EVANGELIO DEL DÍA 12 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19

En aquel tiempo, cuando Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea. Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “¡Jesús, maestro, ten compasión de nosotros!”

Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.

Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?” Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe te ha salvado”. Palabra del Señor.

La DSI, que se fundamenta en el Evangelio para iluminar la realidad social, nos permite extraer varias enseñanzas de este pasaje:

  1. Dignidad de la Persona y Preferencia por los Pobres y Excluidos:
    Los leprosos representan a los marginados de la sociedad. Su enfermedad no solo era física, sino que los excluía social y religiosamente. Jesús se detiene, los escucha y los cura, reafirmando su dignidad intrínseca. La DSI insiste en que la medida de cualquier sociedad es cómo trata a sus miembros más vulnerables.
  2. El Bien Común y la Gratuidad:
    Jesús cura sin pedir nada a cambio. Este acto de gratuidad es un modelo para la construcción del bien común. La sociedad no debe basarse solo en el intercambio económico, sino también en la solidaridad y la capacidad de dar y recibir libremente, especialmente a quienes no pueden devolver el favor.
  3. La Opción por el Excluido (El Samaritano):
    El héroe de la historia es un «extranjero» y un «samaritano», un doble marginado para los judíos. Al destacar su acción, Jesús (y la DSI con él) realiza una poderosa «opción preferencial por los pobres». Dios actúa a menudo desde los márgenes, desafiando nuestros prejuicios y estructuras sociales que excluyen. La verdadera fe se manifiesta donde menos se espera.
  4. Justicia y Reconocimiento (Acción de Gracias):
    Los diez fueron curados, pero solo uno fue «salvado». La justicia no es solo recibir lo que se necesita (la curación), sino también reconocer el don y al Dador. Para la DSI, una sociedad justa no es solo la que distribuye bienes materiales, sino también la que fomenta una actitud de gratitud, reconocimiento y no dar por sentados los dones de Dios y el trabajo del prójimo. La ingratitud de los nueve refleja una sociedad individualista que consume beneficios sin comunidad ni agradecimiento.
  5. Fe que se Traduce en Justicia Social:
    La fe del samaritano no fue solo creer que podía ser curado, sino volver, alabar a Dios y agradecer. Es una fe activa que se traduce en un acto concreto de justicia (reconocimiento) y relación. La DSI enseña que la fe auténtica debe traducirse en compromiso con la transformación del mundo hacia el Reino de Dios, un reino de justicia, paz y caridad.

En resumen, este pasaje, desde la DSI, es una llamada a construir una sociedad que vea y reintegre a los excluidos, que actúe con gratuidad y solidaridad, que supere los prejuicios y que fomente una cultura del agradecimiento y la justicia, donde la fe sea una fuerza activa para el bien común.

EVANGELIO DEL DÍA 11 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 7-10

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra enseguida y ponte a comer’? ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba; después comerás y beberás tú’? ¿Tendrá acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió con su obligación?

Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ “. Palabra del Señor.

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La DSI no lee este pasaje como una justificación para la explotación laboral o relaciones serviles injustas. Al contrario, lo interpreta a la luz de la dignidad del trabajo y la gratuidad.

  1. El Trabajo como Deber y Participación: El siervo que ara y pastorea realiza un trabajo que es parte de su deber. La DSI ve el trabajo humano como una participación en la obra creadora de Dios (Gaudium et Spes, 34). Cumplir con nuestro deber en la sociedad (en el trabajo, la familia, la comunidad) es nuestra contribución al bien común. No es un favor extraordinario, sino una obligación moral y social.
  2. Contra la «Cultura del Descarte» y la Meritocracia Extrema: El mensaje de «siervos inútiles» es un fuerte correctivo contra el orgullo y la autosuficiencia. En el contexto social actual, la DSI lo aplicaría para cuestionar:
    · La meritocracia radical: La idea de que nuestros éxitos son solo fruto de nuestro esfuerzo y que nos convierten en «merecedores» de todo, olvidando que vivimos de dones recibidos (la vida, la creación, la gracia) y del trabajo de innumerables personas en la sociedad.
    · La cultura del descarte: Si nos consideramos «autosuficientes», fácilmente podemos despreciar a quienes consideramos «improductivos» o «inútiles» (ancianos, enfermos, pobres). Este pasaje nos recuerda que nuestra valía no depende de nuestra «utilidad» productiva.
  3. Gratuidad y Solidaridad: La actitud final del siervo («lo que debíamos hacer, hicimos») fomenta una ética del servicio desinteresado. La DSI promueve la gratuidad y la solidaridad como principios esenciales para una sociedad sana. Hacemos el bien no para ser alabados o recompensados, sino porque es lo correcto y contribuye al bien de todos. Es la base del amor al prójimo como principio social.

En resumen: Lucas 17:7-10, desde la DSI, nos enseña:

· Humildad Social: Reconoce que cumplir con nuestro deber en el mundo es lo mínimo esperado. Nos previene del orgullo individualista.
· Gratuidad: Nuestra actitud en el trabajo y el servicio debe estar marcada por la gratuidad, no por la búsqueda de reconocimiento.
· Fundamento de la Dignidad: Nuestra dignidad no se gana por nuestros logros («utilidad»), sino que es inherente por ser hijos de Dios. Esto protege a los más vulnerables de ser considerados «inútiles» por la lógica del mundo.

EVANGELIO DEL DÍA 10 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 17, 1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No es posible

evitar que existan ocasiones de pecado, pero ¡ay de aquel que las provoca! Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino sujeta al cuello, que ser ocasión de pecado para la gente sencilla. Tengan, pues, cuidado.

Si tu hermano te ofende, trata de corregirlo; y si se arrepiente, perdónalo. Y si te ofende siete veces al día, y siete veces viene a ti para decirte que se arrepiente, perdónalo”.

Los apóstoles dijeron entonces al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor les contestó: “Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a ese árbol frondoso: ‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, y los obedecería”. Palabra del Señor.

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Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia

La DSI, que busca iluminar las realidades sociales con el Evangelio, encuentra en este pasaje varios principios fundamentales:

  1. El escándalo y la responsabilidad social: El «escándalo» del que habla Jesús no es solo un pecado personal, sino una acción que debilita la fe y corrompe la comunidad, especialmente a los más débiles («estos pequeños»). La DSI enfatiza la responsabilidad que tenemos hacia el bien común y la integridad de los demás, especialmente de los más vulnerables. Las estructuras de pecado (como la corrupción, la injusticia o la explotación) son formas de escándalo social que debemos denunciar y combatir.
  2. La corrección fraterna y el perdón: El mandato de corregir y perdonar repetidamente es la base para la construcción de una comunidad justa y reconciliada. La DSI promueve la cultura del encuentro y del perdón como antídoto contra la venganza y la ruptura del tejido social. Esto aplica a las relaciones personales, pero también a los conflictos sociales y entre naciones, abogando por la justicia restaurativa sobre la puramente punitiva.
  3. La fe que actúa: La petición de los apóstoles («Auméntanos la fe») y la respuesta de Jesús muestran que la fe, por pequeña que sea, debe ser activa y transformadora. La DSI insiste en que la fe no es un sentimiento privado, sino una fuerza que debe impulsar a los creyentes a trabajar por la transformación del mundo, «arraigando» la injusticia y realizando acciones que humanicen la sociedad, confiando en el poder de Dios.

En resumen: Este pasaje, visto desde la DSI, es una llamada a:

· Ser responsables por nuestros hermanos, evitando toda acción o estructura que cause daño.
· Practicar la misericordia y el perdón como pilares de la vida social.
· Tener una fe activa que, con la fuerza de Dios, se atreva a cambiar las realidades más arraigadas de injusticia.

EVANGELIO DEL DÍA 09 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Juan 2, 13-22

Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.

En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.

Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho. Palabra del Señor.

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La Doctrina Social de la Iglesia ve en este pasaje principios fundamentales que guían su visión sobre la economía, la sociedad y la dignidad humana.

  1. El Templo y la Dignidad de lo Sagrado: El Templo es un espacio sagrado, destinado al encuentro con Dios. La DSI aplica este principio a la dignidad de la persona humana, que es «templo del Espíritu Santo» (1 Cor 3:16). Por lo tanto, cualquier sistema económico o social que degrade a la persona, la reduzca a una mercancía o viole su dignidad (como hacían los comerciantes al explotar a los peregrinos) es contrario al designio de Dios. La economía debe estar al servicio del hombre, no el hombre al servicio de la economía.
  2. La Denuncia de la Injusticia Económica: La acción de Jesús es una profunda denuncia contra la conversión de lo sagrado en un negocio. La DSI condena consistentemente un economicismo que busca sólo el beneficio, olvidando la justicia y la equidad. El «comercio» en el atrio de los gentiles impedía que los no-judíos pudieran orar, mostrando cómo la injusticia económica puede crear exclusiones y marginar a los más débiles.
  3. El Bien Común sobre el Interés Individual: Los cambistas y vendedores priorizaban su ganancia personal sobre la finalidad religiosa y comunitaria del Templo. La DSI promueve el bien común, que exige que los intereses individuales y de grupo no prevalezcan sobre el bien de toda la comunidad. La acción de Jesús restablece el orden correcto: Dios en el centro, y la actividad humana ordenada hacia Él y al servicio de los hermanos.
  4. El Verdadero Templo: La Persona de Cristo: Jesús se presenta como el nuevo y definitivo Templo. Este es el fundamento último de la DSI: Cristo es la medida del hombre y de la sociedad. Una sociedad justa se construye cuando se reconoce la centralidad de Cristo y la dignidad sagrada de cada persona, redimida por Él. Toda acción social debe apuntar a construir una «civilización del amor» que refleje este nuevo orden.

