSI, que se preocupa por la vida social humana a la luz del Evangelio, encuentra aquí principios fundamentales:

  1. Esperanza Activa frente a la Crisis: Jesús no invita al pánico, sino a la prudencia y la confianza en Dios («no os aterréis», v.9). La DSI, ante las crisis sociales (guerras, injusticias, persecuciones), no promueve una fuga del mundo, sino una esperanza activa. Esta esperanza nos impulsa a trabajar por un mundo más justo, sabiendo que nuestra seguridad última no está en las estructuras terrenales, sino en Dios. Es la base para el compromiso en la transformación de la sociedad, incluso cuando parece que todo se derrumba.
  2. El Testimonio como Acción Social: Jesús dice que la persecución será «ocasión para dar testimonio» (v.13). Para la DSI, el testimonio de la fe es también un servicio a la sociedad. Denunciar la injusticia, defender la dignidad de los perseguidos y proclamar la verdad, incluso a costa de la propia seguridad, es una forma eminente de caridad social. El mártir cristiano es el testigo máximo de la primacía de Dios y de la dignidad humana frente a los poderes opresores.
  3. La Perseverancia (Constancia) como Virtud Cívica: La famosa frase «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas» (v.19) tiene una dimensión social. La DSI valora la virtud de la constancia no solo para la vida espiritual, sino también para el largo y a menudo frustrante trabajo por el bien común. Construir una sociedad más humana requiere paciencia, resistencia ante el fracaso y una tenaz esperanza que no se rinde ante el mal o la lentitud del cambio.
  4. La Dignidad de la Persona por encima del Poder: El texto muestra a los discípulos siendo llevados ante el poder político y religioso (v.12). Jesús les promete una sabiduría que el poder no puede contradecir (v.15). La DSI se basa en el principio de que la dignidad de la persona humana, creada a imagen de Dios, es anterior e superior a cualquier estructura de poder. Los sistemas políticos y económicos deben estar al servicio de la persona, no al revés. Cuando estos sistemas se vuelven opresores, el cristiano está llamado a dar testimonio de una verdad y una dignidad que ningún poder terrenal puede suprimir.

En resumen, este pasaje, leído con la DSI, no es una invitación al quietismo ante el fin del mundo, sino un llamado a una presencia serena, valiente y activa en medio de las crisis del mundo. Es una exhortación a construir la sociedad con la confianza puesta en Dios, dando testimonio de la verdad y la justicia, y perseverando en el bien, incluso cuando las estructuras humanas fallen.

EVANGELIO DEL DÍA 15 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 18, 1-8

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola: “En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con

frecuencia para decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.
Por mucho tiempo el juez no le hizo caso, pero después se dijo: Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando’ “. Dicho esto, Jesús comentó: “Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen que encontrará fe sobre la tierra?” Palabra del Señor.

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La parábola, aunque centrada en la oración, tiene profundas implicaciones sociales que la DSI puede iluminar:

  1. Defensa de los Débiles y Opción Preferencial por los Pobres: La protagonista es una viuda, arquetipo de los excluidos. La DSI insiste en que la justicia social se mide por el trato a los más vulnerables. El clamor de la viuda es el clamor de los pobres, los migrantes, los oprimidos. La DSI llama a la sociedad y al Estado a escuchar este clamor y a ser instrumentos de la justicia de Dios para con ellos (Catecismo de la Iglesia Católica, 2448).
  2. El Principio de Subsidiariedad y la Función Pública: El juez representa a una autoridad corrupta que falla en su deber esencial: impartir justicia. La DSI exige que quienes ejercen autoridad lo hagan con justicia, integridad y servicio al bien común (Compendio de la DSI, 393-398). La función pública es un servicio, no un poder para beneficio personal. La parábola es una denuncia profética de la corrupción y la injusticia institucionalizada.
  3. La Lucha por la Justicia y la Perseverancia: La viuda es un modelo de ciudadanía activa y esperanzada. No se resigna ante la injusticia. Su perseverancia es un llamado a que los cristianos y todos los hombres de buena voluntad no se cansen de trabajar y «clamar» por un mundo más justo, a través de la oración, pero también de la acción social, la denuncia profética y la promoción humana (Doctrina Social de la Iglesia, 81).
  4. La Justicia de Dios como Fundamento de la Esperanza: La certeza de que Dios es justo y escucha el clamor de los oprimidos es el fundamento de la esperanza cristiana en medio de un mundo injusto. La DSI no se basa en un optimismo ingenuo, sino en la fe de que la justicia última pertenece a Dios. Esta esperanza nos impulsa a trabajar incansablemente por la justicia, sabiendo que nuestro esfuerzo no es en vano (1 Corintios 15:58).

