Juan 14, 21-26
LUNES DE LA V SEMANA DE PASCUA
Lectura del santo evangelio según san Juan
Juan 14, 21-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama. Al que me ama a mí, lo amará mi Padre, yo también lo amaré y me manifestaré a él”.
Entonces le dijo Judas (no el Iscariote): “Señor, ¿por qué razón a nosotros sí te nos vas a manifestar y al mundo no?” Le respondió Jesús: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió.
Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Paráclito, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho’’.
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Perspectiva de Doctrina Social de la Iglesia
- Amar los mandamientos = amar al prójimo
La DSI sostiene que el amor a Dios se verifica en el amor al hermano (cf. Caritas in Veritate n. 18). Guardar los mandamientos implica compromiso con la justicia, la paz y el bien común. No es una fe íntima aislada, sino que se traduce en estructuras justas. - El Espíritu Santo y la transformación social
Jesús promete el Espíritu que “enseña todo”. Para la DSI, esto incluye discernir signos de los tiempos (cf. Gaudium et Spes n. 4). El Paráclito impulsa a los cristianos a construir una civilización del amor, promoviendo la dignidad humana, la solidaridad, la subsidiaridad y la participación. - “Manifestarse” no al mundo, sino a los discípulos
Esto no significa marginación, sino que el mundo no reconoce a Dios por su lógica de poder. La DSI pide que los cristianos sean “alma de la tierra” (Evangelii Gaudium n. 183): transformar el mundo desde el servicio, la gratuidad y la verdad, aunque el mundo no entienda esa lógica. - La morada trinitaria y el destino común
“Haremos morada en él” es base teológica para la fraternidad universal. Si Dios habita en nosotros, no podemos excluir a nadie de los bienes de la tierra. Por eso la DSI defiende la opción preferencial por los pobres y el cuidado de la casa común (Laudato Si’).
Conclusión breve:
Juan 14, 21-26 ofrece el fundamento espiritual de la DSI: el amor guardado en mandamientos lleva a la acción solidaria, guiada por el Espíritu que enseña a construir reinos de justicia y paz.