En resumen: Este pasaje no es sólo un acto de fervor religioso, sino un mensaje profético sobre el lugar que debe ocupar Dios y la dignidad humana en la vida social y económica. La DSI lo interpreta como un llamado urgente a purificar las estructuras sociales y económicas que corrompen lo sagrado (la persona y su destino) y a construir un orden donde el ser humano, imagen de Dios, esté siempre en el centro.

EVANGELIO DEL DÍA 08 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 16, 9-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Con el dinero, tan

lleno de injusticias, gánense amigos que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo. El que es fiel en las cosas pequeñas, también es fiel en las grandes; y el que es infiel en las cosas pequeñas, también es infiel en las grandes. Si ustedes no son fieles administradores del dinero, tan lleno de injusticias, ¿quién les confiará los bienes verdaderos? Y si no han sido fieles en lo que no es de ustedes, ¿quién les confiará lo que sí es de ustedes?

No hay criado que pueda servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o se apegará al primero y despreciará al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero”.

Al oír todas estas cosas, los fariseos, que son amantes del dinero, se burlaban de Jesús. Pero él les dijo: “Ustedes pretenden pasar por justos delante de los hombres; pero Dios conoce sus corazones, y lo que es muy estimable para los hombres es detestable para Dios”. Palabra del Señor.

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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Este pasaje es fundamental para la reflexión social de la Iglesia sobre el uso de los bienes materiales. La DSI extrae de aquí principios cruciales:

  1. Destino Universal de los Bienes y Solidaridad: La frase «gánense amigos con el dinero injusto» (v. 9) es una instrucción revolucionaria. Jesús no condena la riqueza en sí, sino que ordena usarla como un instrumento para la solidaridad y la fraternidad. El «dinero injusto» (Mammón) debe ser puesto al servicio de los necesitados («ganar amigos»), especialmente los pobres, que son los que nos pueden «recibir en las moradas eternas». Esto encarna el principio del destino universal de los bienes: la riqueza debe servir para crear vínculos de caridad y justicia, no para la acumulación egoísta.
  2. Fidelidad en la Administración: Los versículos 10-12 subrayan el concepto del ser humano como administrador de los bienes de Dios. La fidelidad en el uso de los bienes materiales («lo poco», «el dinero injusto», «lo ajeno») es el entrenamiento para ser digno de recibir «los bienes verdaderos» (los bienes del Reino). La DSI deduce que nuestra honestidad y justicia en la vida económica y social (en los negocios, el trabajo, el pago de impuestos) son la medida de nuestra auténtica fidelidad a Dios.
  3. Incompatibilidad Fundamental: Dios o el Dinero: La afirmación «No se puede servir a Dios y al Dinero» (v. 13) es un pilar de la ética social cristiana. Establece una opción radical de prioridades. Cuando el dinero se convierte en un ídolo (el «dios Mammón»), distorsiona toda la vida social, llevando a la injusticia, la explotación y la indiferencia hacia los pobres (como muestra la actitud de los fariseos en el v. 14). La DSI advierte constantemente contra la idolatría del lucro y del consumo, que lleva a estructuras de pecado.

En resumen, este pasaje llama a una conversión en el uso de la riqueza. Desde la perspectiva de la DSI, el cristiano está llamado a ser un administrador fiel y astuto que, sin ingenuidad, utiliza los recursos de este mundo—que son relativos y potencialmente corruptores («injustos»)—con una lógica divina: la de la justicia, la solidaridad y el servicio al bien común, poniéndolos siempre al servicio de Dios y de los hermanos.

EVANGELIO DEL DÍA 07 DE NOVIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Lucas 16, 1-8
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: ‘¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador’. Entonces el administrador se puso a pensar: ‘¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan’.
Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: ‘¿Cuánto le debes a mi amo?’ El hombre respondió: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta’. Luego preguntó al siguiente: Y tú, ¿cuánto debes?’ Este respondió: ‘Cien sacos de trigo’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo y haz otro por ochenta’.
E1 amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz”. Palabra del Señor

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Esta parábola, conocida como la del «administrador astuto» o «infiel», es compleja, ya que Jesús no elogia la deshonestidad, sino la prudencia y la astucia para asegurarse un futuro. La DSI encuentra aquí enseñanzas cruciales sobre el uso de los bienes materiales:

  1. Destino Universal de los Bienes y Administración: La parábola parte de la base de que el administrador no es el dueño, sino un gestor de los bienes ajenos. Desde la DSI, esto refleja el principio del Destino Universal de los Bienes. Los recursos del mundo están destinados a todos, y el ser humano es solo un administrador de los bienes que posee, incluido el dinero. No somos dueños absolutos, sino que debemos gestionarlos con sentido de justicia y para el bien común.
  2. Función Social de la Propiedad: La acción del administrador, aunque cuestionable en su método, tiene un efecto concreto: alivia la deuda de los acreedores. Indirectamente, ilustra que la riqueza no debe ser acaparada, sino que debe «circular» para aliviar cargas (como las deudas) y crear relaciones sociales. Esto conecta con el principio de la función social de toda propiedad, que exige que el uso de los bienes privados también debe beneficiar a los demás.
  3. Llamado a la Astucia para la Justicia: El elogio final («…por haber obrado tan hábilmente») es una llamada de atención a los «hijos de la luz» (los discípulos). La DSI nos desafía a no ser ingenuos, sino a ser astutos y creativos en el uso de los recursos materiales (el «dinero injusto») para construir el Reino de Dios y promover la justicia. Los creyentes deben usar su inteligencia e ingenio con tanta habilidad para fines nobles (como la caridad y la justicia), como los mundanos la usan para sus intereses egoístas.

En resumen, la parábola nos recuerda que los bienes materiales son un instrumento, no un fin. La DSI nos insta a ser administradores prudentes y creativos de los recursos que tenemos, usándolos con astucia evangélica para generar justicia, aliviar cargas y construir una sociedad más solidaria, siempre con la mirada puesta en el verdadero tesoro, que es Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 03 DE NOVIEMBRE DE 2025

En aquel tiempo, uno de los que estaban sentados a la mesa con Jesús le dijo: “Dichoso aquel que participe en el banquete del Reino de Dios”.

Entonces Jesús le dijo: “Un hombre preparó un gran banquete y convidó a muchas personas. Cuando llegó la hora del banquete, mandó un criado suyo a avisarles a los invitados que vinieran, porque ya todo estaba listo. Pero todos, sin excepción, comenzarona disculparse. Uno le dijo: ‘Compré un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me disculpes’. Otro le dijo: ‘Compré cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego que me disculpes’. Y otro más le dijo: ‘Acabo de casarme y por eso no puedo ir’.

Volvió el criado y le contó todo al amo. Entonces el Señor se enojó y le dijo al criado: ‘Sal corriendo a las plazas y a las calles de la ciudad y trae a mi casa a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos’.

Cuando regresó el criado, le dijo: ‘Señor, hice lo que me ordenaste, y todavía hay lugar’. Entonces el amo respondió: ‘Sal a los caminos y a las veredas; insísteles a todos para que vengan y se llene mi casa. Yo les aseguro que ninguno de los primeros invitados participará de mi banquete’ ”. Palabra del Señor.

***

Esta parábola es una poderosa revelación sobre la naturaleza del Reino de Dios y tiene implicaciones profundas para la vida social.

  1. Opción Preferencial por los Pobres: El mensaje es radical y claro: el banquete del Reino está destinado primariamente a quienes el mundo excluye: «los pobres, los lisiados, los ciegos y los cojos» (v. 21). La DSI ve aquí el fundamento de la Opción Preferencial por los Pobres. La sociedad se mide por su capacidad de incluir en su «mesa» de bienes, oportunidades y derechos a los más marginados. No es una opción opcional, sino un criterio central del Juicio.
  2. Universalidad y Inclusión: La insistencia del señor en llenar su casa (v. 23) subraya la universalidad de la salvación. La DSI promueve, partiendo de este principio, la construcción de una sociedad incluyente y solidaria, donde no haya «ciudadanos de primera y segunda categoría». Todos están llamados a participar en el «banquete» del bien común.
  3. Crítica a la Idolatría del Poder y la Riqueza: Las excusas de los primeros invitados (negocios, propiedades, vida familiar) representan los apegos que impiden acoger la llamada de Dios. La DSI advierte contra la idolatría del beneficio, del tener y del poder individual, que ciega ante las necesidades de la comunidad y el llamado a la fraternidad. Priorizar los bienes materiales sobre las relaciones y el bien común vacía la vida social.
  4. Llamada a la Conversión y a la Acción: La parábola es una crítica a la auto-satisfacción religiosa o social («¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!», v. 15). La herencia del Reino no es un derecho automático; exige una respuesta libre y concreta. La DSI llama a una conversión personal y social que se manifieste en la creación de estructuras que acojan a los excluidos, yendo activamente a «buscarlos» (v. 21) en las periferias existenciales.

En resumen, esta parábola ilustra que el Reino de Dios se construye invirtiendo los criterios del mundo: la inclusión de los últimos es la prioridad. La Doctrina Social de la Iglesia se inspira en este mensaje para urgir a los creyentes a trabajar por un orden social donde la «mesa» del desarrollo, la justicia y la dignidad esté puesta para todos, comenzando por los que nunca reciben una invitación.

EVANGELIO DEL DÍA 02 DE NOVIEMBRE DE 2025

SE SUGIEREN 3 EVANGELIOS

31 «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. 32 Serán congregadas todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. 33 Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, 36 estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.

37 Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? 39 ¿Y cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.

40 Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que, cuando lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

41 Entonces dirá también a los de su izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, 43 fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.

44 Entonces estos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.

45 Y él entonces les responderá: “En verdad os digo que, cuando no lo hicisteis con uno de aquellos más pequeños, tampoco conmigo lo hicisteis”.

