EVANGELIO DEL DÍA 15 DE ABRIL DE 2026

Lectura del santo evangelio según san Juan

Juan 3, 16-21

«Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios.

La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios».

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  1. El amor de Dios como fundamento de la dignidad humana
    La DSI enseña que toda persona tiene una dignidad inalienable porque es amada por Dios (cf. Centesimus annus, n. 11). Juan 3,16 muestra que ese amor es gratuito y universal: Dios ama al mundo (no solo a algunos). Esto impulsa a la Iglesia a promover el bien común y la justicia para todos, especialmente los más vulnerables.
  2. La luz frente a las estructuras de pecado
    El contraste entre luz y tinieblas (vv. 19-21) recuerda la enseñanza social sobre las estructuras de pecado (Sollicitudo rei socialis, n. 36). Las obras malas son aquellas que generan injusticia, pobreza, exclusión. La luz de Cristo revela esas injusticias y llama a una conversión personal y social.
  3. Opción por la verdad y el bien común
    “El que practica la verdad se acerca a la luz” (v. 21) implica actuar con transparencia, honestidad y justicia. En lo social, significa construir sistemas económicos, políticos y culturales que sirvan a la persona y no al ídolo del dinero o el poder (Evangelii gaudium, n. 55-58).
  4. Salvación no condenación: esperanza para el mundo
    Juan 3,17 subraya que Dios no vino a juzgar sino a salvar. La DSI, por tanto, rechaza el fatalismo y el juicio precipitado sobre las realidades sociales. Invita a transformar el mundo con esperanza activa, promoviendo la paz, el desarrollo integral y el cuidado de la creación (Laudato si’, n. 13).

En síntesis: Juan 3,16-21 nos recuerda que la misión de la Iglesia no es condenar al mundo, sino iluminarlo con el amor de Cristo, trabajando por una sociedad donde la verdad y el bien prevalezcan sobre toda estructura de pecado.

John 3:16-21 Bible verse in Spanish with bright cross and doves
A vibrant depiction of John 3:16-21 with heavenly light and doves