En resumen:

Lucas 18, 1-8, desde la perspectiva de la DSI, es una poderosa exhortación a confiar en Dios y perseverar en la búsqueda de la justicia. Nos enseña que la oración y la acción social están unidas: la oración sostiene la lucha contra la desesperanza, y la lucha por la justicia es una forma tangible de clamar a Dios. La fe que el Hijo del Hombre busca encontrar es una fe activa, que lucha contra la injusticia con la tenaz perseverancia de la viuda, confiando siempre en el Juez justo que escucha y salva.

EVANGELIO DEL DÍA 14 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 26-37

En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos: “Lo que sucedió en eL tiempo de Noé también sucederá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces vino el diluvio y los hizo perecer a todos.

Lo mismo sucedió en el tiempo de Lot: comían y bebían, compraban y vendían, sembraban y construían, pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Pues lo mismo sucederá el día en que el Hijo del hombre se manifieste.

Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, que no baje a recogerlas; y el que esté en el campo, que no mire hacia atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. Quien intente conservar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.

Yo les digo: aquella noche habrá dos en un mismo lecho: uno será tomado y el otro abandonado; habrá dos mujeres moliendo juntas: una será tomada y la otra abandonada”.

Entonces, los discípulos le dijeron: “¿Dónde sucederá eso, Señor?” Y él les respondió: “Donde hay un cadáver, se juntan los buitres”. Palabra del Señor.

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La DSI, aunque no es una interpretación directa de textos escatológicos, encuentra en este pasaje principios fundamentales que iluminan la acción del cristiano en el mundo:

  1. Llamado a la Conversión y la Vigilancia: La DSI insiste en que la transformación de las estructuras sociales injustas comienza con la conversión personal (Catecismo de la Iglesia Católica, 1886-1889). El texto de Lucas es un llamado urgente a no acomodarse en las «normalidades» sociales que pueden ser injustas (como la de Sodoma). El cristiano debe vivir «vigilante», evaluando críticamente las estructuras económicas, políticas y sociales a la luz del Evangelio.
  2. Destino Universal de los Bienes y Desapego: La advertencia contra el aferramiento a las posesiones (la persona en la azotea, la mujer de Lot) resuena con el principio del Destino Universal de los Bienes (DSI 171-184). Los bienes de la tierra son para todos, y su apego egoísta es una injusticia que impide la llegada del Reino. La DSI promueve un estilo de vida de desapego y solidaridad, donde los bienes estén al servicio de la persona y el bien común, no al revés.
  3. Opción Preferencial por los Pobres: La separación entre «tomados» y «dejados» puede leerse, en clave social, como un criterio de juicio sobre cómo tratamos a los más pequeños (Mateo 25). La DSI, con su Opción Preferencial por los Pobres (DSI 182), urge a construir una sociedad donde nadie sea «dejado atrás». La «normalidad» que ignora al pobre es la «normalidad de Sodoma» que será juzgada.
  4. La Persona en su Integridad: La paradoja de «perder la vida para ganarla» recuerda que el desarrollo auténtico no es solo material (Populorum Progressio, 14-21). La DSI aboga por un desarrollo humano integral que atienda las dimensiones espirituales y trascendentes de la persona, yendo más allá del mero bienestar económico o el consumo.

En resumen:

Lucas 17, 26-37 es un potente recordatorio de que la historia humana y las estructuras sociales están bajo el señorío de Cristo y serán juzgadas. Desde la DSI, este pasaje no invita a un escapismo del mundo, sino a una presencia transformadora y vigilante en él, trabajando por la justicia con un corazón libre de apegos, recordando que nuestra esperanza última no está en los logros de este mundo, sino en la venida definitiva del Reino de Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 12 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!”

Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.

Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”. Palabra del Señor.