46 E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna».


Este pasaje, conocido como el «criterio de la caridad», es fundamental para la Doctrina Social de la Iglesia. La DSI lo interpreta no solo como una llamada individual a la caridad, sino como un principio estructurante para la vida social, económica y política. Aquí las claves:

  1. Dignidad de la Persona y Opción Preferencial por los Pobres: El texto revela que Cristo se identifica de manera única con los más vulnerables («uno de estos mis hermanos más pequeños»). Esto fundamenta el principio de la dignidad inviolable de toda persona y la «opción preferencial por los pobres». La DSI insiste en que la medida de la justicia de una sociedad se juzga por cómo trata a sus miembros más débiles.
  2. Caridad y Justicia: Las obras de misericordia (dar de comer, visitar al enfermo, etc.) son actos de caridad. Pero la DSI va más allá, afirmando que la caridad exige la justicia. No basta con ayudar a quien tiene hambre (caridad); es necesario construir una sociedad donde los sistemas económicos y las leyes permitan que todos tengan acceso al alimento (justicia). Es el famoso principio: «Dar de comer al hambriento es un imperativo de la caridad cristiana; trabajar para que no haya hambrientos es un imperativo de la justicia».
  3. Destino Universal de los Bienes: La llamada a compartir el pan, el techo y la vestimenta recuerda que los bienes de la tierra están destinados a todos. La propiedad privada tiene una «hipoteca social» y debe estar al servicio del bien común, no solo del interés individual.
  4. El Bien Común: El juicio se realiza a «todas las naciones», es decir, a la sociedad en su conjunto. Esto subraya la responsabilidad colectiva de construir un «bien común» que asegure las condiciones para que todos puedan vivir con dignidad. Los gobiernos, las instituciones y cada ciudadano son corresponsables de este deber.
  5. Llamada a la Conversión y a la Acción: El pasaje es una poderosa llamada a la conversión personal y social. La fe, sin obras concretas de amor y justicia, está muerta (cf. Santiago 2,17). La DSI motiva a los creyentes a ser «sal de la tierra y luz del mundo», transformando las estructuras injustas desde dentro a través del compromiso social y político inspirado en el Evangelio.

En resumen, Mateo 25:31-46 es el corazón del mensaje social de Jesús: encontrar a Dios y alcanzar la salvación pasa inevitablemente por el servicio amoroso y justo al prójimo, especialmente al más necesitado. La Doctrina Social de la Iglesia desarrolla este núcleo evangélico en principios y criterios de acción para construir una civilización del amor.

51 «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar es mi carne por la vida del mundo».

52 Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?».

53 Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día.

55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.

56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

57 Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí.

58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».


A primera vista, este pasaje profundamente eucarístico parece centrado en la relación personal con Cristo. Sin embargo, la Doctrina Social de la Iglesia extrae de él consecuencias sociales fundamentales, ya que la Eucaristía, como sacramento de comunión, posee una intrínseca dimensión social.

  1. La Eucaristía y la Dignidad Humana: Al afirmar que su carne es «por la vida del mundo» (v. 51), Cristo revela que su entrega es para la salvación y el bien de toda la humanidad. Partir del mismo Pan de Vida nos hace iguales en dignidad ante Dios. En la Eucaristía, todas las distinciones terrenales (riqueza, raza, estatus) se desdibujan. Esto funda el principio de la dignidad inviolable de toda persona y la igualdad fundamental de todos los seres humanos.
  2. Eucaristía y Compromiso con el Hambriento: No se puede disociar el Pan Eucarístico, que es Cristo, del pan material que necesita el hermano. La Eucaristía, celebrada y recibida, es una exigencia de justicia y caridad. Quien se alimenta de Cristo debe sentirse interpelado a trabajar por un mundo donde nadie pase hambre física, porque la misma Vida de Dios, recibida en la comunión, nos impulsa a ser solidarios. La Eucaristía nos misiona para ser pan partido para los demás.
  3. Eucaristía y Construcción de la Comunión (Comunidad): El pasaje habla de «permanecer» en Cristo (v. 56). La Eucaristía crea y fortalece la comunión con Dios y, por tanto, la comunión entre los hermanos. Es el sacramento que funda la Iglesia como familia de Dios. Desde aquí, la DSI promueve la fraternidad y el bien común, invitando a construir una sociedad que refleje la unidad y el amor que se experimentan en la mesa eucarística.
  4. Vida Eterna y Transformación Social: La promesa de la «vida eterna» (v. 54) no es un escape del mundo, sino una fuerza que lo transforma. La esperanza en la resurrección da fuerza y motivación para trabajar por un mundo más justo, a pesar de las dificultades. La Eucaristía nos da la fuerza de Cristo para ser levadura que transforma la realidad social desde dentro, trabajando por la «vida» en plenitud para todos, aquí y en la eternidad.

En resumen, para la DSI, la Eucaristía es el sacramento que, al unirnos a Cristo, nos une inseparablemente a nuestros hermanos y nos compromete de manera activa y concreta a trabajar por un mundo donde la vida, la dignidad y la comunión sean respetadas y promovidas para todos. La comunión con Dios en el altar exige necesariamente la comunión y el servicio a los hermanos, especialmente a los más necesitados.

La Muerte de Jesús
44 Era ya cerca de la hora sexta, y hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona.
45 El sol se eclipsó y el velo del Santuario se rasgó por medio.
46 Y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Y, dicho esto, expiró.

La Sepultura
50 Había un hombre llamado José, miembro del Consejo, hombre bueno y justo,
52 que se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.
53 Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca, donde nadie había sido puesto todavía.

La Resurrección
24, 1 El primer día de la semana, muy de madrugada, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado.
2 Encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro,
3 y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
4 Mientras estaban desconcertadas por esto, se les presentaron dos hombres con vestidos resplandecientes.
5 Como llenas de temor, inclinaron su rostro a tierra, les dijeron: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
6 No está aquí, ha resucitado».


Este pasaje central de la fe cristiana no es solo un evento religioso, sino que tiene profundas implicaciones sociales, ofreciendo una nueva perspectiva para la acción en el mundo.

  1. La Dignidad en la Vulnerabilidad: Jesús muere como un condenado, en la máxima vulnerabilidad y aparente fracaso. La DSI ve en esto una afirmación radical de la dignidad de toda persona humana, especialmente de los que sufren, los excluidos y los condenados por los sistemas de este mundo. La Cruz exige defender la dignidad de toda vida, incluso la que el mundo desecha.
  2. Responsabilidad y Coraje Cívico (José de Arimatea): José, un miembro del Consejo, rompe el consenso del poder para actuar con justicia. Es un modelo de coraje cívico y responsabilidad personal. La DSI anima a los creyentes, especialmente a los que ocupan puestos de responsabilidad, a «no lavarse las manos» como Pilato, sino a intervenir con valentía para servir la justicia y la verdad, aunque sea costoso.
  3. La Resurrección como Esperanza Activa: La Resurrección es la fundamento de la esperanza cristiana. No es un simple consuelo, sino una fuerza que impulsa la acción. La DSI insiste en que, porque Cristo ha vencido al mal y a la muerte, nuestro trabajo por un mundo más justo, aunque imperfecto, tiene un sentido último y no es en vano (1 Corintios 15:58). Nos libera del cinismo y la desesperanza que paralizan el compromiso social.
  4. Transformación de las Estructuras (El velo rasgado): El velo del Templo, que separaba a Dios del pueblo, se rasga. Esto simboliza que en Cristo no hay barreras. Es un llamado a derribar los muros de división en la sociedad (pobreza, exclusión, racismo) y a trabajar por una auténtica fraternidad donde todos tengan acceso a la «presencia de Dios», es decir, a una vida digna y plena.

En resumen, el Misterio Pascual enseña que Dios se solidariza con el que sufre (Cruz) y que el amor y la justicia tienen la última palabra (Resurrección). La DSI se nutre de esta esperanza para motivar un compromiso transformador en la sociedad, animando a los creyentes a ser, como José de Arimatea, testigos valientes de una humanidad nueva, fundada en la dignidad y la fraternidad redimidas por Cristo.

EVANGELIO DEL DÍA 01 DE NOVIEMBRE DE 2025

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:

«Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos serán ustedes, cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos».

***

Las Bienaventuranzas son la «Carta Magna» del Evangelio y el corazón de la DSI. Presentan un programa de vida que revoluciona los valores del mundo y ofrece una brújula para la transformación social:

  1. Opción Preferencial por los Pobres y los que Sufren: Las primeras bienaventuranzas (pobres, los que lloran, los mansos) son un manifiesto de la opción preferencial por los pobres. La DSI no ve la pobreza como un ideal, sino que proclama que Dios está de manera especial con los que sufren, los excluidos y los humillados, y llama a la sociedad a convertir esta opción divina en una prioridad efectiva.
  2. La Justicia como Hambre y Sed: La bienaventuranza de «los que tienen hambre y sed de justicia» (v. 6) va más allá de la justicia legal. Es un anhelo activo por construir un orden social justo donde se respeten los derechos humanos, se promueva la dignidad de todos y se repartan equitativamente los bienes. La DSI es, en esencia, una respuesta a este hambre y sed.
  3. La Misericordia y la Solidaridad Activa: «Bienaventurados los misericordiosos» (v. 7) es el fundamento de la solidaridad. No es un simple sentimiento, sino una actitud permanente de compasión que se traduce en acciones concretas para apoyar al otro, perdonar y construir una comunidad basada en la fraternidad y no en la competencia despiadada.
  4. La Paz como Fruto de la Justicia (Shalom): «Los que trabajan por la paz» (v. 9) no son los que desean pasivamente la paz, sino los que la construyen activamente. La paz, en la DSI, es el «shalom» bíblico, un estado de armonía y bienestar integral que solo es posible donde reina la justicia, se respeta la dignidad y se superan las desigualdades que generan conflictos.
  5. Valentía Profética y Compromiso: La última bienaventuranza (vv. 10-12) bendice a los perseguidos por la justicia y por Cristo. Esto alienta el compromiso social valiente, incluso cuando conlleva costo personal. La DSI anima a los creyentes a ser levadura en la masa, trabajando por la transformación social, aun si esto significa nadar contra la corriente.

