Lucas 4, 31-37
Feria o
Misa por la Iglesia universal
LECTURA DEL DÍA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
1 Corintios 2, 10b-16
Hermanos: El Espíritu conoce perfectamente todo, hasta lo más profundo de Dios. En efecto, ¿quién conoce lo que hay en el hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Del mismo modo, nadie conoce lo que hay en Dios, sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios, para que conozcamos las gracias que Dios nos ha otorgado. De estas gracias hablamos, no con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino aprendidas del Espíritu y con las cuales expresamos realidades espirituales en términos espirituales.
El hombre, con su sola inteligencia, no puede comprender las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son una locura; no las puede entender porque son cosas que sólo se comprenden a la luz del Espíritu. Pero el hombre iluminado por el Espíritu puede juzgar correctamente todas las cosas, y nadie que no tenga el Espíritu lo puede juzgar correctamente a él. Por eso dice la Escritura: ¿Quién ha entendido el modo de pensar del Señor, como para que pueda darle lecciones? Pues bien, nosotros poseemos el modo de pensar de Cristo. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 144
R. El Señor es justo y bondadoso.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas. R.
Que te alaben, Señor, todas tus obras y que todos tus fieles te bendigan. Que proclamen la gloria de tu reino y den a conocer tus maravillas. R.
Que muestren a los hombres tus proezas, el esplendor, y la gloria de tu reino. Tu reino, Señor, es para siempre, y tu imperio, por todas las generaciones. R.
El Señor es siempre fiel a sus palabras y bondadoso en todas sus acciones. Da su apoyo el Señor al que tropieza y al agobiado alivia. R.
EVANGELIO DEL DÍA
Lectura del santo evangelio según san Lucas
Lucas 4, 31-37
En aquel tiempo, Jesús fue a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Todos estaban asombrados de sus enseñanzas, porque hablaba con autoridad.
Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo y se puso a gritar muy fuerte: “¡Déjanos! ¿Por qué te metes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé que tú eres el Santo de Dios”.
Pero Jesús le ordenó: “Cállate y sal de ese hombre”. Entonces el demonio tiró al hombre por tierra, en medio de la gente, y salió de él sin hacerle daño. Todos se espantaron y se decían unos a otros: “¿Qué tendrá su palabra? Porque da órdenes con autoridad y fuerza a los espíritus inmundos y éstos se salen”. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región. Palabra del Señor.
👥 Breve perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
Este Evangelio nos muestra a Jesús con autoridad para liberar al hombre, que es su misión. La Doctrina Social de la Iglesia parte de aquí para recordarnos:
· Fundamento de la autoridad: La autoridad de Jesús no es autoritarismo, sino que brota de su identidad como el «Santo de Dios» y está al servicio de la dignidad de la persona. En la vida social, toda autoridad legítima debe estar al servicio de la persona y el bien común, nunca para oprimir.
· La persona humana, centro: La enseñanza de Jesús nos coloca ante su poder liberador, que busca restaurar la dignidad plena de la persona. Este es el principio fundamental de la doctrina social: cada ser humano es creado a imagen de Dios y merece respeto absoluto, rechazando toda exclusión o explotación.
· Palabra que transforma: La «palabra con autoridad» de Jesús es el modelo de la misión de la Iglesia. Anunciar el Evangelio no es solo transmitir ideas, sino también trabajar por la justicia y la paz, transformando las realidades sociales que esclavizan y marginan a las personas.
Reflexión: Hoy, Jesús nos pregunta si reconocemos su autoridad en nuestra vida. ¿Escuchamos su voz o nos guiamos solo por la sabiduría del mundo? Su Palabra sigue teniendo poder para liberarnos de todo lo que nos ata y para darnos la «mente de Cristo». Pidámosle que nos ayude a vivir según su Espíritu.