La DSI, que se fundamenta en el Evangelio para iluminar la realidad social, nos permite extraer varias enseñanzas de este pasaje:

  1. Dignidad de la Persona y Preferencia por los Pobres y Excluidos:
    Los leprosos representan a los marginados de la sociedad. Su enfermedad no solo era física, sino que los excluía social y religiosamente. Jesús se detiene, los escucha y los cura, reafirmando su dignidad intrínseca. La DSI insiste en que la medida de cualquier sociedad es cómo trata a sus miembros más vulnerables.
  2. El Bien Común y la Gratuidad:
    Jesús cura sin pedir nada a cambio. Este acto de gratuidad es un modelo para la construcción del bien común. La sociedad no debe basarse solo en el intercambio económico, sino también en la solidaridad y la capacidad de dar y recibir libremente, especialmente a quienes no pueden devolver el favor.
  3. La Opción por el Excluido (El Samaritano):
    El héroe de la historia es un «extranjero» y un «samaritano», un doble marginado para los judíos. Al destacar su acción, Jesús (y la DSI con él) realiza una poderosa «opción preferencial por los pobres». Dios actúa a menudo desde los márgenes, desafiando nuestros prejuicios y estructuras sociales que excluyen. La verdadera fe se manifiesta donde menos se espera.
  4. Justicia y Reconocimiento (Acción de Gracias):
    Los diez fueron curados, pero solo uno fue «salvado». La justicia no es solo recibir lo que se necesita (la curación), sino también reconocer el don y al Dador. Para la DSI, una sociedad justa no es solo la que distribuye bienes materiales, sino también la que fomenta una actitud de gratitud, reconocimiento y no dar por sentados los dones de Dios y el trabajo del prójimo. La ingratitud de los nueve refleja una sociedad individualista que consume beneficios sin comunidad ni agradecimiento.
  5. Fe que se Traduce en Justicia Social:
    La fe del samaritano no fue solo creer que podía ser curado, sino volver, alabar a Dios y agradecer. Es una fe activa que se traduce en un acto concreto de justicia (reconocimiento) y relación. La DSI enseña que la fe auténtica debe traducirse en compromiso con la transformación del mundo hacia el Reino de Dios, un reino de justicia, paz y caridad.

En resumen, este pasaje, desde la DSI, es una llamada a construir una sociedad que vea y reintegre a los excluidos, que actúe con gratuidad y solidaridad, que supere los prejuicios y que fomente una cultura del agradecimiento y la justicia, donde la fe sea una fuerza activa para el bien común.

EVANGELIO DEL DÍA 11 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 7-10

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú’? ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?

Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ “. Palabra del Señor.

***

La DSI no lee este pasaje como una justificación para la explotación laboral o relaciones serviles injustas. Al contrario, lo interpreta a la luz de la dignidad del trabajo y la gratuidad.

  1. El Trabajo como Deber y Participación: El siervo que ara y pastorea realiza un trabajo que es parte de su deber. La DSI ve el trabajo humano como una participación en la obra creadora de Dios (Gaudium et Spes, 34). Cumplir con nuestro deber en la sociedad (en el trabajo, la familia, la comunidad) es nuestra contribución al bien común. No es un favor extraordinario, sino una obligación moral y social.
  2. Contra la «Cultura del Descarte» y la Meritocracia Extrema: El mensaje de «siervos inútiles» es un fuerte correctivo contra el orgullo y la autosuficiencia. En el contexto social actual, la DSI lo aplicaría para cuestionar:
    · La meritocracia radical: La idea de que nuestros éxitos son solo fruto de nuestro esfuerzo y que nos convierten en «merecedores» de todo, olvidando que vivimos de dones recibidos (la vida, la creación, la gracia) y del trabajo de innumerables personas en la sociedad.
    · La cultura del descarte: Si nos consideramos «autosuficientes», fácilmente podemos despreciar a quienes consideramos «improductivos» o «inútiles» (ancianos, enfermos, pobres). Este pasaje nos recuerda que nuestra valía no depende de nuestra «utilidad» productiva.
  3. Gratuidad y Solidaridad: La actitud final del siervo («lo que debíamos hacer, hicimos») fomenta una ética del servicio desinteresado. La DSI promueve la gratuidad y la solidaridad como principios esenciales para una sociedad sana. Hacemos el bien no para ser alabados o recompensados, sino porque es lo correcto y contribuye al bien de todos. Es la base del amor al prójimo como principio social.

En resumen: Lucas 17:7-10, desde la DSI, nos enseña:

· Humildad Social: Reconoce que cumplir con nuestro deber en el mundo es lo mínimo esperado. Nos previene del orgullo individualista.
· Gratuidad: Nuestra actitud en el trabajo y el servicio debe estar marcada por la gratuidad, no por la búsqueda de reconocimiento.
· Fundamento de la Dignidad: Nuestra dignidad no se gana por nuestros logros («utilidad»), sino que es inherente por ser hijos de Dios. Esto protege a los más vulnerables de ser considerados «inútiles» por la lógica del mundo.