En resumen, las Bienaventuranzas presentan un proyecto de sociedad alternativo donde los valores del Reino de Dios—la justicia, la misericordia y la paz—se convierten en el criterio para evaluar y transformar todas las estructuras humanas. La DSI es el intento de aplicar este programa revolucionario a la vida social, económica y política de nuestro tiempo.

EVANGELIO DEL DÍA 31 DE OCTUBRE DE 2025

Un sábado, Jesús fue a comer en casa de uno de los jefes de los fariseos, y éstos estaban espiándolo. Había allí, frente a él, un enfermo de hidropesía, y Jesús, dirigiéndose a los escribas y fariseos, les preguntó: «¿Está permitido curar en sábado o no?»

Ellos se quedaron callados. Entonces Jesús tocó con la mano al enfermo, lo curó y le dijo que se fuera. Y dirigiéndose a ellos les preguntó: «Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su burro o su buey, ¿no lo saca enseguida, aunque sea sábado?» Y ellos no supieron qué contestarle.

***

Este pasaje, aunque breve, es una poderosa ilustración de principios fundamentales de la DSI:

  1. Dignidad de la Persona sobre toda norma o estructura: Jesús coloca la dignidad y el bienestar de la persona humana (el hombre enfermo) por encima de una interpretación rígida de la ley religiosa (el descanso sabático). La DSI insiste en que todas las leyes, estructuras económicas y sistemas sociales deben estar al servicio de la persona y su desarrollo integral, y no al revés.
  2. Destino Universal de los Bienes: Al curar en sábado, Jesús afirma que el «bien» de la salud y la liberación es para ser disfrutado por todos, en cualquier momento. Su argumento con el animal que cae en el pozo (v. 5) refuerza que las normas no pueden impedir que los bienes de la creación (la salud, la vida, la dignidad) lleguen a quien los necesita. Este es el principio del destino universal de los bienes aplicado a la esfera de la salud y la dignidad humana.
  3. Bien Común vs. Intereses Particulares: Los fariseos priorizaban la observancia de la norma (su interés por mantener el control y el orden ritual) sobre el bien concreto de una persona que sufre. Jesús revela que el verdadero bien común se construye cuando se prioriza la vida y la dignidad de cada persona, especialmente de los más débiles y enfermos. Una sociedad que ignora el sufrimiento concreto en nombre de normas abstractas fracasa en construir el bien común.
  4. Opción Preferencial por los Pobres y Enfermos: La escena elige a un hombre hidrópico (una enfermedad que often causaba marginación social) como protagonista. Jesús actúa con una clara opción preferencial por el que sufre, reintegrándolo a la plenitud de la vida. La DSI deriva de aquí el imperativo de diseñar políticas sociales y económicas que tengan en el centro a los más vulnerables.

En resumen, este evangelio es un llamado urgente a construir una sociedad donde la ley, la economía y las estructuras sociales estén siempre subordinadas a la dignidad inviolable de la persona y a su derecho a una vida plena. La compasión activa debe ser el criterio último que guíe nuestra vida social.

EVANGELIO DEL DÍA 30 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le dijeron: «Vete de aquí, porque Herodes quiere matarte».

Él les contestó: «Vayan a decirle a ese zorro que seguiré expulsando demonios y haciendo curaciones hoy y mañana, y que al tercer día terminaré mi obra. Sin embargo, hoy, mañana y pasado mañana tengo que seguir mi camino, porque no conviene que un profeta muera fuera de Jerusalén.

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas y apedreas a los profetas que Dios te envía! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas, pero tú no has querido!

Así pues, la casa de ustedes quedará abandonada. Yo les digo que no me volverán a ver hasta el día en que digan: ‘¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!’ «

***

Este pasaje, que muestra la confrontación de Jesús con el poder político (Herodes) y el religioso (Jerusalén), ilumina varios principios sociales:

  1. Valentía Profética frente al Poder Injusto: Jesús se refiere a Herodes, el poder político opresor, como «ese zorro». Esto muestra el deber de denunciar con valentía las estructuras de poder que son corruptas, manipuladoras o que oprimen al pueblo. La DSI alienta a los creyentes y a la comunidad eclesial a ser una «voce profética» que confronta las injusticias, sin dejarse intimidar por las amenazas del poder.
  2. Compromiso con la Misión por el Bien Común: A pesar de la amenaza, Jesús no huye. Afirma que debe continuar su obra liberadora («echo fuera demonios y realizo curaciones»). Esto refleja el principio del bien común: el compromiso con la liberación integral (física, espiritual y social) de las personas es un imperativo que debe prevalecer sobre los intereses egoístas o la seguridad personal.
  3. La Lamentación como Opción Preferencial por los Excluidos: El lamento sobre Jerusalén (vv. 34-35) revela el corazón de Dios que busca reunir y proteger, especialmente a los más vulnerables («como una gallina reúne a sus pollitos»). La DSI ve aquí la base de la opción preferencial por los pobres: Dios está del lado de los que son rechazados, perseguidos o marginados por los sistemas injustos («la que mata a los profetas»).
  4. Llamado a la Conversión de las Estructuras: La frase «vuestra casa se os dejará desierta» es un juicio severo contra un sistema religioso y social que ha fracasado en su misión de ser un lugar de acogida y encuentro con Dios. Es un llamado a la conversión no solo personal, sino también de las estructuras e instituciones (sociales, políticas, religiosas) que, en lugar de promover la vida, se vuelven estériles y opresoras.

En resumen, este texto nos presenta un Jesús valiente, comprometido con su misión liberadora y que llora por la ciudad que rechaza el camino de la paz. La DSI se inspira en este modelo para exhortar a los cristianos a trabajar por una sociedad donde las estructuras de poder estén al servicio de la persona y donde nadie sea excluido.

EVANGELIO DEL DÍA 29 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén. Alguien le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?”

Jesús le respondió: “Esfuércense en entrar por la puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a tocar la puerta, diciendo: ‘Señor, ábrenos’. Pero él les responderá: ‘No sé quiénes son ustedes’. Entonces le dirán con insistencia: ‘Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas’. Pero él replicará: ‘Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense de mí, todos ustedes los que hacen el mal’. Entonces llorarán ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera. Vendrán muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán en el banquete del Reino de Dios.

Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los que ahora son los primeros, serán los últimos”.

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Este pasaje, aunque aborda directamente la salvación, tiene implicaciones profundas para la vida social desde la perspectiva de la DSI:

  1. Universalidad e Inclusión: El versículo 29 («vendrán de oriente y occidente…») subraya que el Reino de Dios está abierto a todos los pueblos y culturas. La DSI deriva de aquí un principio de destino universal de los bienes y una llamada a la solidaridad global, rechazando toda forma de exclusión, nacionalismo cerrado o discriminación. La salvación—y, por analogía, el desarrollo integral—no es privilegio de un grupo, sino una oferta universal.
  2. Justicia y Rechazo a la Injusticia: La frase clave «¡apartaos de mí todos los que obráis la injusticia!» (v. 27) es central. La DSI insiste en que la fe debe traducirse en justicia social. No basta con una relación superficial con Jesús («comer y beber contigo»); es necesario un compromiso efectivo con la construcción de una sociedad justa, donde se luche contra las estructuras de pecado que oprimen a los pobres.
  3. Opción Preferencial por los Pobres (los «últimos»): La declaración final («hay últimos que serán primeros…») refleja la lógica del Reino de Dios, que invierte los criterios puramente mundanos de poder y prestigio. La DSI hace suya esta lógica a través de la opción preferencial por los pobres, promoviendo una sociedad que coloque en su centro a los marginados, los excluidos y los que sufren.
  4. Esfuerzo y Responsabilidad Personal y Colectiva: La imagen de la «puerta estrecha» y el mandato de «esforzaos» (v. 24) habla de una conversión personal y estructural. No es una salvación automática ni pasiva. La DSI aplica esto al ámbito social: construir el bien común requiere un esfuerzo consciente, constante y corresponsable de todos (personas, comunidades e instituciones), superando la indiferencia y la comodidad.

En resumen, este texto es un fuerte recordatorio de que la fe tiene una dimensión social ineludible. La pertenencia al Pueblo de Dios se verifica en la práctica de la justicia y en la construcción de una comunidad humana inclusiva, donde los últimos según el mundo sean los primeros en dignidad y atención.

EVANGELIO DEL DÍA 28 DE OCTUBRE DE 2025

Por aquellos días, Jesús se retiró al monte a orar y se pasó la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, eligió a doce de entre ellos y les dio el nombre de apóstoles. Eran Simón, a quien llamó Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago, el hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Fanático; Judas, el hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

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Este pasaje, que relata la elección de los Doce Apóstoles, ofrece una base teológica para principios clave de la DSI:

  1. La Comunidad y la Institucionalización: Jesús no elige discípulos aislados, sino que constituye un grupo específico de Doce. Este número es profundamente simbólico, representando las doce tribus de Israel y, por tanto, la fundación de un nuevo Pueblo de Dios. La DSI ve en esto que la dimensión comunitaria y la necesaria estructura institucional de la sociedad (y de la Iglesia) son voluntad de Dios para la salvación y el bien de la humanidad. La persona se realiza en comunidad.
  2. La Autoridad como Servicio: Al elegir a los Apóstoles, Jesús les confía una misión y una autoridad. Sin embargo, esta autoridad (que en la Iglesia y debe ser en la sociedad) debe ejercerse a imitación de Cristo: como un servicio («diaconía»), no como dominación. El líder sirve al bien común del grupo y de la misión.
  3. El Trabajo y la Vocación Humana: La llamada de los apóstoles es un modelo de vocación. Dios llama a personas concretas, con sus nombres y sus historias (pescadores, un recaudador de impuestos, un zelota), para una misión específica. La DSI subraya que el trabajo humano y toda vocación profesional deben ser vistos como una participación en la obra creadora y redentora de Dios, orientada al bien de la comunidad.
  4. El Principio de Subsidiariedad: Aunque Jesús es el único Maestro y Señor, elige colaboradores y les da una auténtica responsabilidad, enviándolos a predicar y sanar. Esto refleja el principio de subsidiariedad: las estructuras de mayor nivel (Jesús) deben apoyar a las menores (los Apóstoles y, por extensión, cada persona) y no suplantarlas, permitiendo que cumplan sus funciones y contribuyan al bien común.
  5. Unidad en la Diversidad: Los Doce eran hombres muy diferentes (desde un publicano al servicio de Roma hasta un zelota revolucionario). Jesús los unifica en una misión común. La DSI promueve que la diversidad de personas, carismas y culturas no es un obstáculo, sino una riqueza para construir una sociedad más armónica y solidaria.

