EVANGELIO DEL DÍA 27 DE ABRIL DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Juan 

Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Éste es el mandato que he recibido de mi Padre’’.

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1. Principio del bien común y prioridad de los más débiles
El Buen Pastor no huye ante el peligro (el lobo), sino que protege a todo el rebaño, especialmente a los más vulnerables. La DSI subraya que las estructuras sociales, económicas y políticas deben estar al servicio del bien común, cuidando prioritariamente a los pobres y excluidos (opción preferencial por los pobres).

2. Crítica al “asalariado” (lógica del mercado sin compromiso)
El asalariado representa sistemas donde quienes tienen responsabilidad (gobernantes, empresarios, líderes) actúan solo por interés económico o poder, abandonando a la gente cuando hay crisis. La DSI denuncia economías que tratan a las personas como medios y no como fines, y llama a una responsabilidad ética en todo rol de autoridad o gestión.

3. Participación, subsidiariedad y solidaridad
Jesús conoce personalmente a sus ovejas. En DSI, esto evoca la participación activa de las personas en las decisiones que las afectan, y la subsidiariedad (no quitar a las comunidades locales lo que pueden hacer por sí mismas). A la vez, el pastor reúne a “otras ovejas” en un solo rebaño, reflejando la solidaridad universal más allá de fronteras, razas o credos.

4. Dignidad y libertad
Jesús da la vida voluntariamente (“nadie me la quita, yo la doy”). La DSI parte de la dignidad inalienable de cada persona y de su libertad responsable. La autoridad (como la del pastor) debe ser servicio, no imposición; y debe proteger esa libertad, especialmente para que los pobres no sean esclavizados por estructuras injustas.

5. Destino universal de los bienes y justicia social
El pastor no acumula las ovejas para sí, sino que las cuida y las une. Análogamente, la DSI enseña que los bienes de la tierra tienen un destino universal: deben llegar a todos, especialmente a los necesitados. Una verdadera “pastoral social” implica denunciar el lobo de la exclusión, la corrupción y la inequidad.

    Conclusión breve

    Juan 10,11-18 ofrece el modelo del líder-servidor que antepone la vida y dignidad de los demás al beneficio propio. Desde la DSI, es una llamada a construir comunidades, empresas e instituciones donde no haya “asalariados” que abandonan a los débiles, sino pastores que dan su tiempo, esfuerzo y recursos para que nadie quede excluido del rebaño común.

    Shepherd holding a lamb facing an aggressive wolf near his flock of sheep