EVANGELIO DEL DÍA 10 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No es posible

evitar que existan ocasiones de pecado, pero ¡ay de aquel que las provoca! Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino sujeta al cuello, que ser ocasión de pecado para la gente sencilla. Tengan, pues, cuidado.

Si tu hermano te ofende, trata de corregirlo; y si se arrepiente, perdónalo. Y si te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo”.

Los apóstoles dijeron entonces al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor les contestó: “Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a ese árbol frondoso: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, y los obedecería”. Palabra del Señor.

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Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia

La DSI, que busca iluminar las realidades sociales con el Evangelio, encuentra en este pasaje varios principios fundamentales:

  1. El escándalo y la responsabilidad social: El «escándalo» del que habla Jesús no es solo un pecado personal, sino una acción que debilita la fe y corrompe la comunidad, especialmente a los más débiles («estos pequeños»). La DSI enfatiza la responsabilidad que tenemos hacia el bien común y la integridad de los demás, especialmente de los más vulnerables. Las estructuras de pecado (como la corrupción, la injusticia o la explotación) son formas de escándalo social que debemos denunciar y combatir.
  2. La corrección fraterna y el perdón: El mandato de corregir y perdonar repetidamente es la base para la construcción de una comunidad justa y reconciliada. La DSI promueve la cultura del encuentro y del perdón como antídoto contra la venganza y la ruptura del tejido social. Esto aplica a las relaciones personales, pero también a los conflictos sociales y entre naciones, abogando por la justicia restaurativa sobre la puramente punitiva.
  3. La fe que actúa: La petición de los apóstoles («Auméntanos la fe») y la respuesta de Jesús muestran que la fe, por pequeña que sea, debe ser activa y transformadora. La DSI insiste en que la fe no es un sentimiento privado, sino una fuerza que debe impulsar a los creyentes a trabajar por la transformación del mundo, «arraigando» la injusticia y realizando acciones que humanicen la sociedad, confiando en el poder de Dios.

En resumen: Este pasaje, visto desde la DSI, es una llamada a:

· Ser responsables por nuestros hermanos, evitando toda acción o estructura que cause daño.
· Practicar la misericordia y el perdón como pilares de la vida social.
· Tener una fe activa que, con la fuerza de Dios, se atreva a cambiar las realidades más arraigadas de injusticia.

EVANGELIO DEL DÍA 09 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Juan 2, 13-22

Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.

En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.

Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho. Palabra del Señor.

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La Doctrina Social de la Iglesia ve en este pasaje principios fundamentales que guían su visión sobre la economía, la sociedad y la dignidad humana.

  1. El Templo y la Dignidad de lo Sagrado: El Templo es un espacio sagrado, destinado al encuentro con Dios. La DSI aplica este principio a la dignidad de la persona humana, que es «templo del Espíritu Santo» (1 Cor 3:16). Por lo tanto, cualquier sistema económico o social que degrade a la persona, la reduzca a una mercancía o viole su dignidad (como hacían los comerciantes al explotar a los peregrinos) es contrario al designio de Dios. La economía debe estar al servicio del hombre, no el hombre al servicio de la economía.
  2. La Denuncia de la Injusticia Económica: La acción de Jesús es una profunda denuncia contra la conversión de lo sagrado en un negocio. La DSI condena consistentemente un economicismo que busca sólo el beneficio, olvidando la justicia y la equidad. El «comercio» en el atrio de los gentiles impedía que los no-judíos pudieran orar, mostrando cómo la injusticia económica puede crear exclusiones y marginar a los más débiles.
  3. El Bien Común sobre el Interés Individual: Los cambistas y vendedores priorizaban su ganancia personal sobre la finalidad religiosa y comunitaria del Templo. La DSI promueve el bien común, que exige que los intereses individuales y de grupo no prevalezcan sobre el bien de toda la comunidad. La acción de Jesús restablece el orden correcto: Dios en el centro, y la actividad humana ordenada hacia Él y al servicio de los hermanos.
  4. El Verdadero Templo: La Persona de Cristo: Jesús se presenta como el nuevo y definitivo Templo. Este es el fundamento último de la DSI: Cristo es la medida del hombre y de la sociedad. Una sociedad justa se construye cuando se reconoce la centralidad de Cristo y la dignidad sagrada de cada persona, redimida por Él. Toda acción social debe apuntar a construir una «civilización del amor» que refleje este nuevo orden.