En resumen, este pasaje nos muestra que Dios actúa en la historia formando una comunidad estructurada, llamando a personas concretas a servir con autoridad, integrando la diversidad para una misión común.

EVANGELIO DEL DÍA 24 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: «Cuando ustedes ven que una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?

Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí hasta que pagues el último centavo».

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(Resumen)

Jesús dirige estas palabras a la multitud:

  1. Saber Interpretar los Tiempos: Les critica porque saben interpretar el aspecto del cielo (si lloverá o hará calor), pero son incapaces de interpretar «el tiempo presente», es decir, los signos de la llegada del Reino de Dios en su propia persona.
  2. Reconciliación Urgente: Les pone el ejemplo de un hombre que va con su adversario al tribunal. Le aconseja que en el camino procure llegar a un acuerdo, para evitar que el juez lo entregue al alguacil y sea echado en la cárcel. «Te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo».

Este pasaje ofrece dos enseñanzas cruciales para la DSI:

  1. Discernimiento de la Realidad Social («Interpretar los Signos de los Tiempos»):
    La DSI insiste en que la fe no es ajena a la historia. Los cristianos tenemos la obligación de «leer» la realidad social a la luz del Evangelio. No podemos ser expertos en economía, política o cultura, pero ignorantes de la acción de Dios y de las injusticias en nuestro mundo. Jesús nos llama a un discernimiento activo: identificar dónde hay pobreza, exclusión, o violación de la dignidad humana, y ver en ello un llamado urgente a la conversión y a la acción. Es aplicar el «saber leer el cielo» a la realidad social para construir el Reino.
  2. Justicia, Reconciliación y el Bien Común:
    La parábola final es una poderosa llamada a la justicia restaurativa y a la reconciliación proactiva. La DSI promueve la resolución de conflictos mediante el diálogo y la búsqueda del bien común, antes de que las injusticias se judicialicen y se agraven. El consejo de Jesús de «ponerse de acuerdo con el adversario en el camino» es un principio para la vida social: solucionar los conflictos con agilidad, equidad y sentido de fraternidad, para evitar que los mecanismos legales impersonales generen más daño y división. La cárcel de la que no se sale representa las estructuras de pecado que se consolidan cuando no actuamos a tiempo.

En resumen: Lucas 12, 54-59 desafía a los creyentes a ser analistas lúcidos y actores diligentes en la sociedad. Nos llama a interpretar los signos de injusticia como una urgencia evangélica y a trabajar con prontitud por la justicia y la reconciliación, que son los cimientos de una paz social verdadera.

Evangelio del día 23 de Octubre de 2025

Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!

¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra».

***

Texto: Lucas 12, 49-53 (Resumen)

Jesús anuncia que ha venido a traer fuego a la tierra y desea que ya esté ardiendo. Habla de un bautismo que debe recibir (una referencia a su pasión y muerte). Luego, sorprendentemente, declara que no ha venido a traer paz, sino división: «de aquí en adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres…».


Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia

La DSI, que promueve la paz, la justicia y la unidad, encuentra en este pasaje una profunda y desafiante paradoja. La clave está en entender el concepto de «paz» que Jesús rechaza y la «división» que provoca.

CURSO DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA Y PASTORAL SOCIAL, 3er. Y ÚLTIMO DÍA

En el ocaso de aquel día, el aula resonaba aún con las palabras y reflexiones que habían tejido el curso de Doctrina Social de la Iglesia y Pastoral Social. Era el último encuentro, un cierre que prometía no ser un adiós, sino un hasta luego lleno de esperanza y compromiso.

El presbítero Josué Raúl Macías, Coordinador de la Pastoral del Trabajo, había abierto la jornada con una elucidación sobre la dimensión y matices laborales. Su voz, serena y firme, dibujó un panorama donde la justicia y la caridad se entrelazaban en el quehacer cotidiano.

Luego, el presbítero Juan Carlos Cruz nos condujo a un viaje del corazón hacia la Casa de la Misericordia. Nos reveló los cimientos sobre los cuales se erigió este refugio, un faro de esperanza nacido de la necesidad y la compasión. Describió los servicios que allí se ofrecen, cada uno un abrazo fraterno para aquellos que buscan alivio en medio de la tormenta.

La hermana Lolita, de parte del Padre Gustavo Navel, coordinador del cuidado de la creación, nos iluminó con la visión del proyecto que lidera. A grandes rasgos, nos mostró cómo se lleva a cabo esta dimensión, sus directrices y el impacto que tiene el trabajo del cuidado de la casa común.

El equipo de la Casa del Migrante de Movilidad Humana y Centro Scalabriniano de Pastoral Migratoria, compartieron con nosotros el proceso de acogida y atención a los migrantes. Nos explicaron cómo, de manera coordinada y sistematizada, se les brinda apoyo y se les ofrecen los servicios necesarios para aliviar su difícil situación, pero la ayuda es mas compleja que eso.

Desde el Centro de Formación Política, el licenciado Jaime Cedillo Bolivar, nos narró los inicios de esta institución, destacando su misión de formar líderes comprometidos con el bien común.

Finalmente, el presbítero Licenciado Francisco Ramírez Yáñez, rector del sistema UNIVA y presidente de ODUCAL, nos presentó una visión inspiradora sobre el futuro de la pastoral social a través de las universidades católicas. Su tema estructurado y profundo nos invitó a reflexionar sobre el papel de la educación en la construcción de un mundo más justo y solidario.

Para concluir, se extendió un agradecimiento especial a los presbíteros y Paulo Cesar Barajas, Juan Carlos Cruz y Francisco Javier Huerta, quienes se encargaron de la coordinación, los refrigerios y la comida, deleitándonos además con la alegría de un mariachi. También se agradeció a todos los participantes del curso y a los sacerdotes asistentes. Con este gesto de gratitud y fraternidad, dimos por concluido este enriquecedor encuentro.

Agradecemos su participación

EVANGELIO DEL DÍA 22 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre».

Entonces Pedro le preguntó a Jesús: «¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?»

El Señor le respondió: «Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene.

Pero si ese siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales.

El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más.

***

Este pasaje se enmarca en un discurso de Jesús sobre la vigilancia y la fidelidad a la espera de su regreso (la Parusía). Utiliza dos imágenes poderosas:

  1. La Parábola del Ladrón (39-40): Jesús compara su venida con la llegada imprevista de un ladrón. El dueño de la casa, si supiera la hora, estaría vigilando. La lección es clara: «Estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis, vendrá el Hijo del Hombre». El énfasis está en la actitud constante de vigilancia, no en el cálculo de fechas.
  2. La Parábola del Mayordomo Fiel y del Infiel (41-48): Pedro pregunta si la parábola es para todos o solo para los discípulos. Jesús responde con una nueva imagen que introduce el concepto de responsabilidad según el conocimiento y la autoridad recibidos.
    · El Siervo Fiel y Prudente (42-44): Es el siervo puesto al frente de la servidumbre para darles el alimento a su tiempo. Si, a la llegada de su señor, lo encuentra actuando con fidelidad, será recompensado con mayor autoridad. Este siervo representa a los líderes de la comunidad (entonces y ahora: papas, obispos, sacerdotes, laicos con responsabilidades).
    · El Siervo Infiel (45-46): Si este mismo siervo, pensando que su señor tarda, comienza a maltratar a los demás siervos y a comer y embriagarse, su castigo será severo: «le hará pedazos y le señalará su lugar entre los infieles». La infidelidad aquí está directamente ligada al abuso de poder y a la opresión sobre los demás.
    · Grados de Conocimiento y Castigo (47-48): Jesús profundiza estableciendo una gradación en la responsabilidad:
    · El que conoce la voluntad del Señor y no la cumple será azotado mucho. (Mayor responsabilidad por mayor conocimiento).
    · El que no la conoce y hace cosas dignas de castigo será azotado poco. (Menor responsabilidad por menor conocimiento).
    · El principio rector es: «A todo el que se le ha dado mucho, mucho se le exigirá; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá más». Este es el versículo clave del pasaje.

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Perspectiva Social de la Iglesia

Desde la Doctrina Social de la Iglesia, este texto tiene implicaciones profundas para la vida en sociedad:

  1. Crítica a los Abusos de Poder: La condena más fuerte es para el siervo que, teniendo autoridad, oprime a sus subordinados. La Iglesia aplica esto a gobernantes, empresarios y cualquier persona en posición de poder. Un sistema social o económico que permite o fomenta la explotación del ser humano es gravemente infiel al Evangelio. La autoridad es un servicio (diaconía), no un privilegio para la opresión.
  2. Opción Preferencial por los Pobres: El siervo infiel maltrata a los demás siervos, que representan a los más débiles de la comunidad. La lectura social identifica aquí una llamada a proteger a los vulnerables. La fidelidad a Dios se mide, en gran parte, por el trato que damos a los más pequeños (cf. Mateo 25). Una sociedad justa es aquella donde los poderosos rinden cuentas por su trato a los pobres.
  3. El Principio de Responsabilidad: El versículo 48 es un pilar de la ética social católica. Se aplica a:
    · Naciones Ricas: A los países desarrollados, que han recibido más recursos y oportunidades, se les exige una mayor solidaridad con los países en vías de desarrollo (justicia global).
    · Personas con Riqueza o Educación: Quienes tienen más bienes materiales o formación tienen una responsabilidad mayor de contribuir al bien común.
    · Líderes: La responsabilidad es proporcional a la influencia que se ejerce. Un político, un juez o un obispo tendrán una rendición de cuentas más severa por sus acciones u omisiones.
  4. Vigilancia Activa: La «vigilancia» no es pasiva. Implica trabajar activamente por construir una sociedad más justa y fraterna mientras se espera la venida del Señor. La justicia social es una parte integral de la preparación para el Reino de Dios.

