MEMORIA SAN JOSAFAT, Obispo y Mártir o SAN MARGARITO FLORES GARCÍA, Mártir Mexicano
San Lucas 17, 11-19
Del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19
En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!”
Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.
Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”. Palabra del Señor.
Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia
La DSI, que se fundamenta en el Evangelio para iluminar la realidad social, nos permite extraer varias enseñanzas de este pasaje:
- Dignidad de la Persona y Preferencia por los Pobres y Excluidos:
Los leprosos representan a los marginados de la sociedad. Su enfermedad no solo era física, sino que los excluía social y religiosamente. Jesús se detiene, los escucha y los cura, reafirmando su dignidad intrínseca. La DSI insiste en que la medida de cualquier sociedad es cómo trata a sus miembros más vulnerables. - El Bien Común y la Gratuidad:
Jesús cura sin pedir nada a cambio. Este acto de gratuidad es un modelo para la construcción del bien común. La sociedad no debe basarse solo en el intercambio económico, sino también en la solidaridad y la capacidad de dar y recibir libremente, especialmente a quienes no pueden devolver el favor. - La Opción por el Excluido (El Samaritano):
El héroe de la historia es un «extranjero» y un «samaritano», un doble marginado para los judíos. Al destacar su acción, Jesús (y la DSI con él) realiza una poderosa «opción preferencial por los pobres». Dios actúa a menudo desde los márgenes, desafiando nuestros prejuicios y estructuras sociales que excluyen. La verdadera fe se manifiesta donde menos se espera. - Justicia y Reconocimiento (Acción de Gracias):
Los diez fueron curados, pero solo uno fue «salvado». La justicia no es solo recibir lo que se necesita (la curación), sino también reconocer el don y al Dador. Para la DSI, una sociedad justa no es solo la que distribuye bienes materiales, sino también la que fomenta una actitud de gratitud, reconocimiento y no dar por sentados los dones de Dios y el trabajo del prójimo. La ingratitud de los nueve refleja una sociedad individualista que consume beneficios sin comunidad ni agradecimiento. - Fe que se Traduce en Justicia Social:
La fe del samaritano no fue solo creer que podía ser curado, sino volver, alabar a Dios y agradecer. Es una fe activa que se traduce en un acto concreto de justicia (reconocimiento) y relación. La DSI enseña que la fe auténtica debe traducirse en compromiso con la transformación del mundo hacia el Reino de Dios, un reino de justicia, paz y caridad.
En resumen, este pasaje, desde la DSI, es una llamada a construir una sociedad que vea y reintegre a los excluidos, que actúe con gratuidad y solidaridad, que supere los prejuicios y que fomente una cultura del agradecimiento y la justicia, donde la fe sea una fuerza activa para el bien común.