En resumen: Este pasaje no es sólo un acto de fervor religioso, sino un mensaje profético sobre el lugar que debe ocupar Dios y la dignidad humana en la vida social y económica. La DSI lo interpreta como un llamado urgente a purificar las estructuras sociales y económicas que corrompen lo sagrado (la persona y su destino) y a construir un orden donde el ser humano, imagen de Dios, esté siempre en el centro.

EVANGELIO DEL DÍA 08 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 16, 9-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Con el dinero, tan

lleno de injusticias, gánense amigos que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo. El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes; y el que es infiel en las cosas pequeñas, también es infiel en las grandes. Si ustedes no son fieles administradores del dinero, tan lleno de injusticias, ¿quién les confiará los bienes verdaderos? Y si no han sido fieles en lo que no es de ustedes, ¿quién les confiará lo que sí es de ustedes?

No hay criado que pueda servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o se apegará al primero y despreciará al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero”.

Al oír todas estas cosas, los fariseos, que son amantes del dinero, se burlaban de Jesús. Pero él les dijo: “Ustedes pretenden pasar por justos delante de los hombres; pero Dios conoce sus corazones, y lo que es muy estimable para los hombres es detestable para Dios”. Palabra del Señor.

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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Este pasaje es fundamental para la reflexión social de la Iglesia sobre el uso de los bienes materiales. La DSI extrae de aquí principios cruciales:

  1. Destino Universal de los Bienes y Solidaridad: La frase «gánense amigos con el dinero injusto» (v. 9) es una instrucción revolucionaria. Jesús no condena la riqueza en sí, sino que ordena usarla como un instrumento para la solidaridad y la fraternidad. El «dinero injusto» (Mammón) debe ser puesto al servicio de los necesitados («ganar amigos»), especialmente los pobres, que son los que nos pueden «recibir en las moradas eternas». Esto encarna el principio del destino universal de los bienes: la riqueza debe servir para crear vínculos de caridad y justicia, no para la acumulación egoísta.
  2. Fidelidad en la Administración: Los versículos 10-12 subrayan el concepto del ser humano como administrador de los bienes de Dios. La fidelidad en el uso de los bienes materiales («lo poco», «el dinero injusto», «lo ajeno») es el entrenamiento para ser digno de recibir «los bienes verdaderos» (los bienes del Reino). La DSI deduce que nuestra honestidad y justicia en la vida económica y social (en los negocios, el trabajo, el pago de impuestos) son la medida de nuestra auténtica fidelidad a Dios.
  3. Incompatibilidad Fundamental: Dios o el Dinero: La afirmación «No se puede servir a Dios y al Dinero» (v. 13) es un pilar de la ética social cristiana. Establece una opción radical de prioridades. Cuando el dinero se convierte en un ídolo (el «dios Mammón»), distorsiona toda la vida social, llevando a la injusticia, la explotación y la indiferencia hacia los pobres (como muestra la actitud de los fariseos en el v. 14). La DSI advierte constantemente contra la idolatría del lucro y del consumo, que lleva a estructuras de pecado.

En resumen, este pasaje llama a una conversión en el uso de la riqueza. Desde la perspectiva de la DSI, el cristiano está llamado a ser un administrador fiel y astuto que, sin ingenuidad, utiliza los recursos de este mundo—que son relativos y potencialmente corruptores («injustos»)—con una lógica divina: la de la justicia, la solidaridad y el servicio al bien común, poniéndolos siempre al servicio de Dios y de los hermanos.

EVANGELIO DEL DÍA 07 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: ‘¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador’. Entonces el administrador se puso a pensar: ‘¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan’.
Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: ‘¿Cuánto le debes a mi amo?’ El hombre respondió: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta’. Luego preguntó al siguiente: Y tú, ¿cuánto debes?’ Este respondió: ‘Cien sacos de trigo’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo y haz otro por ochenta’.
E1 amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz”. Palabra del Señor

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Esta parábola, conocida como la del «administrador astuto» o «infiel», es compleja, ya que Jesús no elogia la deshonestidad, sino la prudencia y la astucia para asegurarse un futuro. La DSI encuentra aquí enseñanzas cruciales sobre el uso de los bienes materiales:

  1. Destino Universal de los Bienes y Administración: La parábola parte de la base de que el administrador no es el dueño, sino un gestor de los bienes ajenos. Desde la DSI, esto refleja el principio del Destino Universal de los Bienes. Los recursos del mundo están destinados a todos, y el ser humano es solo un administrador de los bienes que posee, incluido el dinero. No somos dueños absolutos, sino que debemos gestionarlos con sentido de justicia y para el bien común.
  2. Función Social de la Propiedad: La acción del administrador, aunque cuestionable en su método, tiene un efecto concreto: alivia la deuda de los acreedores. Indirectamente, ilustra que la riqueza no debe ser acaparada, sino que debe «circular» para aliviar cargas (como las deudas) y crear relaciones sociales. Esto conecta con el principio de la función social de toda propiedad, que exige que el uso de los bienes privados también debe beneficiar a los demás.
  3. Llamado a la Astucia para la Justicia: El elogio final («…por haber obrado tan hábilmente») es una llamada de atención a los «hijos de la luz» (los discípulos). La DSI nos desafía a no ser ingenuos, sino a ser astutos y creativos en el uso de los recursos materiales (el «dinero injusto») para construir el Reino de Dios y promover la justicia. Los creyentes deben usar su inteligencia e ingenio con tanta habilidad para fines nobles (como la caridad y la justicia), como los mundanos la usan para sus intereses egoístas.

En resumen, la parábola nos recuerda que los bienes materiales son un instrumento, no un fin. La DSI nos insta a ser administradores prudentes y creativos de los recursos que tenemos, usándolos con astucia evangélica para generar justicia, aliviar cargas y construir una sociedad más solidaria, siempre con la mirada puesta en el verdadero tesoro, que es Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 03 DE NOVIEMBRE DE 2025

En aquel tiempo, uno de los que estaban sentados a la mesa con Jesús le dijo: “Dichoso aquel que participe en el banquete del Reino de Dios”.

Entonces Jesús le dijo: “Un hombre preparó un gran banquete y convidó a muchas personas. Cuando llegó la hora del banquete, mandó un criado suyo a avisarles a los invitados que vinieran, porque ya todo estaba listo. Pero todos, sin excepción, comenzarona disculparse. Uno le dijo: ‘Compré un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me disculpes’. Otro le dijo: ‘Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego que me disculpes’. Y otro más le dijo: ‘Acabo de casarme y por eso no puedo ir’.

Volvió el criado y le contó todo al amo. Entonces el Señor se enojó y le dijo al criado: ‘Sal corriendo a las plazas y a las calles de la ciudad y trae a mi casa a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos’.

Cuando regresó el criado, le dijo: ‘Señor, hice lo que me ordenaste, y todavía hay lugar’. Entonces el amo respondió: ‘Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa. Yo les aseguro que ninguno de los primeros invitados participará de mi banquete’ ”. Palabra del Señor.

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Esta parábola es una poderosa revelación sobre la naturaleza del Reino de Dios y tiene implicaciones profundas para la vida social.

  1. Opción Preferencial por los Pobres: El mensaje es radical y claro: el banquete del Reino está destinado primariamente a quienes el mundo excluye: «los pobres, los lisiados, los ciegos y los cojos» (v. 21). La DSI ve aquí el fundamento de la Opción Preferencial por los Pobres. La sociedad se mide por su capacidad de incluir en su «mesa» de bienes, oportunidades y derechos a los más marginados. No es una opción opcional, sino un criterio central del Juicio.
  2. Universalidad y Inclusión: La insistencia del señor en llenar su casa (v. 23) subraya la universalidad de la salvación. La DSI promueve, partiendo de este principio, la construcción de una sociedad incluyente y solidaria, donde no haya «ciudadanos de primera y segunda categoría». Todos están llamados a participar en el «banquete» del bien común.
  3. Crítica a la Idolatría del Poder y la Riqueza: Las excusas de los primeros invitados (negocios, propiedades, vida familiar) representan los apegos que impiden acoger la llamada de Dios. La DSI advierte contra la idolatría del beneficio, del tener y del poder individual, que ciega ante las necesidades de la comunidad y el llamado a la fraternidad. Priorizar los bienes materiales sobre las relaciones y el bien común vacía la vida social.
  4. Llamada a la Conversión y a la Acción: La parábola es una crítica a la auto-satisfacción religiosa o social («¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!», v. 15). La herencia del Reino no es un derecho automático; exige una respuesta libre y concreta. La DSI llama a una conversión personal y social que se manifieste en la creación de estructuras que acojan a los excluidos, yendo activamente a «buscarlos» (v. 21) en las periferias existenciales.