En resumen: Lucas 12:39-48, desde una perspectiva social, es una llamada urgente a la responsabilidad, especialmente para quienes ostentan poder o poseen recursos, advirtiendo que el juicio de Dios será particularmente severo con aquellos que, habiendo recibido mucho, han fallado en servir a la comunidad y, especialmente, a los más débiles.

CURSO DE DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA Y PASTORAL SOCIAL, Día 2

Segundo Día del Curso: Un Encuentro con la Misericordia y la Acción Social

El segundo día de nuestro curso fue una jornada enriquecedora, marcada por la participación de diversos líderes y expertos en el ámbito eclesial y social.

  • Ministros de la Misericordia: El presbítero Juan Carlos Cruz Romo inauguró la sesión, ofreciéndonos una profunda reflexión sobre el rol y la importancia de los ministros de la misericordia en la sociedad actual.
  • Historia de la Pastoral Social en Guadalajara: A continuación, el presbítero Eduardo Mendoza nos guio a través del proceso histórico de la pastoral social en la diócesis de Guadalajara, destacando sus logros y desafíos a lo largo del tiempo.
  • Construcción de la Paz como Dimensión: El presbítero Raúl de Jesús Díaz nos brindó una visión clara sobre qué es y cómo avanza el proceso de construcción de la paz como una dimensión fundamental de nuestra fe y compromiso social.
  • Fundación Cardenal Garibay Rivera: Sandra Pacheco, encargada de desarrollo institucional de la fundación, compartió los proyectos y el impacto de la Fundación Cardenal Garibay Rivera en la comunidad.
  • Pastoral de la Salud: Para concluir, el presbítero Francisco Javier nos introdujo a la pastoral de la salud, ofreciendo una breve semblanza de la vida y obra del Padre Juan Bernal. Describió la Pastoral de la Salud como la presencia y acción de la Iglesia con los que sufren, abarcando el anuncio de Jesucristo, la celebración de Jesucristo y la fraternidad o solidaridad.

Agradecimos a cada uno de los ponentes por su valiosa contribución e inspiración, extendiéndoles una cordial invitación a todos los asistentes para acompañarnos en la jornada de mañana.

EVANGELIO DEL DÍA 21 DE OCTUBRE DE 2025

Lucas 12, 35-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos».

Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

Este pasaje evangélico, aunque de naturaleza escatológica (que habla de la espera final), ofrece principios fundamentales que la DSI aplica a la vida social y temporal:

  1. Vigilancia Activa y Responsabilidad (vers. 35-36): El llamado a «tener ceñida la cintura y las lámparas encendidas» se interpreta en la DSI como un llamado a la responsabilidad y la participación activa en la sociedad. Los cristianos no somos espectadores pasivos del mundo, sino que debemos estar preparados y trabajar activamente por el bien común, construyendo una sociedad más justa y solidaria mientras esperamos la plenitud del Reino de Dios.
  2. La Dignidad del Servicio (vers. 37): La sorprendente imagen del patrón que «se pone a servirlos» revoluciona los conceptos mundanos de poder y autoridad. La DSI subraya que toda autoridad, en la política, la economía o la sociedad, debe entenderse como servicio (principio de el bien común). El liderazgo verdadero no es dominación, sino entrega al servicio de los demás, especialmente de los más débiles.
  3. La Esperanza que Motiva la Acción: La bienaventuranza («Felices esos servidores…») no es para los que esperan de brazos cruzados, sino para los que encuentra «velando», es decir, trabajando. La esperanza cristiana no es un escape del mundo, sino la fuerza motriz que nos impulsa a transformarlo aquí y ahora, luchando contra la injusticia y la indiferencia.
  4. Solidaridad y Atención a los Más Necesitados: La vigilancia implica estar atentos a las necesidades del prójimo. La DSI desarrolla esto en el principio de solidaridad, que es la determinación firme de trabajar por la justicia y de comprometerse con los que llegan «a la madrugada o más tarde» (los marginados, los pobres, los que sufren), asegurándose de que nadie quede excluido del banquete de la vida.

En resumen, Lucas 12:35-38, desde la DSI, es una invitación a vivir la fe de manera activa, servicial y esperanzada en medio del mundo, trabajando incansablemente por construir una comunidad humana que refleje los valores del Reino de Dios: justicia, servicio y amor fraterno.

Curso de Doctrina Social de la Iglesia y Pastoral Social

El día de hoy se dio inicio a un curso trascendental con la participación activa de algunos miembros de la Comisión, Sacerdotes y Laicos de la Arquidiócesis de Guadalajara. El evento contó con la destacada participación del presbítero doctor Matías Rodríguez, quien abordó el tema de las «Antropologías Contemporáneas» y la reciente declaración «Dignitas Infinita» del Vaticano, ofreciendo una reflexión profunda sobre la dignidad humana en el contexto actual.

Posteriormente, Monseñor doctor Carlos Lara enriqueció la jornada con su exposición sobre «Evangelización, la Doctrina Social de la Iglesia y la Pastoral Social para la Iglesia». Subrayó que el mensaje social del Evangelio no debe ser considerado meramente como una teoría, sino como un fundamento y un estímulo esencial para la acción transformadora.

El curso promete ser un espacio de reflexión y aprendizaje valioso para todos los participantes, impulsando un compromiso renovado con la evangelización y la acción social en la comunidad.

Bajo la Coordinación conjunta del Sr. Pbro. Mauricio Muratalla Coordinador de la Comisión de Pastoral Social y Mons. Paulo Cesar Barajas representante de la Comisión Diocesana para la formación Integral del Presbiterio.

EVANGELIO DEL DÍA 20 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia». Pero Jesús le contestó: «Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?»

Y dirigiéndose a la multitud, dijo: «Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea».

Después les propuso esta parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha y se puso a pensar: ‘¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?’ Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios».

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Parábola del rico insensato

Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia

  1. Destino universal de los bienes – La tierra y sus bienes son para todos, no para acumulación individual egoísta.
  2. Primacía de la persona sobre el capital – La vida vale más que las posesiones materiales.
  3. Solidaridad y opción preferencial por los pobres – La riqueza conlleva responsabilidad social hacia los más necesitados.
  4. Límites morales del mercado – La codicia es un vicio que corrompe las relaciones humanas y sociales.
  5. Auténtico desarrollo humano integral – La verdadera riqueza está en ser «rico ante Dios», viviendo la caridad y la justicia.

La parábola cuestiona radicalmente una economía que privilegia la acumulación sobre la dignidad humana y el bien común, invitando a una conversión hacia una sociedad más fraterna.

EVANGELIO DEL DÍA 19 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, para enseñar a sus discípulos la necesidad de orar siempre y sin desfallecer, Jesús les propuso esta parábola:

«En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. Vivía en aquella misma ciudad una viuda que acudía a él con frecuencia para decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.

Por mucho tiempo, el juez no le hizo caso, pero después se dijo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, sin embargo, por la insistencia de esta viuda, voy a hacerle justicia para que no me siga molestando’ «.

Dicho esto, Jesús comentó: «Si así pensaba el juez injusto, ¿creen acaso que Dios no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, y que los hará esperar? Yo les digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿creen ustedes que encontrará fe sobre la tierra?»

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Perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

La DSI extrae de esta parábola principios fundamentales para la construcción de una sociedad justa:

  1. La Oración y la Acción por la Justicia: La parábola, aunque sobre la oración persistente, utiliza el drama de la injusticia social como ejemplo. La DSI ve aquí un vínculo inseparable: la fe que no se traduce en una búsqueda activa de la justicia es estéril. La oración debe impulsar a los creyentes a trabajar incansablemente por un mundo donde se respeten los derechos de los más débiles.
  2. Opción Preferencial por los Vulnerables: El personaje central es una viuda, el arquetipo bíblico del desamparo y la falta de protector en la sociedad antigua. La DSI interpreta que Dios toma partido por los que no tienen voz, los marginados y los que sufren injusticia. La Iglesia está llamada a ser abogada de los pobres y defender su causa con la misma persistencia de la viuda.
  3. El Deber del Estado y la Autoridad: El juez injusto representa a una autoridad corrupta que ha abandonado su misión fundamental: administrar justicia. La DSI enseña que la autoridad política debe estar al servicio del bien común, la justicia y el respeto de los derechos humanos. Cuando la autoridad falla, la sociedad entera se corrompe.
  4. Perseverancia en la Transformación Social: El mensaje central de «orar siempre sin desfallecer» se aplica a la lucha por la justicia. Los esfuerzos por construir una sociedad más fraterna a menudo encuentran resistencia e indiferencia. La DSI alienta a no cansarse ni ceder al desaliento («No desfallecer») en la defensa de la dignidad humana, aunque los resultados tarden.
  5. La Justicia de Dios como Fundamento de la Esperanza: La conclusión de Jesús —»Os digo que les hará justicia sin tardar»— es un pilar de esperanza. La DSI se fundamenta en la certeza de que, aunque la injusticia parezca triunfar, la última palabra la tiene Dios, que es Justicia. Esta esperanza no es pasiva, sino que es el motor para una acción social transformadora y perseverante, incluso en un mundo que a menudo parece carecer de fe («¿encontrará fe sobre la tierra?»).

