Juan 15, 1-8
FERIA DE PASCUA o SANTO DOMINGO SAVIO, SAN PETRONACO, SAN LUCIO DE CIRENE, SANTA BENITA DE ROMA, BEATA SANTA ROSA GATTORNO, BEATO BARTOLOME PUCCI – FRANCESCHI, SAN PROTÓGENES, SAN EADBERTO, SAN FRANCISCO DE MONTMEREN, BEATA MARÍA CATALINA TROIANI Y SAN BENERIO DE MILAN
Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 15, 1-8
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.
Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.
Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.
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Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
La DSI ve este pasaje como modelo de relación, interdependencia y destino universal de los bienes:
- Relación e interdependencia: Así como el sarmiento vive de la vid, la persona y la sociedad solo florecen si están conectadas a Cristo y al bien común. Esto critica tanto el individualismo (creerse autosuficiente) como el totalitarismo (ahogar la libertad personal).
- Destino universal y participación: El “fruto” no es solo espiritual, sino también obras de justicia, paz y cuidado de los pobres. Toda actividad económica, política y social debe dar fruto para todos, especialmente para los más débiles.
- Poda como conversión social: La “poda” que hace el Padre (lo que duele pero purifica) se aplica a estructuras injustas: corrupción, exclusión, idolatría del mercado. Es una llamada a la reforma estructural desde la ética del Reino.
- Sin Cristo, nada podemos – aplicado a la política y economía: sin justicia, verdad y amor, los sistemas sociales se “secan” (generan violencia, desigualdad, crisis). El desarrollo auténtico necesita raíces espirituales.
En una frase: “Permaneced en mí para dar fruto que dure, y que ese fruto construya una civilización del amor y la justicia” (cf. Caritas in Veritate, Benedicto XVI).