En resumen, esta parábola ilustra que el Reino de Dios se construye invirtiendo los criterios del mundo: la inclusión de los últimos es la prioridad. La Doctrina Social de la Iglesia se inspira en este mensaje para urgir a los creyentes a trabajar por un orden social donde la «mesa» del desarrollo, la justicia y la dignidad esté puesta para todos, comenzando por los que nunca reciben una invitación.

EVANGELIO DEL DÍA 02 DE NOVIEMBRE DE 2025

SE SUGIEREN 3 EVANGELIOS

31 «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. 32 Serán congregadas todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. 33 Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, 36 estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.

37 Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Y cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.

40 Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que, cuando lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

41 Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, 43 fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.

44 Entonces estos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.

45 Y él entonces les responderá: “En verdad os digo que, cuando no lo hicisteis con uno de aquellos más pequeños, tampoco conmigo lo hicisteis”.

46 E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna».


Este pasaje, conocido como el «criterio de la caridad», es fundamental para la Doctrina Social de la Iglesia. La DSI lo interpreta no solo como una llamada individual a la caridad, sino como un principio estructurante para la vida social, económica y política. Aquí las claves:

  1. Dignidad de la Persona y Opción Preferencial por los Pobres: El texto revela que Cristo se identifica de manera única con los más vulnerables («uno de estos mis hermanos más pequeños»). Esto fundamenta el principio de la dignidad inviolable de toda persona y la «opción preferencial por los pobres». La DSI insiste en que la medida de la justicia de una sociedad se juzga por cómo trata a sus miembros más débiles.
  2. Caridad y Justicia: Las obras de misericordia (dar de comer, visitar al enfermo, etc.) son actos de caridad. Pero la DSI va más allá, afirmando que la caridad exige la justicia. No basta con ayudar a quien tiene hambre (caridad); es necesario construir una sociedad donde los sistemas económicos y las leyes permitan que todos tengan acceso al alimento (justicia). Es el famoso principio: «Dar de comer al hambriento es un imperativo de la caridad cristiana; trabajar para que no haya hambrientos es un imperativo de la justicia».
  3. Destino Universal de los Bienes: La llamada a compartir el pan, el techo y la vestimenta recuerda que los bienes de la tierra están destinados a todos. La propiedad privada tiene una «hipoteca social» y debe estar al servicio del bien común, no solo del interés individual.
  4. El Bien Común: El juicio se realiza a «todas las naciones», es decir, a la sociedad en su conjunto. Esto subraya la responsabilidad colectiva de construir un «bien común» que asegure las condiciones para que todos puedan vivir con dignidad. Los gobiernos, las instituciones y cada ciudadano son corresponsables de este deber.
  5. Llamada a la Conversión y a la Acción: El pasaje es una poderosa llamada a la conversión personal y social. La fe, sin obras concretas de amor y justicia, está muerta (cf. Santiago 2,17). La DSI motiva a los creyentes a ser «sal de la tierra y luz del mundo», transformando las estructuras injustas desde dentro a través del compromiso social y político inspirado en el Evangelio.

En resumen, Mateo 25:31-46 es el corazón del mensaje social de Jesús: encontrar a Dios y alcanzar la salvación pasa inevitablemente por el servicio amoroso y justo al prójimo, especialmente al más necesitado. La Doctrina Social de la Iglesia desarrolla este núcleo evangélico en principios y criterios de acción para construir una civilización del amor.

51 «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar es mi carne por la vida del mundo».

52 Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?».

53 Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día.

55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

57 Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.

58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».


A primera vista, este pasaje profundamente eucarístico parece centrado en la relación personal con Cristo. Sin embargo, la Doctrina Social de la Iglesia extrae de él consecuencias sociales fundamentales, ya que la Eucaristía, como sacramento de comunión, posee una intrínseca dimensión social.