En resumen, la DSI ve en esta parábola un llamado urgente a ser una Iglesia profética y persistente, que, identificada con la viuda (los pobres), clama y trabaja incansablemente por la justicia, confiando en que Dios está de su lado y que su Reino de justicia llegará.

EVANGELIO DEL DÍA 18 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: «La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero ni morral ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’ «.

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Perspectiva Social de la Iglesia

Desde la perspectiva social, la Iglesia ve en este pasaje un modelo fundamental para su misión evangelizadora y servicio en el mundo:

  1. Misión Colectiva y en Comunión: Jesús no envía a los discípulos de uno en uno, sino «de dos en dos». Esto subraya que la misión es una tarea comunitaria. La Iglesia, como «Pueblo de Dios», no actúa a título individual, sino como un cuerpo solidario que anuncia el Evangelio y trabaja por el bien común.
  2. Opción Preferencial por los Pobres y la Confianza en Dios: El mandato de no llevar bolsa, alforja ni sandalias es una llamada radical a la confianza en la Providencia. Socialmente, la Iglesia interpreta esto como un llamado a desprenderse de seguridades materiales para servir con autenticidad, identificándose con los más pobres y dependiendo no de los recursos propios, sino de la acogida de la comunidad y de Dios.
  3. Paz y Justicia como Fundamentos: El saludo de «Paz a esta casa» no es solo un deseo, sino un anuncio activo. Para la Doctrina Social de la Iglesia, la paz (Shalom) es inseparable de la justicia. Donde hay injusticia, desigualdad o falta de fraternidad, no hay paz verdadera. La misión implica construir una sociedad más justa y pacífica desde la base, la familia y la comunidad.
  4. Dignidad del Trabajo y el Trabajador: La instrucción «permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan; porque el obrero es digno de su salario» es un principio clave de la enseñanza social católica. Reafirma la dignidad del trabajo y el derecho del trabajador a una justa remuneración que le permita vivir. La Iglesia defiende que la economía debe estar al servicio de la persona, y no al revés.
  5. Sanación Integral y el Reino de Dios: El mandato de «curar a los enfermos» refleja la preocupación de Jesús por la persona en su totalidad: cuerpo y espíritu. Esto impulsa a la Iglesia a promover la sanidad integral de la sociedad a través de hospitales, obras de caridad y la lucha contra las «enfermedades» sociales como la indiferencia, la exclusión y la falta de acceso a la salud. El anuncio «El Reino de Dios se ha acercado» se hace visible cuando se alivia el sufrimiento humano y se restaura la dignidad de los más vulnerables.

En resumen, la Iglesia ve en Lucas 10, 1-9 un «manual» para su acción social: una misión realizada en comunidad, con pobreza evangélica, anunciando la paz, respetando la dignidad del trabajo y buscando la sanación integral de las personas y de las estructuras sociales, como signo palpable del Reino de Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 17 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, la multitud rodeaba a Jesús en tan gran número que se atropellaban unos a otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:

«Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir de la hipocresía. Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad, se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se proclamará desde las azoteas.

Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte, los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen que temerlo.

¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho más que todos los pajarillos».

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Breve perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia

Este pasaje ofrece dos enseñanzas fundamentales que iluminan el compromiso social del cristiano:

  1. El Principio de Transparencia y la Lucha contra la Hipocresía (v. 1-3):
    Jesús advierte contra la «levadura de los fariseos», que es la hipocresía. La DSI promueve la transparencia, la verdad y la integridad como bases para una sociedad justa. En la vida pública, económica y política, la hipocresía (decir una cosa y hacer otra) corroe el bien común. El cristiano está llamado a ser coherente, a que su fe se traduzca en acciones auténticas, porque toda obra secreta o injusta finalmente saldrá a la luz. Esto aplica a la honestidad en los negocios, a la integridad en la función pública y a la sinceridad en las relaciones sociales.
  2. La Dignidad de la Persona y la Confianza en Dios (v. 4-7):
    Jesús nos libera del miedo al poder humano que puede dañar el cuerpo, pero no tocar nuestra dignidad esencial. La DSI se fundamenta en el valor infinito de cada persona, creada a imagen de Dios. El «no temáis» es una invitación a defender la dignidad humana (especialmente de los pobres y vulnerables) sin miedo a las represalias, porque nuestra seguridad última está en Dios. Su providencia («hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados») nos asegura que cada persona es invaluable. Esto fundamenta la opción preferencial por los pobres: si Dios cuida de los pajarillos, ¡cuánto más de los seres humanos más desprotegidos!

Conclusión breve

Jesús nos invita a construir una sociedad basada en la autenticidad y la verdad, y a trabajar por la justicia sin miedo, sostenidos por la certeza de que cada persona posee una dignidad eterna y está bajo el cuidado amoroso de Dios. Esta es la base para un compromiso social valiente y esperanzado.

EVANGELIO DEL DÍA 16 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos y doctores de la ley: «¡Ay de ustedes, que les construyen sepulcros a los profetas que los padres de ustedes asesinaron! Con eso dan a entender que están de acuerdo con lo que sus padres hicieron, pues ellos los mataron y ustedes les construyen el sepulcro.

Por eso dijo la sabiduría de Dios: Yo les mandaré profetas y apóstoles, y los matarán y los perseguirán, para que así se le pida cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas que ha sido derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el atrio y el altar. Sí, se lo repito: a esta generación se le pedirán cuentas.

¡Ay de ustedes, doctores de la ley, porque han guardado la llave de la puerta del saber! Ustedes no han entrado, y a los que iban a entrar les han cerrado el paso».

Luego que Jesús salió de allí, los escribas y fariseos comenzaron a acosarlo terriblemente con muchas preguntas y a ponerle trampas para ver si podían acusarlo con alguna de sus propias palabras.

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Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia

Este pasaje del Evangelio contiene una fuerte denuncia de Jesús contra la hipocresía religiosa y el abuso de autoridad. Desde la perspectiva de la DSI, podemos destacar dos principios clave:

  1. Verdad y Coherencia de Vida:
    Jesús critica a quienes honran a los profetas muertos mientras rechazan a los vivos. La DSI insiste en que la fe debe traducirse en coherencia entre lo que se cree y lo que se vive («Fe y obras»). La justicia social exige no sólo gestos simbólicos, sino una conversión real que acoja la voz de los «profetas de hoy» (quienes denuncian injusticias, pobreza, etc.).
  2. Responsabilidad y Autoridad como Servicio:
    Cuando Jesús dice: «Os habéis apoderado de la llave de la ciencia… no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis», condena el uso del poder para excluir en lugar de servir. La DSI recuerda que toda autoridad es un servicio (principio de bien común) y debe facilitar el acceso a la verdad, la educación y la participación, nunca cerrar puertas. Quienes tienen roles de liderazgo (también en lo social, político o económico) están llamados a ser servidores, no dueños del saber o del poder.

Conclusión breve

Jesús nos llama a rechazar toda forma de hipocresía y a construir una sociedad donde la autoridad sea servicio, la fe se manifieste en justicia y las «llaves» del saber y del poder estén al servicio de la inclusión y la dignidad de todos, especialmente de los más débiles.

EVANGELIO DEL DÍA 15 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse cuenta!”

Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: “Maestro, al hablar así, nos insultas también a nosotros”. Entonces Jesús le respondió: “¡Ay de ustedes también, doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”

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El pasaje contiene una fuerte crítica de Jesús a los fariseos y a los maestros de la ley, que se puede aplicar a tres principios clave de la DSI:

  1. Justicia, Amor y Prioridades (v. 42): Jesús condena la práctica de dieimar hasta la más pequeña hierba, mientras se descuida «la justicia y el amor de Dios». La DSI insiste en que la auténtica religión no se reduce a ritos o cumplimientos externos, sino que debe traducirse en justicia social y caridad hacia el prójimo. El «aquello» que no debe descuidarse es precisamente la opción preferencial por los pobres y la construcción de una sociedad justa.
  2. Vanidad y Coherencia de Vida (v. 43): La advertencia sobre amar los primeros asientos y los saludos en las plazas señala el peligro de la vanidad y la búsqueda de honor. La DSI promueve la humildad y la coherencia entre lo que se profesa y cómo se actúa en la esfera pública. El liderazgo, según la DSI, es un servicio, no un privilegio.
  3. Cargas Insoportables (v. 46): Jesús acusa a los doctores de la ley de cargar a los demás con «cargas insoportables» sin ayudarles a llevarlas. Este es un principio fundamental de la DSI: la solidaridad. Las estructuras sociales, económicas y legales no deben ser opresivas para las personas, especialmente para los más débiles. Los que tienen autoridad o conocimiento tienen el deber de aligerar las cargas de los demás, no de agravarlas.

En resumen: Este pasaje es un llamado urgente a una fe auténtica que integre la práctica religiosa con la justicia, la humildad y la solidaridad efectiva con el prójimo, que son pilares de la Doctrina Social de la Iglesia.

CURSO PARA SACERDOTES Y LAICOS DE PASTORAL SOCIAL Y DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA

El curso es para sacerdotes y laicos que colaboran en Pastoral Social, organizado por la Comisión de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Guadalajara y la Formación Permanente del Presbiterio de Guadalajara. Se llevará a cabo del 20 al 22 de octubre de 2025, de 9:30 am a 2:00 pm, en Jarauta #510-A, Col. La Perla (GDL, JAL.). La cooperación es de $200.

EVANGELIO DEL DÍA 14 DE DICIEMBRE DE 2025

Del santo Evangelio según san Mateo 11, 2-11

En aquel tiempo, Juan se encontraba en la cárcel, y habiendo oído hablar de las obras de Cristo, le mandó preguntar por medio de dos discípulos: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”

Jesús les respondió: “Vayan a contar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de la lepra, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Dichoso aquel que no se sienta defraudado por mí”.