  1. La Eucaristía y la Dignidad Humana: Al afirmar que su carne es «por la vida del mundo» (v. 51), Cristo revela que su entrega es para la salvación y el bien de toda la humanidad. Partir del mismo Pan de Vida nos hace iguales en dignidad ante Dios. En la Eucaristía, todas las distinciones terrenales (riqueza, raza, estatus) se desdibujan. Esto funda el principio de la dignidad inviolable de toda persona y la igualdad fundamental de todos los seres humanos.
  2. Eucaristía y Compromiso con el Hambriento: No se puede disociar el Pan Eucarístico, que es Cristo, del pan material que necesita el hermano. La Eucaristía, celebrada y recibida, es una exigencia de justicia y caridad. Quien se alimenta de Cristo debe sentirse interpelado a trabajar por un mundo donde nadie pase hambre física, porque la misma Vida de Dios, recibida en la comunión, nos impulsa a ser solidarios. La Eucaristía nos misiona para ser pan partido para los demás.
  3. Eucaristía y Construcción de la Comunión (Comunidad): El pasaje habla de «permanecer» en Cristo (v. 56). La Eucaristía crea y fortalece la comunión con Dios y, por tanto, la comunión entre los hermanos. Es el sacramento que funda la Iglesia como familia de Dios. Desde aquí, la DSI promueve la fraternidad y el bien común, invitando a construir una sociedad que refleje la unidad y el amor que se experimentan en la mesa eucarística.
  4. Vida Eterna y Transformación Social: La promesa de la «vida eterna» (v. 54) no es un escape del mundo, sino una fuerza que lo transforma. La esperanza en la resurrección da fuerza y motivación para trabajar por un mundo más justo, a pesar de las dificultades. La Eucaristía nos da la fuerza de Cristo para ser levadura que transforma la realidad social desde dentro, trabajando por la «vida» en plenitud para todos, aquí y en la eternidad.

En resumen, para la DSI, la Eucaristía es el sacramento que, al unirnos a Cristo, nos une inseparablemente a nuestros hermanos y nos compromete de manera activa y concreta a trabajar por un mundo donde la vida, la dignidad y la comunión sean respetadas y promovidas para todos. La comunión con Dios en el altar exige necesariamente la comunión y el servicio a los hermanos, especialmente a los más necesitados.

La Muerte de Jesús
44 Era ya cerca de la hora sexta, y hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona.
45 El sol se eclipsó y el velo del Santuario se rasgó por medio.
46 Y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Y, dicho esto, expiró.

La Sepultura
50 Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, hombre bueno y justo,
52 que se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.
53 Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca, donde nadie había sido puesto todavía.

La Resurrección
24, 1 El primer día de la semana, muy de madrugada, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado.
2 Encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro,
3 y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
4 Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos resplandecientes.
5 Como llenas de temor, inclinaron su rostro a tierra, les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
6 No está aquí, ha resucitado».


Este pasaje central de la fe cristiana no es solo un evento religioso, sino que tiene profundas implicaciones sociales, ofreciendo una nueva perspectiva para la acción en el mundo.

  1. La Dignidad en la Vulnerabilidad: Jesús muere como un condenado, en la máxima vulnerabilidad y aparente fracaso. La DSI ve en esto una afirmación radical de la dignidad de toda persona humana, especialmente de los que sufren, los excluidos y los condenados por los sistemas de este mundo. La Cruz exige defender la dignidad de toda vida, incluso la que el mundo desecha.
  2. Responsabilidad y Coraje Cívico (José de Arimatea): José, un miembro del Consejo, rompe el consenso del poder para actuar con justicia. Es un modelo de coraje cívico y responsabilidad personal. La DSI anima a los creyentes, especialmente a los que ocupan puestos de responsabilidad, a «no lavarse las manos» como Pilato, sino a intervenir con valentía para servir la justicia y la verdad, aunque sea costoso.
  3. La Resurrección como Esperanza Activa: La Resurrección es la fundamento de la esperanza cristiana. No es un simple consuelo, sino una fuerza que impulsa la acción. La DSI insiste en que, porque Cristo ha vencido al mal y a la muerte, nuestro trabajo por un mundo más justo, aunque imperfecto, tiene un sentido último y no es en vano (1 Corintios 15:58). Nos libera del cinismo y la desesperanza que paralizan el compromiso social.
  4. Transformación de las Estructuras (El velo rasgado): El velo del Templo, que separaba a Dios del pueblo, se rasga. Esto simboliza que en Cristo no hay barreras. Es un llamado a derribar los muros de división en la sociedad (pobreza, exclusión, racismo) y a trabajar por una auténtica fraternidad donde todos tengan acceso a la «presencia de Dios», es decir, a una vida digna y plena.

En resumen, el Misterio Pascual enseña que Dios se solidariza con el que sufre (Cruz) y que el amor y la justicia tienen la última palabra (Resurrección). La DSI se nutre de esta esperanza para motivar un compromiso transformador en la sociedad, animando a los creyentes a ser, como José de Arimatea, testigos valientes de una humanidad nueva, fundada en la dignidad y la fraternidad redimidas por Cristo.