Cuando se fueron los discípulos, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan: “¿Qué fueron ustedes a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? No. Pues entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un hombre lujosamente vestido? No, ya que los que visten con lujo habitan en los palacios. ¿A qué fueron, pues? ¿A ver a un profeta? Sí, yo se los aseguro; y a uno que es todavía más que profeta. Porque de él está escrito: He aquí que yo envío a mi mensajero para que vaya delante de ti y te prepare el camino. Yo les aseguro que no ha surgido entre los hijos de una mujer ninguno más grande que Juan el Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía más grande que él”. Palabra del Señor.

***

  1. La opción preferencial por los pobres (v. 5):
    La respuesta de Jesús a Juan no es abstracta, sino que se concreta en signos de liberación integral: los ciegos ven, los cojos andan, los pobres son evangelizados. La DSI subraya que el Reino de Dios se manifiesta en acciones que restauran la dignidad de los más vulnerables. La «Buena Nueva» implica una transformación real de las condiciones de vida, no solo un anuncio espiritual.
  2. La dignidad de la persona humana y el bien común:
    Los milagros de Jesús son signos de la dignidad restaurada. La DSI insiste en que toda estructura social debe favorecer el desarrollo integral de la persona. Jesús muestra que la fe se traduce en hechos que promueven la vida, la salud y la inclusión, principios que la Iglesia aplica al defender sistemas de salud, educación y justicia accesibles a todos.
  3. El diálogo entre fe y razón (v. 6):
    Jesús invita a Juan —y a todos— a discernir los signos de los tiempos sin escandalizarse. La DSI fomenta una fe que no teme enfrentar las realidades complejas, buscando respuestas concretas a los desafíos sociales desde la razón iluminada por el Evangelio.
  4. El papel de los profetas en la sociedad (vv. 7-10):
    Juan el Bautista es elogiado como profeta que prepara el camino, incluso desde la cárcel (lugar de persecución por la verdad). La DSI valora el deber profético de la Iglesia de denunciar las injusticias y anunciar la esperanza, aunque eso conlleve incomprensión o persecución.
  5. El Reino de Dios y la transformación social (v. 11):
    Jesús contrasta la grandeza de Juan con la novedad del Reino, donde «el más pequeño» es grande. La DSI ve aquí una inspiración para construir una sociedad donde el servicio y la humildad sean valores centrales, superando lógicas de poder y exclusión.

Conclusión:
El pasaje revela que el Mesías se identifica por acciones que liberan y dignifican al ser humano, especialmente a los pobres. La DSI recoge este mensaje para inspirar un compromiso cristiano que una fe y justicia, promoviendo estructuras sociales más humanas, siempre a la luz del Reino de Dios.

EVANGELIO DEL DÍA 14 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.

Pero el Señor le dijo: «Ustedes, los fariseos, limpian el exterior del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen y todo lo de ustedes quedará limpio».

Exégesis del Pasaje (Análisis del Texto)

  1. El Contexto: Un fariseo, representante de una religiosidad meticulosa en lo externo, invita a Jesús a su mesa. El lavado ritual de las manos (no por higiene, sino por pureza ceremonial) era una tradición importante para los fariseos.
  2. La Acción Simbólica de Jesús: Al no lavarse, Jesús no desprecia la Ley, sino que provoca una situación para dar una enseñanza profunda. Su acción cuestiona un sistema que prioriza la apariencia sobre la autenticidad del corazón.
  3. La Enseñanza Central: La Pureza Interior: Jesús usa la metáfora de la «copa y el plato» para exponer la hipocresía religiosa. La crítica no es contra la limpieza, sino contra la contradicción de una vida que cuida minuciosamente los ritos externos («lo de fuera») mientras descuida la justicia, la misericordia y la bondad («lo de dentro»).
  4. La Solución Radical: La propuesta de Jesús es revolucionaria. No dice «lávense por dentro también», sino que propone un acto concreto de justicia: «Den más bien como limosna lo que tienen». La verdadera pureza, aquella que limpia tanto lo interior como lo exterior, no se alcanza con ritos, sino con un corazón generoso y justo que se manifiesta en acciones a favor del necesitado. La «limosna» aquí no es una simple caridad, sino un símbolo de la justicia distributiva y la conversión del corazón hacia el prójimo.

La DSI, que bebe de las fuentes bíblicas, encuentra en este pasaje principios fundamentales para la construcción de una sociedad justa.

  1. Primacía de la Persona y la Conversión Moral: La DSI insiste en que el orden social justo nace de corazones convertidos. No se puede construir una sociedad buena con personas malas. Jesús denuncia que un sistema religioso o social que se preocupa solo de las «formas» (leyes, apariencias, estructuras) sin una ética interior (honestidad, justicia, amor) está vacío. La DSI llama a esto la «conversión moral» como requisito para el cambio social.
  2. Opción Preferencial por los Pobres: El mandato de Jesús de «dar como limosna» es el núcleo de este principio. La pureza y la autenticidad de la fe y de la vida social se miden por el trato que se da a los más vulnerables. Una sociedad que ignora a los pobres mientras mantiene fachadas de orden y prosperidad es, a los ojos del Evangelio, «impura». La DSI exige que la actividad económica y política esté orientada al bien común y a la superación de la pobreza.
  3. Destino Universal de los Bienes: Cuando Jesús pide dar lo que se tiene, recuerda que los bienes de la tierra están destinados a todos. Acumular riqueza de manera egoísta mientras hay hermanos en necesidad es una forma de «rapacidad y maldad» interior que contamina todo. La DSI desarrolla este principio, afirmando que la propiedad privada tiene una hipoteca social y debe servir al bien de todos.
  4. La Caridad en la Verdad (Caritas in Veritate): La «limosna» que purifica todo no es un gesto paternalista, sino un acto de justicia y amor auténtico. La DSI, especialmente en la encíclica de Benedicto XVI, subraya que el desarrollo humano integral requiere caridad (amor) iluminada por la verdad. Es la verdad sobre la dignidad humana la que nos exige ser justos y generosos, no solo un sentimiento pasajero.

Conclusión

Lucas 11, 37-41 es un pasaje profundamente social. Jesús no está hablando solo de piedad personal, sino de los fundamentos de una comunidad justa. La auténtica pureza, la que agrada a Dios, no se logra con el cumplimiento externo de normas, sino con un corazón transformado por la justicia y la caridad, que se traduce en acciones concretas de compartir y servir a los más necesitados.

La Doctrina Social de la Iglesia recoge este mensaje y lo aplica a las estructuras sociales, económicas y políticas, recordándonos que la fe, para ser auténtica, debe purificarse constantemente en el crisol del amor y la justicia hacia el prójimo.

EVANGELIO DEL DÍA 13 DE OCTUBRE DE 2025

En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: «La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.

Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Perspectiva desde la Doctrina Social de la Iglesia (Breve)

  1. La Conversión como Base del Cambio Social

· El signo de Jonás es, ante todo, un signo de conversión. Los ninivitas, desde el rey hasta el último ciudadano, cambiaron su conducta injusta (violencia, opresión) en respuesta a una predicación.
· Para la DSI: No puede haber una transformación social estructural sin una conversión personal y comunitaria. La DSI no promueve solo un cambio de estructuras, sino un cambio de corazones que lleve a la práctica de la justicia. La sociedad justa comienza con el arrepentimiento personal ante el mal que uno causa o tolera.

  1. Crítica a la «Sociedad del Espectáculo» y la Evasión de Responsabilidad

· La multitud pide un signo espectacular (un milagro visible y sensacionalista), no la conversión. Quieren ser espectadores pasivos de un prodigio, no actores de su propia transformación.
· Para la DSI: Esto es una crítica a la mentalidad que busca soluciones mágicas a los problemas sociales (esperando un «mesías» político o un «milagro» económico), evadiendo la responsabilidad personal y colectiva. La DSI llama a la participación y al esfuerzo solidario, no a la pasividad.

  1. La Sabiduría y la Predicación sobre el Poder y el Show

· Jesús se presenta como «más que Salomón» (la sabiduría) y «más que Jonás» (la predicación profética).
· Para la DSI: La construcción del bien común se basa más en la sabiduría (que busca el verdadero bien de todos) y en la verdad profética (que denuncia las injusticias) que en el poder espectacular o las promesas demagógicas. La Palabra de Dios (sabia y profética) es el criterio último para juzgar cualquier estructura social, no el éxito o la apariencia.

  1. Los «Jueces Inesperados»: La Reina del Sur y Nínive

· Jesús elige como jueces a dos figuras paganas y extranjeras: la Reina de Saba (de Arabia) y los ninivitas (enemigos tradicionales de Israel). Ambos reconocieron la sabiduría y la llamada a la conversión cuando la vieron.
· Para la DSI: Esto es un antídoto contra la autorreferencialidad y la autosuficiencia. La Iglesia y la sociedad deben estar abiertas a reconocer la verdad, la sabiduría y la justicia dondequiera que se manifiesten, incluso fuera de sus fronteras culturales o religiosas. Los «de fuera» pueden dar lecciones a los «de dentro».


Conclusión Breve

Lucas 11, 29-32 ofrece a la DSI un criterio fundamental: La verdadera renovación social no viene de signos espectaculares o soluciones técnicas vacías, sino de:

  1. La conversión personal y estructural (Signo de Jonás).
  2. La búsqueda de la sabiduría evangélica (Más que Salomón) para iluminar los problemas sociales.
  3. La escucha humilde de la voz profética (Más que Jonás) que nos llama a la justicia.
  4. La apertura a aprender incluso de quienes están fuera de nuestro círculo, desafiando nuestros prejuicios.

Dios no nos salvará con un show celestial, sino invitándonos a cambiar nuestra vida social a la luz de su Palabra.

Dimensión Social de la Evangelización y Evangelización de lo Social